El aporte de los afrodescendientes no se limita solo a la danza, sino también a la gastronomía, las artes, la literatura, el teatro y más. Por ello, el 2 de marzo se desarrollará el Musical Afroperuano ‘Mi Cultura’, un espacio de expresión cultural que busca reconocer y fortalecer la identidad y la riqueza afroperuana, visibilizando sus manifestaciones artísticas y aportes en el desarrollo del Perú.
‘Mi Cultura’ es organizado por Cooltura Productora y la Agencia Publicitaria Cultural Boing y bajo el lema: ‘La historia contada a través de la danza’ se pretende resaltar la cuna afroperuana en tanto tradiciones, festividades y costumbres que contribuyen a la construcción de la identidad nacional.
El director de Cooltura Productora, Óscar Morante Alarcón, menciona que la actividad tendrá lugar en el auditorio del Colegio de San José desde las 8:00 hasta las 10:00 de la noche y consiste en dos horas de música, teatro y danzas contando la historia de una de las culturas más importantes del Perú.
Para ello llegará desde Lima el grupo llamado Únete Afro, que tiene cerca de 10 años de trayectoria investigando y pregonando acerca de las costumbres afroperuanas en la capital.
Además, participarán tres grupos locales como el Taller de Estudios Artísticos, la Asociación Cultural “Qué viva Chiclayo” y la Asociación Cultural Afroperuana Kilombo.
“Únete Afro trae desde Lima su espectáculo ‘Mi Cultura’ a cargo de 16 artistas y este se va a replicar en Chiclayo de la mano de las tres asociaciones locales que promueven la movida cultural afro”, dice.
Óscar Morante agrega que ‘Mi Cultura’ busca acostumbrar a las personas a consumir espectáculos masivos y de gran envergadura, pues estos muchas veces son apreciados solo por gente del rubro y no tienen continuidad.
‘Mi Cultura’ contará la historia de cómo llegaron los negros al Perú, cómo surgieron, los pesares que vivieron, los cánticos y las formas de comunicarse a través de la danza y el teatro durante dos horas ininterrumpidas.
“Lambayeque es una tierra con mucha descendencia afro. En Zaña y Capote, por ejemplo, se sentaron las bases de las tradiciones negras, pero con el paso de los años se han ido perdiendo. Sin embargo, debemos cultivarlas, rescatarlas y difundirlas”, refiere.
RESCATE
En el 2006 el Congreso de la República declaró el 4 de junio como el ‘Día de la Cultura Afroperuana’. En ese contexto, Cooltura Productora prevé ejecutar un festival afro que dure todo el mes y permita a los asistentes disfrutar del aporte de la población negra al Perú.
La fecha escogida para el ‘Día de la Cultura Afroperuana’ es un homenaje a Nicomedes Santa Cruz, nacido el 4 de junio de 1925, quien promovió la cultura de su raza desde 1956 rezando sus décimas por todo el mundo.
“La influencia negra va más allá de la música con diversos ritmos e instrumentos, notablemente el cajón y la quijada de burro. La influencia negra abarca todas las vertientes del arte, los deportes, la moda y la gastronomía. Estos aspectos se han ignorado en el pasado porque los negros son una minoría en un país identificado como andino y con una mayoritaria población indígena y mestiza”, indica.
HISTORIA
La esclavitud ha sido el factor fundamental de la cultura viva afroperuana. Óscar Morante narra que el Perú fue un país andino poblado por una gran cantidad de esclavos negros, cuya presencia llega hasta la actualidad.
Cuenta que en tiempos de la colonia los españoles quisieron mano de obra barata, así que trajeron negros de África y Centro América. Ellos entraban por dos vías: el Callao y el norte del Perú.
Inicialmente, a los negros puros los mandaban a la sierra a realizar trabajos forzados en las minas, pero como el clima los mataba se quedaron en la costa. Por eso la cultura afroperuana se centra en la costa del Perú, desde Piura hasta Ica.
En la costa su trabajo principal fue la agricultura, especialmente el cultivo de la caña de azúcar y la vid. Sin embargo, con el paso del tiempo fueron ganándose espacio, considerando que habían presiones políticas de por medio para que se les trate como humanos y no como animales.
“Poco a poco el afroperuano sintió la necesidad de expresarse y así nacieron sus manifestaciones culturales. Entre ellas la danzas, la comida con sus populares tamaleras, sus dulces típicos y así fusionaron la cultura. De ahí en adelante todo es afroperuano”, narra.
Para Óscar Morante muchos conocen al Perú por ser tierra inca, pero en el país hubo gente negra que sentó las bases para una nueva cultura.
“Los negros tienen un montón de aportes y deben ser reconocidos. Es importante rescatar este aspecto porque Lambayeque tiene historia afro. Así como Trujillo tiene a la marinera y Piura al tondero, Lambayeque tiene historia por la que enorgullecerse”, finaliza.
Túcume posee uno de los patrimonios culturales más ricos del país. Allí se encuentra el Museo de Sitio, que se constituye como sede de la mayor concentración de pirámides en el norte del Perú y desde hace 25 años desarrolla proyectos e iniciativas que involucran a la comunidad.
