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EN LAMBAYEQUE: INDICADORES DE AUSENTISMO E INDECISOS DETERMINARÁN LAS VOTACIONES DEL DOMINGO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1198

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“Es la primera vez, dada la coyuntura que se está presentando, tanto sanitaria y política, que se ve un índice de indecisos tan alto. Hace una semana, el Lambayeque, cerca del 20 % de los electores aún estaba indeciso sobre la votación presidencial, mientras que a nivel congresal es del 30 a 35 %, lo cual es preocupante para una elección como esta, en la que se deberá designar a las autoridades para los próximos cinco años”, señala el estadístico Waldir Chafloque Aquino, director de la encuestadora Tentativa SAC.

El mayor riesgo es que las autoridades elegidas tengan poca representación, refiere el estadístico, debido a que se trata de un indicador nunca antes visto.

“En elecciones normales, el 20 % de los electores opta por votar entre blanco y nulo, pero en esta ocasión solamente el voto nulo llega al 20 %, mientras que el 25 % elegiría votar en blanco. En una elección normal el ausentismo llega al 20 %. En la elección congresal de enero del año pasado el ausentismo se redujo a 18 %, pero en las mediciones realizadas hasta antes del domingo se ha observado que el ausentismo podría llegar hasta el 35 %. Para el caso de Lambayeque, que está enfrentando un momento muy difícil por la segunda ola del Covid-19, el ausentismo podría ser de más del 35 %”, manifiesta.

Este indicador tiene, además, una característica muy puntual: muchas personas prefieren pagar la multa antes que exponerse a cualquier posibilidad de contagio por el Covid-19 el día de las elecciones.

Refiere que el nivel de aceptación para el caso de los partidos políticos a nivel de Lambayeque es inferior al 10 %, eso significa que los partidos que se disputarán la cifra repartidora lo harán con el 8 % de los votos emitidos, en promedio.

“Es bastante complicada la situación por el índice de ausentismo que se tiene a pocos días de las elecciones”, menciona.

CARACTERÍSTICAS DE LOS VOTANTES

De acuerdo a los estudios realizados se ha determinado que el 40 % de los electores lambayecanos tiene entre 29 y 50 años, el 30 % del electorado es joven y lo restante tiene de 60 años a más.

“Es un electorado que se define casi en el último mes previo a la elección, solo el 5 o 6 % se deja llevar por la actividad política territorial que realizan los candidatos, entre las que destacan algunas excentricidades, lo que no ha sucedido en esta campaña política, debido a las condiciones actuales. No se ha visto a los candidatos en grandes actos y con grandes concurrencias, sino más bien activando a través de las redes sociales en las que no están todos los electores”, explica.

Anota que ha faltado mayor conexión entre los candidatos y los electores, sobre todo con sus públicos objetivos, porque cada postulante tiene un público. Si se hace una correcta segmentación, se encontrará que hay perfiles que calzan con los jóvenes o los sectores urbanos.

LAS ENCUESTAS

Chafloque Aquino refiere que existe un problema con el Jurado Nacional de Elecciones – JNE, y el Reglamento Nacional de Encuestadoras, pues lo ideal sería que todas las encuestadoras manejen la misma metodología para evitar cruces informativos en los estudios.

Actualmente cada encuestadora maneja su propia metodología y por eso es que existen diferencias. Si se revisan las fichas técnicas y la data de cada estudio se podrá entender dónde radia la diferencia.

“En la campaña han pesado diferentes aspectos. Hay candidatos que empezaron a crecer sustantivamente con el apoyo mediático y económico, otros han mantenido el estatus de campaña, en tanto otros han trabajado lentamente. Hay partidos como Fuerza Popular que tiene un voto duro y ha ido recuperando su posicionamiento. Otros casos son Acción Popular que le ha restado votos a Juntos por el Perú y Hernando de Soto que le ha quitado el respaldo de los jóvenes a Julio Guzmán”, menciona.

Finalmente, señala que las encuestadoras están prohibidas de comentar nuevas encuestas hasta el domingo previo a las elecciones, pero sí pueden comentar sobre simulacros y mediciones pasadas.

Al respecto, se ha podido observar que cada uno de los cinco partidos que están en primer lugar ubicará un congresista por Lambayeque, lo cual estará sujeto a la cifra repartidora y a la valla electoral, que ahora se divide en dos partes: representación y cancelación de inscripción.

