En la vida de cada persona, siempre hay momentos de hacer un alto para la reflexión, teniendo en cuenta que no hay acción sin reflexión, a menos que se quiera actuar con imprudencia, que es la antesala del fracaso. Uno de esos momentos son las fiestas patrias, en que, en medio de las celebraciones, invito a que -como ciudadanos- reflexionemos sobre nuestro país.
La corrupción política, que se ha convertido en delincuencia de élite, es el caldo de cultivo para que pulule la delincuencia social “de a pie”, eso lo comprobamos todos los ciudadanos en carne propia o por los medios de comunicación. Situación que se va extendiendo de manera alarmante: todos los presidentes de la historia nacional, salvo algunas honrosas excepciones, denunciados y presos con sus séquitos de aliados, o mejor dicho secuaces, es lamentable. Ante ello ¿qué hay por hacer? Pasar a la acción con reflexión.
Inicialmente pensemos en los expresidentes denunciados, presos y hasta un fallecido por el peso de la propia vergüenza. Todos ellos, alcanzaron el tope del poder político ejercido de un país, sin embargo, lejos de ejercerlo con criterio y decoro, se enceguecieron totalmente arrodillándose para lustrar los zapatos a Don Dinero Mal Habido, rompiendo conciencias y dañando instituciones públicas y privadas. Como diría el historiador Lord Acton a finales del s. XIX “el poder absoluto corrompe absolutamente”. Sin embargo, complementado a tan preclaro autor, diríamos que cuando obtienes poder político o económico, es cuando demuestras lo que realmente eres.
Los ‘borrachos’ del poder terminan por fracasar. El fracaso de denigrarse poniendo precio a su vida, donde cada sol o dólar proveniente de la corrupción, se convierte en un eslabón de la pesada cadena que lo condena no solo a la cárcel, sino al repudio ciudadano por la injusticia contra los que menos tienen. La lección es vital: No hay que servirse del poder, sino tener la capacidad de poder servir con criterio, para bien.
El poder
El poder, en su significado más sencillo, es capacidad de acción sobre algo o alguien. El poder, en su sentido ético, es que, esa acción sea la apropiada y traiga algo bueno como efecto. Comprendiéndolo así, todos tenemos poder. Cada persona, cada ciudadano tiene algún tipo de poder: Los padres de familia, el poder criar sus hijos; los hijos, el poder de corresponder a su condición respetando a sus padres, estudiando, formándose con criterio. Los docentes tienen el poder de enseñar, los obreros de producir, los comerciantes de transar con bienes y servicios. De igual manera, todos tenemos una cuota del poder político: el saber elegir a quienes nos gobiernan y exigirles el respeto a los derechos fundamentales y que cumplan con el compromiso de las demandas sociales, caso contrario, de sacarlos en el marco del respeto a la ley y las instituciones.
Sin embargo, también tenemos el poder de realizar responsablemente lo que a nosotros nos compete, es decir, el poder de cumplir nuestros deberes personales y cívicos. Como se dice cotidianamente “el poder hacer patria”. Hacer patria tiene el gran significado y sentido de exigencia que forja, de construir sólidamente las bases de un mejor futuro. Cuando decimos que algún compatriota “hizo patria” en el extranjero, manifestamos junto a él nuestro sano orgullo del éxito. Ahora, amigos, nos toca ejercer el poder de hacer patria en nuestro país, de llevarlo al mejor éxito posible, desde nuestra condición y lugar donde estemos.
Hacer patria es no delinquir en ninguna forma, es pensar antes de actuar en cada decisión o acción que tomemos. Hacer patria es hacer idóneamente las cosas que involucren alcanzar el bien para todos, comenzando por nosotros mismos y quienes nos rodean, priorizando a quiénes más necesitan, en pocas palabras… si hacemos lo manifestado, entonces, hará que cada uno de nosotros realmente “valgamos un Perú”. La patria se hace con el poder del servicio y no sirviéndose del poder.
