LA HISTORIA
Mateo es un joven de 29 años de edad y natural del departamento de Lambayeque. Él empezó a trabajar desde los 22 años en una entidad bancaria, porque en Lambayeque el mercado que más se mueve es el financiero, así que, desde que terminó la universidad ha trabajado en la empresa financiera “Costumbre” y no se ha movido de puesto a pesar de la gran cantidad de años y la buena productividad que desarrolla dentro de la empresa. Dice, a modo de defensa, que la empresa contrata superiores de Lima porque están “más capacitados” para administrar la empresa.
Mateo se despierta a las 5.30am, de lunes a sábado, y va directamente a hacer ejercicios por una hora. A las 6.30am está de vuelta en su casa y prepara su delicioso desayuno que debe mantenerlo en su organismo buen tiempo de la mañana para poder tener fuerzas y ser productivo.
A las 7.30 am sale hacia la empresa “Costumbre”, a pie, ya que, está cerca el trabajo de su hogar; y a las 8am empieza su labor hasta las 2pm, que es el momento del almuerzo.
El poco tiempo que tiene para almorzar lo hace cerca del trabajo porque si llega minutos tarde se le descuenta de su sueldo, así de dura es la empresa donde trabaja.
Desde las 2.00pm hasta las 6.00.pm sigue en la empresa atendiendo a los clientes pero, en teoría, la empresa cierra sus puertas a las 6 de la tarde y en la práctica los trabajadores se quedan hasta las 8 u 9 de la noche cerrando caja y demás actividades que no puede cerrar a las 6.00pm.
En promedio, Mateo, termina de trabajar a las 8.30pm de lunes a viernes y los sábados a la 1pm.
Al llegar a su hogar, lo único que hace, es cenar y revisar sus documentos para el siguiente día que tiene que ir a trabajar una vez más.
La empresa financiera “Costumbre” solo le reconoce vacaciones una vez al año.
Y así son todos los días para nuestro amigo Mateo.
Pero Mateo, en sus 7 años de trabajar para esa entidad financiera, se ha cruzado con un sinfín de ideas y oportunidades que lo han hecho pensar en que también tiene sueños y que es el momento de trabajar por ellos.
Esos sueños los tiene desde hace muchos años pero no ha tenido “la oportunidad o el tiempo” para trabajarlos.
CÓMO ADAPTARNOS A UN MUNDO EN CONSTANTE CAMBIO
En el mercado de la lectura existe un interesante libro de Spencer Johnson, M.D. cuyo título es “¿Quién se ha llevado mi queso? Cómo adaptarnos a un mundo en constante cambio” que relata la historia de 4 seres vivientes, dos ratones y dos liliputienses, cuya “costumbre” estaba en una habitación llena de queso que era su fuente de alimentación.
Como todo en la vida no es duradero, el queso se acabó, y la habitación quedó en el vacío pero no en el olvido.
Al inicio los 4 estaban esperando que se volviera a llenar, como por arte de magia, pero pasó el tiempo y la habitación no vería la existencia del queso.
Los ratones y los liliputienses debían alimentarse porque de lo contrario su vida correría peligro, y es así que, no todos salieron a buscar el queso que era su alimentación.
Por la cabeza de todos los protagonistas del libro pasaron miedos, temores, alegrías, sueños, tristezas. Pero solo los valientes lograron salir y romper las costumbres, el statu quo, la comodidad, su zona de confort y lograr sobrevivir para ser felices, además de aprender de nuevas experiencias y arriesgarse.
¿Y QUÉ PASÓ CON MATEO?
Mateo tenía miedo salir de su trabajo que por años ha sido la fuente de sus ingresos y romper su statu quo o salir de su zona de confort.
Por no salir de aquella zona de confort es que ha aniquilado sus sueños por años. Él siempre se hacía las siguientes preguntas: ¿Y si renuncio a mi trabajo y no encuentro nada? O si es peor, ¿encuentro un trabajo con menos sueldo?
Su temor era tal que tenía que soportar las exigencias de la empresa “Costumbre” sin recibir un ascenso en su puesto o un aumento de sueldo.
Al cumplir los 32 años de edad Mateo decidió o se armó de valor y renunció a lo que fueron 10 años de costumbre y de motor automático en sus ingresos para subsistir.
Mateo se tomó unos meses de vacaciones para pensar en cómo buscar su queso y poder demostrarse a sí mismo que podía lograr lo que se propondría y empezó a construir sus sueños.
Al cumplir los 35 años de edad, Mateo, ya era dueño de su propia empresa y estaba a punto de abrir sucursales en el norte del Perú con un plan de largo plazo como expansión a mercados internacionales.
Todos los días, según cuenta, rompía su zona de confort, que le daba la motivación para crecer personal y profesionalmente.
¿CUÁL MATEO ERES?
Existen tres Mateos.
El primer mateo es el que por años soportó la costumbre de trabajar en “Costumbre” sin salir de su zona de confort. Y el segundo mateo es el que, después de 10 años, se dio cuenta que salir de su zona de confort todos los días lo haría feliz y exitoso.
Pero podría existir un intermedio entre los Mateos, y es el que, sin temor a nada y rápidamente se da cuenta que no es feliz y decide ir por el rumbo del éxito.
¿Con cuál Mateo te identificas?