Obras por Impuestos abre una oportunidad para acelerar el desarrollo regional. El reto será convertir los compromisos de hoy en infraestructura y servicios que mejoren la vida de los lambayecanos.
Lambayeque comienza a ocupar un lugar relevante en el mapa de las inversiones públicas a través del mecanismo de Obras por Impuestos (OxI). La movilización de proyectos por cientos de millones de soles, con una cartera que se busca consolidar en torno a los casi S/490 millones, plantea una oportunidad que la región no debería desaprovechar: acelerar la ejecución de infraestructura, cerrar brechas históricas y generar mejores condiciones para su desarrollo económico y social.
Lo que tenemos que reconocer al gobernador Jorge Pérez Flores es su nivel estadista y su responsabilidad de funcionario público al haber honrado el mandato de 4 años como representante de todos los lambayecanos en este fuero ejecutivo.
Deja sentadas las bases para que Lambayeque crezca de manera planificada, ordenada y con obras macro que van a beneficiar al más de millón doscientos mil habitantes. Así, con una inversión de 70 millones de soles, la transformación de la infraestructura se ha iniciado con la carretera Chiclayo-Pomalca, donde 5.5 kilómetros de una autopista de cuatro carriles buscan hacer más seguro y ágil el recorrido entre Chiclayo y Pomalca, fortaleciendo además la conexión con otros distritos del corredor azucarero y la futura Vía de Evitamiento Oeste.
Otra será la Obra de Diego Ferré, con una inversión de 68 millones de soles, donde la renovación integral de pistas y veredas, áreas verdes, iluminación y equipamiento urbano ya está en marcha. La intervención busca devolver orden, movilidad y mejores espacios para miles de familias.
Se suma el megaproyecto de más de 96 millones de soles, que transformará nuestro Museo Tumbas Reales, ícono cultural. La obra contempla tecnología inmersiva, centro de convenciones y un paseo gastronómico.
Además, está la construcción del Observatorio de Seguridad Ciudadana, con una inversión de 86 millones de soles, que será el gran centro de monitoreo con más de 188 cámaras de videovigilancia y se unirá a los centros de monitoreo de las tres provincias.
También por Obras por Impuestos se invertirán S/11 millones en el Colegio Diego Ferré de Reque. En el estadio de Nueva Arica se invertirá S/7 millones y en Villa Hermosa (JLO) S/93 millones para mejorar la movilidad urbana.
En Zaña se invertirá S/2 millones de soles y en la infraestructura del Instituto Sagrado Corazón de Jesús serán S/58 millones.
No se trata únicamente de cifras. Detrás de cada inversión debe existir una necesidad concreta por resolver, una población beneficiaria y un resultado que pueda medirse. Ese es el verdadero valor de Obras por Impuestos y también el criterio con el que la ciudadanía deberá evaluar sus avances.
El mecanismo permite que empresas privadas financien y ejecuten proyectos de inversión pública bajo las reglas establecidas por el Estado, con reconocimiento posterior mediante certificados que se aplican al pago de impuestos. Bien utilizado, puede contribuir a reducir los tiempos de ejecución y aprovechar las capacidades técnicas del sector privado. Sin embargo, no sustituye la planificación pública ni elimina la obligación de fiscalizar el uso de los recursos.
El próximo 1 de enero se iniciará una nueva gestión regional. Quien asuma la conducción del Gobierno Regional de Lambayeque encontrará un desafío que va más allá de formular nuevos anuncios: deberá dar continuidad a los proyectos que correspondan, respetar los compromisos válidamente establecidos y asegurar que las inversiones avancen conforme a sus cronogramas, presupuestos y objetivos.
Si la cartera de Obras por Impuestos logra consolidarse y traducirse en proyectos bien estructurados, con financiamiento, convenios y ejecución verificables, constituirá una base importante para la siguiente administración. No será necesario empezar de cero, sino evaluar lo avanzado, corregir lo pendiente y acelerar aquello que tenga condiciones para ejecutarse.
Lambayeque necesita aprovechar esta oportunidad con una visión de desarrollo que integre a Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe, así como a sus distritos. La selección de proyectos debe responder a necesidades prioritarias y considerar el impacto de las inversiones sobre la competitividad, el empleo, la calidad de vida y la integración territorial.
También será fundamental fortalecer la coordinación entre el gobierno regional, los municipios, el sector privado y las entidades nacionales. Las inversiones aisladas difícilmente resolverán problemas estructurales. En cambio, una cartera articulada puede generar mejores resultados.
La transparencia deberá ocupar un lugar central. Los ciudadanos necesitan información accesible sobre los proyectos, las empresas participantes, los plazos, los costos y los avances físicos y financieros. La participación privada puede aportar eficiencia y capacidad de ejecución, pero debe desarrollarse con controles, rendición de cuentas y una clara defensa del interés público.
La gestión que culmina tendrá la responsabilidad de informar con precisión qué deja encaminado. La que comienza en 2027 deberá demostrar que puede transformar esa base en resultados sostenibles. Y el sector privado tendrá que responder con proyectos ejecutados con calidad, dentro de los plazos y con los beneficios comprometidos.
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Licenciada en Ciencias de la Comunicación / Editora, directora fundadora.