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(*) Filósofo e Investigador RENACYT. Docente de la Universidad Señor de Sipán.
En los últimos 35 años el país ha sido testigo de pactos políticos cuestionados, cuyo propósito no era otro que mantenerse en el poder para imponer sus ideas y proyectos. Históricamente se recuerda el vergonzoso acuerdo político entre el APRA y la UNO en las elecciones de 1962, para evitar el triunfo de Fernando Belaunde. Y hoy se ha vuelto a revivir un episodio nefasto con la alianza contranatura entre los partidos Perú Libre y Fuerza Popular, en aras de alcanzar la mesa directiva del Congreso. Los extremos radicales en el Parlamento -de izquierda y de derecha- se han unido para no perder las gollerías del poder.
Las alianzas electorales con propósitos políticos han existido a lo largo de la historia. En casi todas siempre ha existido un cordón umbilical que los conecta: de tipo ideológico, programático o simplemente por simpatías políticas. En los últimos 35 años, diversas agrupaciones se unieron básicamente para las elecciones presidenciales o cuando pretendieron la conducción de la mesa directiva del Congreso. En casi todos los casos, el hilo conductor fue la aproximación de ideas o de planes políticos. En 1988, el Movimiento Libertad, Acción Popular y el Partido Popular Cristiano formaron el Frente Democrático (Fredemo), en respuesta a la severa crisis económica, el populismo y al viraje estatista que había tomado el primer gobierno de Alan García. Luego, en 1990, el Fredemo postularía al escritor Mario Vargas Llosa como candidato en los comicios de ese año y perdería ante el fenómeno Fujimori. Como se aprecia, este frente nació de la conjunción de ideas y de partidos anclados en la derecha conservadora del país, de principios económicos liberales. En el proceso electoral del 2006, se conformó la Alianza Unidad Nacional, integrada por el Partido Popular Cristiano, Solidaridad Nacional, Renovación Nacional y Cambio Radical, todos ellos grupos de derecha y de pensamiento liberal, encabezado por Lourdes Flores Nano, quien perdía por segunda vez en su intento de llegar a la Presidencia de la República.
Para las elecciones presidenciales del 2011 se sellaron nuevos pactos políticos, como la Alianza por el Gran Cambio, compuesta por el Partido Popular Cristiano, Partido Humanista, Restauración Nacional y Alianza para el Progreso. Esta coalición -calificada como un sancochado- no tendría mayor éxito en esa lid, tal vez porque ideológicamente uno de los partidos disonaba del resto, pese a la voluntad de sus líderes su propuesta que no llegó a calar en la ciudadanía. Un partido representaba a la derecha conservadora, dos eran de centro derecha y uno de centroizquierda. Su postulante fue el ultraneoliberal Pedro Pablo Kuczynski, quien quedó en tercer lugar. En ese mismo proceso se presentaría la Alianza Perú Posible, formada por los partidos de centro derecha Perú Posible, Acción Popular y Somos Perú, llevando como candidato a Alejandro Toledo, que terminó en cuarto lugar. La danza de las alianzas continuaría en el plebiscito del año 2016, cuando inesperadamente el tradicional Partido Aprista, de orígenes izquierdistas, y luego convertido por Alan García hacia la centro derecha, pactó con el Partido Popular Cristiano, de la derecha rancia y conservadora, y formaron la denominada Alianza Popular. A esta alianza contranatura, como se denominó en su momento, le fue muy mal, apenas alcanzó el 5,8% de los votos. Este sería el comienzo del final político de García, y cómo no de Lourdes Flores, que desapareció de la escena política.
