Este sábado 23 de marzo los peruanos recordamos el primer año del mandato del presidente Martín Vizcarra Cornejo. La coyuntura actual nos obliga a hacer un balance de lo sucedido en el país en estos 12 meses. Sin duda hay logros auspiciosos de su gestión y otros de suma preocupación como la falta de empleo, el aumento de la inseguridad ciudadana, el acrecentamiento de la pobreza y en el norte la ansiada e impostergable reconstrucción, que después de dos años del Fenómeno de “El Niño” tiene resultados mínimos.
Vizcarra encarna la esperanza de los peruanos después de los hechos de corrupción que se han destapado en los últimos años, de allí que es bueno renovar la confianza con quien no le ha temblado la mano para dar inicio a cambios que por muchos años esperábamos.
¿Qué hechos han acompañado a la gestión Vizcarra? Sin duda uno de los más saltantes fue la publicación de los audios de la vergüenza que delataron el alto grado de corrupción en el que los protagonistas eran administradores de justicia, a los que el Ministerio Público y la Policía Nacional llaman “Los cuellos blancos del puerto”, presos algunos y otros, como Hinostroza, con proceso de extradición y captura.
Esto propició la desactivación del Consejo Nacional de la Magistratura y que en su primer Mensaje a la Nación el presidente Vizcarra anunciará varias medidas que a lo largo del año se han venido cumpliendo como la reforma judicial. Ese mismo día anunció la convocatoria al referéndum para que la ciudadanía elija sobre cuatro reformas constitucionales.
Si algo podemos celebrar este año de Vizcarra frente a nuestro país es que haya escuchado la voz popular mediante referéndum en el que quedó establecido prohibir el financiamiento privado a partidos políticos, la no reelección de congresistas, el no retorno al sistema bicameral bajo las condiciones distorsionadas del congreso y la creación de la Junta Nacional de Justicia, con una mejor representación institucional.
Sin llegar a medidas extremas como el cierre del congreso, pese al clamor popular, Vizcarra supo garantizar el curso democrático con la realización de proceso electoral regional y municipal transparente. Así, por ejemplo, el Partido Acción Popular recuperó la alcaldía de Lima después de 38 años y triunfó en varios distritos y provincias del país.
Del primer año de Vizcarra como presidente también se recordará en la historia cómo la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, quien quiso manejar desde el congreso la agenda presidencial hasta hacer renunciar al ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, terminó con una prisión preventiva de 36 meses en el marco de la investigación por lavado de activos, y también cómo el expresidente Alan García solicitó la noche del sábado 17 de noviembre un asilo político que fue noticia internacional.
El exmandatario pretendía así eludir a la justicia peruana, pues había trascendido que estaba en camino una presunta orden de captura en su contra, según fuentes apristas. Solo horas antes el Poder Judicial había dictado un impedimento de salida del país a García Pérez por 18 meses.
Este hecho motivó al presidente Martín Vizcarra a comunicarse con su homólogo de Uruguay, Tabaré Vázquez, para pedirle que antes de tomar una decisión al respecto tenga en cuenta la información sobre el caso que le enviaría la cancillería peruana. El 3 de diciembre el gobierno uruguayo decidió no otorgarle el asilo político a García Pérez y lo invitó a abandonar su embajada en la que estuvo 16 días.
Horas antes de acabar el 2018, el ex Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, pretendió cambiar al equipo Lava Jato, medida que fue rechazada no solo por el presidente Vizcarra, quien había estado en la juramentación del presidente brasileño Jair Bolsonario, sino por la ciudadanía en general. El Ejecutivo entonces propuso una ley que declaraba en emergencia al Ministerio Público y removía de sus cargos a toda la Junta de Fiscales Supremos. La iniciativa legislativa fue desestimada por el Congreso pues pudo haber afectado la independencia de poderes. Sin embargo, ello no apuró la renuncia de Pedro Chávarry, quien se sentía atornillado al Ministerio Público.
“Creía que no le entraban balas”, como dice el argot popular.
A Vizcarra también le tocó afrontar el acuerdo de la Comisión de Fiscalización del Congreso, tomado el 16 de enero de este año, de investigar de manera preliminar los contratos que celebró el consorcio Conirsa –integrado por Odebrecht y otras constructoras–, luego de conocerse que este alquiló maquinaria de la empresa C y M Vizcarra S.A.C. –en la que él fue accionista– para las obras de la carretera Interoceánica Sur.
El viernes 8 de marzo el presidente Martín Vizcarra aceptó la renuncia de su primer ministro César Villanueva y le agradeció por su trabajo poco antes de cumplir el primer año de gobierno. Tres días después, el mandatario designó a Salvador del Solar como presidente del Consejo de Ministros y a al segundo gabinete ministerial paritario de la historia republicana. Descontando al primer ministro, está compuesto por nueve hombres y nueve mujeres.
Les guste o no a algunos, Martín Vizcarra se ha vuelto un presidente popular con un alto índice de aprobación. Otros hechos relevantes este año fue la caída del presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez Tineo, de los ministros de Justicia y del Interior. Pero si duda, lo que más se recordará es que fue quien “le paró el macho”, como decía mi abuelita, a los fujimoristas, que terminaron seccionándose y perdiendo la mayoría en el Congreso, con ayuda de aliado impensable: Daniel Salaverry como presidente del legislativo.
El tiempo para pedirle cuentas es corto, sin embargo creo que si afianza un equipo gubernamental idóneo el país irá mejorando. No olvidemos que pese a todos los problemas la economía peruana –dicen los entendidos- creció en 4 %. No todo es malo, no todo es frustrante, inquietante y turbulento, hay esperanza y también hay más ganas de poner en práctica nuestra resiliencia.