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DICE REPRESENTAR A LA RENOVACIÓN APRISTA: RENZO IBíÂ�í‘EZ POSTULA A LA SECRETARIA GENERAL DEL PAP

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 988

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Renzo Ibáñez Noel es un joven politólogo que desde hace 15 años milita en el Partido Aprista Peruano, la agrupación de la que aspira convertirse en el próximo Secretario General, lo que dependerá del ánimo de la dirigencia nacional para convocar al tan ansiado congreso esperado hace meses. Su prédica es la renovación, y aunque procura marcar distancia de Enrique Cornejo Ramírez, también candidato, muchas son las similitudes entre ambos, al menos en el discurso.

 

El dirigente, quien se ha desempeñado como Secretario Nacional de Relaciones Interuniversitarias del PAP y Secretario de Organización del Centro de Formación de Cuadros, llegó a Chiclayo esta semana para buscar el respaldo de las bases apristas y sumar fuerzas a su candidatura.

 

En diálogo con Expresión, Ibáñez Noel señaló que uno de los problemas más agudos que atraviesa el partido aprista es su atomización, resultado de la formación de grupos que pugnan por el control y que han alejado a parte de la militancia.

 

¿Cuál es el interés de postular a la secretaría general del Partido Aprista Peruano?

Creo que el partido tiene todas las posibilidades orgánicas y militantes para poder reposicionarse y tener la gran victoria tanto en el 2018 como en el 2021.

 

¿Reposicionarse cómo, si hoy presenta un debilitamiento muy profundo?

Juntándose todos los apristas de buena voluntad, dándole mayor preeminencia a la juventud del partido y sobretodo analizando autocráticamente la actual situación para poder remontar la crisis.

 

¿Y cuál es su análisis autocrítico?

Es que la organización se ha ido desvinculando de la militancia, de tal forma que se tiene la parte orgánica, pero también un aprismo difuso, un aprismo popular que no está en los locales del partido porque su organización ha ido aflojándose, atomizándose, de tal forma que no tienen ni siquiera los medios elementales como, por ejemplo, los padrones actualizados, los mecanismos de elección para designar a los dirigentes de manera adecuada y menos respeto a los estatutos.

 

Entonces necesitamos también un discurso hacia afuera que sea más coherente de nuestra organización, que tiene que ver con el tema de transparencia, que tienen que ver con acercarse al pueblo organizado, a un plan organizado a las nuevas demandas y, por supuesto, a las lógicas tradicionales y otras que no lo son, porque el país y el movimiento social tiene ya nuevos actores, nuevos paradigmas, nuevas banderas de lucha y esas banderas de lucha todavía el APRA como organización no las ha integrado.

 

¿Hay un aprismo cacical en provincias?

Existe una lógica de jefaturas provinciales y cacicazgos que no le hacen nada bien al partido y esto va más allá de los nombres, porque estamos hablando de un sistema que en este momento es excluyente y primitivo, que necesitamos además superar en el futuro y estoy seguro que también con la experiencia de aquellos que tienen ahora la conducción del partido, para que nos ahorren además tiempo, para no caer en lo mismo y podamos así renovar el partido de Víctor Raúl.

 

Efectivamente ha existido una lógica muy vertical que no ha permitido integrar a los nuevos actores sociales, sobre todo a la militancia, que ha estado además dispuesta a colaborar con el APRA y que lamentablemente en las últimas elecciones no se ha visto de la manera que hubiéramos esperado. Solo obtuvimos ese 5.8 % que no ha sido muy generoso.

 

¿La transición de la vieja guardia de Haya de la Torre a la generación de Alan García fue más rápida y menos traumática en comparación a la transición que ahora demandan las bases apristas? ¿Cómo la percibe?

Yo hablo de crisis en este momento, pero también digo que no es la peor crisis de la historia del partido. Ahora no tenemos a un Sánchez Cerro encima, a un Prado en el primer gobierno, no tenemos un Odría, a un Benavides, a un Velasco que nos arrebató las banderas de izquierda, tampoco tenemos a un Fujimori ni a un Montesinos; tenemos una democracia y lo que tenemos que hacer es luchar con nuestra propia cultura organizacional.

 

No hay militarismo ni dictadura que eran factores externos, pero sí hay monstruos internos como la corrupción, por ejemplo.

