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COCINA CHICLAYANA Y MUCHO MÁS: Cuatro recetas, cuatro historias

Escribe: Eloy Seclén Neyra (*)
Edición N° 1253

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Cuando se elabora cada uno de esos platillos capaces de alegrarnos la vida en toda circunstancia, hay un proceso donde participan muchos. Hay manos que cumplen todas las labores, incluidas las de escribir un relato. En Vuelven Los Mochicas (Huerequeque, 2020), buscamos algunas de ellas.

Espesado de res

La mano en el pecho alude a la verdad sobre todas las cosas, se coloca a la altura del corazón porque quien lo tiene no sabe mentir. El espesado es de carne de pecho, de pecho de res, y de res gorda. Tiene que hervir a fuego intenso junto a las zarandajas, menestras tan típicas en la región que hasta apodo tienen. Las llaman chilenos. Para que su tono pálido no sea el color de nuestro espesado, hay que agregar loche y yucas, cosechadas en Pátapo de todas maneras.

Paralelamente se ha iniciado el sacrificado trabajo de moler el choclo con el culantro. Es ahí que se concentrará el sabor de nuestro preciado platillo, y las dosis que en este esfuerzo pongamos de cebolla y ají verde contribuirán al resultado final. La masa resultante, ya molida, alrededor de tres litros, se agrega a la carne cocida. Echaremos más caldo de acuerdo a la espesura de la mezcla. Solo la experiencia permitirá saber las cantidades adecuadas que, como la vida misma, siempre dependerán de las circunstancias en particular: cuántas personas vienen a comer y sobre todo quiénes son esos cuantos. Quienes sea que sean, deben haber llegado un día lunes, y el espesado se les servirá con arroz colorado y manteca colorada (se prepara con aceite y solo un poquito de pimentón para darle color).

Seco de cabrito

Sepan, comprueben, difundan, que en Chiclayo la sazón se lleva en las manos. En forma de líneas, ellas llevan tatuado el tiempo, tan importante en la preparación de todas nuestras comidas. Aprender a cocinar es el descubrimiento de uno mismo, el contacto con un legado de platillos costumbristas que recorre la historia de todas las familias. Delicias que han hecho conocida nuestra región como el seco de cabrito, cuyo sabor se garantiza trozándolo con equilibrio y aderezándolo con sal, pimienta y chicha del Guabo.

Una vez listo, procuremos un refrito de ajos, cebolla, sal, pimienta y ajíes de color. Ese es el aderezo con que freiremos el cabrito. Solo con esos procesos listos, agregaremos el ancestral loche, cucurbitácea que por milenios ha preservado el sabor de todo el norte. Suavemente rallaremos primero la cáscara. Ya sin ella lo trozaremos en pequeños pedazos a los cuales incorporaremos aceite. Cuando se haya consumido, se le agregará tres cucharones de caldo. Tan preciado es el aroma del loche que hay que tapar la olla muy bien para no perder esa concentración de sabores. Arroz bien graneado y alverjado, así como yucas sancochadas, acompañarán este platillo emblemático, típico de los cumpleaños, que es cuando hay que ofrecer lo mejor de lo mejor.

Panquitas de life

Sea para asegurar el alimento diario, a través de la caza, o para afrontar sanguinarias batallas, casi igual de diarias, los guerreros mochica portaban siempre las estólicas. Estas fueron una suerte de propulsores de lanzas, talladas en madera, en cuya parte superior solía representarse la imagen de un pez life.

 

Tiempos hubo en los que bastaba con meter la mano a las acequias, de verdad cristalinas, para encontrar brillantes lifes, cascafes, chalcocas, mojarras y el camarón nativo. Hoy son tan escasos que, si se tiene suerte en su búsqueda, hay que limpiarlos con particular cuidado, para luego pasar a aderezarlos con sal. La cebolla, el culantro y los ajíes, por su parte, deben picarse proporcionalmente al tamaño del pez, lo cual confirma eso de que lo que realmente bueno se concentra en dimensiones realmente pequeñas. Su sabor es tan preciado que hay que enfundarlo en un atado de pancas de choclo para no perderlo: cuatro lifes por porción. Se amarran y luego se asan en una lata, firmemente colocada sobre un brasero de carbón. Cuando ya están cocidos se sirven acompañados de torrejas de choclo, las cuales no deben confundirse con las tortitas de choclo. Estas son incomparables.

