Faltan solo 16 días, 16 días que parecieran eternos para que se acabe el período municipal de Marcos Gasco Arrobas como alcalde de Chiclayo. ¿Qué deja después de cuatro años de absoluta ineptitud?
El hombre que se presentó como el Mesías capaz de solucionar en cuatro años los grandes problemas que afectan a la capital departamental, está a solo unas horas de irse y ojalá sea para siempre. Nunca más un personaje con un sentido de la realidad tan pobre, que lo hizo autodenominarse como “El mejor alcalde del Perú”, debería volver a ocupar cargo público alguno.
Marcos Gasco no ha sido capaz de cumplir ni el 10 % de su plan de gobierno municipal. En este ofreció de todo, confirmando una vez más aquel viejo refrán de que el papel – al fin y al cabo – aguanta todo.
A estas alturas, nadie (incluido él mismo) recuerda lo que ofreció en su plan de gobierno presentado en las elecciones del 2018. Así que vamos a hacer un ejercicio de memoria para refrescar sus promesas, hoy convertidas en mentira.
De la revisión de documento de 91 páginas salta a la vista la propuesta de “Desarrollar un sistema de transporte urbano sustentable, eficiente, eficaz, medioambiental sostenible y promueva el crecimiento económico”.
Cuatro años después, Gasco Arrobas y su inútil gobierno municipal no fue capaz, si quiera, de agilizar los procedimientos para la emisión de tarjetas de circulación de las unidades de transporte público, paralizados hace más de tres años, mucho menos establecer un plan de ordenamiento del transporte, un plan regulador de rutas y mucho menos establecer paraderos formales. Ni qué decir de la falta de hacer cumplir las zonas rígidas y habilitar zonas de parqueo, mejorar la señalética y la seguridad vial. Si no pudo con lo más mínimo, menos con lo de su “transporte urbano sustentable”.
Ofreció un programa de Chatarra – Crédito para la renovación del parque automotor, un sistema de transporte metropolitano, un Plan Vial Provincial Concertado con los municipios colindantes y, desde luego, el Terminal Terrestre. ¿Recordará el señor Gasco lo que alguna vez le escribieron sus “técnicos” en su falaz plan de gobierno?
Prometió mejorar el sistema de limpieza pública y lo primero que hizo fue sostener una contratación amañada con Veolia, causando un perjuicio de 245 mil soles al municipio (lo confirmó la Contraloría), caso por el que hoy se piden seis años de cárcel en su contra. Luego compró compactadoras sobrevaloradas en un proceso direccionado, con un perjuicio de más de un millón de soles para la comuna.
Planteó instalar 450 basureros en Chiclayo y 14 contenedores metálicos de dos metros cúbicos cada uno en los mercados. ¡Ni una bolsa chequera ha sido capaz de colocar como parte del mobiliario urbano! ¿Cuántos tachos de basura colocó su gestión en su mal hecho paseo peatonal Elías Aguirre? Ninguno.
Ofreció formular estudios de pre inversión y construir vías de evitamiento e intercambios viales, también regulación y supervisión de la instalación de las redes eléctricas, de telefonía y de televisión y de las antenas de telefonía, mejorar el equipamiento urbano y el espacio público. De esto tampoco cumplió nada. ¿Cuántos proyectos de infraestructura vial de alcance provincial deja Gasco? Ninguno.
Prometió “promover y apoyar acciones para la formulación de proyectos de inversión para infraestructura de mercados” y “promover y apoyar acciones en la formulación del proyecto de inversión del Mercado Mayorista Regional de Chiclayo Conurbado, con visión metropolitana”, aspectos que tampoco cumplió.
“Formular y ejecutar programa de vivienda social en fases múltiples, mejorando las condiciones de viviendas de hogares de ingresos bajos y sectores pobres”, así como “gestionar y/o ejecutar la instalación del servicio de saneamiento, eléctrico domiciliario y pública en proyectos de vivienda social o promoción a la vivienda digna y segura”, fueron otros de sus ofrecimientos. Desde luego, de estos se olvidó tan pronto cruzó la alfombra roja el día de su juramentación.
Gasco Arrobas consignó como propuesta “crear un centro de readaptación social productiva, para jóvenes con problemas de pandillaje” y “erradicar la prostitución clandestina y el consumo de drogas con la participación de las organizaciones vecinales de los sectores críticos”.
Ofreció el Plan Provincial de Saneamiento y Drenaje Pluvial de Chiclayo, Plan Provincial de Tránsito y Transporte, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales y, por supuesto, luchar contra la corrupción.
Marcos Gasco pasa a la historia como una autoridad con gobierno mediocre, rodeado de funcionarios que solo se preocuparon de cuidar sus sueldos o de alimentar el ego de una gobernante déspota, prepotente e irrespetuoso de las opiniones discrepantes y de la institucionalidad.
La factura, desde luego, la ha pagado Chiclayo, que creyó en florido verbo de quien llegó a la política no precisamente para servir, sino para decepcionar. Ojalá la historia no se repita.
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Directora / Fundadora