Claro la división, la infraternidad y digamos en el caso de la corrupción hay que ser mucho más justos. Es cierto que hay una lógica que es un sistema excluyente y primitivo, un sistema que lamentablemente ha hecho un partido paralizado. Ese sistema es el que tenemos que cambiar y evidentemente lavarnos la cara ante el país, porque ante los gobiernos, ante el descuido de la dirigencia respecto a la organización, tenemos hoy en día un APRA que esta inmensamente relacionado con la corrupción, que me parece que no le hace justicia a un partido que además tiene mucha juventud, muchas caras que le han entregado absolutamente todo al partido y sobre todo al futuro del país.

 

¿Qué diferencia su discurso del de Enrique Cornejo?

En principio creemos que nosotros somos la renovación genuina del partido, porque nosotros no hemos intervenido ni en el gobierno ni directamente en la organización.

 

Enrique Cornejo es un gran activo del partido, creo que es uno de los llamados a ser candidato al municipio de Lima y con eso impulsar el proceso de renovación a través de los movimientos locales y regionales, pero también es cierto que Enrique Cornejo no es una figura nueva, ha sido secretario de Palacio de Gobierno en el año 85, ha sido jefe del Instituto de Comercio Exterior, miembro del directorio del Banco de Vivienda, solo en esos cinco años.

 

Luego fue ministro de Estado, ha sido asesor parlamentario del 2001 al 2006, también presidente del Banco de la Nación, estuvo tan cerca de la cúpula y tan cerca de Alan García. Esta crisis no es de hoy día ni de hace un año, es una crisis que viene de hace muchos años y entonces, ¿dónde estaba mi amigo Cornejo? Lo digo de forma fraternal, ¿dónde estuvo cuando ocupó todos esos cargos y tenía el beneficio de estar tan cerca a Alan García?

 

Por eso es que yo tengo algún tipo de suspicacia respecto a esa candidatura para efectos de la transformación que necesita el partido. Sin embargo creo que es una gran persona y que es un gran técnico y un gran activo para el futuro.

 

Lo siguiente que me diferencia de Cornejo es que él ha manifestado su intención por liderar Lima, por sentarse en el sillón municipal y me parece elogiable y que podría ser el gran alcalde que Lima necesita, porque además junta lo técnico con la política.

 

¿Eso no es encasillar al oponente?

No, lo que pasa es que en el partido nosotros elegimos a nuestras autoridades a partir del 2017 para un período de cuatro años, como manda el Estatuto, y si él llega a postular a la alcaldía de Lima en el 2018 y solo se va a dedicar a su campaña, no podrá impulsar el movimiento renovador a nivel de municipios y regiones de todo el Perú. Se necesita de un secretario más libre, que haga campaña y que además modele de alguna manera, verifique e impulse, el proceso de renovación justamente en estos sectores.

 

¿Cuáles son sus credenciales?

La militancia reconoce que soy un aprista desde los 17 años, he sido dirigente universitario pero además he estado permanentemente en el partido en cada uno de los eventos más importantes del APRA. Saben que soy conocedor de la ideología y doctrina, manejo temas de gestión pública a través de mi consultora que se llama “Gestión.gob” y mi trabajo es honesto y sobre todo con ganas de renovar el partido a partir de las ideas que fundaron nuestro movimiento, esas que están de lado de la izquierda democrática, del pueblo organizado y por supuesto de todos aquellos que no han tenido redención del país.

 

¿Cree usted que la cúpula del partido es la que se opone a esta renovación?

Creo que es el sistema lo que no ha permitido que se ordenen ni siquiera ellos mismos, porque sé que entre ellos también hay desavenencias, desacuerdos, no creo que estén bien organizados.

 

¿Y quiénes conforman esa cúpula?

Estamos hablando en el idioma de Enrique Cornejo, cuando dice la cúpula, supongo que es la Comisión Política, Velásquez Quesquén; está el mismo compañero presidente… Mauricio Mulder. Digamos, todos los que tienen algún tipo de injerencia en el partido que todavía no se han puesto de acuerdo para la fecha del congreso. Espero se pongan de acuerdo lo más antes posible.

 

¿Le apena el acercamiento de Velásquez Quesquén con el fujimorismo?

