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GIULLIANA CAÑOLA: “NORMALICEMOS SENTIR Y FRUSTRACIÓN Y TRABAJEMOS EN EL CONTROL DE EMOCIONES”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1252

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La reconocida psicóloga y coach profesional Giulliana Cañola señala que si las personas no normalizan sentimientos como el miedo, la frustración o el enojo, tendrán muchas dificultades para trabajar en el control de emociones, aspecto que hoy en día es fundamental para el desempeño profesional y laboral.

Existen muchas corrientes dentro de la Psicología y una de las más conocidas es la humanista, que pone énfasis en la experiencia del ser humano y su desarrollo personal. ¿Cómo se entiende a esta?

Con ella nos enfocamos a ese lado humano, a dejar de ver a las personas como simples trabajadores, buscamos verlos y entenderlos como los seres humanos que son. No podemos separar.

A veces escuchamos que se dice: los problemas de la casa se dejan fuera del trabajo o viceversa y evidentemente eso no es posible. Nosotros somos quienes somos cuando estamos en nuestra casa o en el trabajo. Quizá podamos disimularlo, pero mentalmente llevamos todas esas preocupaciones, esas angustias interiormente.

¿Es necesario entonces normalizar sentir esas emociones?

Sí, es necesario entender que es normal sentirnos tristes o con frustración, pero que aun así seguimos siendo seres maravillosos. Lo que debemos procurar es ir mejorando o ajustando ciertas cosas para el manejo adecuado de las emociones, con lo cual podremos seguir siendo los magníficos trabajadores o profesionales que somos.

¿Cómo entender aquello de la inteligencia emocional?

Partamos de algo importante: la inteligencia es la habilitad para resolver problemas. Entonces, si nos basamos en inteligencia emocional es cómo nosotros ante los problemas, dificultades o los quiebres de la vida, podemos tener la capacidad para mirarlos tal y como se presentan y buscar oportunidades o posibilidades de solución.

Esta solución nos permite, luego de ese quiebre, sentirnos mucho más fortalecidos, con mucha más sabiduría que nos permita continuar en el camino.

De hecho, la inteligencia emocional es una de las cualidades más valoradas en la actualidad. Antes se medía a un trabajador por productividad, por resultados o tener un currículo interesante por los años de experiencia. Sin embargo, pese a que eso sigue siendo importante, la inteligencia emocional ocupa ahora un puesto muy importante.

Recordemos que podemos ser muy buenos en lo que hacemos técnicamente, podemos tener un currículo muy destacado, pero si no sabemos manejar nuestras emociones no podremos desarrollarnos y vincularnos con las demás personas que nos rodean y eso, finalmente, es lo más valorado.

¿La pandemia ha generado una crisis en la salud mental en la población?

La pandemia ha despertado diversas emociones y justamente las estadísticas mundiales nos indican que entre estas, principalmente, tenemos al miedo y la ansiedad. Además, la depresión, como trastorno mental se ha acentuado de manera importante.

Si bien ese es un problema personal también lo es a nivel de humanidad. No podemos entenderlo como algo que le está pasando a alguien en particular y a nosotros no debe importarlo. Al contrario, necesitamos comprender que esto impacta a todos y, nuevamente, normalizar y entender que esto se puede sanar.

El Estado tiene la Ley 29719, que manda la contratación de un profesional de la Psicología en cada institución educativa. ¿Es esto posible?

Cada organización debe tener un psicólogo para acompañar a las personas a trabajar en su salud mental. De hecho la psicología humanista, la psicología positiva, se refieren a la prevención.

Si bien los psicólogos estamos para actuar una vez que ya se presentó el problema, el quiebre emocional, y dar tratamiento y acompañamiento emocional, la idea sería marcarnos el camino desde la prevención.

¿Qué está pasando en las escuelas? Tenemos muchos problemas a nivel educativo: niños con baja autoestima, con mucha impulsividad, agresividad, que tienen vergüenza para comentar sus emociones, el acoso y otros problemas que se arrastran hasta la universidad o los institutos. Si no se atienden estos aspectos a tiempo, cuando toca el momento de trabajar todo ello se proyectará. Es como una cadena que no tiene cuándo acabar.

Necesitamos más profesionales preparados y no debemos enfocarnos únicamente en la cantidad de profesionales, sino también en la calidad. En el ámbito de la Psicología el reto es formar a profesionales con capacidad y calidad humana, para que el paciente pueda sentirse acogido y acompañado, porque desde ahí empieza el proceso de sanación.

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