Nino Onofre Ojeda le está dedicando más de 20 años de su vida al sector turismo en Lambayeque. Para él, esta región tiene todavía mucho potencial que no ha sido explotado – quizá por falta de visión - , pero confía en que poco a poco, tanto las autoridades como la ciudadanía comprenderán la importancia de la llamada industria sin chimenea.
“Si las autoridades y la ciudadanía se enfocan en el turismo, podremos vivir de esta industria tal como lo hacen en Costa Rica, México o España”, explica.
Para Onofre, como para muchos expertos, para que Lambayeque sea considerada una región turística su gente es la que debe tomar consciencia para conservar limpia la ciudad, tanto de basura como de comercio ambulatorio, problemas que le restan presencia. Para ello, dice, las autoridades deben concienciar a la población y concentrar sus esfuerzos en mejorar el sistema de recolección de residuos sólidos y construir un relleno sanitario, mínimamente.
TURISMO, PROMOTOR DE EMPLEO
Solo tomando como ejemplo a un turista nacional podemos afirmar que la cantidad de empleos que mueve es muy importante, según hace cuenta Onofre Ojeda.
“Hice un análisis de un turista nacional que coge un bus y viene desde Lima. Para trasladarse desde su casa al terminal debe coger un bus o un taxi, ya se está utilizando el transporte y generando al menos un empleo; cuando llega al terminal lo atiende una recepcionista, luego para ingresar al bus debe pasar el control de pasajes y DNI, luego encuentra al encargado de colocar las maletas en la bodega, dos choferes; en muchos de los casos una terramoza, y poco a poco va creciendo la cadena de empleos. Además el bus usa combustible, necesariamente debe ir a un grifo para abastecerse. Al llegar a la ciudad este turista debe tomar un taxi para ir al hotel donde lo atiende un recepcionista, luego a un restaurante donde debe haber mínimo un cocinero y al menos un mozo; posteriormente o va directamente a los sitios turísticos para lo cual emplea el transporte o contrata los servicios de una agencia de turismo que también emplea transporte más los servicios de un guía; es decir, el turismo es una industria completa que promueve mucho empleo”, explica Nino Onofre.
Para él, este rubro podría, incluso, sacar a Lambayeque de los niveles de pobreza que actualmente presenta. Solo en el 2016, esta región recibió a 16 mil turistas, entre nacionales y extranjeros, de esta cifra la mayoría optó por asistir al Museo Tumbas Reales de Sipán, seguido por Huaca Rajada y el Santuario Histórico Bosque de Pómac.
AMPLIAR LA GAMA TURÍSTICA
Sin embargo, Onofre señala que Lambayeque no está explotando su potencial turístico. Es más, está convencido que los corredores de este sector solo se están centrando en el turismo arqueológico, dejando de lado grandes riquezas que le darían mayor variedad a los visitantes tanto nacionales como extranjeros.
“Actualmente nuestra única fortaleza es el turismo arqueológico, cuando en realidad debemos aprovechar nuestra riqueza arqueológica, bosques, playas, gastronomía, nuestra gente y su amabilidad y tradiciones. Así, por ejemplo, tenemos a Mórrope que son los mochicas de ahora, siguen siendo alfareros, siembran algodón nativo; es decir, tenemos una cultura viva que también debemos explotar”, enfatiza Onofre Ojeda.
Debido a la experiencia en este sector, Nino Onofre ha diseñado una propuesta de circuitos turísticos que bien podrían ser insertados por las agencias y por las autoridades de la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo.
“Audiovisualmente he documentado mis propuestas, las mismas que están en la Internet, tanto en español como en francés, y próximamente estarán en alemán e inglés, para que cualquier persona pueda tomarlas en cuenta”, comenta.
Para Onofre, la primera propuesta es un city tours que abarca en el primer día: la Iglesia Santa María Catedral, el Palacio Municipal de Chiclayo y el Paseo Turístico Yortuque. El segundo día, el destino sería la iglesia Santa Lucía de Ferreñafe, luego el museo nacional Sicán y finalmente el Santuario Histórico Bosque de Pómac.
La segunda propuesta abarca el tradicional recorrido arqueológico, pero combinado con gastronomía, turismo vivencial en Mórrope y algunas hermosas playas que posee la misma provincia de Lambayeque.
La tercera a diseñar tendrá como punto de partida la Casa Malambo, en el distrito de Zaña, un hospedaje muy acogedor. Dese allí continuar la travesía por Huaca Rajada y Ventarrón para almorzar luego en Casa Sipán, con el extraordinario espectáculo de marinera con Caballo Peruano de Paso y por la noche un espectáculo de música “Afro” que se ofrece en Casa Malambo. Al día siguiente, el destino sería la reserva privada de Chaparrí en el distrito de Chongoyape. Y el tercer día podría ser el circuito de playas de la provincia de Chiclayo, que incluya los distritos de Monsefú con su rica gastronomía y Ciudad Eten con turismo vivencial, donde se tejen sombreros y prepara el tradicional alfeñique.