Me desconcierta, yo creo que necesitamos un partido que se afiance. Imagino en su identidad  y los devaneos y esta evidente cercanía con el fujimorismo no nos genera ningún rédito, ni siquiera político. Los cinco parlamentarios apristas se deben también al partido, yo lo he criticado fraternalmente a mi compañero Javier Velásquez, porque creo que ese tipo de actitudes no le dan el brillo que necesita el partido en estos momentos.

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QUIERE GOBERNAR OTRA VEZ: YEHUDE: "LA GENTE DE LAMBAYEQUE NO QUERíÂ�A QUE ME VAYA"

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 988

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El líder del Partido Humanista Peruano, Yehude Simon Munaro, dice tener la confianza en que Lambayeque lo respalda y por ello anuncia la reorganización de su tienda política con miras al 2018, año en el que – asegura – llegará al gobierno regional para “recuperar el tiempo perdido”. Sin embargo, el excongresista deberá primero enfrentar las consecuencias de sus propios errores, que en los últimos años no han sido pocos.

 

Los reveces para Simon y el humanismo fueron en crecimiento. Su partido no pudo ganar la presidencia de Lambayeque en el 2010 ni en el 2014, aun cuando las dos gestiones que él lideró fueron exitosas. La adversidad también fue notoria en el plano municipal y en las elecciones nacionales de este año tuvo que retirar su postulación a la primera magistratura de la República por su poca aceptación, y para no perder la inscripción al no pasar la valla electoral.

 

Empero, todo hace indicar que optimismo es lo que más le sobra al expresidente regional y a su entorno más cercano, pues señala que aun cuando la falta de recursos económicos en su partido es un problema serio, fuerza tienen para dar batalla y por eso han empezado a prepararse para competir en los comicios regionales y municipales del 2018.

 

“Lo evidente es que somos un partido que nació en Lambayeque y que tiene alguna fuerza en el norte. Dar el gran salto de Lambayeque a todo el país fue bastante complicado en la medida que somos un partido que carece de fondos económicos, que no tiene mecenas, un partido que vive exactamente de la pequeña cantidad que ponen nuestros compañeros. Sin embargo, sí somos fuertes en Lambayeque, la no participación mía en un proceso electoral regional me mostró, por ejemplo, que nuestros candidatos tuvieron una votación bastante alta a pesar que no hicieron una campaña millonaria”, destaca el humanista.

 

EL SALVADOR

El problema del humanismo no solamente es su falta de recursos, también los errores que el propio Simon Munaro ha cometido, entre los que figuran su alejamiento de Lambayeque para aceptar la presidencia del Consejo de Ministros en el segundo gobierno de Alan García, y luego sus idas y vueltas como parlamentario, que empezaron con el voto que salvó del desafuero al exvicepresidente de la República Omar Chehade y terminaron aislándolo hasta quedarse sin bancada. Eso también le ha pasado la factura.

 

“No me arrepiento del voto a favor de Chehade, porque ahora esos mismos medios de comunicación que le pusieron la cruz lo tienen como invitado especial solo porque habla mal del gobierno de Humala. Es el invitado especial para atacar a la señora Nadine Heredia, y esos medios se olvidaron que fue sancionado y todo. Creo que en nuestro país hay doble moral a veces, yo no me arrepiento de haberlo salvado, y sí cuestiono  conductas como las de Daniel Abugattás y el resto de gente que trabajó durante los cinco años del gobierno anterior y después se convirtieron en sus principales enemigos. Yo no soy para nada humalista, pero creo que aquel que le muerde la mano a un partido ya es un desleal completo”, asegura.

 

¿En el humanismo también hay que gente que le ha mordido la mano al partido? Le preguntamos a Yehude Simon, y este responde que sí, que incluso hay quienes buscan desesperadamente volver y postular a cargos altos en el Gobierno Regional de Lambayeque.

 

¿Qué hay para ellos? “Nada, si quieren volver que vuelvan de transición o de inicial y que nos demuestren que verdaderamente quieren al partido, empezamos nuestra gestión haciendo nuestra escuela de formación política que es ideología, principios y valores. No puede ser que un señor que fue nuestro y después fue del fujimorismo visite a los nuestros para ver cómo ingresa de nuevo. No voy a decir nombres, por sus actos los conoceréis”, responde.