No quieren perder gollerías del poder
Uno de los acuerdos políticos más vergonzosos que registra la historia es la que se produjo en la década del 60, entre el APRA y la Unión Nacional Odriísta (UNO). Ambas fuerzas políticas querían evitar el triunfo de Fernando Belaunde y decidieron unirse en las elecciones de 1962. Ello no tendría nada de malo y tampoco es ilegal, porque así funciona la política en el país, sino fuera por el propósito subalterno y los intereses personales que estaban en juego. Lo vergonzoso de aquel pacto político, como ha recordado el periodista Carlos Cornejo, es que “Manuel Odría se había dedicado a perseguir a los militantes apristas, los había encarcelado, torturado y asesinado, porque consideraba al APRA una organización subversiva”. La dignidad y el honor tirado por los suelos por cálculos políticos, ambiciones y mezquindades. Y este episodio del pasado cobra vigencia ahora con la cuestionada alianza entre Perú Libre y Fuerza Popular en su intención de llegar a la mesa directiva del Congreso. Este ha sido un pacto infame entre los grupos más radicales del Parlamento; uno de extrema derecha y otro de extrema izquierda. Cómo así, los líderes de ambos partidos, con ideas totalmente disimiles política e ideológicamente, han arribado a “acuerdos convenientes y espurios”. Todo ello, para no perder las gollerías que les da el sistema, seguir ostentando las influencias del poder, y a través de él imponer sus ideas y proyectos. La repartija está asegurada. Como precisa Cornejo, hay una sensación de estupor ante la ausencia de la ética en la política.
El politólogo Alberto Adrianzén, advierte que “la extrema derecha y la extrema izquierda han sumado esfuerzos para apoderarse del botín estatal y controlar el aparato público. Waldemar Cerrón cataliza todo lo que se repudia en la política: el populismo, la cofradía, el misterio, la poca o ninguna transparencia durante la gestión. En tanto, el fujimorismo ha actuado de espaldas al país. Desde antes lo ha hecho con su líder Keiko Fujimori y ahora lo reproduce con una bancada que se ha encargado de establecer cambios alineados a las necesidades partidarias”. Tenemos un Congreso atomizado, con 12 bancadas, con una profunda crisis de representación, donde no hay liderazgos fortalecidos y todo se negocia; pero no en bien del pueblo, sino para satisfacer intereses personales, económicos y políticos. Tenemos una clase política decadente, carente de credibilidad, con caudillos-líderes envueltos en actos de corrupción que degradan a la política. Así recibimos los 202 años de la independencia, con más incertidumbres que certezas, con un pueblo indignado por este presente que los invisibiliza y los excluye del sistema, que reclama cambios profundos en el Estado.
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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.
Históricamente, el Perú, a lo largo de la vida republicana, ha sido un país primario exportador, por lo cual ha tenido sus auges cuando los precios de las materias primas como el salitre y el cobre tuvieron picos mundiales.
En el actual contexto internacional en que se viene desenvolviendo la economía peruana, a diario nos preguntamos: ¿Continuará el crecimiento de la economía peruana?, ¿Seguirá reduciéndose los índices de pobreza?, ¿Se generará mayores puestos de trabajo? ¿Se renovará la confianza en el país? ¿Tendremos un cambio presidencial?
Lo cierto es que el Perú hasta el 2014 estuvo impulsado por el alto precios de los metales; a partir de ahí los precios comienzan a descender y también el ritmo de crecimiento de la economía peruana. Por lo cual los crecimientos históricos del Perú, que a bordeado el 6 % del PBI, se debe a los movimientos de la economía internacional, siendo el aporte de las políticas públicas en un 10 % o 15 % al Producto Bruto Interno.
La inversión
Sin embargo, la confianza en el país se ve reflejada en la necesaria senda de retomar la inversión y que es un tema muy esperado en el mensaje de la nación; requiriendo que la estabilidad sea la prioridad ante el debate de una posible recesión en el Perú.