SU TRABAJO
Nino Onofre Ojeda, natural de la provincia de Ferreñafe, reside en Chiclayo desde los 10 años. También radicó en Lima durante una década, porque fue allá a estudiar Administración de Empresas en la Universidad San Martín de Porres, y se quedó ejerciendo su carrera. Sin embargo, en 1990 volvió a Chiclayo, porque ahorrar, hasta en tiempo de transporte, es más rentable.
Aquí además de todo el trabajo en turismo que implican publicaciones y propuestas de nuevas rutas, este año fue una de las piezas clave para el éxito del primer Festival Cultural y Gastronómico Son & Sazón, evento que tiene la principal misión de convertirse en emblema de Lambayeque. Este primer año, el organizador fue el Consejo Regional de Turismo, conformado por 42 asociados; pero los motores estuvieron impulsados por la Asociación de Hoteles y Restaurantes - AHORA Lambayeque, la Asociación de Agencias de Viaje - AGEVI y la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque.
“Fueron tres días de variados platos tradicionales de Lambayeque y también algunos que provienen de otras regiones, y música de varios géneros para que la gente que asistió, más de 10 mil personas, salga contenta y quiera regresar el próximo año. Esta vez el escenario fue el Estadio Elías Aguirre y nuestra metra meta es que para el próximo año no solo haya música y comida, sino también el espectáculo de los carros alegóricos y muchos más asistentes”, dice finalmente Nino Onofre.
Javier Morales Sánchez, licenciado en Administración de Empresas, tiene capacidades diferentes. Sus logros, en 28 años de vida, lo hacen excepcionalmente una persona extraordinaria, ejemplo para la sociedad. De buen gusto en la comida, música, amigos y emplear bien el tiempo para bailar la marinera como ningún otro, le ha permitido participar en Trujillo del Record Guinness Marinera en dos oportunidades. Javier tiene como máxima: “Volar, volar tan lejos y amarnos hasta quedar sin aliento”.
Expresión dedicó un tiempo especial a este superado profesional, que enfrenta día a día los retos de la vida para que nadie lo haga sentir menos a los demás.
¿Qué te hizo fuerte en la vida para lograr lo que ahora eres?
Cada vez que me discriminaron o cada vez que me decían que no podía era donde sacaba a relucir mi coraje y daba lo mejor de mí, no para demostrar a los demás que yo podía, sino porque tenía la suficiente confianza en mí para lograr mis metas, sueños, proyectos. Cuando alguien me decía “Nunca podrás lograrlo”, eran palabras que me golpeaban, pero al mismo tiempo fueron la energía motivadora, diría el combustible que hacía que volara, que me permitía amarme como soy y decía: Javier si puedes.
¿Cuál es el significado que tiene para ti la familia?
Sin duda, mi familia es mi motor principal, el que fortalece segundo a segundo mi vida. Mi familia son las personas con quienes siempre podré contar, son los que me llenan de amor y de apoyo.
¿Nuestra sociedad es injusta?
Creo que sí, falta mucha sensibilidad, justicia, credibilidad, igualdad de oportunidades. Ese dicho popular de que se bautiza el que tiene padrino, es muy cierto, mucha veces no valoran lo que eres, no dan consideración a tu inteligencia, capacidad, habilidad; en cargos públicos prima el tarjetazo, la recomendación, eso lo deploro.
Entonces, ¿qué hacer?
Hay que ponerse en el lugar de los demás, nunca juzgar por la condición de la persona y sobre todo comprender que absolutamente todos tenemos los mismos derechos y oportunidades en todos los ámbitos.
¿Los sueños que abrazamos son posibles de hacerse realidad?
Sí, lo afirmo, los sueños son posibles cumplirlos, solo se necesita decisión, acción y visión. Afirmo que nunca hay que dejar de soñar porque si juntas tu corazón con acciones verás materializado lo soñado.
¿Todos los días se aprende algo?
Claro, cada segundo hay mucho por aprender, descubrir, estamos en la era tecnológica, el conocimiento está en nuestras manos gracias al buen uso de la Internet, hoy no hay barreras que impidan estudiar. Es muy bueno que los jóvenes como yo tengamos temas de discusión, de análisis que estemos enterados de temas variados en lo político, social, económico, cultural, deportivo, cocina y tantas otras asignaciones. Hay que emplear bien el tiempo.
Me encanta ver a personas mayores en las redes sociales escribiendo sus propias historias que sirven de ejemplo a otras personas y esas personas mayores son experiencia y ciencia, lo vivido en ellos debe servirnos de ejemplo.
¿Tienes algunos propósitos para los próximos años?
Sí, me veo viajando por el mundo contando y mostrando mi experiencia de éxito y de esa manera ayudar y empoderar a otras personas que les hacen falta motivaciones, quiero gritar al mundo que no hay límites, porque si no inspiras, es indudable que expiras.
¿Eres feliz, crees que la felicidad existe?
