“Perú, país agrominero” es el libro publicado en febrero de este año por el ingeniero de minas Rómulo Mucho Mamani, uno de los más destacados expertos del sector, obra con la que apunta a demostrar que la producción de alimentos y la explotación de metales son actividades que pueden desarrollarse en armonía, generando así mayores beneficios económicos, de empleabilidad y sociales para el país.
Con más de 35 años de experiencia en el sector minero, Rómulo Mucho llegó a ser presidente del Instituto Geológico Minero y Metalúrgico – INGEMMET, y viceministro de Minas en el 2005, tiempo en el que pudo resolver con éxito los conflictos desencadenados por los proyectos Tintaya y Río Blanco. En el 2012 asumió la presidencia del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.
Por su experiencia, Mucho Mamani afirma que en el Perú el agro y la minería no son actividades antagónicas, sino complementarias.
“El Perú es un país rico en recursos naturales, muchos de los cuales no sabemos aprovechar sosteniblemente para crear riqueza. Sabido es que la verdadera riqueza de un país no está en la tenencia de recursos naturales, sino en la capacidad de su gente para hacer investigación científica y para desarrollar tecnología innovadora. No obstante, el agro y la minería en el Perú están llamados a ser los elementos generadores de los recursos necesarios para alcanzar el verdadero nivel de riqueza que tienen todos los países que actualmente son desarrollados: la riqueza basada en la educación de calidad de su gente”, afirma.
ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Tras años de investigación, Rómulo Mucho, fundador de Pevoex Contratistas, señala que su propósito es demostrar que minería y agricultura son actividades complementarias, yendo en contra de quienes promueven una falsa dicotomía entre ambas actividades, posición que – asegura – es fácil de refutar si se revisa la información estadística y los casos existentes en el país en los que se ha alcanzado armonioso desarrollo.
“Ambas son complementarias y han coexistido desde la aparición del hombre sobre la tierra, si no hubiera habido minería no hubiera subsistido la raza humana. El Perú es ahora una despensa de alimentos y lo será más aún en el futuro y esto gracias a la minería, porque se utilizan herramientas metálicas, por eso es que el hombre ha sobrevivido y hoy es posible aprovechar eficientemente los campos”, señala.
Según el especialista, para entender el beneficio común que agricultura y minería generan para el país es suficiente revisar el aporte que tienen al Producto Bruto Interno – PBI, así como las tasas de empleabilidad y sustentabilidad de familias en la costa y sierra del país.
“El fin es la comida y el medio la minería, a través de las herramientas. El Perú es un importante proveedor de metales en el mundo y ocupa importantes lugares en el ranking y al mismo tiempo nos estamos convirtiendo en importante exportador de alimentos de alta calidad. Entonces hay que apostar por ambas actividades, porque generan trabajo, aportan al Producto Bruto Interno – PBI, y dinamizan la economía del país”, refiere.
Eso sí, Mucho Mamani es claro al señalar que la minería debe ser responsable y amigable con el medio ambiente para lograr el objetivo de convivir en armonía con la agricultura, la ganadería y las demás actividades de la población, como la pesca, el comercio y la manufactura.
“Hay que promover una minería verde, que apoye al agro, porque el agro puede mejorar rentabilidad y productividad y así impulsar a que el Perú pueda seguir liderando en las exportaciones y así también diversificar el mercado alimenticio del país”, enfatiza.
APORTE AL DESARROLLO
Mucho Mamani sostiene que el Perú es un país tradicionalmente minero, más porque en el territorio nacional se encuentran casi todos los tipos de depósitos minerales que existen en el mundo, lo que lo ubica como uno de los más importantes proveedores de minerales y metales.
Actualmente, el sector minero contribuye con el 13 % del PBI nacional, representa el 57 % de las exportaciones y el monto de las inversiones realizadas en el 2015 llegó a los siete mil 525 millones de dólares.
“Estas cifras pudieron ser mejores pero hubo dos factores en contra: la baja de los precios internacionales de los metales y minerales que exportamos y, por otro lado, la falta de capacidad del gobierno de Ollanta Humala para promover inversiones”, remarca.