Ante dicho panorama de lento crecimiento, el principal impacto es el deterioro de los términos de intercambio de largo plazo, así como en el deterioro de los ingresos del canon y regalías que los gobiernos regionales reciben, afectando a los presupuestos que cada vez se van recortando. Por lo tanto, la inversión extranjera directa se podría ver disminuida dado que es menos rentable y las fuentes de recaudación vía precios no sería tan loable, afectando a los recursos fiscales, dada la menor participación del sector de la minería en el producto bruto interno.
Mensaje a la nación
De ahí la importancia que en el mensaje de la nación se aborden temas como el fomento de la inversión privada a partir de la diversificación económica, que se conviertan en el segundo motor de la economía peruana y también la fuente adicional de ingresos. Pero somos conscientes que sustituir a la minería no es a corto plazo, dado que representa el 70 % de las exportaciones; siendo claros que tenemos potenciales sectores en crecimiento como el turismo y que un escenario climatológico adverso para el Perú conlleva a mirar prioridades en el abordaje del gasto público.
Otro de los temas ejes del mensaje a la nación es lo referente al conflicto político enraizado en el país, donde la credibilidad de los políticos ha ido en decadencia y a conllevado a que el empresariado desconfié y genere un freno de la inversión privada.
De ahí que el mensaje de la nación de Dina Boluarte no solo debe ser uno que convoque a las fuerzas políticas a lograr revertir la degenerada imagen de los partidos; sino acciones claras y concretas en el marco del fomento de clústeres y enrumbar hacia un país industrializado, dado que actualmente nuestras escenarios tanto políticos y económicos preocupan a los inversionistas en el Perú.
De ahí la preponderancia del desarrollo productivo y la innovación se convierten en factores claves para lograr un crecimiento sostenido en el largo plazo, produciendo efectos favorables en el empleo y valor agregado de la economía, siendo prioritario que los actores públicos y privados involucrados en el desarrollo de la productividad y el impulso de la innovación; realicen esfuerzos y creen sinergias entre ellos que permitan alinearse a los objetivos requeridos para el logro de la competitividad del país, junto al trabajo conjunto de la academia y de cada peruano, creando conciencia de la importancia de ser cada vez más productivos y la inversión en investigación y desarrollo (I&D), nos permitirá generar un crecimiento futuro sustentando en el conocimiento para las generaciones venideras y lograr mejores expectativas a los agentes económicos.
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(*) Economista, Docente, Consultor e Investigador de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.
Estamos a puertas de conmemorar los 202 años de independencia de nuestra nación. En esta fecha especial realizamos actividades en familia que no son tan habituales, como viajar y conocer nuevos lugares, aprovechando el feriado largo que nos brinda el gobierno.
Sin duda, en el mes de julio todos los peruanos realizamos gastos por encima del promedio. La inversión para celebrar nuestro aniversario patrio, es muy dividido en los hogares. Algunas familias deciden viajar al interior del país, y disfrutar de la playa, otros deciden conocer la sierra o la selva. Por supuesto, no puedo dejar de mencionar el turismo en la provincia de Cusco, siendo Machu Picchu, el centro de esta aventura y decir orgullosos que contamos con una de las maravillas del mundo moderno.
Otros hogares, toman la decisión de no viajar, pero sí de disfrutar fuera de su domicilio. La principal elección es almorzar comida criolla tradicional y disfrutar un día de descanso en un centro campestre, donde los padres e hijos puedan realizar actividades deportivas como jugar fútbol, vóley o natación. Todas estas acciones ameritan una preparación previa de la empresa, para lograr satisfacer las necesidades de las personas, y que estén a gusto con el servicio recibido.
Captar visitantes
En este sentido, voy a compartir algunas estrategias de gestión que deben implementar para lograr captar a más visitantes, y que disfruten un día de festividad a lo grande.