Definitivamente sí la felicidad existe, la encontramos todos los días en la familia, en lo laboral, en los amigos, en tu pareja. Para mí la felicidad es bienestar, prosperidad, comodidad, tranquilidad, seguridad, es compartir momentos con la familia que Dios me ha regalado, sentir su apoyo, poder ayudar a los demás, tener paz, viajar, conocer nuevos lugares.
¿Qué cambios has experimentado en tu vida?
Mi vida siempre estuvo en constante evolución, constantemente busco ser mejor en el día a día, pero cuando me di cuenta que mi discapacidad no era más que una oportunidad para que mis miedos sean amilanados por mi coraje y así reforzar mis habilidades.
¿Entonces habrá algunos planes a corto, mediano y largo plazo?
Indudablemente, uno de mis anhelos es exponer por primera vez mi historia en el extranjero, ser independiente laboralmente dándole calidad y estilo de vida a mi familia y seguir viviendo sin límites día a día.
Como ciudadano, ¿cuál es tu sentir por la situación actual de Chiclayo?
Me duele la indiferencia con la que las autoridades tratan a Chiclayo, esto es posible cambiar el día que amemos a esta noble ciudad y demostraremos amarla cuando elijamos bien a sus representantes, cuando no ensuciemos la ciudad, cumplamos con nuestras obligaciones de buenos vecinos. Es hora que las autoridades tomen en serio lo que es dirigir la ciudad enfocándose en la responsabilidad de corresponder la oportunidad y la confianza que le dieron los ciudadanos para la mejora de Chiclayo.
Ojalá algún día tengamos buenas personas en los más importantes cargos políticos, solo así tendremos una mejor ciudad.
¿Qué te ha dejado Navidad y que deseas del nuevo año?
Navidad me pone muy sensible, se renueva en mí el amor, la tolerancia y me compromete a ser mejor persona, sabiendo que Jesús dio la vida por todos nosotros y hay que honrar ese sacrificio. Navidad ha sido el momento perfecto para reunirnos con los seres que más amamos, tanto familia como amigos, dar amor, armonía, paz, perdonar a los que nos lastimaron, reconciliarse con uno mismo y el momento de formar nuevas alianzas personales y con los demás, con la finalidad de iniciar un nuevo año y que este sea próspero.
Mi deseo para todos es que todo cuanto anhelan se haga realidad en el 2017.
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La recordada locutora de la desaparecida Radio Délcar Cinthiana Cañola de Larios, hoy una experimentada administradora hotelera, refirió a Expresión que la celebración de Navidad y Año Nuevo para ella es compartir lo mucho o lo poco que se tiene, es no ser indiferente con los que más necesitan, es recordar a Jesús que vino con un propósito al mundo: limpiarnos del pecado. Es también estrenar un nuevo calendario y trazarse metas para ser mejores personas, así el planeta empezará a sanar.
“Navidad se dice que es la celebración del nacimiento del Niño Dios, que es tiempo de amor y de paz, donde hay que olvidar rencores y perdonar, es dar paso a la amistad verdadera, es sanar las heridas. Navidad es empezar de nuevo, es ser mejores seres humanos, es tener un poco de esperanza en que el mundo va a cambiar para bien. Navidad es amar sin distinción, aspiro que Navidad sean todos los días del año”, exterioriza.
Recuerda sus inicios laborales en la que fuera la mejor estación radial y la más importante de los años ochenta y noventa, convirtiéndose allí en una reconocida locutora. “Fue una experiencia enriquecedora, allí aprendí a perder el miedo y temor de hablar en público”, recordó.
Cinthiana Cañola se considera un ser humano muy curioso, con ganas de aprender cada día, de encontrar felicidad, paz, entendimiento y tolerancia al lado de sus hijos Diego Fernando, Ana Lucía, María Paula y su esposo Sergio Larios. “Mi familia significa mi fortaleza, mi motivo más poderoso para salir adelante cada día. Son mi Paz”, menciona.
Al conceptuar la felicidad no repara en decir que esta sí existe. “La felicidad son chispazos que aparecen en nuestra vida. Sin embargo, solo parece que la esperamos de manera más física y tangible, cuando el simple hecho de abrir los ojos cada día debería ser motivo de celebración, esta es la verdadera felicidad, saber que estamos vivos”, expone.
Refiere que día a día intenta, desde su experiencia lograda en la vida, regalar a las personas palabras de aliento y superación. “La vida me hizo fuerte, cada día es un proceso de lograr lo que deseamos, es un trabajo arduo, en mí caso tuve que acallar los monstruos limitadores que traigo dentro que ya de por sí son un desgaste. Estar bien con la mente, el espíritu y el corazón nos permite lograr lo que deseamos y anhelamos”, sentencia.
DIEZ RAZONES
Dice preocuparle lo que hoy se vive y ve en la humanidad. “Nos encontramos frente a una sociedad indiferente frente al dolor ajeno, competitiva de manera negativa, a la que no le importa la forma de ganar con tal de lograr lo que desea”.
