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Razones sobran para sentirnos orgullosos de ser peruanos

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1311

Estimados compatriotas, dando gracias a Dios, el dueño del universo y la humanidad, por permitirnos conmemorar los 202 años de independencia nacional o el cumpleaños de nuestra amada patria. Hay quienes con justificada razón dicen que nada hay que celebrar. Yo, sin embargo, pese a las adversidades de diversa índole contradigo tal aseveración, pues hoy celebro mis raíces, a mis padres, hermanos, hijos, nietos, a mi familia en general.

Sí hay motivos por los cuales deberíamos seguir sintiéndonos orgullosos de ser peruanos, más allá de la difícil coyuntura política e institucional que vive el país, porque aún en las peores crisis, el 28 de julio ha sido motivo de celebración en el Perú, empezando por la propia independencia. Más de una vez en nuestra historia tuvimos momentos de incertidumbre, desasosiego y pesimismo. Sin embargo, hemos salido adelante.

Hechos como la milagrosa recuperación del país luego de la guerra de 1879, la reincorporación de Tacna o todas las veces que se realizaron elecciones libres, nos devolvieron la esperanza, tanto como lo hicieron las medallas del vóleibol, la clasificación al Mundial de Fútbol o el descubrimiento del Señor de Sipán, de  Kuélap y ahora ser considerados como el país con la mejor gastronomía del mundo.

Sin estar necesariamente jubilosos, las Fiestas Patrias constituyen una genuina ocasión para mostrar un sereno orgullo por todo lo bueno que tiene nuestra nación y en particular Lambayeque, con sus cinco museos que guardan la memoria de nuestros pasado; Zaña, la que pudo haber sido capital de Perú; Monsefú con una feria sostenible de medio siglo, orgullo lambayecano nuestro FEXTICUM; la Santísima Cruz de Chalpón en Motupe; Olmos y su emblemático proyecto de irrigación ejecutado después de 80 años y que hoy se ha convertido en la gran despensa agroexportadora.

Son innumerables motivos para sentirnos orgullosos de ser peruanos, con “p” de patria, “e” de ejemplo, “r” de rifle y “u” de unión, como reza el hermoso vals de Augusto Polo Campos.

De ahí que vale bien decir, que no todos los días se cumplen 202 años de libertad, por eso desde Lambayeque escribo con emoción: ¡Feliz día Perú!.

Unida la costa, la sierra y la selva, que se sienta en todos los rincones del país que estamos orgullosos de ser peruanos y de celebrar este histórico 202 años de libertad. No olvidemos que ser peruano es orgullo, placer, lujo, es privilegio de haber nacido en un país lleno de magia, porque el Perú es un país multiétnico, pluricultural, de paisajes maravillosos, de gastronomía sin igual. Hoy que conmemoraremos 202 años de Independencia, el amor a la patria parece más fuerte en este mes de peruanidad.

¿Cómo no sentirnos privilegiados de haber nacido en esta tierra bendita que acrisola en su territorio a negro, zambo y cholo, donde comen juntos perro pericote y gato como decía nuestro gran Ricardo Palma? ¿Quién en este mes no siente henchido el corazón cuando escucha los acordes de la guitarra de Avilés y la voz del Zambo Cavero cuando nos canta Contigo Perú, o cuando vemos bailar una marinera, o escuchamos un huaynito de la sierra?

Dudo que haya otro país que encierre una magia tan ancestral como el nuestro, con una identidad tan propia. Sea en el país que sea, al peruano se le reconoce a simple vista por esa sonrisa hospitalaria, por el “dí”, será por ese abrazo de hermano, será por esa chispa tan criolla, será por esa humildad tan sabia del hombre de nuestros andes, será por eso la melancolía al recordar a nuestra tierra cuando estamos lejos. Somos envidiados por muchos y de todos lados vienen a conocer nuestra patria, tenemos una de las Maravillas del Mundo Moderno, tenemos el lago más alto del mundo, tenemos una selva que aún no ha sido ultrajada por la mano depredadora del hombre, tenemos nuestra música, nuestras danzas, nuestra comida, tenemos miles de cosas para sentirnos orgullosos. Podemos decirle al mundo que tenemos algo por qué luchar, algo por qué trabajar… que tenemos un futuro que nos espera con los brazos abiertos. Ya queda en nosotros cambiar la historia.

En este 202 aniversario patrio, en que recordamos no sólo la proclamación de la independencia del Perú, sino también el espíritu de un pueblo para rechazar la injusticia, la extrema pobreza, la corrupción, debemos sentirnos comprometidos a revalorar con estudio, sacrificio y fe, el ejemplo recibido de quienes lucharon por legarnos un país libre e independiente. En estos tiempos de malos gobiernos, de ineficiencia, e impunidad, no dejemos que los problemas nos quiten lo único que nos es innato: el orgullo de ser peruanos y que cada 28 de julio nos hacer gritar al unísono: ¡VIVA EL PERÚ!

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Editora / Directora fundadora.

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