Boda

En la vida, solo una vez. Si así ha de ser, el platillo principal del día de la boda llevará el mismo nombre y tendrá que prepararse con la anticipación que este tipo de ceremonias requiere. Hay que remojar el garbanzo desde la noche anterior y luego hervirlo junto a la carne de pecho. El cocimiento será lento, como todo enamoramiento que aspire al equilibrio. Habrá que saberlo esperar para recién incorporar las yucas. Antes deshojaremos la lechuga y también la pondremos a cocinar, no necesariamente con la misma lentitud.

En la ceremonia de la boda comulgaremos con el pan y con el vino. Tal es la razón para que la base de este platillo sea el pan, remojado y bien batido para obtener el espesor regular. En una sartén aparte, pondremos aceite, cebolla en tajadas y un poquito de ají pimentón que le dará el color necesario. Acompañará este aderezo el azafrán ya tostado, ligeramente molido. Ambos se incorporarán a la olla para una lenta cocción, cuyo final se proclamará con ramas de hierbabuena. Una vez servido, cual bendición final, incorporaremos una última preparación: media taza de aceite, dos dientes de ajo molidos y otro poquito de ají pimentón. Solo entonces gritaremos «¡que vivan los novios!». Comprobarás con el tiempo que quien te ama lo primero que te preguntará es si ya comiste.

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(*) Sociólogo y docente universitario.

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CREACIÓN DE VALOR EN LAS ORGANIZACIONES: El papel de la gestión de riesgos, control interno y aseguramiento

Escribe: Limberg Chero Senmache (*)
Edición N° 1253

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Lo primero que debe quedar claro es que si de verdad se quiere crear valor público, no hace falta gestión de riesgos ni control interno, ni aseguramiento. La razón es sencilla: Querer es una expresión de voluntad y la voluntad es una decisión interna de cada persona.

La voluntad, el deseo, la intención de querer crear valor público entonces tiene que ver con cómo transformar ese deseo en realidad. Y ello implica en primer lugar la disposición de calificaciones y cualificaciones necesarias para poder llevar a cabo, para poder realizar ese objetivo.

Dentro de las calificaciones, está incluído el tener los conocimientos y las habilidades disponibles a través de un grupo de personas que trabajen en equipo en pos de un objetivo común. Las cualificaciones giran en torno a todo lo necesario para mejorar sostenidamente el desempeño de una persona dentro del equipo, en su rol respectivo.

Teniendo claro lo anterior, podemos visualizar que crear valor, depende de la voluntad de querer hacerlo, y ello se ve potenciado con herramientas y metodologías como:

Gestión de Riesgos

El logro de los objetivos de la organización implica asegurar su permanencia en el tiempo, y ello a su vez condiciona al logro de los objetivos a un contraste permanente de los supuestos en los que se respalda. La realidad es dinámica y los objetivos tienden a anclarse en supuestos estáticos.

La gestión de riesgos permite tener mayor claridad sobre la dinámica y los escenarios probables a los cuales se enfrentará la organización en el largo plazo. Esta claridad futura tiene muchos aspectos exógenos que es necesario mapear y poner en consideración en la medida que su probabilidad de ocurrencia (oportunidad, amenaza) y en la medida del impacto que podría generar (tamaño de la oportunidad o amenaza). La gestión de riesgos te ayuda a tener metodologías para implementar un grupo de acciones/actividades que esquematizadamente te pueden ayudar a tener permanente información necesaria para asegurar el máximo logro (que se supone es creación de valor) posible de tus objetivos tomando en consideración la realidad y tu misión.

El control interno

Es otra herramienta para asegurar el logro de los objetivos de tu organización (entidad, en el caso peruano público). Crear valor significa que la organización logra sus objetivos institucionales y contribuye con mejores resultados (en el sentido de cadena de valor).  Lo contrario a crear valor, es no crear valor.

Si en la empresa las personas pueden tener la posibilidad de hacer mal uso de sus recursos (tiempo de empleados, presupuestos, por ejemplo) y usarlos en beneficio propio, se deja de generar valor. El aprovechamiento personal de recursos destinados a crear valor (común) es corrupción. Las herramientas de control interno nacen de metodologías que intentan responder a la pregunta que la corrupción obligó a responder, producto, entre otros, del engaño sistemático que los libros contables podían mostrar y que grandes firmas de "auditoría" podían validar.

