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Con aciertos y desaciertos: 204 años de independencia nacional

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1410

Estamos de aniversario, cumplimos 204 años de independencia nacional y recordamos con emoción lo que la historia nos ha contado a partir de lo que ha significado la independencia desde el 28 de julio de 1821.  Hemos pasado más de un bicentenario de libertad y aún no logramos el desarrollo anhelado. Nos falta compromiso como ciudadanos, especialmente a quienes desde los cargos públicos y políticos no han sabido honrar, a través de su desempeño, los más caros anhelos de los peruanos.

Somos un país, con una población al 2025 de más de 34 millones 576 mil 665 habitantes, según los analistas, lo que nos lleva a señalar que el Perú enfrenta diversas carencias que impactan significativamente en el bienestar de su población. Entre las más importantes se encuentran la corrupción, la delincuencia, la pobreza, la desigualdad, y deficiencias en la educación y salud. Además, existe una preocupación creciente por la inestabilidad política y la falta de confianza en las instituciones.

La corrupción y la delincuencia son percibidas como los principales problemas por la población peruana, generando inseguridad y desconfianza en las instituciones.

En este aniversario patrio se percibe la pobreza, especialmente en zonas rurales y entre poblaciones indígenas. Es un desafío persistente. Continuamente se afecta el acceso a servicios básicos como salud y educación. La desigualdad de género también es un problema, con las niñas y mujeres enfrentando barreras en el acceso a la educación y a oportunidades laborales.

Entre tanto, más del 50 % de las instituciones educativas públicas tienen deficiencias en infraestructura y acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento. La falta de recursos y de docentes capacitados dificulta el aprendizaje y perpetúa un ciclo de pobreza que, en 204 años de independencia nacional, no hemos podido desterrar.

Por otro lado, la falta de acceso a servicios de salud de calidad y asequibles es una preocupación importante, con largas esperas, falta de personal y altos costos de tratamiento, por lo que enfermarse puede llevar a las familias a elegir entre atender su salud o cubrir necesidades básicas.

Un problema que hemos vivido en los últimos cuatro años es la inestabilidad política, con múltiples cambios de gobierno, que ha afectado la confianza de los inversionistas y ha generado incertidumbre económica. La falta de confianza en las instituciones y la polarización política dificultan la implementación de políticas públicas efectivas.

En resumen, Perú enfrenta desafíos importantes en varios frentes, incluyendo la lucha contra la corrupción, la reducción de la pobreza y la desigualdad, la mejora de la calidad de la educación y la salud, y la promoción de la estabilidad política. Estos problemas requieren de un esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad para lograr un desarrollo sostenible e inclusivo.

Y si a logros de las dos últimas décadas debemos referirnos, diré que Perú se convirtió en una economía de ingreso mediano alto. La pobreza cayó del 60 % al 24 % entre 2002 y 2013, y el PBI per cápita aumentó de USD 2126 en 2003 a USD 8458 en 2024. Estos logros fueron posibles gracias a políticas monetarias, fiscales y financieras prudentes, reflejadas en baja inflación, deuda pública, amplias reservas internacionales, y un sistema financiero sólido. Sin embargo, el crecimiento se desaceleró de un promedio de 6.2 % entre el 2005-2014 a 2.4 % desde el 2015-2024.

Desde el 2016, Perú ha enfrentado un escenario político volátil con seis presidentes. La última década mostró menor crecimiento debido a un deterioro institucional y choques como la pandemia del COVID-19 y eventos climáticos, que causaron la recesión de 2023. En 2024, la economía se recuperó y creció un 3.3 % gracias a una normalización del clima, mayor inversión pública y aumento de la confianza empresarial, alcanzando niveles de optimismo no vistos en los últimos seis años.

Se proyecta que la economía peruana crezca un 2.9% en 2025 y un 2.5% en 2026, cerca de su potencial. La pobreza, medida según la línea de USD 6.85 per cápita al día, fue del 31.3% en 2024, aún por encima del 28.8% en 2019, nivel de prepandemia. Se espera una disminución al 30.5% en 2025 y al 29.9% en 2026.

El entorno macroeconómico del Perú se mantiene estable. En 2024, el déficit fiscal cerró en 3.6 % del PIB, superando así el límite establecido por la regla fiscal del 2.8 %. Para el 2025 se prevé una consolidación fiscal, con un déficit del 2.5 % y del 1.8% en 2026, mientras que la relación deuda PIB se mantendrá estable en alrededor del 34 %.??Se espera que la inflación se mantenga en el rango meta del Banco Central (entre 1 % y 3 %).

El Perú tiene el potencial de convertirse en un país de ingresos altos en dos décadas, si consigue la implementación de reformas audaces. En contraste, bajo las condiciones actuales, el país tardaría 64 años en alcanzar la categoría de ingresos altos. Las reformas se deberían orientar a aumentar la productividad de las empresas, mejorar la capacidad institucional del Estado y reducir las disparidades regionales. Para alcanzar el primer objetivo sería prioritario eliminar las barreras que impiden el crecimiento de las empresas medianas en el país, en lugar de intentar formalizar a la gran cantidad de firmas informales que existen en el Perú. Mejorar la capacidad institucional implicará introducir un sistema de servicio civil atractivo para las instituciones públicas que priorice la atracción de talento a través de procesos competitivos, simplificar los procesos administrativos, entre otros. Reducir las disparidades regionales requerirá la reforma del sistema de inversión pública, de modo que las obras públicas se concluyan y provean servicios a los ciudadanos.

Y si hay algo que me llena de tribulación, es la tasa de desempleo de este primer semestre del año que se estima en 5.5 %, según el INEI. Esto representa una disminución de 0.9 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior (6.4 %).

Tengamos en cuenta que la población económicamente activa (PEA) en Perú para el 2025 es de más de 34 millones y la tasa de empleo se situó en 93.6 %. Si bien no hay datos exactos de la PEA para 2025, se puede estimar que, considerando un crecimiento similar al de la población ocupada (1.3 %), las personas desempleadas bordean un millón 897mil 500.

Que este aniversario nacional sea un compromiso general de lucha contra la corrupción enquistada en el sector público. El Perú perdió 72 mil millones de soles debido a la corrupción en tan solo los años 2023 y 2024. Esto ocurrió entre el primer año de gobierno de Dina Boluarte y la salida de Pedro Castillo. Con esta cifra se hubiera podido financiar la construcción de 50 hospitales, 1600 colegios o la creación de más de un millón de puestos de trabajo.  ¡Feliz 204 años de independencia nacional!

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Editora / Directora fundadora

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