Cinthiana Cañola agrega que siempre hay que actuar con ética y responsabilidad. “En mi vida tengo presente diez razones para no rendirme, porque siempre habrá un tropiezo antes del éxito, si me rindo no me queda nada, estoy viva, nada es imposible, estoy más cerca de conseguir lo que deseo, siempre habrá gente amargada, pero yo no, así podré inspirar a otros, soy más fuerte de lo que creo, el ayer no existe, porque merezco ser feliz”, mencionó.
Adiciona a este diálogo con Expresión: “Nos hace falta mirar más a nuestro alrededor y poner a disposición de los demás nuestros talentos, nunca dudemos que los sueños son posibles de lograr, porque los seres humanos tenemos la capacidad para convertirnos en lo que deseamos, solo nos hace falta que ese deseo sea constante, poderoso y sobre todo que vaya de la mano de la acción”.
Asimismo, hace un llamado a todas las personas a no renunciar en seguir estudiando, aprendiendo y mejorando día a día, porque es imprescindible no perder nunca las ganas de educarse, instruirse y renovarse constantemente. “Es parte de nuestro crecimiento personal y debería convertirse en una obligación con nosotros mismos, el deseo de constante aprendizaje”.
Sobre ella manifestó: “Soy administradora hotelera de profesión, estudié hasta el quinto ciclo de relaciones públicas, trabajé en radio Délcar en el año 1992”.
SUS ANHELOS
Cinthiana también habla sobre la provincia y refiere que los ciudadanos deben asumir su responsabilidad frente al desarrollo postergado de Chiclayo, pues solo así será posible una ciudad diferente. “Eso será el día en que cada uno de nosotros empiece a darse cuenta que tirar los papeles, escupir, orinar en las calles, hacer grafitis o pegar publicidad en espacios no permitidos es ser indiferente con el lugar en el que vivimos. Mi deseo es ver a mi Chiclayo limpio, ordenado, con autoridades a las que realmente les importe y amen su progreso”.
Cinthiana Cañola esboza una sonrisa cuando le preguntamos cómo se ve de aquí a cinco años. “Me veo como una mujer madura de 48 años que ya perdió sus miedos, disfrutando la vida al máximo, sin limitarse y ayudando a los demás”.
Dice estar agradecida de lo que vive día a día. “Mi vida ha ido dando cambios siempre buscados y deseados por mí, siempre estoy en constante búsqueda, intento caminar atenta en la vida para no desaprovechar oportunidades, de allí que tengo planes a corto, mediano y largo plazo y sobre esto reflexiono constantemente, pues soy una persona muy realista y creo que mi primer plan a corto plazo es cubrir a nivel económico las necesidades de mi casa, a mediano plazo: poder pagarle la universidad a mi hijo mayor y que mi segunda hija termine el colegio; a largo plazo me encantaría, y este es un sueño de mis hijos y mío, hacer un albergue para niños y para animales bandonados, pondré toda mi capacidad para lograr estas metas”, concluye.
“Mi historia no es asombrosa como la de muchos emprendedores, que deben pasar muchos pesares. Al contrario, yo lo tenía todo, mis padres siempre me dieron lo que necesitaba. Sin embargo esa forma de vida me estaba convirtiendo en un inútil, por ello un buen día dije no más y decidí ganarme mi propio dinero y arriesgarme a emprender”, narra Fernando Fernández Gil, demostrando además humildad.
Fernando Fernández Gil, ampliamente conocido como Bugui, es un marketero nato. Economista de profesión, con especialización en Gerencia Política y Gobernabilidad, con sus apenas 27 años ya ha logrado lo que muchos adultos todavía no se atreven: emprender.
Este año, a través de su recientemente creada consultora Base Uno logró concentrar a los emprendedores de mayor éxito de Lambayeque y a los empresarios más prósperos para que cuenten su historia y así inspirar a otros emprendedores, en dos eventos exitosos y de los cuales ya está viendo frutos.
Su otra misión, asegura, es lograr que todas las empresas en las que él trabaja sean social y ambientalmente responsables, objetivo todavía difíciles en Lambayeque pero que con perseverancia se logrará, pues el desarrollo del departamento depende de cada uno de los habitantes.
BASE UNO
Fernando Fernández es actualmente Director Ejecutivo de Bese Uno, su consultora y actualmente también Gerente de Marketing de Retoque, donde aplica su gran pasión por esta rama.
Cuando formó Base Uno, cuyo nombre significa que la persona es la base de todo cuanto existe, tuvo la visión de poner en vitrina a lambayecanos exitosos para que cuenten a que quieren emprender cómo empezaron y consiguieron el éxito.
“Soy muy regionalista, creo que debemos hacer empresa aquí, dar trabajo a nuestra gente. Descubrí que ser independiente es lo mejor que te puede pasar, no solo en el tema económico, sino también en no depender de nadie en ningún sentido”, sostiene.
En efecto, las actividades que organizó Base Uno en el 2016 no pasaron desapercibidas, y tras estas muchos han sido los jóvenes y adultos que decidieron tomar el riesgo y emprender.