La respuesta a esa pregunta dio origen a lo hoy podemos llamar "control interno" (COSO dixit) y efectivamente, te ayuda a generar valor con una garantía no absoluta, pero válida, de generar eficiencia y eficacia en las operaciones de la empresa, de darte información financiera fidedigna, y de que tu organización está cumpliendo el marco legal obligatorio. El control interno entonces ayuda a crear valor, si es que la gente en tu organización está creando valor. La mejor referencia por estos días del Control Interno es el modelo COSO 2017 (Ver Ilustración 2 adjunta).

Aseguramiento

La creación de valor (el cual, cómo dijimos, depende del equipo de personas en la organización), tiene en la vigilancia de los avances previstos una importante fuente de información sobre qué áreas, temas o proyectos apoyar, acompañar, solventar con mayor dedicación de parte de la dirección. Asegurar la eficacia de la gestión de riesgos es entonces una herramienta que contribuye con la generación de valor al evitar que los controles previstos en la gestión de riesgos no sean todo lo eficaces que se requiere. Eso sí, no debe confundirse con lo que se puede hacer desde la consultoría (ver ilustración 3).

En suma, vemos entonces que crear valor es una tarea de las organizaciones de personas, y que si tienen claro su objetivo en función del resultado esperado (corto o largo plazo) pueden ver fortalecida su misión (asociada a la creación de valor) gracias a la gestión de riesgos, control interno y aseguramiento. ¡Éxitos en sus iniciativas!

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(*) Economista y docente universitario.

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LA TONADA: Gobernar y trabajar para el pueblo

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1253

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El engaño y las promesas incumplidas son el ADN del gobierno de Pedro Castillo, acompasado – por cierto – por la tonada propagandística de que su gestión diariamente gobierna y trabaja por el bienestar del pueblo, cuando a la luz de las evidencias, todo ello es una vil mentira y una forma de gobernar en la oscuridad de la farsa y el desdén.

Durante el tiempo que tiene Castillo en el poder, se podría decir que de lo ofrecido y pregonado no hay nada plausible, y del trabajo concreto y efectivo en favor del pueblo, igualmente tendremos que decir que hasta hoy no se ha hecho nada, es decir solo se tiene una gestión paupérrima, ineficiente plagada de desatinos y correrías de un lado a otro, mientras la estabilidad política y la economía del país decrece a pasos agigantados, incidiendo fundamentalmente en el bienestar del pueblo, a quien se le ofreció mucho, y no se le está dando nada en especial.

¿Qué es lo que tenemos?

Hasta hoy en día, solo se tiene un vertiginoso espiral de escándalos y tropelías rellenados de corruptelas desde el más alto nivel gubernamental hasta el que ocupa el escalafón medio. Tenemos una evidente y continua rotación ministerial, se tiene también carencia de cuadros de un nivel superior, técnicos mediocres, el copamiento masivo del aparato estatal y los ya recurrentes Consejos de Ministros Descentralizados, que al margen de generar un gasto oneroso para el erario nacional, no transparentan sus acuerdos populistas y que solo sirven para mentirle a la población que todo lo que se conversó y se acordó se cumplirá, pero del trabajo en favor del pueblo, no tenemos nada.

¿Y el Congreso?

Es un club social bien formalizado, con directiva nombrada y un reglamento permisivo para evitar cumplir con la función encomendada del control político y fiscalizador a favor del pueblo. Hoy actúa, mañana y al día siguiente no, y así sucesivamente, pero sí, los mal llamados “padres de la patria”, reciben un emolumento costoso por hacer poco y no hacer mucho, al final los socios del club (los congresistas), sus asesores, cuanto funcionario de planta y el personal de confianza contratado a libre albedrío, le cuestan al país millonarias sumas de dinero que se pagan con las regalías de la depredación de nuestras riquezas, el canon y sobre canon que abonan los que se enriquecen y, como cereza del pastel, los impuestos que por regla imperativa el pueblo tiene que abonar, pero del trabajo en favor del pueblo, “nada”.

¿Y la política general del país?

Refiere un politólogo anónimo: “En el ejercicio de la política no se distingue entre el bien y el mal – igualmente lo expresa el analista – que, tampoco se distingue lo correcto o lo incorrecto”, acepción nada fuera de la realidad del quehacer político del país, en el cual la impunidad por hacer el mal se ha legitimado, y lo que es más grave aún, se ha arraigado en las estructuras más profundas del ámbito estatal, donde sus actores (los corruptos) por décadas han logrado contaminar a gran parte de una generación que hoy cada vez se muestra más prevalente y efectiva en su actuar bajo el manto del estropicio de la dignidad humana de un pueblo que clama vivir mejor.