 

¿Cree que Lambayeque le ha perdonado haber renunciado a la presidencia regional para irse de jefe del gabinete ministerial de Alan García? “Supongo que es complicado dar una respuesta, pero he entendido que la gente de Lambayeque no quería que me vaya, lo cual tiene un activo y un pasivo. El activo es que la gente me quería, porque sabía que éramos un gobierno exitoso, y el pasivo es que la gente piensa que no debía haberme ido y menos aún con el APRA. Esto pasa no solamente en Lambayeque, sino en todo el Perú. Cuando voy a Cajamarca, a Cuzco o a Puno me cuestionan eso, me lo enrostran. Bueno, ya pedí perdón por haberme ido, pero eso sirvió para conocer las mañas del Estado y la forma cómo se trabaja en el Ejecutivo para conducir al país”, asevera.

 

FRENTE A LOS MILLONES

Simon Munaro refiere que si no existiera en él y en sus partidarios el convencimiento de que la población de Lambayeque le dará su respaldo en las votaciones regionales del 2018, no se habría embarcado en la reconquista del espacio perdido en los últimos años.

 

Sin embargo, aclara que el optimismo no lo nubla y que es consciente que las condiciones de la próxima campaña electoral serán muy diferentes a las que sorteó en el 2002 y el 2006, cuando logró el respaldo mayoritario en las urnas.

 

“Salgo a la calle y no faltará uno, dos, tres, diez o cincuenta que no me quieran, que me pongan mala cara, pero tampoco faltarán 500, 800 o mil que me digan: ‘Vuelva usted porque sí hizo obras, porque con usted ganamos cinco premios de transparencia, con usted Lambayeque aparecía todos los días en los medios más serios como región exitosa, porque con usted le dimos dignidad al proceso de descentralización, demostramos nuestra capacidad’. Es cierto, yo no puedo competir con una persona que invierta un millón, diez millones de soles, pero también deben recordar que nosotros caminamos mucho. Yo no puedo comprar los votos de la gente con un pollo a la brasa, eso lo pueden hacer los que se han hecho millonarios en Chiclayo de la noche a la mañana y ahora pretenden el gobierno regional. Investiguemos cómo se han hecho millonarios de la noche a la mañana o que me investiguen a mí si soy millonario o tengo plata”, enfatiza el excongresista.

 

TIEMPO PERDIDO

El humanista no reserva sus críticas a la administración regional del gobernador Humberto Acuña Peralta, pues asegura que es muy poco lo que esta puede mostrar en seis años de gestión, sobre todo en obras de impacto departamental. Yehude Simon infla el pecho para resaltar que en su gobierno se concretó el Proyecto Olmos, dejando avanzado el trasvase, concesionada la irrigación y firmado el contrato energético; que se consiguió el presupuesto y construyó el Hospital Regional; las carreteras y que Lambayeque ocupaba siempre los primeros lugares en eficiencia, transparencia y buenas prácticas gubernamentales.

 

“No sé si ellos estaban preparados para gobernar, no me compete decir que el señor Acuña es corrupto, no me consta, jamás mancharía la honra de nadie, pero tenemos que reconocer que lo mejor que han hecho es la publicidad. Su mejor obra es hacer publicidad con las obras del Partido Humanista, repartir debajo de cada puerta volantes con lo que nosotros hicimos e incluso tuvieron el coraje de sacar la placa donde estaban nuestros nombres para poner una con los suyos, como si con la placa la gente se fuera a acordar. Creo que Lambayeque no ha tenido ninguna obra de trascendencia en los últimos años como sí las hicimos nosotros. Hicimos Olmos, el hospital, carreteras, puentes, le dimos un peso muy importante a todo el mundo rural con un porcentaje superior al 60 % de presupuesto”, señala.

 

Cuestiona que gobierno regional haya concentrado su accionar a la ejecución de obras de índole municipal, como pavimentación de calles y construcción de veredas, sin priorizar proyectos de mayor envergadura.

 

“Tienen que entender que hay un municipio en cada localidad apto para hacer veredas y pistas, pero estos señores confunden esa situación y lo que hacen es eso. Lo único destacable que este gobierno ha hecho es formar la comisión para el Terminal Marítimo de Puerto Eten. Bueno, esa comisión ya funcionó hace mucho tiempo. Acuña ha dicho que en su período no hará el puerto, pues nosotros sí lo vamos a hacer, tenemos dos proyectos muy importantes para Lambayeque: la segunda etapa de Olmos y el Terminal Marítimo. Como ya lo hicimos antes, cumpliremos también esta vez”, asevera.

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