“En la primera conferencia estuvo Luis Allende, que tiene su restaurante; Evelyn Balcázar, a quien le va muy bien con sus pequeñas empresas, Dalila Gonzales, propietaria del restaurante Wayra, y los chicos de Kallpa Puka. En la siguiente conferencia logramos reunir a Alberto Solís, fundador del restaurante Fiesta; a Rosa Chambergo, directora fundadora del Grupo Expresión; a Marisol Santa Cruz, fundadora de Mary Spa; a Félix Gallardo, fundador de World Ligth Gym; y a Rosita Quiroz, gerente general de Food Export”, narra con entusiasmo.
Luego de estas conferencias, Marisol Santa Cruz, cuenta, que salió inspirada y decidió gestionar la adquisición de su segundo local de belleza: Retoque, nombre que le pertenece a Fernando Fernández en su calidad de Gerente de Marketing.
Además, los auspiciadores de las conferencias, que fueron pequeñas y medianas empresas, ya han logrado contratos con los asistentes y expositores. La meta de ser una vitrina se cumplió a cabalidad.
MARKETERO NATO
“En el 2003, cuando terminé segundo año de secundaria, mi mamá me premió con un celular BellSouth por haber obtenido el segundo puesto. Solo un amigo y yo teníamos celular, nadie nos llamaba porque en ese tiempo las llamadas eran muy caras, pero yo estaba chocho. Al siguiente año se lo vendí al profesor de Inglés y lo bueno es que fue al mismo precio que fue adquirido, lógicamente el celular se había depreciado, pero yo le dije al profesor todas las ventajas de tener ese celular y me lo compró a 230 soles. En ese entonces, empecé a entender que soy bueno en las ventas”, cuenta.
Fernando es un convencido que para emprender, la primera pregunta que debe hacerse la persona es qué sabe saber. Cuando tiene la respuesta, es necesario enfocar sus objetivos y luchar para que consiga lo que se propone. Ese – afirma - es el mayor secreto del emprendedorismo: trabajar en las potencialidades.
“Lo que mejor sé hacer es hablar, y por ello decidí trabajar en el rubro de brindar empoderamiento a través de la motivación. Y gracias a Dios me va bien, con Base Uno tengo menos de un año en el mercado y ya tengo aceptación, clientes, realizamos dos eventos con gran acogida; es más, una de las empresarias que participó en el segundo evento contando su historia me dijo que saliendo del hotel donde se realizó, planificó y ejecutó la compra de su segundo local en el rubro de la belleza”, detalla con entusiasmo.
Fernández Gil es consciente de que emprender en el Perú es muy difícil, y más en el rubro de servicios. “Porque cuando vendes productos el cliente puede ver y palpar lo que le ofreces, en cambio con un servicio no, porque el beneficio lo sentirá a futuro. Es muy complicado ir y decirle estoy ofreciendo una conferencia para emprendedores donde los que ya triunfan contarán su historia para inspirarlos, menos mal que todavía hay gente que sí desea motivarse, que sí quiere emprender”, sostiene Fernández Gil.
EL IMPULSO NECESARIO
Fernando Fernández cuenta que hasta hace poco su mayor propósito era convertirse en empleado estatal y ganarse un sueldo seguro mes a mes; por ello estudió Gestión Pública, pero por esas características de su personalidad, de decir siempre las cosas directamente y sin anestesia - cree él - es que no logró un puesto de trabajo.
“Para emprender y salir de mi mundo cómodo tuve la ayuda de muchas personas de manera directa e indirecta. El grupo Expresión me dio un impulso al confiar en mí, en mis opiniones, porque a partir de allí pude llegar a otros medios para orientar a las personas”, afirma.
A ello se debe sumar un episodio muy fuerte en su salud que sufrió a fines del 2015 y que le sirvió para reflexionar sobre lo que quiere lograr como personal y profesional.
“No podía dormir con el televisor apagado porque sentía que me iba a morir. En ese entonces, tenía las arterias obstruidas por la grasa, por el colesterol súper acumulado que y fue así que empecé a cambiar hábitos alimenticios, salí a manejar bicicleta y conforme pasaba el tiempo me percataba que haber bajado de 140 kilos a 70, me hizo darme cuenta que yo puedo lograr todo lo que me proponga”, relata.
Y desde entonces, el giro de su vida se ve reflejado en la frase “Lo puedes soñar, lo puedes lograr”.
“Esa frase me encanta; porque nos hace ver que todo es posible en la vida”, señala Fernando, quien confiesa que está enamorado de la vida, de los sueños y del amor.
Hay días en los que los aromas de polladas y fritos se confunden con expedientes judiciales y libros de Derecho. Veces en las que las 24 horas del día resultan insuficientes para todo lo que hay que hacer. Aún así, cuando el ánimo de superación y los objetivos están claros ni el tiempo ni el cansancio ni la carencia de recursos son impedimento. A sus 25 años, Norma Sosa Solano lo sabe muy bien.
