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LA  HUELGA DE LOS MAESTROS

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1026

Todo lo que soy se lo debo a mis padres, pero también a mis maestras, quienes que con amor, responsabilidad, entrega y dedicación, moldearon mi alma y mi mente, los que me enseñaron con rigor y afecto a conocer de geografía, historia, lenguaje, matemática, educación familiar y civismo; me enseñaron a afianzar los valores aprendidos en el hogar, a discernir, a cuestionar, a opinar. Tuve la suerte de formarme con las mejores pedagogas.

 

No hay duda que la educación impartida hace 45 años era muy diferente y quienes la impartían eran profesionales de vocación, de aquellos que eligieron al magisterio como un apostolado. Años después, unos 30 más o menos, alguien por allí dijo: “Estudia aunque sea para maestro” y un gran número de carnetizados partidarios accedieron a la enseñanza de los niveles primario y secundario. Con los años algunos se profesionalizaron porque tenían todas las condiciones, pero otros ni a cocachos aprendieron.

 

Con legitimidad pregunto: ¿Es en esta época en la que entró en decadencia el magisterio y nuestra educación fue en picada? Es innegable que desde hace más de tres décadas nuestros niños, en su mayoría, están en manos de profesores que no tienen la preparación profesional que quisiéramos y es allí que también nacen los problemas de comprensión lectora y razonamiento matemático, porque quienes son los responsables de enseñar no lo hacen bien, o porque los planes de educación están obsoletos.

 

Esto motivó a que en los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala  se adopte como política de estado atacar la debilidad y amenaza que se cierne en nuestro sector educación.

 

Desde aquí siento mi posición firme en apoyar la Reforma Magisterial, que busca que todos nuestros maestros estén en una sola ley, con mejores sueldos, con reconocimiento a los buenos educadores, con más oportunidades de desarrollo profesional dentro de la escuela pública.

 

De allí que lo suscitado hace dos meses con nuestros maestros que acordaron ir a una huelga nacional indefinida ha tocado fondo, con las largas jornadas de lucha, las protestas y movilizaciones, los diálogos frustrados y la evidente división sindical, que se trasluce con las posiciones radicales de diversas facciones que han puesto, queramos o no, en jaque al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

 

La huelga perjudica a más de tres millones de  escolares a nivel nacional. Lo más grave en el transcurso de esta huelga es la noticia difundida por el Ejecutivo al señalar que se ha descubierto que más de cinco mil maestros han suscrito el padrón electoral del Movadef desde el 2011, lo cual no es un delito, pero sí permite entender qué otras motivaciones tiene la protesta.

 

Al cierre de nuestra edición el presidente Pedro Pablo Kuczynski emitió un mensaje a la nación en la que hizo una exhortación a los maestros y maestras para que regresen a las aulas y recuperen las clases, a fin que nuestros escolares no pierdan el año académico, llamado que hizo en momentos que la ministra de educación Marilú Martens era duramente cuestionada en el Congreso de la República por la Comisión de Educación.

 

¿Sabe el país por qué están en huelga los maestros? A nivel nacional exigen que haya un aumento en sus remuneraciones, fijando como sueldo mínimo cuatro mil soles. Y es que, actualmente, ser docente es una profesión subvalorada. El salario básico para los docentes con jornada de 30 horas pedagógicas era de mil 554 soles y en marzo aumentó a mil 780.  Como recordamos el presidente había anunciado al iniciar su gobierno que subiría el sueldo básico de los docentes a dos mil soles en la primera escala salarial y este aumento se dará en diciembre próximo.

 

Siento que en esta huelga ha faltado una estrategia política y de esta debilidad los contrincantes aprovechan para atizar el fuego, para distraer los temas que también le mueven el brasero al Ejecutivo que empieza a preocuparse por la serie de huelgas que se registran en el país y que detendrán el accionar de instituciones como el Poder Judicial, el Ministerio Público y otras.

 

La Ley de la Reforma Magisterial debe continuar, la evaluación a nuestros docentes debe ser permanente, la capacitación debe darse de manera continua. No olvidemos que la evaluación está en la ley y es constitucional. Y no olvidemos que el abandono del docente no es de este gobierno, data desde hace 30 años. Para entender la crisis del magisterio hay que revisar la historia, hay que ser consecuentes en el hacer y el decir.

 

Ojalá la próxima semana podamos escribir de acuerdos concretos entre el magisterio y el Ejecutivo. Ojalá ellos también pueden señalar de manera coherente cómo recuperar los más de dos meses sin clases.

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