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EN CEREMONIA OFICIAL: EJÉRCITO DEL PERÚ HOMENAJEÓ A HÉROE NACIONAL DEL CENEPA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 970

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Después de años de espera, el Ejército del Perú le rindió homenaje al Mayor E.P. Luis Alberto García Rojas, quién voluntariamente se ofreció a dirigir tres misiones de ataque durante el conflicto con el Ecuador, en 1995, inmolándose en defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, falta que los restos del valiente chiclayano descansen en la Cripta de los Héroes, pese a que una ley y un mandato judicial así lo ordenan.

 

Ante la presencia de los familiares del héroe nacional y autoridades se presenció la develación de la placa recordatoria y entrega del monumento en reconocimiento de sus actos heroicos en una ceremonia oficial realizada el parque de la urbanización Bancarios de Chiclayo.

 

La ceremonia contó con la presencia de autoridades como el Comandante General de la Primera División de Ejército, General de División Manuel Gómez de la Torre Aranibar, y el Comandante General de la Séptima Brigada de Infantería de Lambayeque, General de Brigada José Rospigliosi Galindo.

 

“Lo que más se destaca del héroe nacional es su desprendimiento y la entrega de la vida por la libertad de su país. Eso es justamente lo que hizo Lucho ese 29 de enero, ofrendar su vida por nuestra libertad. Todos los peruanos, en especial los lambayecanos y chiclayanos debemos estar orgullosos de él. Fue un extraordinario amigo, oficial, padre e hijo”, declaró el general Manuel Gómez de la Torre.

 

El comandante también recordó que ambos ingresaron juntos a la Escuela Militar de Chorrillos y fueron compañeros de dormitorio durante los primeros dos años.

 

EL HÉROE

Luis Alberto García Rojas nació el 8 de abril de 1963 en Chiclayo y realizó sus estudios en el colegio nacional San José. Tras cumplir los 16 años ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos el 20 de marzo de 1980, graduándose como alférez de Artillería el 22 de diciembre de 1983 e integrando la promoción “Héroes de Pucará y Marcavalle”, la misma del presidente Ollanta Humala Tasso.

 

Un mes después fue asignado al Grupo de Artillería de Campaña “Mariscal La Mar N°110” con sede en la ciudad de Piura, donde destacó como oficial.

 

A finales de 1986, Luis García ingresó a la Escuela de  Aviación del Ejército del Perú graduándose como Aviador. Cuatro años después recibió de sus compañeros el apelativo de ‘MacGiver’, en referencia al personaje de la serie estadounidense del mismo nombre, quien destacaba por su habilidad en la solución de problemas. Con este sobrenombre sería reconocido a partir de la fecha.

 

ACTO HEROICO

Cuenta la historia que en vísperas de la celebración de un nuevo aniversario de la firma del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942, Ecuador infiltró tropas en territorio nacional aprovechando que el esfuerzo de las fuerzas armadas estaba orientado a la pacificación nacional ante el terrorismo de aquella época.

 

Ecuador abrió fuego a las patrullas de reconocimiento militar peruanas en la zona conocida como Tiwinza, ubicada en la Cordillera del Cóndor. Tras esto, la Aviación del Ejército cumplió labores de ataque y transporte para las fuerzas terrestres hasta las primeras líneas de combate.

 

El 26 de enero se dispuso que un grupo de pilotos - donde se encontraba el Capitán EP Luis García - se desplace a la zona de operaciones a fin de organizar un destacamento de aviación integrado por helicópteros de Ejército y de la Fuerza Aérea.

 

Transcurría las seis de la tarde, cuando el puesto de comando recibió una orden: proporcionar apoyo de fuegos a tres patrullas del Ejército que venían siendo atacadas con fuego de morteros desde el puesto de vigilancia de Coangos, Ecuador. Se asignó un helicóptero Mi-8 para aquella misión.

 

Para la tarde del 27 de enero arribó a aquel puesto de vigilancia el helicóptero Mi-8 “Jiménez Banda”, maniobrado por el Capitán EP Luis García, en compañía de dos helicópteros Mi-25 pertenecientes a la Fuerza Aérea.

 

Un día después, aproximadamente a las cinco de la tarde, el Capitán EP Luis García solicitó al jefe del destacamento guiar la misión por su experiencia en la zona y detrás de él volaría otro Mi-8, pilotado por el Teniente Coronel EP Juan Cantoni Franco, y seguidos por los dos Mi-25.

 

Los helicópteros sobrevolaron el puesto de vigilancia adversario, el cual no fue atacado por consecuencia de un cielo nublado.

 

ACTO HEROICO

El 29 de enero de 1995, ‘MacGiver’ le dijo a su comandante: “¡Mi comandante, salimos de una vez!”

 

La espera había terminado y los helicópteros enrumbaron nuevamente al puesto de vigilancia ecuatoriano con Luis García a la cabeza. Al llegar al objetivo, el Capitán EP Luis García reportó al comandante: “‘MacGiver’ en caliente” y de esta manera, dirigió su Mi-8 a la posición enemiga como ejemplo para el resto del destacamento.