En el pueblo joven Urrunaga, de José Leonardo Ortiz, en una vivienda que comparte con su madre y la familia de su hermano mayor, vive Norma Sosa, madre de Carlos Jorge Manuel, de 8 años, y de Luna Perla Canela, de 6, quien todos los días empieza su jornada al promediar las 5 de la mañana. Debe preparar loncheras, alistar uniformes, hacer que sus pequeños desayunen, llevarlos al colegio y luego dedicarse a estudiar. El sacrificio diario, que puede acabar pasada la media noche, le ha permitido a esta joven, egresada del Colegio Nuestra Señora del Rosario en el 2007, convertirse en la mejor estudiante de la Escuela Profesional de Derecho de la Filial Chiclayo de la UCV. Su promedio de 18.18 en el cómputo general así lo confirma.
MADRE CORAJE
La vida de Norma no es sencilla. Con su trabajo de los fines de semana, consistente en la venta a domicilio de polladas y fritos a bordo de su pequeña moto lineal, debe costear los gastos de sus hijos. Ella es madre y padre, también vende chocotejas, fotocopias y no duda en arriesgar en cuanto negocio se le presente.
El nacimiento de Carlos Jorge Manuel, cuando apenas tenía 17 años, le impidió hacer uso de la beca que ganó para estudiar Medicina Humana en Cuba, y luego, la llegada de la risueña Luna truncó sus primeros estudios de Derecho en una universidad local. Sin embargo, nunca dejó de abrigar la esperanza de convertirse en profesional y hoy persigue su objetivo.
“Cuando salí embarazada de mi primer hijo tenía la beca para Cuba y se presentaron opciones: darlo en adopción, que sea criado como mi hermano, dejarlo o abortar. Yo elegí quedarme con él, fue la mejor decisión. Empecé a trabajar y en el 2011 ingresé a una universidad local para estudiar Derecho, que fue una de las carreras que siempre me gustó. Lamentablemente tuve que dejarla porque la situación económica era muy difícil”, comenta con nostalgia Norma Sosa.
Empero, el apoyo de su madre y su hermano mayor siempre ha estado presente. Desde su época escolar Norma aprendió a trabajar. Vendía limones, mangos, bodoques, ceviche y todo lo que pudiera cerca al puesto de verduras que su madre tiene en el mercado Moshoqueque. En consecuencia, trabajar para ella y por sus hijos no es algo nuevo.
VOLVER A LAS AULAS
En el 2015, su madre, doña Perla, le inyectó una dosis de emoción al darle una gran noticia: la ayudaría a volver a la universidad. De inmediato Norma buscó retomar sus estudios, pero los costos elevados representaban una difícil barrera. Así, buscando oportunidades para cumplir su sueño llegó a la Universidad César Vallejo y de inmediato ingresó al Ciclo Alfa, que le permitía nivelar sus conocimientos previos para ingresar a la Escuela de Derecho. Su buen desempeño le aseguró el ingreso directo.
“En la otra universidad siempre me sentí ajena, no sentía el apoyo. Aquí, en la Vallejo es diferente, a parte del respaldo que recibimos en Tutoría, el compañerismo se siente, también el respeto y confianza de los profesores. Puedo decir que me gustan todos los cursos, los profesores nunca me han negado su apoyo, prestándome libros o facilitándome expedientes, eso sí, me exigen por igual. Mi condición de madre no me da ventaja sobre mis compañeros, me permiten entrar a clases en caso llegue tarde, pero igual me ponen tardanza, y creo que eso está bien porque la exigencia debe ser parte de la formación”, señala.
PERSIGUIENDO UN SUEÑO
En el semestre 2015-I ocupó el tercer puesto, en el 2015-II fue la mejor alumna del ciclo y ahora ocupa el primer lugar en toda la carrera. Si su esfuerzo no hubiera dado tales resultados, Norma Sosa habría dejado una vez más la universidad, debido a que las carencias económicas en su hogar siguen siendo fuertes. De hecho, tenía pensado buscar un trabajo a tiempo completo.
“Estuve casi un mes llamando a los profesores para saber los resultados del cuadro de méritos, yo rogaba ocupar el primer puesto del ciclo para pagar la mitad de la pensión. Un día me dijeron que ya estaban los resultados, fui a la universidad, busqué la relación y empecé de abajo hacia arriba. Me quedé un momento en silencio, leí más de diez veces, lo juro, porque no lo podía creer. Lloré porque eso significaba que podía seguir estudiando”, relata con los ojos cargados de lágrimas, para luego sonreír, tomar aire y decir: “Tengo la beca integral pero solo por este ciclo, así que debo esforzarme más si quiero cumplir mi sueño”.
Más esfuerzo pareciera imposible pedirle a Norma. La noticia de su primer puesto en la carrera fue compartida con su familia semanas después de recibirla, esto porque quiso estar convencida plenamente para darle la sorpresa a su hermano, justo en el día de su cumpleaños. Él, junto a su madre, su cuñada y sus hijos, son los pilares que la impulsan a seguir bregando.
