Cuando salí de la universidad postulé, varias veces, a entidades gubernamentales, específicamente a programas sociales, mil y una vez, sin obtener buenos resultados. Estudié los posibles factores de mi “suerte” en las convocatorias que me desanimé por seguir postulando y opté por el sector privado. En el sector privado tampoco me fue bien en las convocatorias y decidí entrar en la atmósfera emprendedora y logré lo que muchos años atrás venida buscando: un trabajo digno y con un impacto positivo en la vida de las personas que serían mis clientes o se beneficiarían del bien o servicio ofrecido.
Estoy decepcionado de la mayoría de empresarios y muy decepcionado de todos los funcionarios públicos de mi país, pues, todos trabajan para satisfacer sus bolsillos; los empresarios a costa de sus clientes y los funcionarios públicos a costa del Estado y de los ciudadanos, por eso estoy muy decepcionado de ellos.
Cuando uno entra a laborar al Estado tiene un sueldo fijo y entra en planilla, en buen cristiano, tiene su alimentación asegurada por muchos años. Y cuando uno entra a laborar al sector privado tiene que presentar resultados para mantener su sueldo y su alimentación y ese trabajo muchas veces no es decente (esto quiere decir que no se respetan los derechos laborales).
Todo lo que estoy escribiendo millones de peruanos lo sabemos, no es un secreto a voces, sin embargo, existen en nuestro país dos tipos de trabajadores: Los que hacen el dinero y los que se gastan el dinero.
LOS QUE HACEN EL DINERO
El Estado peruano tiene su propia billetera que técnicamente se le llama presupuesto de la República y está destinado a diversos sectores para lograr mejoras en la calidad de vida de todos los peruanos.
Su origen, el de la billetera, está compuesta por los recursos ordinarios, los recursos directamente recaudados, recursos por operaciones oficiales de crédito, donaciones y transferencias y recursos determinados. Entrar en la explicación de cada uno de ellos es aburrirte y tener una clase de economía pública que por ser fin de año voy a omitir.
Dentro de los recursos ordinarios y de las donaciones y transferencias están quienes hacen el dinero en el Perú, pues, los recursos ordinarios son generados por todo tipo de impuesto dentro del territorio peruano y aquí nos encontramos todos los que laboramos en el sector privado e impuestos descontados por trabajo independiente que están clasificados por categorías.
Las donaciones y transferencias son hechas por países vecinos, entidades no gubernamentales, fondos mundiales, etc. No son generados por los peruanos.
Los recursos ordinarios y las donaciones representan, dentro de la billetera, el 77% de ingresos que tiene el Estado Peruano por destinarlo a todos sus sectores de la economía. El Estado se alimenta de este dinero generado por factores privados y externos. Cómo lo ven.
Más de la mitad del presupuesto es generado solamente por los recursos ordinarios, impuesto, producto del trabajo de millones de peruanos que lo hacen de verdad.
LOS QUE SE GASTAN EL DINERO
Siguiendo esta misma línea dentro de los factores que componen la billetera del Estado Peruano tenemos los recursos directamente recaudados por el propio Estado por alguno de sus funcionarios. Esta categoría representa el 7 % de toda la billetera del Estado que será destinado para mejorar la calidad de vida de los peruanos.
Queda claro entonces que dentro del aparato estatal no se está preparado para generar riqueza y que los funcionarios del Estado no saben generar dinero alguno, al contrario, se lo gastan en canastas navideñas y en cenas que no tendrán ningún impacto en la calidad de vida de los peruanos.
Además de no saber gastar, el gasto que hacen, es de mala calidad e ineficiente, es por eso, que tenemos muchos problemas en nuestro país.
Los empresarios generan el 77% del dinero del presupuesto versus el 7% que generan los funcionarios del Estado. Una relación amplia y que debe generar debate.
Queda claro quiénes hacen el dinero en nuestro país y con esto no quiero decir que los empresarios deben entrar al Estado para enseñarles a los funcionarios del Estado a generar riqueza, al contrario, hemos asistido al fracaso de empresarios que han entrado al Estado y han salido trasquilados. Éxito empresarial no es sinónimo de éxito estatal. Mucho cuidado.
Lo que tiene que cambiar es la estructura productiva y económica del Perú para revertir la situación y se genere riqueza desde las dos orillas de peruanos.
Por eso tenemos tanta inequidad y desigualdad, además que las entidades fiscalizadoras del Estado no cumplen bien su función.
Mucho pan por rebanar sobre este tema comenzando el año.
PD: Deseo a todos nuestros lectores un venturoso año 2017 y que lograremos lo que nos hemos propuesto a base de mucha disciplina y perseverancia.
¡FELIZ AÑO 2017!