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RENTABILIDAD DE LAS AFP EN EL PERÚ: ¿GANANCIA PARA TODOS O SOLO PARA ALGUNOS?

Escribe: Elmer Bagner Salazar Salazar(*)
Edición N° 1401

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El debate sobre el desempeño de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en el Perú ha cobrado especial relevancia en los últimos años. Desde su creación en la década de 1990 como parte de las reformas estructurales orientadas a modernizar el sistema previsional, las AFP prometieron eficiencia, rentabilidad y seguridad para los ahorros de jubilación de millones de peruanos. No obstante, la realidad que enfrenta gran parte de los afiliados dista de esa promesa inicial.

Mientras las AFP reportan utilidades crecientes y robustas, muchos trabajadores ven cómo la rentabilidad de sus fondos fluctúa de manera impredecible e, incluso, en ciertos periodos, se reduce a mínimos preocupantes. Esto plantea una pregunta central: ¿realmente las AFP rentabilizan en beneficio de todos los afiliados o solo aseguran sus propios márgenes de ganancia?

El propósito de este artículo es analizar, a la luz de datos recientes y ejemplos concretos, cómo ha evolucionado la rentabilidad de los fondos de pensiones en el Perú, identificar los factores que explican las diferencias entre las utilidades empresariales y los rendimientos para los aportantes, y plantear alternativas para construir un sistema de pensiones más justo y sostenible.

Análisis de la Rentabilidad de las AFP en el Perú

Rentabilidad para los afiliados

En 2023, las AFP peruanas reportaron que todos los fondos terminaron el año con resultados positivos:

Fondo 0 (conservador): +8,56%.

Fondo 1 (moderado): +16,52%.

Fondo 2 (balanceado): +10,16%.

Fondo 3 (agresivo): +5,90%.

Estos resultados fueron bien recibidos después de años marcados por alta volatilidad financiera, especialmente por la pandemia y la crisis política interna. No obstante, cuando se analiza el comportamiento en 2024, la situación cambia dramáticamente: la rentabilidad promedio fue casi nula. El Fondo 2, donde se encuentra el 90% de los afiliados, apenas alcanzó un 2,24% de rendimiento. Los fondos 1 y 3, incluso, registraron rentabilidades negativas de -0,6% y -0,64% respectivamente.

Este comportamiento contrastó con el crecimiento de la Bolsa de Valores de Lima, cuyo índice general (IGBVL) creció alrededor de 14% durante el mismo periodo. La aparente desconexión entre el desempeño del mercado y los fondos gestionados por las AFP pone en cuestión la calidad de las decisiones de inversión y el nivel de eficiencia con que administran los aportes de los trabajadores.

Utilidades de las AFP

Mientras los fondos de los afiliados mostraban retornos escasos o negativos, las AFP lograron utilidades importantes. En 2024, las cuatro AFP (Integra, Prima, Profuturo y Habitat) sumaron ganancias superiores a S/ 491 millones, gracias principalmente al cobro de comisiones fijas, que no dependen del rendimiento de los fondos administrados.

Para ponerlo en perspectiva: en 2023, los ingresos por comisiones llegaron a S/ 1.138 millones, asegurando un flujo estable de dinero hacia las administradoras, independientemente de las pérdidas o ganancias que registraran los fondos de los afiliados.

Esta estructura de incentivos ha sido muy criticada, pues no alinea adecuadamente los intereses de las AFP con los de sus clientes: las AFP ganan "pase lo que pase", mientras que los aportantes enfrentan los riesgos de mercado sin protección equivalente.

Impacto de los retiros extraordinarios

Un factor que las AFP suelen argumentar como causa de la baja rentabilidad es el efecto de los retiros extraordinarios aprobados por el Congreso entre 2020 y 2022, donde se permitió la liberación de más de S/ 66.500 millones del sistema. Si bien estos retiros sirvieron como un salvavidas económico para millones de familias durante la crisis, también generaron ventas forzadas de activos en momentos desfavorables, reduciendo el tamaño de los fondos y su capacidad de generar rentabilidad en el mediano plazo.

No obstante, este argumento no exime de responsabilidad a las administradoras en cuanto a la gestión de las inversiones restantes ni justifica plenamente el bajo desempeño comparado con el comportamiento de los mercados financieros locales e internacionales.

Conclusiones

El análisis de la rentabilidad de las AFP en el Perú revela un sistema que, a pesar de los resultados ocasionalmente positivos, muestra una desconexión preocupante entre los beneficios de los administradores y los intereses de los afiliados. La rentabilidad de los fondos, sobre todo en 2024, ha sido insuficiente para garantizar un crecimiento robusto del ahorro previsional, mientras las AFP han mantenido —y en algunos casos incrementado— sus márgenes de utilidad.

El diseño actual del sistema prioriza la estabilidad de ingresos para las AFP por encima de la rentabilidad neta para los afiliados, lo que genera desconfianza, descontento social y presión política constante para aprobar nuevos retiros extraordinarios, comprometiendo aún más la viabilidad futura del sistema de pensiones privado.

 

Para el afiliado promedio, la percepción de que el sistema está diseñado más para beneficiar a las administradoras que para asegurar una pensión digna en la vejez se fortalece cada año que los retornos son pobres y las comisiones permanecen altas.

Reformular la estructura del sistema no es solo una necesidad técnica: es un imperativo ético si se pretende restaurar la confianza ciudadana y construir un modelo previsional que realmente garantice protección social en el futuro.