“Lo primero son mis hijos y por ellos quiero seguir estudiando. Ya dejé la universidad una vez y no quiero hacerlo nuevamente. Quiero terminar mi carrera, sé que no siempre los primeros puestos son los mejores, pero me voy a esforzar el doble por mantener mi promedio. Seguiré trabajando, buscando ayuda para mi hogar y persiguiendo mi objetivo de ser abogada”.
Para resumir su pasión, suele recordar que ahorraba meticulosamente cada sobrante de las propinas en secundaria para adquirir libros en sus salidas.
A Freddy Centurión González le hubiese gustado estudiar Historia. Sin embargo, cuando terminó la secundaria no dictaban esa carrera ni en Lambayeque, donde reside desde los siete años, ni en su natal Trujillo. Optó por estudiar Derecho, encontrando su segunda vocación en el Derecho Constitucional.
“Cuando estaba terminando Derecho abrieron la Escuela Profesional de Historia en la Universidad Nacional de Trujillo. Como dice mi abuelo, a mitad del río no se puede cambiar de mula”, comenta.
Actualmente, Freddy es docente en su alma mater, la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo – USAT, donde dicta las asignaturas de Historia del Derecho y Derecho Constitucional. Tiene apenas 28 años, pero es una enciclopedia andante de historia, lo que no es sorprendente dada la biblioteca que con orgullo muestra. “Como decía Federico el Grande, el insigne rey de Prusia: leer es pensar” apunta.
¿POR QUÉ LA HISTORIA?
“La historia nos brinda una perspectiva sobre lo que fuimos y lo que podemos ser. De los errores que cometimos; porque a lo largo de la historia, los peruanos hemos cometido tremendos errores, trastadas monumentales; pero también hemos demostrado mucha valentía y capacidad. Mira a los incas y las maravillas que nos han legado; mira al denostado período virreinal, donde las nuevas investigaciones ofrecen una mirada distinta de los clichés usuales. La historia también nos dice lo que podemos llegar a ser. Tenemos un país que ha atravesado grandes crisis y debacles, y que a pesar de todo, ha sabido levantarse de sus ruinas. Como después de la guerra con Chile, como después del terrorismo”, rememora.
Esta misma historia, señala Freddy, nos da cuenta de lo que tuvimos y que ahora no tenemos: una clase política distinguida y de renombre, con hombres como Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras Barrenechea, Héctor Cornejo Chávez. “No podemos comparar a esos grandes con los impresentables que vemos hoy en el Congreso. Hace falta educación cívica, enseñarle al ciudadano sus derechos y sus deberes. Reclaman derechos continuamente, pero siempre olvidan los deberes que tienen. ¿Por qué será?”, añade con ironía.
Freddy Centurión recuerda que de pequeño veía leer a sus abuelos, pero su vocación por la lectura y la historia la aprendió de su madre, que le obsequió el clásico Compendio de Historia del Perú de Pons Muzzo, vocación reforzada en la secundaria y en la universidad, sin dejar de lado sus estudios de Derecho, e incluso combinándolos.
“En cuestión de historia, soy un historioloco, y lo que sé lo he aprendido leyendo y revisando los archivos locales, pero también conversando. La conversación, el diálogo, es una excelente herramienta de conocimiento. Considero que he tenido suerte de conocer a expertos conocedores de la historia local como Miguel Ángel Díaz Torres, Jorge Izquierdo Castañeda, Martín Cabrejos y el doctor Juan Castañeda; testigos de momentos históricos como el maestro Carlos Fernández Sessarego, doña María Delfina Álvarez Calderón, y doña Enriqueta Leguía; profesores y amigos como Carlos Ramos Núñez, Renzo Honores, Jorge Andújar y Jorge Luis Vallejo”.
LA BIBLIOTECA DE LA HISTORIA
Su colección la inició con los libros militares de un tío abuelo, y con obras pertenecientes a sus padres. Paulatinamente, fue ampliando las existencias bibliográficas, de forma que para 2012, la última vez que hizo un recuento de su biblioteca personal, Freddy poseía mil 600 libros. Desde entonces, ha continuado comprando ejemplares en librerías de Chiclayo, Trujillo y Lima. Incluso, utilizando la tecnología de la Internet, ha hecho compras en el extranjero.
Freddy es uno de los mayores coleccionistas de libros en Lambayeque y sin duda su biblioteca es la más variada en cuanto a la historia nacional y universal. Cuenta con libros necesarios para comprender el pasado de Lambayeque: la “Monografía General del departamento de Lambayeque” (1927) de Ricardo Miranda, el “Boceto Histórico de la Iglesia de Lambayeque” (1935) del padre Menéndez Rúa, “Pimentel y su monografía” (1960) de Alejandro Araujo, los “Patriarcas provinciales: la tenencia de la tierra y la economía del poder en el Perú colonial” (1991) de Susan Ramírez, y muchos otros que narran y describen el pasado departamental.