Lo primero, es planificar con tu equipo de colaboradores esta campaña. El líder debe manejar una buena comunicación con todos, y explicar cada punto a tratar de acuerdo a lo estructurado en plan estratégico. Cuáles son las actividades y responsabilidades de cada uno y qué se espera lograr con su aporte y compromiso. Asimismo, mencionar los beneficios que obtendrán de conseguirse los resultados, ya sean incentivos económicos, premios como días de descanso, vales de consumo en supermercado o tiendas por departamento, o un curso de capacitación a su elección, entre otras recompensas. Con ello, lograrán mantenerlos motivados y convencidos de aportar al proyecto, pues las autoridades se preocupan por su personal.
Segundo, debido a que nos encontramos preocupados por el virus del dengue, generado por los mosquitos infectados, y que causan diferentes síntomas en la persona como fiebre alta, vómitos, náuseas o sarpullido. Lo que recomiendo es indicar, mediante un comunicado en la página web y redes sociales, que todos los ambientes han sido desinfectados, y que de manera constante fumigan las áreas verdes, y demás espacios para el bienestar de los trabajadores y visitantes a la organización.
Como estrategia comercial, es necesario acondicionar el establecimiento con la temática de Fiestas Patrias. Lo cual implica designar un presupuesto (responsables las áreas de finanzas y logística), para comprar escarapelas y guirnaldas. Del mismo modo, vestir al personal con los colores patrios y así difundir un ambiente de peruanidad. Si hay la posibilidad (presupuesto y espacio libre en el local), contratar una orquesta que amenice el ambiente con música criolla. Todas estas acciones despiertan en el cliente alegría y festividad, que se ve reflejado en un mayor gasto para engreír a sus seres queridos.
Paquetes familiares
También, el área de marketing debe implementar estrategias promocionales. Recomiendo diseñar paquetes familiares, que les permitan ahorran y no se vea tan perjudicados sus bolsillos. Si el negocio es netamente comercial (comprar y vender), pueden ofrecer el 2x1, entregando un producto con bastante rotación con otro que no se vende con tanta facilidad, y que está mucho tiempo en almacén.
De la misma manera, deben considerar la estrategia de digitalización. El líder debe implementar una política, apoyado por el jefe de marketing, para que la difusión de sus servicios o bienes se realicen por las distintas redes sociales, página web o Google AdWords, ya que seguramente su público objetivo ya migró a esta nueva forma de comunicación.
Por último, recomiendo a los emprendedores, apoyarse siempre de su equipo de colaboradores para alcanzar los objetivos establecidos. ¡Felices Fiestas Patrias!
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(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión Empresarial e Innovación.
Sin duda, la fiesta por la patria libre hoy más que nunca se ve oscurecida con la inestabilidad política reinante en el país, producto de la fragmentación de ideas, la polarización y la confrontación constante que cada cierto tiempo tratan de encubar personajes golpistas y la población antagónica al régimen de turno, pretendiendo para ello que el Perú transite por los linderos de un descalabro socio económico total, para colocarnos en el nivel de convivencia precaria, invadida por la inmoralidad y las malas costumbres de aquellos que dicen ser los que nos representan.
La historia
Transportarnos hacia aquellos años de una nación independiente resulta sumamente difícil cuando se trata de equiparar lo que los peruanos del siglo XIX pudieron vivir y lo que desde décadas atrás, después de la gesta independentista, hoy nos toca convivir, por cierto, sin razones evidentes del por qué año tras año la moral ha sido devastada y los principios de humanidad certera han sido vulnerados por uno y otro truhan de ocasión, quienes haciendo uso y abuso de la autoridad conferida, ponen al país como una sociedad invadida por delincuentes de saco y corbata.
Los hechos insoslayables
Se dice y se sostiene que en el Perú pasa de todo, por un lado el accionar de ladrones y ladronzuelos, y a la vuelta de la esquina, los políticos y autoridades con malas mañas que solo buscan su intereses personales, anteponiendo para ello un cinismo conducente a la maldad y la insania pura, que se ve reflejado en el arrebato sistemático, por cierto, en todas sus formas, para apoderarse de lo ajeno y enriquecerse buscando formas indebidas como cultura informal llamada corrupción enquistada en todo el aparato estatal.
