Nuestro Semanario Expresión en su edición Nº 976, puso en evidencia dos temas importantes que deben llamarnos la atención y ayudar a cumplir metas por el bien de nuestra niñez. La Lactancia materna cuya práctica en Lambayeque se encuentra a casi la mitad del estándar óptimo de la Organización Mundial de la Salud y la lucha contra la Desnutrición Infantil que en 5 años sólo ha disminuido 2%.
Según las cifras regionales y lo que ha arrojado la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES 2015, revela que en Lambayeque el 60.2 % de niños empezaron la lactancia exclusiva dentro de la primera hora de nacido por encima del promedio nacional de 54.3 %. Además, el 85.5 % de niños lambayecanos lo hicieron durante el primer día a diferencia de 92.6 % a nivel nacional.
Sin embargo, según la encuesta, Lambayeque obtuvo el porcentaje más bajo de niños que lactaron alguna vez con 98 %. Además, según cifras de la Gerencia Regional de Salud – GERESA Lambayeque, la práctica de la lactancia materna llegó al 43,1 % en el 2015. Según la OMS, se debe llegar a un porcentaje mayor al 80 % para que esta práctica alcance los estándares óptimos.
No olvidemos que la lactancia materna inicia la alimentación de los niños desde el nacimiento y que lo beneficia a través del desarrollo del habla.
Además, la leche materna fortalece a los niños disminuyendo las probabilidades de adquirir enfermedades crónicas como la obesidad, la desnutrición crónica infantil y la anemia, y el riesgo de infecciones y alergias. Según Dalia Reyes, también fortalece el lazo entre la madre y el niño.
No queda duda que la leche materna contribuye a que el niño sea seguro y más tarde no tenga problemas de salud mental como los que evidenciamos actualmente.
La lactancia materna está consolidada como un derecho humano y en el Perú existen diferentes documentos legales que fortalecen esta práctica como la “Guía Técnica de Implementación de Grupos de Apoyo Comunal para Promover y Proteger la Lactancia Materna Exitosa” del Ministerio de Salud – MINSA, aprobada en la Resolución Ministerial N° 260-2014/MINSA.
Y en cuanto al trabajo para la disminución de la desnutrición crónica ésta no ha sido muy consistente en los últimos años, según lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática - INEI. Una de las principales causas escapa de las manos del área de salud y es que la falta de servicios básicos en muchas comunidades no permite a la población alimentarse correctamente. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia – UNICEF, la desnutrición crónica infantil se puede prevenir desde antes del nacimiento.
Según UNICEF, los primeros mil días de vida son fundamentales para el crecimiento y desarrollo infantil, pues al tercer año de vida el niño ha quintuplicado su peso, incrementado 1.95 veces su talla y 3.5 veces el tamaño del cerebro.
Asimismo, el desarrollo cerebral es avanzado durante el embarazo y en los primeros tres años desarrollándose 100 mil millones de neuronas y 300 mil millones de sinapsis que permiten la comunicación entre las células nerviosas.
En sí, la desnutrición crónica infantil es un retraso en el crecimiento de los niños menores de cinco años en que el no alcanzan la talla esperada para su edad. El órgano más afectado por la desnutrición es el cerebro y a partir de los tres años de edad la situación se torna irreversible.
Por otro lado, el impacto generado por la desnutrición crónica también tiene un impacto emocional. Además, según UNICEF, hasta el 50 % de la mortalidad infantil se origina, directa o indirectamente, por un pobre estado nutricional.
Actualmente, la desnutrición crónica infantil afecta en el Perú a por lo menos 400 mil niños menores de cinco años, según la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil – IDI. Además, a nivel mundial según UNICEF, este mal afecta a más de 160 millones de niños. Asimismo, la organización internacional señala que más de seis mil niños mueren diariamente por desnutrición.
También la Iniciativa contra la Desnutrición señala que los niveles de desnutrición infantil permanecen elevados en 27.7 % en zonas rurales y en 31.6 % en zonas de pobreza extrema.
Y si hablamos de Desnutrición en cifras según el INEI, desde el 2010 hasta el año 2015, la desnutrición infantil crónica en el país se redujo en 8.8 %, al pasar de 23.2 % a 14.4 %. En el 2005 está cifra ascendía al 28 % aproximadamente.
Sin embargo, la estadística nacional no es tan alentadora en los últimos dos años, pues tan solo la desnutrición crónica infantil descendió 0.2 % del 2014 al 2015.
Peor es la situación de Lambayeque, donde entre 2012 y el 2015 este problema aumentó en 0.1 %. La última gran reducción de la desnutrición infantil en el departamento se dio del 2011 al 2012, cuando pasó de 16.2 % a 14%.
En los años siguientes en el departamento la cifra aumentó en 0.2 % para el año 2013, llegó a 14.3 % en el 2014 y el año pasado la desnutrición crónica infantil alcanzó el 14.1 %.
En los últimos años, Lambayeque siempre se ha ubicado por debajo del promedio nacional de desnutrición crónica infantil. No obstante, la diferencia con la cifra nacional se ha estancado en un 0.3 % en los últimos dos años.
En Lambayeque, desde el 2010 al 2015, la desnutrición crónica infantil se redujo en 3.7 %.
Es importante señalar que durante la primera mitad del 2016, la GERESA Lambayeque registró que a ocho mil 63 pacientes evaluados se les detectó desnutrición infantil crónica, representando el 16.8 % de niños menores de cinco años atendidos. Asimismo, se prestaron 12 mil 775 atenciones por este problema.
En total, al 16.8 % de niños menores de 5 años evaluados en el departamento se les detectó desnutrición infantil crónica. A nivel provincial, Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe, tuvieron al 11.7 %, 21 % y 23.8% de sus niños evaluados con el mismo mal, respectivamente.
Sin embargo, es la provincia de Lambayeque la que registró más pacientes con desnutrición crónica infantil, presentando en total tres mil 876 casos, seguida de Chiclayo con dos mil 736 y Ferreñafe con mil 451.
De allí que urge que nuestras autoridades de salud realicen un trabajo de prevención de desnutrición crónica con inmunizaciones. Es preciso señalar que también contribuye a la desnutrición infantil la aparición de algunas enfermedades infeccionas como las diarreas que incrementan su aparición ante la contaminación de alimentos, siendo una de la principales causas de este mal la falta de servicios básicos como agua y saneamiento básico en las viviendas no conectadas a la red pública, lo que dificulta la buena alimentación de las familias.
Si queremos una población sana, segura, con óptimo rendimiento, es preciso y urgente trabajar con nuestra niñez en una lactancia materna sostenida conforme lo indica la Organización Mundial de la Salud y parta ello los lactarios deben estar instalados de manera adecuada a fin de ayudar a las madres a entender y comprender la importancia de amantar a sus hijos. Asimismo luchar de manera permanente en la disminución de la desnutrición crónica y ello implica que desde la GERESA se trabaje de manera coordinada y a conciencia.