Treinta y dos años trabajó el sociólogo y reconocido gestor cultural Alfonso Tello Gamarra en la Empresa Agroindustrial Pomalca, hasta que en el 2005 decidió renunciar a su plaza laboral para desempeñarse en la función pública. Sin embargo, desde ese año, hasta la fecha, la azucarera no ha cumplido con pagarle la totalidad de sus beneficios sociales, pese a que lo que señala la norma vigente y a un cronograma aprobado por el INDECOPI.
Alfonso Tello, conocido por todos como “Chocho”, ingresó a trabajar en la agroindustrial en noviembre de 1973, cuando en la entonces cooperativa funcionaba un Comité de Educación y le fue asignado un puesto en el área de Identidades Socioculturales y Educativas. Desde ahí, su tarea consistía en difundir el conocimiento del cooperativismo dentro de la jurisdicción de la azucarera, que comprendía a los anexos como Pampa Grande, Sipán, Saltur, Ventarrón y otros más.
Fue así como, motivado siempre por la corriente artística, ayudó a que sea posible la llegada del Teatro Nacional Popular o del Grupo Cuatro Tablas para presentaciones en la zona rural de Pomalca, también a que se concrete la publicación de la revista Consecha, que contenía la producción literaria de los trabajadores. Tello Gamarra formó el grupo Salazar Bondy, con el que se realizaban actividades culturales y un grupo de teatro de niños.
“Después de eso trabajé en la Oficina de Censo y Estadística y luego ocupé el cargo de jefe del Departamento de Vivienda, entre 1984 y 1992; después estuve en una comisión de titulación de vivienda para los trabajadores, fui jefe del Departamento de Educación, del Departamento de Censo y Estadística y jefe Relaciones Publicas durante tres años, hasta el 2002 en que por el conflicto en la administración fui separado por casi 18 meses de la empresa. Luego me repusieron, hasta que la Universidad Señor de Sipán me convocó como docente a tiempo completo, por lo cual pedí licencia a la empresa y más o menos en el 2004 se convocó a concurso para la dirección de la Aldea Virgen de la Paz, el cual gané. Renuncié a mi tiempo completo a la universidad y llegué a la aldea, pero ya para entonces la empresa me solicitaba el retorno, así que opté por renunciar a mi plaza. Según la ley, 48 horas después de mi renuncia la empresa tenía que cumplir con el pago de mis beneficios sociales, lo cual no cumplió”, explica Alfonso Tello.
EL CRONOGRAMA
Debido a ese incumplimiento de la empresa, en el 2006 inició un proceso judicial cuyo fallo a su favor fue ratificado en el 2009 por la Sala Laboral de Lambayeque.
“Ellos tiene la obligación de pagarme todos mis beneficios sociales que ascienden a 76 mil soles, de los cuales me deben aún 51 mil soles. La empresa asumió un compromiso ante el INDECOPI del pago que tenían que iniciar en el 2013 y terminar en diciembre del 2015, pero recién empezaron a pagar en febrero 2014. Desde esa fecha han venido pagado de forma irregular cuotas de dos mil 127 soles mensuales, y el año pasado el último depósito se hizo el 28 de diciembre. Es comprensible que la empresa ha enfrentado problemas sociales, pero desde diciembre pasado hasta hoy no han abonado nada”, refiere Tello Gamarra.
NUEVO MANDATO
En enero del 2014 el INDECOPI confirmó que la azucarera Pomalca incumplía sus obligaciones de pago, hecho que en enero de este año ratificó el Primer Juzgado Transitorio de Trabajo de Chiclayo, a cargo de la jueza Doris Pisfil Salazar, con la Resolución N° 53, quien otorgó un pazo de cinco días para que la empresa cumpla con cancelar la deuda de 51 mil 48 soles aún existente a favor de Tello Gamarra, correspondiente a los años 2013 y 2014. Sin embargo, la agroindustrial se mantiene en el incumplimiento del mandato.
“Ahora están obligados a pagar el total de la deuda, porque de acuerdo a la programación el cronograma se venció, y ellos tiene la responsabilidad. Desde el 2005 a la fecha son casi 11 años en los que vengo exigiendo el pago de mis beneficios sociales. Es mi dinero, yo renuncié, y por lo tanto tienen que cumplir”, señala Alfonso Tello, añadiendo que hasta el momento le ha sido imposible dialogar con los directivos de la empresa.