Y hay más
La promiscuidad de los actores políticos es cada vez más evidente, tal es así que el “toma y daca” acrecentado que se viene dando en el Congreso de La República, es cada vez menos escondido y más efectista en su gesta oportunista y su operatividad obstinada de adquirir notoriedad de parte de la mayoría de congresistas que no roban, pero buscan con ansiedad compulsiva liderar estratagemas para favorecer a sus pares o desestabilizar el aparato gubernamental a todo costo, encubriendo y legislando en favor de ellos, menos a favor de los que dicen representar.
El ejecutivo
El primer poder del Estado, siendo tal cual, viene jugando un rol históricamente trascedente para que el Perú alcance la miserabildad a la que ha descendido, tal es así que hoy se tiene a una cofradía de presidentes encarcelados, algunos con libertad restringida y otros ausentes por decisión propia, funcionarios públicos de alto nivel y autoridades encarceladas, todos ellos, claro está, por ser “presuntos ladrones” y uno de ellos golpista de baja monta y torpeza sin igual, pero al final están en la condición que están y donde tienen que convivir por sus adicciones que no tienen cura; es decir, el robo e insano propósito de enriquecerse a costa de sus acciones desmedidas y trasnochadas para lograr el ascenso económico personal execrable y desproporcionado en su real dimensión.
El aparato justiciable
Cuellos blancos y por qué no de otros tonos, son los que adornan a los inequívocos jueces y fiscales encargados de indagar e impartir justicia, ambos uno más cuestionado que el otro, quienes buscando aspectos procedimentales innecesarios, buscan dilatar los procedimientos justiciables para favorecer al corrupto que con codicia facilista se apropia de los dineros estatales, cuando a la luz de las evidencias, son ellos los que miran de costado las tropelías que los ladrones de saco y corbata logran consumar hechos delictivos con total impunidad y que no tienen, hasta hoy, un plazo de cuando acabar.
La realidad tangible
Sin duda que los hechos tangibles plagados de inconducta funcional, nos siguen arrastrando a un abismo sin profundidad medible, tal es así que, la caída, siendo previsible por su condición misma, nos hace sino mantener la fortaleza y la sabiduría para no caer y seguir en la lucha constante de sobrevivir sin desmayo, con valentía y esfuerzo como un bálsamo natural de vida, mediante el cual, más tarde que tempano tendremos que lograr vencer a todos aquellos inmorales y putrefactos sujetos de baja calidad moral y arraigada falta de humanidad y nobleza, quienes desde ya conocen que lo mal hecho y el daño causado les pasara la factura con un alto costo difícil de asumir.
¿Tendremos algo que celebrar?
Definitivamente que sí y por qué no. Nuestro patriotismos incólume, la gratitud a nuestros libertarios insoslayable, nuestra peruanidad inalienable, eso es lo que hay que celebrar, aunado a ello el arraigo de nuestra moralidad que nos hace fuertes y proclives a luchar contra lo que nos daña y engaña, máxime si el alma letal del castigo en las urnas, no solo nos otorga la prerrogativa de elegir y ser elegidos, sino como bien sabemos, aquellos que con sutiliza se atrevieron a condicionar el voto con engaño, no solo fueron perdedores, sino, luego de la vil mentira, hoy viven un encierro vasto para meditar que su trafa no les jugó a su favor. Por todo ello, aún nos queda motivos para celebrar la magna fecha de nuestra libertad.