+ NOTICIAS:

  • Si e 50 % de la población decide marca nulo o dejar el voto en blanco, el Jurado Nacional de Elecciones – JNE, podría invalidar el proceso y convocar a nuevas elecciones en tres meses con nuevos candidatos.
  • Si el ausentismo es superior al 50 % también se invalida el proceso y se tendría que convocar a nuevas elecciones.

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LAS COMUNIDADES CAMPESINAS: OLVIDADAS EN LOS PLANES DE LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1198

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En el Perú existen más de seis mil 500 comunidades campesinas, con millones de familias que las conforman y grandes extensiones territoriales ricas en recursos. Sin embargo, estas no han sido consideradas en los planes de gobierno de los aspirantes a la presidencia de la república, salvo algunas menciones a medias, sin una propuesta completa de integración y trabajo concertado.

“Se esperaba que como resultado de las crisis que hemos tenido, el mundo político daría una mirada más profunda a los procesos y volcaría la mirada a la historia, para entender que en el país hay actores que desde hace mucho tiempo no son visibilizados. Hay saberes que no se están considerando, hay prácticas que no se están promoviendo, porque hemos construido un Estado de espaldas a nuestra historia, a nuestras culturas y a nuestros valores”, afirma el antropólogo Pedro Alva Marinas, experto en temas relacionados a la organización y funcionamiento de las comunidades campesinas.

Alva Mariñas refiere que al no considerar esos aspectos la clase política ve únicamente la inmediatez y, por lo tanto, se dan soluciones más o menos temporales y pasajeras, dejando de lado a actores muy importantes.

“Uno de esos actores son las comunidades campesinas y los pueblos originarios de costa, sierra y selva, que son muy numerosas”, señala.

El último censo de población, realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, en el 2017, indica que en el país existen seis mil 500 comunidades campesinas que albergan a millones de personas.

En el caso de Lambayeque hay 28 comunidades campesinas reconocidas, pero son cerca de 70 mil comuneros empadronados.

“Estamos hablando de un contingente muy importante y no me explico por qué no son atendidos, visibilizados por el mundo de la política”, cuestiona Alva Mariñas.

OMISIÓN DE LOS POLÍTICOS

Sostiene que hay planes de los candidatos a la presidencia de la república que ni siquiera mencionan a las comunidades campesinas, comunidades nativas o pueblos originarios. En otros casos sí las mencionan, pero no con la magnitud que se espera.

“He conversado con mucha gente vinculada a las comunidades de costa, sierra y selva y les he preguntado si algún partido los ha convocado para que den sus propuestas y nadie lo ha hecho. No hay un acercamiento del mundo político a las comunidades campesinas. Ningún candidato se ha interesado, si quiera en conocer la problemática”, manifiesta el investigador.

Añade que en el debate presidencial apenas se mencionó a las comunidades campesinas. “Si no se mira a estos actores que en tiempos de crisis podrían ayudar a elaborador una propuesta profunda y de cambio para el país, siempre habrá un déficit muy fuerte”, enfatiza.

Pedro Alva refiere que las comunidades campesinas no son grupos de comuneros pobres o asociaciones que solo quieren obras de desarrollo. Explica que las comunidades campesinas son un mundo y, en consecuencia, podría verse hasta como una pequeña nacionalidad, que tiene territorio, recursos, historia, tradiciones y diversos lazos.

ESTADO INDIFERENTE

Menciona que el Estado debería dialogar con ellas para promover el desarrollo integral, empezando desde sus culturas, sus tradiciones, sus prácticas ancestrales, su producción y también los problemas y derechos que tienen sobre la propiedad de la tierra o los recursos, incorporándolas de acuerdo a lo que dice la Ley de Comunidades Campesinas.

“Pero no hay eso, el Estado solo trata a las comunidades únicamente como grupos con problemas, les asignó una oficina para titularlas, luego entró COFOPRI con una pésima relación y ahora no se sabe cómo atenderlas. No hay ninguna oficina especializada en el Estado para atender a las comunidades, lo que significa que el Estado les ha cerrado las puertas y se mantienen fuera, sin ningún organismo que sirva de interlocutor entre ellas y el resto del aparato público”, lamenta.

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