Recomendaciones

Reformar el esquema de comisiones:

Las comisiones deberían vincularse de manera directa al rendimiento neto de los fondos, premiando a las AFP que generen valor y castigando a las que no lo hagan.

Fortalecer la supervisión y la transparencia:

Los afiliados necesitan acceso sencillo y detallado sobre las decisiones de inversión, costos reales, y riesgos asumidos con sus aportes.

Impulsar alternativas de competencia:

Facilitar la entrada de nuevos actores financieros y fomentar la competencia real entre AFP podría presionar por mejores servicios y menores comisiones.

Promover la educación previsional:

La ciudadanía debe comprender mejor el funcionamiento del sistema, las diferencias entre tipos de fondos y la importancia de planificar activamente su jubilación.

Evaluar un modelo de pensiones mixto:

Incorporar componentes de pensión pública mínima garantizada o esquemas de contribución definida de bajo costo podría complementar los ahorros individuales y reducir la exclusión previsional.

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NI COSQUILLAS ME HACEN

Escribe: Beder Bocanegra Vilcamango (*)
Edición N° 1401

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Enfrentar el poder popular asumiendo el siniestro poder de las manos de la señora causa vértigo cuando se oye la racionalidad y poderío que se ha generado. Ironía y mucho sarcasmo sobre su siniestra belleza que las cosquillas deben ser tan débiles que no le causa gracia. Se trata de una respuesta postraumática a sus días en el quirófano. Medir el poder mediante la mentira frente a los adversarios resalta un acto desesperado que ha sido una constante, sin embargo, al mirar a los oponentes disemina reacciones que representan la absoluta discrepancia y no representación social. En el contexto de la política, todo es posible y ello no excluye malas prácticas o mañas que sirven para caracterizar el rol humano cada vez que requiere notoriedad en medio del escándalo y sus recurrentes efectos en la desnaturalización humana frente a los delicados puntillazos que pretenden algunos cosquilleos. No quiero pensar que cada cosquilla le pertenece a su muñeco con alfileres encontrados junto a los Rolex. Así como no cree en los puyazos de furibundos hincones de perdidos políticos, tampoco cree que se ha ganado el repudio de todo un país que soporta su misma decisión cuando se hizo vicepresidenta por accidente.

La valoración de su poder respecto de una cosquilla es como una coraza, cuya resistencia permite encarar la verdad con sus mentiras. Sentirse con mucho poder frente al resto permite experimentar una despersonalización, pareciera que es un trastorno oscilante, cuya energía genera sensaciones sobre su cuerpo. Minimizar las cosquillas, por analogía, es maximizar su poder; sin embargo, en el escenario de la verdad se trata de una recurrente forma de responder al opositor mediante el ninguneo desde el amplio espectro de la palabra. Ningunear al opositor corresponde a las viejas prácticas de cualquier político, algo así como que «todo le resbala», «está curada», «está bañada en aceite». Ello significa estar preparada o «tener correa», dentro de la vulgaridad se corresponde directamente y sería que la mandataria «tiene calle», «tiene callejón» para encarar al opositor.

Entiéndase por fuerte

Si se trata de caracterizar a la mujer fuerte en palacio, si se trata de identificar a la mujer resistente en el poder, si de alguna manera se pretendería definir la fortaleza de la mandataria habría que dibujar muchos escenarios, porque ser fuerte puede ser frente a la miseria, frente a la pobreza, frente a la desgracia, frente a un accidente, frente a la pérdida de un ser querido. Ello ni siquiera supone pensar que sea fuerte como una «careta» frente al delito; es decir, ser fuerte y por convicción ante el delito no reconocido. Las cosquillas son respuestas ante preguntas evidentes que buscan la verdad perdida en su historia clínica. Una mujer fuerte puede emplear cualquier estrategia, no importa las formas, no importa lo sutil, porque el receptor siempre lo tomará con cierta ironía. Después de todo las cosquillas dependen del rascador cuyo tufillo no siempre es un puyazo del opositor, puede ser un adulador que busca un voto más o menos sorprendido.

Las cosquillas frente a la moral cual fortín de la mandataria son insuficientes, pues lo moral para algunos políticos es una utopía, en todo caso los intereses personales es el límite de su moral. La racionalidad política pareciera que es ajena a cualquier escollo moral. Si por algún momento, dentro de la fantasía, Habermas estuviera en un pleno del Congreso, lo más probable es que tenga ganas irreversibles de morir antes de oírlos en sus parloteadas amorales con refrescantes charlatanerías y el doble rasero que deja de lado lo moral. Las cosquillas de la mandataria es la resistencia irracional encubierta de ironía, es la forma encubierta de existir con el poder y cualquier cosquilla resistir.  Finalmente, si es posible que resista cualquier cosquilla, ya sea de la derecha bruta y achorada, de la izquierda siniestra con un cerrón de promiscuidades y exacerbaciones políticas, del poder de la corrupción, entonces poco o nada sirve vivir el tiempo que queda para que deje palacio y se vaya con cosquillas directo a un reducido espacio y pueda compartir la paila o se dedique a verificar a los miles de presos desde la otra Reniec, donde los nuestros ganan licitaciones en cualquier ministerio.

(*) Docente universitario e investigador Renacyt. Palmas Magisteriales 2016. 

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