Como catedrático de Historia del Derecho, Freddy ha adquirido colecciones jurídicas del siglo XIX y principios del siglo XX. Obras como el “Diccionario de la Legislación Peruana” (1861) de Francisco García Calderón, las “Lecciones de derecho penal filosófico” (1884) de Ricardo Heredia, “La Constitución peruana comentada” (1899) de Luis Felipe Villarán, el “Código Civil comentado” (1911) de Miguel Antonio de la Lama, y la colección de “Constituciones Políticas del Perú” (1922) de Juan Francisco Olivo, ocupan su respectivo lugar en sus estanterías.
Pero los libros y memorias de historia nacional ocupan el mayor lugar en los estantes. No solo el clásico “Historia de la República” de Basadre, sino que tiene la “Historia de la conquista del Perú” (1861) de Sebastián Lorente, “Diez años de vida en la historia contemporánea del Perú 1898-1908” (1930) de Pedro Dávalos y Lissón, “Tres años de lucha por la democracia en el Perú” (1949) del derrocado José Luis Bustamante, el “Cedulario del Perú” (1943-1944) y las “Cartas del Perú” (1959), ambos de Raúl Porras Barrenechea, “Cuarenta años al servicio de los presidentes del Perú en la Casa de Pizarro” (1959) del mayordomo Tomás Meza, entre muchos otros. Incluso guarda álbumes con cariño: “Colección de Discursos y Mensajes por el Primer Centenario de la Independencia”, “El Perú en 1929 y la obra gubernativa del Presidente Leguía”, y “Progresos del Perú 1933-1939”.
No faltan periódicos y revistas antiguas a esta colección: El Peruano Extraordinario (1838 y 1839), El Constitucional (1858), El Perú Ilustrado (1889) y Variedades (1910, 1912 y 1913).
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LA SOMBRA DE LEGUÍA
La vida y legado político del lambayecano Augusto Bernardino Leguía y Salcedo son algunos de los temas que más apasionan a Centurión González y en los que ha logrado notable especialización. Su conocimiento profundo al respecto se debe a la revisión no solo de libros, sino a testimonios recogidos por él mismo en su labor investigativa.
En la biblioteca de Freddy hay también libros en inglés como “Francisco de Toledo” (1938) de Arthur Zimmerman, “The Modern History of Peru” (1967) de Frederick Pike y “Augusto B. Leguía: the oligarchy and the modernization of Peru 1870-1930” (1970) de Howard Karno.
Freddy comenta que está traduciendo ese último, así como una novela sobre el Perú, casi ignorada por la mayoría: “Pity the Tyrant” (1937) de Hans Otto Storm, en la que narra la historia de un ingeniero estadounidense llegado al Perú en medio de la crisis de 1930. “El título alude al caído y preso Augusto B. Leguía, habla de Sánchez Cerro, de Haya de la Torre, y termina con la revolución aprista en Trujillo. Me parece interesante, porque merecería la pena traducirla en algún momento”.
“Entre mis primeros libros, tenía un tomo de los Discursos y mensajes del presidente Leguía, con una foto de la época. Luego, investigando en el Archivo Regional encontré documentos sorprendentes sobre don Augusto. Un muchacho al que su abuela le donó una tienda cuando apenas tenía 12 años, pasando por encima de sus hermanos mayores, algo de singular debía tener”.
Freddy no se considera leguiísta, pero tiene concluido un estudio sobre los primeros años de este lambayecano que fue dos veces presidente de la República, entre 1908 y 1912 y entre 1919 y 1930, y con quien, opina, la historia ha sido injusta. “Me parece un personaje fascinante y muy incomprendido”, afirma, y muestra el ensayo “Yo tirano, yo ladrón”, obra atribuida al derrocado presidente Leguía. En su colección tiene muchos textos y estudios sobre Oncenio.
Entre sus joyas, está la partitura de una canción en honor al candidato Leguía, una postal del Palacio de Gobierno en los años 1920, y una pequeña historia “Leguía y el 29 de mayo. Para el niño peruano”, narrando cuando Leguía resistió un intento de golpe en 1909, en el que lo llevaron ante la estatua de Bolívar para exigirle su renuncia, pero no firmó. Y cuando llegó la tropa a rescatar al Presidente estalló una balacera que por poco hubiera matado a quien se buscaba rescatar.
“Y en la balacera, encima de él, cayeron algunos muertos, y eso lo salvó de morir. Luego con el traje manchado de sangre, Leguía se levantó de entre los muertos. Su muerte fue la más trágica de nuestros presidentes: en la cárcel, sin atención médica digna para la prostatitis aguda que sufría, para luego acabar en el Hospital Naval bajo vigilancia. Fue un ensañamiento injustificable lo que hicieron con el pobre hombre. Murió pesando poco más de 30 kilos. Eso no lo han hecho ni con el miserable de Abimael”.
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“No soy historiador de profesión pero por ser abogado, leer es imprescindible. Abogado que no lee es cada día menos abogado”.
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