Punto a parte
La fiesta de la peruanidad, empalidecida por cierto por los acontecimientos recientes y los destapes que se vienen dando, no será impedimento para que tanto la gobernante de turno y los parlas de ocasión se acicalen mostrando sus atuendos impredecibles en los eventos y galas llenos de hipocresía donde se mostraran tal cual son, para, aplicando los protocolos retrogradas y engañosos de la existencia de un respeto jerarjico de poderes, reciban con una sutil sonrisa a cuanta autoridad e invitados asista al evento donde más existe hipocresía, que el patriotismo puro que los parlas y algunos más, dicen profesar
La del estribo
Celebración si, aunque con mediana intensidad, algarabía no, porque no hay motivación alguna para alcanzar la emoción que permita desbordar nuestro espíritu patriótico y la alegría plena de ser peruanos a carta cabal, por cuanto el tiempo pasado y el que está por venir, nos van mostrando que el país a quien tanto queremos, irá mutando paulatinamente de la ineficiencia y la inmoralidad, al hartazgo social enardecido y la rebeldía ciudadana que luchará por su patria y buscará que por el bien de una sociedad empobrecida, se vayan todos sin posibilidad de regreso alguno de aquellos que la degradaron y la colocaron – por ahora -, en total indefensión.
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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
El 28 de julio de 1821 el Libertador don José de San Martín, con la flamante bandera peruana en la mano, exclamó: "Desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que dios defiende. ¡Viva la Patria!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva la independencia!".
La naciente nación surgía como una república de ciudadanos iguales que eligieron formar una nación, no una comunidad igualitaria de personas que comparten rasgos étnicos, lingüísticos y culturales. Pero la unidad política no bastó para crear un alma nacional, el alma nacional se fue forjando desde la comunidad espiritual que intentaron realizar los misioneros de distintas Órdenes Católicas desde su llegada a estas tierras. Dice al respecto don Víctor A. Belaúnde:
“Es el impulso religioso el que proporciona la fuerza de cohesión que unifica la sociedad y la cultura. Las grandes civilizaciones del mundo no producen las grandes religiones como un subproducto de la cultura; en su verdadero sentido las grandes religiones son el fundamento en que las grandes civilizaciones descansan. Una sociedad que ha perdido su religión, tarde o temprano pierde su cultura. A esta opinión se ha adherido Arnold Toynbee afirmando que las civilizaciones existen al servicio de la religión”.
Por tanto, vale afirmar que esa comunidad espiritual es la base de la conciencia nacional peruana.
Así, no es casual que el primer Congreso Constituyente del Perú (1822-1825) conformado por 91 diputados, 24 de ellos fuesen eclesiásticos (28 abogados, 9 comerciantes, 8 médicos, 6 empleados, 5 propietarios, 5 militares, 3 mineros y un marino). Presidente Toribio Rodríguez de Mendoza -sacerdote y maestro en el Convictorio San Carlos de varios de los congresistas-. La primera Mesa Directiva del Congreso tuvo como Presidente al Dr. Francisco Javier de Luna Pizarro.
Así pues, la evangelización está unida estrechamente a la aparición del sentimiento de la nacionalidad.
Aporte de los Franciscanos
El gran historiador franciscano Fray Diego Córdova y Salinas decía: “Nuestros antepasados pusieron todo estudio en las obras, y muy poco o ninguno en los escritos y memorias”.
Pocas veces los franciscanos escribimos nuestra historia para que sea contada a las futuras generaciones y puedan saber cuál ha sido nuestro papel en la historia de la Iglesia y del mundo y a qué nos interpela el hoy de la misión. De hecho, entre la recopilación de las misivas de los pilares de la misión en la Amazonia peruana en la segunda mitad del siglo XX, fray Agustín Pardo y fray Nicolás Giner, algún compilador exclamó: "parece que los frailes hicieran un voto de silencio".
Efectivamente hay un silencio, un silencio que habla, que interpela. El silencio no responde tanto a un voto en cuanto que es la identidad Franciscana que le apuesta a la discreción para que el pueblo teja su historia en el acontecer de sus logros con la ayuda de los franciscanos. Los franciscanos nunca nos hemos sentido constructores de historia, sino puentes para que el pueblo construya su historia y la redima como historia de salvación.