Actualmente el Museo de Túcume desarrolla talleres de verano como parte de su programa educativo, cuyo objetivo es involucrar a toda la población estudiantil en la conservación y preservación del patrimonio cultural y natural a través de actividades lúdicas como la elaboración de cometas y máscaras de diablicos, talleres danza de diablicos, elaboración de manualidades con material reciclado, de cocina, marinera, ballet y otros.
Bernarda Delgado Elías, arqueóloga, gestora cultural y directora del museo, cuenta que los talleres están dirigidos a toda la población estudiantil de Lambayeque y son impartidos por pobladores locales pertenecientes a diferentes instituciones como la Asociación Gastronómica Túcume, la Academia de Marinera Sentimiento Peruano, Parnertshaf, entre otros.
De los talleres de verano 2019 participan 62 niños del caserío La Raya, Túcume Viejo y San Antonio, el pueblo joven Federico Villarreal, del casco urbano de Túcume, así como de Lambayeque, Mochumí y Jayanca.
ECOMUSEO
El Ecomuseo Túcume inició sus actividades el 17 de septiembre del 2015 y en él participan 35 instituciones de la localidad. Uno de sus objeticos es planificar actividades y generar debate en problemas coyunturales de la comunidad.
A través del ecomuseo se pretende gestionar el patrimonio como una oportunidad de desarrollo para la comunidad de Túcume, además de consolidar acciones que promocionen y valoren el patrimonio cultural.
Para desarrollar sus actividades trabaja junto a los centros educativos con el objetivo de vincular a los estudiantes con su cultura, para que aprendan y produzcan. En ese contexto, el sábado16 se realizó el ‘Festival Cultural Ecomuseo Túcume’, que busca promocionar y preservar las diversas manifestaciones culturales.
“Este festival es una plataforma para difundir las tradiciones y costumbres de nuestro distrito, que además de su aporte cultural genera un espacio de participación activa de la comunidad difundiendo danzas, artesanía y gastronomía local”, sostiene.
Refiere que el festival se realizó en el marco de la feria patronal del distrito y contó con la participación de cuatro agrupaciones culturales de Túcume, cuatro integrantes de la Asociación Gastronómica de Túcume y cinco artesanos adscritos al museo.
PRÁCTICAS ECOLÓGICAS
Asimismo, Bernarda Delgado manifiesta que el Museo de Túcume promueve el uso de bolsas de tela el marco del Decreto Supremo N° 013-2018-MINAM y la Ley N° 30884, que prohíbe el uso de los sorbetes plásticos y bolsas plásticas de un solo uso.
“De esa manera el museo se sumó a esta campaña repartiendo entre el personal bolsas de tela e instándolos a utilizarlas dejando de lado la bolsa plástica”, refiere.
Agrega que inicialmente esta propuesta nació del Área de Educación Para la Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Ecomuseo Túcume con la intención de desarrollarla en los colegios del distrito como parte de la plataforma de actividades del Programa Tolerancia Cero a la Basura.
Incluso, al conmemorarse el tercer aniversario del Ecomuseo Túcume se entregó a la comunidad 107 bolsas de tela confeccionadas por las artesanas adscritas al museo.
El bicitour es otra de las prácticas ecológicas del museo. El recorrido incluye visitas guiadas por las faldas de varias pirámides y el ascenso al mirador del cerro Purgatorio, desde donde se aprecia el complejo arqueológico.
Bernarda Delgado sostiene que el bicitour es un programa que fue implementado con ayuda de dos instituciones norteamericanas: National Geographic y Sustainable Preservation Initiative, que cuentan con un programa social para involucrar a jóvenes de las comunidades que viven cerca a sitios patrimoniales para que por medio de bicicletas se dé el servicio a los visitantes.
CLÍNICA DE ARQUEOLOGÍA Y CONSERVACIÓN
La clínica de arqueología es un espacio en donde se ha recreado una unidad de excavación arqueológica para que el estudiante interactúe desarrollando actividades propias de la excavación y la arqueología.
“Los estudiantes aprenden como jugando y eso les permite fortalecer la identidad y amor por su patrimonio arqueológico. La clínica de arqueología se ha convertido también en un semillero de formación de arqueólogos tucumanos”, menciona.
Esta tiene como objetivo inculcar a la comunidad educativa del distrito y pueblos vecinos la importancia de la conservación y conocimiento del patrimonio cultural – natural.
Bernarda Delgado cuenta que los niños, dotados de las mismas herramientas que utiliza un profesional de arqueología como bombillas, espátulas, brochas y otros, los estudiantes excavan y encuentran réplicas de piezas, vasijas y osamentas como si se tratara de nuevos descubrimientos en las huacas. Además aplican todas las técnicas de conservación, siempre guiados por especialistas.
El Museo de Túcume tiene 25 años de vida institucional y celebra su aniversario el 20 de agosto de cada año con actividades culturales, científicas y artísticas.