A dos años de la catástrofe provocada por El Niño Costero, la Universidad de Piura – UDEP, y Virginia Tech trabajan en conjunto para mejorar las zonas de integración de la comunidad de Pedregal Grande y La Campiña, en Catacaos.
Ya casi se cumplen dos años desde que las tormentosas aguas del fenómeno El Niño Costero irrumpieron en las pacíficas comunidades de Pedregal Grande y La Campiña, convirtiéndolas en dos de las más perjudicadas en Piura.
Estos pintorescos pueblos, reconocidos por sus finos tejidos de paja, sufren hasta ahora los estragos del desastre, mientras las obras de saneamiento están aún por concluirse, al igual que algunas obras de reconstrucción.
Sin embargo, mientras se espera la solución de estos problemas, las manos amigas colaboran con lo que se puede. La recuperación de los espacios públicos es una tarea primordial y factible en estas circunstancias, puesto que, según afirma Stella Schroeder, docente del programa académico de Arquitectura de la Universidad de Piura, estos espacios son fundamentales para la cohesión social. Su diseño cuidadoso es crucial para la calidad de la ciudad o de los asentamientos.
Por esta razón, la UDEP y la Universidad Politécnica de Virginia (Virginia Tech) ejecutaron el proyecto “Producción de espacios públicos”, iniciativa del programa de Arquitectura de la UDEP.
ESPACIOS PARA LA INTEGRACIÓN
El proyecto incluye tres propuestas: mejorar las instalaciones del salón comunal de Pedregal, construir los techos del parque y de la Institución Educativa N° 20073 de La Campiña - Catacaos e implementar el programa “Tini”.
“Producción de espacios públicos” nace a partir de un hallazgo: la radical diferencia a nivel de infraestructura, sistema educativo y sociedad, entre las grandes ciudades y los poblados del país, la cual es particularmente notoria cuando se mira a los pueblos con un ojo crítico, sobre todo en las áreas más alejadas del poder gubernamental.
En las zonas alejadas, estos espacios, cuyo rol es fundamental para la integración de los pobladores, suelen ser precarios o inexistentes, como en los casos de Pedregal Grande y La Campiña. Allí, falta equipamiento adecuado y mantenimiento continuo, no hay espacios públicos como parques ni lugares de recreación para jugar. Dentro de la región, el caserío es conocido, sobre todo, por su artesanía de paja toquilla.
Las tres propuestas del proyecto están pensadas para recuperar estos espacios, centrándose en solucionar tres problemas actuales: la falta de un lugar adecuado para la actividad comercial, la precariedad de las zonas comunes existentes para la recreación y la educación, y la falta de contacto entre la población y la naturaleza.
La mejora del salón comunal consiste en la remodelación de sus instalaciones y el mejoramiento de las condiciones climáticas del mismo. La finalidad es construir un espacio en donde las mujeres de la comunidad puedan elaborar y ofrecer sus artesanías.
Por otra parte, los techos del parque y el colegio de la comunidad se implementaron para crear sombras en dichos lugares y mejorar la experiencia de quienes los ocupan.
Asimismo, el programa “Tini” (tierra de niñas, niños y jóvenes) procuró restablecer el contacto de los niños, niñas y jóvenes con la tierra, concediendo a cada uno de ellos un espacio que podría ir desde una maceta hasta medio metro cuadrado de tierra, para que pueden sembrar, crear, interactuar, jugar o simplemente aprender al aire libre.
Las tres iniciativas se pensaron para ser trabajadas con materiales de la zona: bambú, esteras y madera.
EL TRABAJO OCULTO
Durante el diseño de la propuesta se realizaron visitas de campo para conocer el lugar, luego se analizaron las condiciones locales y, finalmente, hubo talleres participativos con los futuros usuarios. El grupo que trabajó el proyecto está conformado por 24 alumnos y tres docentes de la UDEP, y 12 estudiantes y dos profesores de Virginia Tech.
“Es la primera vez que Arquitectura UDEP ha realizado un trabajo en campo. Es una propuesta que hemos desarrollado con todas las fases del proyecto: análisis, talleres participativos, propuesta y ejecución. Fue un proyecto experimental que se requiere repetir. Para el próximo semestre estamos en la planificación de un seguimiento”, comenta Stella Schroeder, docente miembro del proyecto.
COLABORACIÓN MUTUA
Uno de los diferenciales del proyecto “Producción de espacios públicos” no es solo que está siendo planificado y diseñado por alumnos, sino que contará con la participación de los propios beneficiarios, los pobladores de las comunidades mencionadas. Todo el proceso se trabaja en conjunto con la población, haciéndola protagonista de la labor. Esto refuerza la idea de que está trabajando en algo que será beneficioso para su comunidad.
Este trabajo conjunto ofrece múltiples ventajas a alumnos y pobladores, entre ellas el gran valor de la enseñanza mutua, puesto que mientras unos ofrecen los conocimientos teóricos otros demuestran su habilidad en los trabajos prácticos y manuales gracias a su experiencia. Asimismo, los estudiantes tienen la oportunidad de conocer la vida de los pobladores y los problemas actuales, además llegan a conocer realidades distintas.