Para llegar al alma del pueblo se puso esmero y cariño en la liturgia, la música y la administración de los sacramentos. Especial interés en aprender el idioma quechua y otros idiomas indígenas, así compusieron diversos textos de fe en su propio idioma. Las devociones en las iglesias franciscanas y fuera de ellas fueron las dedicadas a los principales misterios del Señor y de la Virgen María.
Se consideraron devociones eminentemente franciscanas la preparación de nacimientos en navidad, el rezo y la práctica del vía crucis, el culto y devoción a la Eucaristía y por supuesto el culto mariano, no podemos olvidar la devoción y culto a la pasión del Señor y por ello a la Santísima Cruz.
En Chiclayo
En Chiclayo la evangelización franciscana está en el origen de la ciudad (1532), luego se funda el Convento (1552), se concluye la Iglesia Nuestra Señora del Valle en 1585. Signos de esta presencia son el siervo de Dios Nicolás Ayllón (Nicolás Puicón Faxollén, indígena collique) fue acólito y luego fue educado por el Padre Juan de Ayllón, de quién tomó su apellido como era costumbre aquellos tiempos; el milagro de Eten y la devoción a la cruz de Motupe.
Mención especial merecen los misioneros franciscanos del Colegio de Propagación de la Fe “Santa Rosa de Ocopa” (1725), cuyo lema reza: “la religión, la ciencia y el trabajo constituyen la felicidad y el progreso de los pueblos”. El P. Bernardino Idoyaga, historiador de Ocopa y constructor del actual convento e iglesia franciscana en Chiclayo (Basílica San Antonio de Padua), resume todo el asunto del aporte de Ocopa a la geografía del Perú, con estas palabras que sintetizan lo dicho por tantos historiadores:
“Ocopa ha traído al patrimonio nacional del Perú, una tercera parte de su actual territorio”.
A los misioneros no les interesaba sino las almas y eran estímulos para su impulso heroico la impenetrabilidad de la Selva y hasta el mismo atraso de las poblaciones, cuya pobreza y abandono los hacía más dignos de la caridad evangélica. Y así, la evangelización de la Amazonía se presenta como uno de los hechos más nobles, más puros y de más alta heroicidad emprendidos por el hombre. Puede decirse que fue el triunfo absoluto del espíritu puro.
Partiendo de Ocopa (sierra central del Perú) abrían caminos, construían puentes, levantaban y publicaban mapas, demarcaban fronteras, ganaban nuevas, lejanas y ricas tierras para el Virreinato y la República. Escribieron gramáticas, vocabularios y diccionarios de las lenguas nativas, y catecismos y sermonarios en esas mismas lenguas. Escribieron y publicaron informes, relaciones y diarios con una infinidad de valiosísimos datos de todo tipo: etnográficos, antropológicos, geográficos, botánicos, zoológicos, etc. Y dando muchas veces su vida hasta el martirio recorrieron todo el Oriente Peruano.
El aporte espiritual de las otras presencias franciscanas lo dice don José Agustín de la Puente Candamo, refiriéndose al Convento de los Descalzos del Rímac, Lima:
“Existe una historia que no está presente en documentos y que se conserva intocada en el secreto de las conciencias. Pienso en la persona que, en momentos de agobio, de culpas, o de incertidumbre y perplejidades, acudió en un siglo o en otro, a recibir del franciscano el perdón, la orientación y el sosiego. Esta es la historia más profunda y trascendente de los Descalzos.”
Hacer ésta breve memoria histórica, gracias a la invitación de Rosa Amelia Chambergo, es ocasión para la autoevaluación y reconocer también falencias, pero sin pretender huir ni hacia atrás ni hacia adelante, sino asumir el presente con humildad y valentía acogiendo la exhortación del seráfico padre San Francisco de Asís: “Comencemos hermanos, porque hasta ahora poco o nada hemos hecho”.
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(*) Guardián del Convento San Antonio de Chiclayo.