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LA CULTURA DE LA PERVERSIDAD EN CONTRA DE CHICLAYO

Escribe: Periodista Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 986

El feriado último no fue un día cualquiera. Por la tarde, junto a familiares que habían llegado para pasear, decidimos recorrer mi hermoso y amado Chiclayo, pero maltratado por autoridades que parecen no sentir un mínimo de cariño. Sin embargo, durante la campaña electoral ofrecieron el oro y el moro e incluso como cualquier pagano, tomaron hasta el nombre de nuestro Todopoderoso para mentir a los electores y decirles que  “Dios era su gran asesor”.

 

Dios Santo, hasta dónde puede llegar una persona por el solo hecho de conseguir algo o escudarse en alguien tan sagrado, de mucho respeto y temor, para no responder a las interrogantes, cuando hay pedidos y cuestionamientos en su contra.

 

Mis principios de mujer, de periodista y de chiclayana, y mis derechos de ciudadana, me permiten hacer pública Mi Expresión, no para cuestionar porqué es que alguien toma el nombre de Dios en vano, sino para decir que nuestro primer vecino, el alcalde David Cornejo Chinguel “es más panca que choclo”.

 

Más de los días, en los medios de comunicación, sale un personaje con mucha verborrea y con ánimo de desacreditar a las personas que lo cuestionan por los errores, desaciertos e incumplimientos.

 

En nuestro señor alcalde no vemos a una persona que tenga una pizca de mea culpa por la pésima gestión que hace un año y 10 meses aplica en la “Capital de la Amistad”.

 

El día feriado visité el Paseo Yortuque, el proyecto peatonal más importante del norte del país en los últimos años, el más extenso y el primero en contar la historia completa del desarrollo de la civilización de un pueblo. En su más de kilómetro y medio de recorrido grande fue mi sorpresa al constatar que los más de 14 millones de soles invertidos por el Gobierno Regional de Lambayeque se vienen “tirando al gua”, debido a la falta de atención y cuidado por parte de la Municipalidad de Chiclayo, cuya cabeza política y administrativa no es más que el alcalde David Cornejo Chinguel.

 

En ambas márgenes de la acequia Yortuque, desde la avenida Víctor Raúl Haya de La Torre hasta la avenida Grau, se muestran aproximadamente sesenta esculturas, agrupadas en nueve conjuntos escultóricos y cinco extensos murales, que representan las diversas etapas del desarrollo social de nuestra región, pero ¡Oh, sorpresa! Algunas de ellas se encuentran en mal estado por falta de atención, cuidado y mantenimiento, mientras que otras aparentan haber sido dañadas a propósito.

 

Mi suspicacia como periodista me llevó a conversar con algunos vecinos, los que expresaron su preocupación por la falta de seguridad y mantenimiento de la zona, así como del  césped y la falta de iluminación, carencias que estarían siendo aprovechadas por gente mal intencionada con el único objetivo de causar daño a alguien en particular, pero que en realidad el daño lo hacen al pueblo de Chiclayo.

 

Si más no recuerdo, el Gobierno Regional de Lambayeque trabajaba un convenio que contemplaba la iluminación y alumbrado público de la avenida Chinchaysuyo, consistente en el cambio de luminarias de vapor de sodio por lámparas Led, pero por discrepancias políticas, mal entendidas o interpretadas, nuestro primer vecino lo habría “tirado al agua”. Con esta actitud, sigo dudando que Dios sea su asesor.

 

Difícilmente podrá olvidar Chiclayo cuando en marzo del año pasado el alcalde Cornejo, durante la inauguración del Paseo Yortuque, prometió voz en cuello la asignación de dos camionetas del serenazgo para patrullar la zona día y noche, y cuadrillas de obreros para que a diario se encarguen de la limpieza y el cuidado de las áreas verdes. Sus palabras, como muchas otras promesas, se las llevó el viento, y el municipio, hasta hoy, sigue incumpliendo.

 

Mi periplo turístico no solamente quedó allí. Seguí con dirección al Parque Principal de Chiclayo, lugar donde me encontré con algunos amigos y funcionarios del Gobierno Regional de Lambayeque, los que preocupados comentaron que las actividades festivas por el aniversario de la región se habían tenido que llevar a la “Ciudad Evocadora”, simple y llanamente porque en la “Capital de la Amistad” se habían negado todos los permisos. Escuché y no creía tanta perversidad, así como dice nuestro primer vecino.

 

Lo que más preocupó es que en la sede regional se tenía preparado un variado y alentador programa de aniversario, a tal punto que tomando como referente las festividades en Brasil, país donde el mandatario regional, Humberto Acuña, estuvo unos días cumpliendo agenda, donde se premia con obras al mejor distrito que presente y actúe  en el corso por aniversario.

 

La idea no es mala. Yo diría, sugestiva, entradora, motivadora e integradora, y hasta innovadora, pero la actitud por el lado edil, me hizo pensar que sería bueno que el principal asesor del burgomaestre de Chiclayo, que sigo dudando que sea Dios, le haga ver que el “cierra puertas” a los actos conmemorativos y de desarrollo para Chiclayo y la región, es perverso.

 

Las acciones que atentan contra el desarrollo y el buen nombre de Chiclayo no son de ahora, sino desde los inicios de la actual gestión edil, sino recordemos lo que pasó con el ex jefe del SATCH, ahora llamado CGT, Avelino Ponce de León, quien con una actitud perversa llegó al ente recaudador, pero al poco tiempo probó de su propia sopa. Su entorno lo puso al descubierto y desenmascaró ante la comunidad al revelar que era un falso economista, y para “disfrazarse” utilizada un título profesional adulterado.

 

Recordemos también las renuncias de la ex jefa del SATCH María del Rosario Julca Encomendero y de la ex gerente general de la MPCH, Esther Morillo Valle, profesionales que prefirieron dar un paso al costado antes que atentar contra el desarrollo y progreso de Chiclayo, y convertirse en cómplices y simples ejecutoras de las “recomendaciones” de la autoridad edil.

 

Ahora bien, aún está fresquito la escandalosa renuncia del gerente general de la comuna chiclayana Ruperto Castellano Custodio y otros seis funcionarios de importante rango, puntales principales para el buen desempeño de la comuna, los que prefirieron apartarse de la gestión antes que sucumbir a las órdenes de “apoyar” a doña Susana Culqui Pacaya en sus “extraños” gastos como coordinadora de alcaldía.

 

Pero eso no es todo. También está la renuncia del Procurador Municipal Carlos Lazo Gutiérrez, quien prefirió irse a su casa antes que retirar una denuncia ante el Ministerio Público pidiendo que se investigue el mal uso de la caja chica de alcaldía. También están las graves denuncias contra el funcionario Henry Chiclayo Vega, y las investigaciones contra el actual jefe del CGT, Nilton Monje Sampén.

 

En fin, considero que razones sobran para preguntarnos quién es el que verdaderamente pone en práctica la política con perversidad, quién atenta contra el desarrollo de Chiclayo. 

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