 

El ataque fue exitoso. En cierto momento, se escuchó por la radio que aviones de la tropa beligerante despegaron para perseguir a los helicópteros, aunque finalmente sin éxito alguno.

 

Los pilotos fueron recibidos entre hurras, aplausos y abrazos al retornar a la base militar Ciro Alegría. Tras este accionar, el Perú reafirmó el propósito de defender su soberanía.

 

En horas de la tarde, se recibe nuevamente un orden de atacar baterías de morteros adversarios ubicados en las cotas 1209, 1211, y 1236. El nuevo jefe del destacamento dispuso que en esta misión los helicópteros Mi-25 se ubiquen a vanguardia del destacamento y los Mi-8 en retaguardia, pues los primeros eran exclusivamente de combate y se creía, según información de inteligencia, que los ecuatorianos contaban con misiles antiaéreos.

 

Antes de partir, uno de los pilotos de un Mi-25 manifestó su desconocimiento de la zona a atacar. Ante esto, ‘MacGiver’, sin dudarlo, se ofreció voluntariamente para guiar la misión de ataque por tercera vez y consciente de las limitaciones del Mi-8 al ser este un helicóptero exclusivamente de transporte.

 

El entonces capitán emprendió el ataque junto a sus copilotos: el teniente Augusto Gutiérrez Mendoza, el técnico Victoriano Castillo Velarde y los suboficiales Rubén de la Cruz Huarcaya y Gustavo Begazo Gonzales.

 

Aquel Mi-8 fue el único helicóptero que cayó en combate y, de esta manera, Luis Alberto García Rojas se inmoló por la patria.

 

El Comando del Ejército le otorgó póstumamente la Medalla del Combatiente ‘Mariscal Andrés Avelino Cáceres’ en el grado de ‘Al mérito’ por su admirable coraje y decisión. Asimismo, fue ascendido al grado de mayor.

 

En 10 de marzo del 2006 el Mayor E.P. Luis Alberto García Rojas fue declarado héroe nacional con la Ley N°28682 del Consejo Nacional de Calificación de Acciones Heroicas, en reconocimiento a los servicios prestados a la Nación y a su heroísmo, demostrado en las acciones de armas en las que intervino.

 

Según el reglamento esta ley se denomina héroe nacional “a la persona que ofrendando su vida de forma voluntaria y consciente lleva a cabo una acción extraordinaria de gran valor, cuya trascendencia e importancia haya sido de magnitud nacional”.

 

CEREMONIA FRUSTRADA

Hace cuatro años, Julia Peregrina Panta Quevedo, viuda de Luis García, demandó al Estado para que finalmente cumpla la ley que declara héroe nacional a su esposo, pues esta también exige que los restos del héroe sean trasladados a la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Maestro.

 

La Segunda Sala Civil de Lima le dio la razón en octubre del año pasado y ordenó al Ministerio de Defensa trasladar los restos de Luis Alberto García Rojas a la Cripta de los Héroes el 29 de enero del presente, día en que se conmemoró 21 años de su muerte.

 

La ceremonia de traslado era esperada con ansias por la familia del Luis García. Muchos de ellos viajaron desde Estados Unidos para ser parte de este homenaje.

 

Sin embargo, las autoridades peruanas cancelaron el traslado un día antes del programado, alegando falta de medidas de seguridad ante la distribución de tarjetas de invitación no autorizadas, que según un comunicado emitido por el Comando del Ejército, ponían en riesgo la seguridad de las autoridades y personas invitadas oficialmente.

 

La exhumación de sus restos se realizó el 28 de enero y debió ser presidida por el presidente Ollanta Humala Tasso, promoción del héroe en la Escuela Militar de Chorrillos, y ante la presencia de altos mandos del Ejército del Perú.

 

Lamentablemente, la única asistente de la exhumación fue Julia Panta, quien recibió los restos de Luis García por parte de los trabajadores del cementerio Jardines de la Paz, en distrito limeño de La Molina para luego realizar un velatorio en su domicilio.

 

Al día siguiente se debía depositar los restos en el Cementerio Presbítero Maestro; sin embargo, el ataúd no pudo ser ingresado a la Cripta de los Héroes porque ninguna autoridad del Ejército se hizo presente, además de ser ellos los poseedores de la única llave.

 

De igual forma, compañeros y familiares de Luis García realizaron un sentido homenaje al compás del himno ‘Los Gigantes del Cenepa’.

 

El Ejercito del Perú emitió un comunicado disculpándose públicamente con la familia de García, en especial con su esposa Julia y sus hijas  Andrea Paola y Diana Alexandra García Panta.

 

Posteriormente, Julia Panta explicó que después mantuvo conversaciones con dos oficiales del Ejército para que se desarrolle la ceremonia de entierro con honores en la Cripta de los Héroes el 8 de abril, día del cumpleaños de García Rojas.

 

Finalmente, tiempo después se le entregaría un documento de la procuradora del Ministerio de Defensa, Sara Farfán, donde se le informaba que la ceremonia de traslado quedó postergada hasta el 29 de enero del 2017.

 

El homenaje realizado en Chiclayo ha sido uno de los primeros que recibió el héroe tras las acciones legales de su familia contra el Estado.

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