Conclusión imperativa

El aparato político gubernamental de turno, casi siempre miente, se enriquece, ofrece y no cumple lo que prometió. Hoy en día el abanderado de esta infame forma de actuar es el hoy gobernante de turno Pedro Castillo Terrones, quien utilizando la estrategia del compulsivo fraseo mentiroso conjuntamente con su parafernalia de ocasión - que hasta hoy no aprenden de sus errores - siguen tras los pasos de la farsa y el pensamiento mágico de sacar adelante el país, cuando ilusionadamente crean en la población una expectativa de que todo cambiará y que vivirán bien por el resto de sus días, todo  – según ellos - gobernando y trabajando por el pueblo, mientras que, por debajo de la mesa, transita el insano accionar de la traición sin reparos y el insulto a la inteligencia humana, cuando se ofrece y no se cumple o cuando se pretende justificar lo injustificable con inmediatez.      

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado. 

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LOS STAKEHOLDERS: Aliados estratégicos para los negocios

Escribe: Marco Alvitez Monteza (*)
Edición N° 1253

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Hace una semana celebrábamos el Día de la MYPE en nuestro país, donde muchos emprendedores participaron en distintas ferias dando a conocer sus productos o servicios a los visitantes. A su vez, las universidades e institutos, realizaron diferentes eventos, con la finalidad de mostrar a la comunidad académica los proyectos creados por sus alumnos o egresados.

Sin duda, el entorno es pieza fundamental para el crecimiento de las empresas, y es por ello que los líderes deben analizar a su público de interés o también llamado stakeholders.

A los stakeholders los defino como el grupo de personas e instituciones, que influyen directa o indirectamente en el logro de los objetivos, estrategias, plan y operatividad de un negocio en un tiempo determinado. Por consiguiente, son agentes elementales que se deben conocer bien y trabajar articuladamente para obtener grandes resultados.

Clasificación

Se clasifican en internos y externos. Los primeros, se definen así porque tienen relación directa con la organización. En cambio, los otros, no forman parte del trabajo continuo, pero sí intervienen con las acciones que realizan.

Por ejemplo, dentro de los internos se encuentran los colaboradores de las diferentes áreas, pues son personas que realizan tareas específicas asignadas por un jefe inmediato. Es por ello que son importantes en las corporaciones, y se debe elaborar una propuesta para mantenerlos motivados y comprometidos.

Del mismo modo, se encuentra el gerente, quien tiene la obligación de planificar, organizar, coordinar, dirigir y controlar las actividades que ocurran en el día a día, con el propósito de lograr cumplir con todos los objetivos del plan estratégico. Asimismo, dentro de esta clasificación, también se considera a los accionistas, quienes toman la decisión de asignar a una persona la responsabilidad de dirigir la empresa.

Buena alianza

Con respecto a los stakeholders externos, encontramos a los proveedores. Son quienes participan en la entrega de insumos o artículos, y proporcionan todo lo necesario para la operatividad, como por ejemplo la energía eléctrica, agua potable, internet, papelería, etcétera. Por lo tanto, es imprescindible, realizar reuniones periódicas con ellos, pues son aliados estratégicos. Si hay una buena alianza, se les puede solicitar ampliar el plazo de pago por no disponer de liquidez, o que adelanten la entrega de insumos para acelerar la producción.

Ocurre lo mismo con los clientes, quienes son externos, pero su rol es clave para generar ingresos y lograr la solvencia económica, que nos permita mantenernos en el mercado.

Por último, no podemos dejar de mencionar el rol del Estado. Se necesita trabajar en un ambiente adecuado y con autoridades que demuestren seriedad y ser intachables; de tal manera que no exista crisis política, económica ni social, y ya no veamos incremento de los precios de los productos de primera necesidad, cierre de carreteras ni marchas de los ciudadanos.

Estimados emprendedores, los invito a elaborar una matriz identificando los stakeholders directos e indirectos, con el fin de tomar las mejores decisiones.

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(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión empresarial e innovación.

