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LA VULNERABILIDAD SÍSMICA DE CHICLAYO: Hace 262 años no ocurre un terremoto en Lambayeque

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1232

Lo ocurrido el último 28 de noviembre en Santa María de Nieva, Condorcanqui, región Amazonas, donde se registró un fuerte sismo de magnitud 7.5, con una intensidad VII en Chachapoyas, capital de la región y por su gran magnitud sentido también en Lima y en varias ciudades del país como Lambayeque, nos llevan a poner en el tapete el silencio sísmico de nuestro departamento es de 262 años.

El último terremoto con epicentro en Lambayeque ocurrió en 1759.

En un informe publicado por Expresión en nuestra edición Nº 1032, el periodista Daniel Vera explica los pormenores de un informe que INDECI desarrolló sobre este tema en el que claramente refiere que en cualquier momento se podría registrar un sismo de gran intensidad, que dejaría como saldo a más de 100 mil damnificados.

También que la zona urbana en Chiclayo es la de más alta vulnerabilidad y está conformada por 519.5 hectáreas.

En Chiclayo las características del suelo son decisivas para entender la vulnerabilidad que la ciudad presenta, debido a que un sismo de regular magnitud podría originar la licuefacción del suelo, pasando este del estado sólido a líquido. El fenómeno se presenta cuando la superficie tiene ciertas características, como estar constituida por arena fina o arena fina limosa y tener altos niveles freáticos.

El estudio que elaboró el INDECI permite conocer, por ejemplo, que en Chiclayo cuadrado el nivel freático más alto se ubica en la intersección de las avenidas Lora y Lora y Pedro Ruiz; Luis González (entre Manuel Pardo y Arica), y el pueblo joven Diego Ferré, donde el agua subterránea acumulada puede tener hasta dos metros de profundidad, mientras que en las urbanizaciones Los Parques y Los Precursores la napa freática es de aproximadamente un metro y medio.

A esto se suma la acumulación de aguas bajo la superficie por filtraciones y/o roturas de la red de saneamiento en la ciudad. De acuerdo a lo informado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento – SUNASS, en Chiclayo por cada kilómetro de tubería de agua potable hay por lo menos una rotura, en tanto hasta el 2015 se estableció que por cada kilómetro de tubería de desagüe hay 9.81 atoros.

Según el INDECI, las zonas donde puede presentarse la licuefacción del suelo son el Casco Histórico, comprendido entre las avenidas Sáenz Peña, Pedro Ruiz, Lora y Lora, Leonardo Ortiz y Bolognesi, y la parte noreste de la ciudad, en la salida a Lambayeque.

Los investigadores que participaron del estudio realizaron hace poco más de 12 años una evaluación de las propiedades del subsuelo de Chiclayo, analizando características geotécnicas, del nivel freático, de la mecánica de suelos y el registro de anteriores sismos sucedidos en la zona, lo que les permitió demarcar a la ciudad de acuerdo a probables valores de intensidad sísmica.

El resultado fue la segmentación de tres grandes bloques: Intensidad VIII Mercalli Modificada, Intensidad VII+ Mercalli Modificada e Intensidad VII Mercalli Modificada.

En el primer grupo se ubican las urbanizaciones Santa Victoria, Federico Villarreal, Los Abogados, Ana de los Ángeles, Santa Ángela, Las Delicias, San Felipe, Café Perú, Carrión, La Granja, Parque Zonal, los pueblos jóvenes Haya de la Torre y Ampliación Haya de la Torre, así como el primer y tercer sector del distrito de La Victoria.

Dichos espacios de la ciudad se diferencian por tener suelos de consistencia muy blanda o media, niveles freáticos altos y baja capacidad para soportar grandes estructuras. Sin embargo, en lo real son las urbanizaciones que concentran la mayor cantidad de edificios, algunos construidos incluso fuera de los parámetros urbanísticos y sin considerar el ancho de vía o los coeficientes de edificación establecidos por el Plan Director de 1992 y el Plan de Desarrollo Urbano vigente desde el 2016.

Las zonas que presentan probable intensidad sísmica de VII+ en la escala de Mercalli empiezan en el casco central de Chiclayo y se extienden hacia el distrito de José Leonardo Ortiz, prolongándose por el oeste hasta el Estadio Elías Aguirre y la Urbanización Bancarios y por el este hasta parte de la Urbanización Campodónico. En este grupo también se incluye al resto del distrito de La Victoria.

En tanto, en el tercer bloque se ubican las zonas este y oeste de Chiclayo, teniendo esta última uno de los suelos más seguros a la altura Urbanización Las Brisas, por presentar una composición rocosa.

El estudio arrojó que en el primer grupo los efectos de un sismo serían destructores, en el segundo muy fuertes/destructores y en el tercero muy fuertes.

Por otro lado, el estudio del INDECI señaló que un sismo en Chiclayo ocasionaría la destrucción total o parcial de las estructuras de captación, conducción, tratamiento, almacenamiento y distribución de agua potable; la rotura de las tuberías, uniones y conexiones a tanques; la interrupción del servicio eléctrico que alimenta el sistema de bombero; la modificación de la calidad del agua por deslizamientos y la variación del caudal en captaciones subterráneas o superficiales.

“En conclusión, los servicios de agua y desagüe de la ciudad presentan una alta vulnerabilidad ante peligros de geodinámica interna y principalmente ante un evento sísmico de grado 7, siendo los puntos más críticos sistemas de almacenamiento de agua y las redes de distribución y recolección”, describe el estudio.

Se prevé también daños severos en la infraestructura del Hospital Las Mercedes, de la Compañía de Bomberos de Chiclayo, del Mercado Modelo y del Coliseo Cerrado.

Es momento de trabajar en prevención, para ello nuestras autoridades deben trazar un plan de acción que oriente a la población de las medidas preventivas que debemos tomar en cuenta frente a un posible sismo en Lambayeque. Estamos avisados.

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