Añade que el agro produce alimentos para la seguridad alimentaria interna y para la exportación, mediante la ejecución de grandes y nuevas irrigaciones en la costa del país.
Esta actividad contribuye con la generación del 24.2 % de empleos para la población nacional, pero al mismo tiempo enfrenta, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, dos serios problemas: la escasez de agua y la falta de tierras en gran escala.
BUENAS EXPERIENCIAS
“Sabido es que casi todas las empresas mineras en estos momentos están desarrollando proyectos agrícolas alrededor de sus centros de operaciones, tal es el caso de Antamina, que ha convertido en bosque un área de 177 hectáreas en Huarmey, a 276 kilómetros al norte de Lima, donde hoy habitan aves endémicas, mamíferos y se desarrollan frutales. Lo interesante de esta iniciativa es que el bosque fue posible gracias al aprovechamiento del agua que sirve para transportar el mineral desde el centro de extracción, ubicado a 305 kilómetros al este de Huarmey, hasta el puerto de embarque de la compañía”, comenta.
El mismo flujo de agua que se emplea para trasladar el mineral a través del mineroducto se somete a un proceso de filtrado y después se emplea para el riego por aspersión del bosque de Huarmey.
Otra iniciativa de Antamina es la conservación de los quenuales de Conchucos, ubicados a cinco mil metros sobre el nivel del mar, una extensión conformada por hasta veinte especies de arbustos y árboles pequeños.
También destaca el proyecto de Southern Perú para el cultivo de orégano en la provincia de Candarave, en Tacna, convirtiéndose en la primera productora de esta especie a nivel nacional, con beneficios directos sobre la población altoandina, ubicada a más de tres mil 400 metros sobre el nivel del mar.
“Eso quiere decir que si impulsamos más a las empresas mineras para que sean conscientes y puedan fortalecer e impulsar las actividades pecuarias y agrícolas se lograría una sinergia entre el agro y la minería. Hay ejemplos, pero hay que seguir trabajando más en eso”, señala Rómulo Mucho.
OBRAS POR IMPUESTOS
Añade que otro aspecto importante es que tras los cambios en la normatividad nacional ahora es posible que las empresas mineras puedan ejecutar obras por impuestos en el sector agrario, donde Antamina ha tomado la posta, seguida de Hudbay, que dirige la mina Constancia en el Cusco.
“Esto también lo está haciendo Southern Perú y otras empresas más y es bueno, porque de esta forma la minería podrá financiar el mejoramiento de canales, campos agrícolas, sistemas de abastecimiento de aguas y otros proyectos importantes y necesarios para el campo. Yo creo que hay que reconocer que se puede avanzar si es que se entiende la importancia de ambos sectores, señala.
Finalmente, Rómulo Mucho afirma que si actualmente existe cierto rechazo a la actividad minera es porque el discurso político ha polarizado al país, negando los beneficios que esta puede tener incluso para el agro.
“Mucho daño ha hecho a esta armonía el discurso político, con mensajes como ‘agua sí, oro no’, que polarizan a la población a favor de una y en contra de otra actividad. Creo que es momento de darnos cuenta también y conocerlo, casualmente el libro ayuda a entender ambas actividades de mejor manera. Son importantes y debemos cuidarlas. Su aporte es muy importante al país. En el Perú nada sobra, todo es necesario”, concluye.
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EL ÉXITO DE RÓMULO MUCHO
Rómulo Mucho pertenece a la primera promoción de ingenieros de Minas formados en la Universidad Nacional del Altiplano, en su natal Puno, y actualmente se desempeña como profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Al concluir su carrera profesional fue becado para un entrenamiento en Europa por la empresa Atlas Copco. Posteriormente fue becado para desarrolla un curso de proyectos de inversión en Japón por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón – JICA.
El Colegio de Ingenieros del Perú le ha entregado su máxima distinción, la “Orden de la Ingeniería Peruana”, y también ha sido galardonado con el Presidents Citation de la Sociedad de Minería, Metalurgia y Exploración SME de los Estados Unidos.
Cuenta además con tres doctorados Honoris Causa otorgados por universidades nacionales y continuamente participa como conferencista en actividades académicas del Perú y el extranjero.
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