Se ha aprobado la Política Nacional de Lectura, el Libro y las Bibliotecas al 2030, un esfuerzo de los ministerios de Cultura y Educación, así como de la Biblioteca Nacional. En tiempos tan difíciles, vale la pena celebrar este marco normativo. Vale la pena luchar para que los objetivos de esta política se cumplan. Como el cambio empieza en nosotros, recomendamos tres libros lambayecanos para toda la familia.
EL ARPA EN E NORTE DEL PERÚ
Si nuestra región tuviera que contar su historia con música, tal vez los acordes iniciales brotarían de las cuerdas del arpa. Este instrumento ha recorrido un largo camino, uno que data desde 1590, cuando el virrey García Hurtado de Mendoza ordenó que una banda de músicos sevillanos llegara a estas tierras para fomentar las actividades musicales. Con ellos llegaron la churumba, el puertorico, la zarabamba, la valona, el tortaque y, por supuesto, el arpa.
Este y muchísimos datos más podemos encontrarlos en el libro El arpa en el norte del Perú. Costumbres y tradiciones de la región Lambayeque, una investigación realizada por el cayaltillano Juan Miguel Barandiarán Sánchez. A lo largo de sus páginas, conoceremos el legado de arpistas lambayecanos como Huberdino Barrios Puicán, de Ciudad Eten; Cirilo de la Cruz, natural de Mórrope; Andrés Neciosup Ayasta, del cálido pueblo de Monsefú; Nicanor Incio y Eduviges Gonzáles Arbulú, representando a Reque.
El gran aporte de este libro es ampliar nuestra mirada sobre la identidad musical. Reconocer que el folclore de nuestra tierra es vasto, diverso y siempre hermoso. Las evidencias que Barandiarán sistematiza e interpreta nos hablan de una herencia musical que resulta un valioso aporte para los cultores de nuestra música: profesores, bailadores, investigadores, pero sobre todo el público en general. La gente que mantiene viva estas tradiciones musicales y que puede conocer parte de su historia a través de un trabajo de campo impecable.
ALMA LAMBAYECANA
Identidad es reconocernos. Mirar hacia dentro, mirar con el alma. Cómo podríamos hacerlo sin fotografías. Ellas son el mecanismo para preservar la memoria del camino que hemos recorrido. Un largo camino que el periodista etano Larceri Diaz Suárez ha recorrido con sapiencia para presentarnos Alma lambayecana en la mirada de los fotoperiodistas Quiroga. Colección inédita de hace medio siglo.
Una tarde deportiva en el Elías Aguirre, un crepúsculo matizando el color maíz de los caballitos de totora, el vuelo de los primeros aviones en la ciudad de Chiclayo. Son solo algunas de las imágenes que los periodistas Teófilo y Humberto Quiroga Ramos registraron durante su impecable carrera profesional ejercida en diarios como La Industria, Correo y El Tiempo. La recopilación de estas postales ha sido posible gracias a los Estímulos Económicos para la Cultura, concurso público que no dudó en premiar este proyecto hoy hecho realidad.
Si alguien puede decir cuánto ha cambiado nuestra ciudad, nuestro país, nuestro mundo, son los reporteros gráficos. Profesionales con paciencia de campesino que registran el instante que pasa a la historia sin cuestionamientos. El relato puede variar, pero la imagen siempre es una sola. Así veremos, por ejemplo, la estampa del Señor de Sipán. Un descubrimiento que acaba de cumplir 35 años y que se mantuvo en negativos fotográficos que hoy también parecieran joyas arquitectónicas. Larceri ha tenido la sapiencia de adjuntar a estas imágenes al eterno compañero de la fotografía periodística: el texto, la crónica, la pluma. Un relato donde todas las generaciones podemos encontrarnos. Tal vez un punto de partida para buscar el progreso y la justicia que requiere nuestro departamento.
El libro ha sido editado por el Grupo Expresión, casa editora de este semanario, que es el único medio de comunicación con fondo editorial en Lambayeque. La publicación es, además, la primera del Colegio de Periodistas de Lambayeque.
LOS CUATRO ELEMENTOS
Con apenas trece años de edad, la chiclayana Ana Claudia Silva ha cumplido el sueño que a muchos puede tomarnos una vida: ha publicado su primer libro. Y lo ha hecho con solvencia, con la convicción de quien ha elegido a la escritura como su herramienta. Con la fascinación de quien puede plasmar en el papel el resultado de un constante aprendizaje. El resultado ha sido la interesantísima ópera prima titulada ‘Los cuatro elementos’. Niños y grandes podrán conocer aquí cómo la unidad puede ser la mayor fuerza movilizadora. Vale para la literatura, vale para la vida misma.
La vocación de Ana Claudia se ha consolidado de la mano del Club de Lectura Generación Z, un espacio cultural liderado por la maestra Socorro Granda Santa María. Bajo el lema “Juntos por una sociedad más culta”, este extraordinario equipo ha venido forjando nuevos espacios para la difusión cultural. Recientemente organizaron la primera Feria del Libro realizada en su natal Pomalca, con una comunidad que demostró estar interesada en más espacios para la educación, el diálogo y la diversidad cultural.
Además de lambayecanos, estos tres libros tienen en común ser esfuerzos autónomos, publicados desde la fe en la escritura como elemento de cohesión y movilidad social. Llegarán a su domicilio con solo pedirlos a través del Facebook: el Club de Lectura Generación Z, Colección Inédita y la página de Juan Miguel Barandiarán Sánchez. Apoyemos a nuestros paisanos y paisanas. Regalar un libro es, ha sido y será regalar amor.
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(*) Sociólogo y docente universitario.