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PELIGROS DE TENER UNA SOCIEDAD MALINFORMADA Y MANIPULADA: La ciudadanía tiene derecho a recibir información de calidad y no sesgada

Escribe: Juan Vejarano Vergara (*)
Edición N° 1253

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La mala información y la desinformación generan una serie de riesgos en una sociedad como la peruana, donde la democracia aún es inestable y las voces autoritarias la acechan. Además, estos escenarios propician la existencia de una prensa monocorde, alineada a los designios de los regímenes de turno, cuyo propósito es la manipulación de las personas. Los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad con sus audiencias por el poder que representan, y sus propietarios están en la obligación de entregar información certera, de primera fuente, que genere credibilidad y confianza en la ciudadanía. La periodista española Olga Rodríguez sostiene que “actualmente el periodismo es una farsa, porque está revestido de una falsa objetividad y a menudo está al servicio del poder”.

Una sociedad malinformada, y a su vez desinformada, que ignora aspectos relevantes de lo que sucede a su alrededor, es una sociedad fácilmente manipulable, sumisa, que no tiene criterios propios definidos, y por tanto es pasible de que sus derechos ciudadanos sean atropellados fácilmente por el sistema. El malinformar (ofrecer información engañosa, incorrecta o completamente falsa) y el desinformar (información falsa que se difunde con intención de engañar a la gente) traen consigo una serie de riesgos para nuestra endeble democracia que busca afianzarse ante los peligros de voces autoritarias que la acechan, así como ejercer plenamente nuestros derechos como personas. Además, atenta contra los valores y desestabiliza la institucionalidad. “Tanto la información errónea como la desinformación pueden ser peligrosas, pero la desinformación es mucho más destructiva, y no constituye necesariamente libertad de expresión. Puede obstruir la capacidad de la gente de debatir temas y tomar decisiones. Ambas dan información falsa, a veces acompañada de falsos análisis, y por ende llevan a la gente a tomar decisiones que son contrarias a lo que realmente quieren o les conviene. Esto ocurre especialmente durante los procesos electorales. La desinformación se utiliza para engañar y manipular a los votantes, asustándoles con amenazas imaginarias, infundiéndoles una falsa sensación de miedo y ofreciéndoles soluciones falsas a los problemas inventados” (https://www.liberties.eu/es/stories/malinformar-vs-desinformar).

La reputación de la prensa en el país en la actualidad está muy venida a menos, ha perdido confianza y credibilidad ante la opinión pública por su poder manipulador y por la insensatez e intolerancia de los propietarios de los medios de comunicación, que no han sabido interiorizar y comprender sobre la real importancia de administrar estas empresas en el marco de la ética, la honestidad y la moral, y de la enorme responsabilidad que tienen entre manos con sus audiencias, que es finalmente a quienes se deben. Lo acontecido en las últimas elecciones presidenciales evidenció la podredumbre en que cayó el denominado “cuarto poder”, los grandes medios que manejan la información de manera masiva a través de consorcios empresariales, más que estar al servicio de la ciudadanía por la información pública que manejan (administran al espectro radioeléctrico que pertenece a todos los peruanos), se dedicaron a defender a ultranza intereses económicos de grupos de poder para no ver afectados los suyos propios. Ello podría ser legítimo, pero lo que no pueden hacer es atentar contra el derecho de las personas de recibir información veraz, certera, sin manipulaciones ni sesgos. Nunca antes se había visto una cobertura tan desigual en el plano noticioso, lo que devino en una reacción de la población contra el sistema y el modelo económico que nos rige. Tal vez ello explique por qué un profesor rural poco preparado, con muchas debilidades e incapacidades a nivel personal y profesional como Pedro Castillo ganó esos comicios, cuando la candidata de la derecha conservadora tenía todo el apoyo de los mass media. La mala información y la desinformación anduvieron de la mano en este proceso, generando un clima de violencia y odio entre peruanos que persiste hasta hoy.