“Los alumnos han tenido la oportunidad de realizar sus proyectos y ganar experiencia en la construcción. Han aprendido a trabajar y organizarse en equipo y a trabajar en un contexto fuera de la universidad. Trabajar en campo y en contacto directo con la población apoya bastante en la formación de futuros arquitectos”, anota Schroeder.
El trabajo que viene realizando la Universidad de Piura y Virginia Tech se enmarca en el convenio de colaboración entre ambas instituciones. Si bien el proyecto de recuperación de espacios públicos es una iniciativa de la UDEP, la implementación se realizará gracias al apoyo de la institución norteamericana.
La Universidad Alas Peruanas – UAP, es otra de las tantas casas superiores que en el país espera el licenciamiento de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria – SUNEDU. El proceso que desarrolla para tal fin ha puesto énfasis en la investigación, con la inversión de millonarios presupuestos que le permitan estar en capacidad de garantizar los estándares de calidad que exige el órgano rector.
Víctor Samillán Soto, representante del Vicerrectorado de Investigación, Innovación y Emprendimiento de la Universidad Alas Peruanas, refiere que la casa de estudios, que tiene una población aproximada de 80 mil alumnos, refiere que los cambios y mejoras aplicados no se dan únicamente como parte del proceso de licenciamiento, sino también en cumplimiento de los objetivos generales que tiene la institución.
“Nuestro objetivo es posicionarnos entre las cinco primeras del país, por eso es que el Vicerrectorado de Investigación, Innovación y Emprendimiento está haciendo capacitaciones en todo el país. Estamos visitando las diferentes filiales de la universidad para capacitar, somos un equipo de investigadores Regina que estamos afianzando el aspecto de la investigación en cumplimiento de lo que nos plantea la SUNEDU”, refiere.
PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN
Comenta que la universidad está financiando proyectos para consolidar la formación de docentes investigadores en todas sus filiales a nivel nacional. El año pasado, la UAP financió 82 proyectos en seis meses, asignando para ellos dos millones de soles.
“Este año tenemos otra convocatoria de fondos concursables que se dará en marzo. Esperamos conseguir 30 proyectos más de todo el Perú y lo importante es que queremos que los proyectos se realicen con la participación de varias filiales. Por ejemplo, que los investigadores de Chiclayo se unan con los de Cajamarca, Jaén o Tumbes, desarrollando proyectos macro para buscar soluciones a los problemas de la región”, menciona.
Samillán Soto destaca que actualmente la UAP tiene al 28 % de su plana docente trabajando a tiempo completo y que se está convocando al concurso para la designación de principales y asociados.
“Ese proceso se está cumpliendo, hemos realizado un concurso abierto al público para cubrir las plazas docentes y este año hemos convocado a profesores principales y asociados. Respecto a nuestras filiales, estamos tratando de estandarizar criterios, considerando que son 20 sedes en diferentes ciudades del país”, manifiesta.
EQUIPAMIENTO
Respecto a equipamiento y laboratorios, Víctor Samillán indica que la casa superior ha destinado cinco millones de soles para el equipamiento con fines de investigación, en tanto existe otro presupuesto para la implementación de laboratorios de enseñanza.
“El ejemplo más claro que tenemos es el del laboratorio de la Facultad de Medicina, en Lima, que cuenta con un presupuesto de 800 mil soles únicamente para la compra de equipamiento. A ello se suma el presupuesto asignado para la realización de cada proyecto. Las cosas las estamos haciendo seriamente y encaminándonos a lo que nos exige la SUNEDU”, indica.
Por su parte, Walter Gallegos Luza, director general de la Filial Chiclayo de la Universidad Alas Peruanas, comenta que en la sede la casa de estudios cuenta con casi dos mil estudiantes y seis carreras profesionales.
“Nuestro crecimiento se debe a un paso fundamental dado con los docentes: todos tienen maestría y esa es una fortaleza, adecuándonos a cada una de las disposiciones que llegan desde Lima”, destaca.
En Chiclayo, la casa de estudios tiene carreras como Estomatología, Farmacia y Bioquímica, Tecnología Médica y Enfermería. Asimismo, Derecho y Administración y Negocios Internacionales.
“Actualmente tenemos nueve trabajos de investigación todos relacionados al campo de salud, porque el contacto permanente con las comunidades ubicadas en la periferia de las ciudades nos ha permitido conocer de cerca su realidad y trabajar en función de contribuir a la solución de su problemas”, indica el director de la Filial Chiclayo.
Resalta que existe un paquete de adquisiciones ascendente a dos millones de soles de los cuales un porcentaje deberá llegar a la sede de Chiclayo, a fin de repotenciar las condiciones de enseñanza en las que se desarrollan docentes y alumnos.
“Se espera que a fines de marzo lleguen los lotes de equipamiento para nuestra filial. Esto permitirá modernizar nuestros laboratorios de Estomatología, Farmacia y Enfermería, que son además las carreras que tienen mayor población estudiantil. Nuestro mensaje a la población de cara al proceso de licenciamiento es que la promotora, Cooperativa de Servicios Múltiples Alas Peruanas, conformada por personal militar y civil, tiene un claro compromiso de mejora y calidad, siempre al servicio de la comunidad”, enfatiza.