La prensa al servicio del poder

Este panorama nos hizo recordar lo sucedido con los medios de comunicación en la década del ‘90, cuando después del autogolpe de 1992 los dueños de los canales de televisión, de periódicos y radios con poder de influencia sobre las masas, fueron comprados con dinero sucio de la corrupción para cambiar las líneas editoriales, los contenidos informativos a favor de la dictadura fujimontesinista. Todos los medios se alinearon a una sola voz, con mensajes monocordes al unísono, bajo un mismo libreto; jamás se promovió el debate público, pues lo que buscaban era tener una sociedad aletargada, carente de opinión propia para que no reclame sus derechos. Además, estas empresas afines a la dictadura se encargaban de sembrar la desconfianza en los pocos medios que no se suscribieron a ese régimen, logrando con ello que la población no acceda a información precisa, de calidad, haciéndolos vulnerables a la peligrosa manipulación mediática. Esta vez no compraron conciencias, pero los propietarios sí apoyaron abiertamente y sin tapujos los propósitos de la candidata de la derecha, y defendieron ardorosamente los intereses de grupos de poder económico. El periodismo es un vehículo que genera fuertes corrientes de opinión y concientiza a la ciudadanía, de allí la importancia sustancial de los medios para guiar adecuadamente esos sentimientos, esas ideas, para no caer en extremismos ni sectarismos. La periodista y escritora española Olga Rodríguez, sostiene que “actualmente el periodismo es una farsa, porque revestido de una falsa objetividad la profesión muy a menudo está al servicio del poder y actúa en contubernio con el poder”. “Hay órdenes que vienen de arriba -del poder político, económico- para dejar de cubrir asuntos que resultan incómodos, molestos. Algunas empresas anunciantes en los medios son intocables”.

Una condición ineludible e inexorable que todo periodista debe conservar a lo largo de su carrera es su credibilidad, su honestidad, porque ello lo posicionará como un referente de la profesión. Cuando un periodista pierde ese bien preciado y termina en el fango de la mentira o las medias verdades, para volver a recuperar el buen nombre que ha logrado con esfuerzo, apegado a los valores familiares y personales, el camino muchas veces se hace cuesta arriba. La mancha siempre quedará como un estigma, como una huella difícil de borrar. Rodríguez sostiene que estar bien informado exige mucha militancia ciudadana, porque demanda tiempo y esfuerzo. “Como ciudadanos tenemos que exigir a los medios de comunicación y a los periodistas información de calidad, y castigar a los medios y periodistas que nos están vendiendo propaganda o basura, o que tergiversan de forma cotidiana la información”. El escritor y periodista Ryszard Kapuscinski señaló: “El deber de un periodista es informar de manera que ayude a la humanidad y no fomente el odio o la arrogancia”. A casi un año de las elecciones de la segunda vuelta, lo dicho por Kapuscinski tiene una enorme vigencia a raíz del comportamiento de la prensa en ese proceso, donde los denominados grandes medios (o la prensa concentrada) incurrieron en un abuso apelando a su poder de dominio, no les importó tirar por la borda sus principios rectores y su trayectoria ganada a pulso con tal de no perder su hegemonía y su statu quo. Hubo un claro desequilibrio informativo y un antojadizo manejo de la información en beneficio de una candidatura y en desmedro del adversario. Al final el tiro les salió por la culata, hubo un efecto boomerang por el hartazgo y desconfianza de la gente hacia los medios de comunicación.

Minimizar la información

Las empresas periodísticas tienen sus propias agendas, su propia temática de acuerdo a sus propios intereses y conveniencias, y están en la libertad de abordar los temas que ellos crean conveniente; pero lo que no pueden hacer es tratar de direccionar y manipular la información con propósitos subalternos. Lo que tampoco deben hacer los directores o editores de medios es ocultar o minimizar la noticia, sobre todo cuando se trata de hechos relacionados a la gran corrupción en el país, como el caso de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, quien según la Fiscalía recogió personalmente US$ 450 mil en efectivo que le entregó Dionisio Romero Paoletti para la campaña de 2016, acompañado de José Chlimper, quien meses después sería nombrado director del BCR, impuesto por Keiko cuando ostentaba sus 73 congresistas (La República 23/05/2022). Con excepción de este diario, ningún programa dominical ni medio impreso le ha hecho seguimiento al tema. ¿Qué raro no? Esa también es una forma de malinformar y desinformar a la sociedad. “El derecho a la información es un derecho humano, componente clave del derecho a la libertad de pensamiento y expresión. El derecho al acceso a información es un derecho fundamental para el desarrollo pleno de una sociedad democrática transparente” (https://www.iidh.ed.cr/derecho-informacion). Una última frase sobre este espinoso tema: “El arma más poderosa no es un rifle o una bomba, es el control de la información mundial para manipular la mente de los que la consumen”. Una verdad muy dolorosa que no es de ahora y que los países más ricos del mundo lo aplican desde hace muchísimo tiempo atrás, para someter a los países tercermundistas a sus designios y voluntades.

(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.

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