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“VUELVEN LOS MOCHICAS”: ELOY SECLÉN PUBLICA LIBRO EN HOMENAJE A SU PADRE

Escribe: Luis Miguel Cangalaya
Edición N° 1188

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La música y el lenguaje siempre han estado en estrecha relación. Charles Darwin, en El origen de las especies (1859), señala que el desarrollo del lenguaje ha tenido como base los sonidos musicales. De ahí que la oratoria posee rasgos musicales en cuanto al ritmo y la cadencia. Sobre ello, la música y la tradición de la que forma parte, conversé con Eloy Seclén, sociólogo y docente universitario peruano, quien acaba de publicar un libro titulado Vuelven Los Mochicas (Polisemia, 2020), un homenaje no solo al grupo musical, sino, además, a su padre, director y fundador de la agrupación.

En el Perú, Los Mochicas significan mucho más que música: son toda una tradición. Este grupo chiclayano se mantuvo en los escenarios del país durante 60 años (1955-2015) y, precisamente, por esa importancia, Nicolás Seclén, su director, fallecido en febrero de 2017, fue reconocido por el Estado peruano como Personalidad Meritoria de la Cultura. Hasta hoy, su legado musical se mantiene vigente, sobre todo, en los pueblos del departamento de Lambayeque, en Perú, donde aún suenan los valses y marineras con ese impecable estilo norteño. Entre los integrantes de la agrupación figuran José Arbulú (banyo), Alfonso Zárate (guitarra), Panchito Miranda (voz y guitarra), Salvador Santisteban (voz y cajón), entre muchos otros.

Eloy considera que la música peruana expresa una ancestralidad, una resistencia: “A pesar de las distintas influencias y un contexto de homogenización cultural, la música nuestra representa un camino en el que podemos reconocernos de muchas formas”. Sin embargo, también considera que en el Perú –como seguramente en algunas otras partes del mundo– el apoyo del Estado para el arte y la música no es suficiente: “Algo se ha avanzado a comparación de décadas anteriores, particularmente, en cuanto a las sociedades de gestión, los marcos legales para el cobro de regalías, pero, sin duda alguna, hace falta el desarrollo y la promoción de las industrias culturales en nuestro país. Hace falta trabajar en la descentralización y el apoyo a la formación académica de nuevas generaciones de músicos. Es bueno trabajar en la preservación de un acervo de canciones, pero sin nuevas voces y creadores no es mucho lo que se avanza”.

Lleno de recuerdos

Cuando le pregunto sobre Los Mochicas, Eloy se llena de recuerdos. Es consciente que expresaron una propuesta musical de amor por Chiclayo (ciudad al norte de Perú), su tierra natal: “Procuraron siempre difundir los géneros autóctonos del departamento de Lambayeque, sus instrumentos musicales, su vestimenta, los temas que abordaron en sus canciones: todo ello expresa un espacio de identidad, uno que se suma a la gran diversidad cultural de nuestro país”.

La emoción es mayor cuando le hablo sobre su padre, Nicolás Seclén, quien fue director y fundador de Los Mochicas, y a quien está dedicado el libro que ha escrito. Eloy me cuenta que la formación de su padre para el canto fue campesina, “oyendo el trinar de los pájaros del arenal donde creció. Allí conoció los ritmos lambayecanos como el golpe tierra, el tondero, la chiquita o serranita, viendo bailar y cantar a sus tíos y abuelos”. A propósito de ello, Alicia Maguiña, una reconocida cantante peruana de música criolla decía que él era “la voz de la tierra”, y debe haberlo sido, no solo por los ritmos que difundió sino por los instrumentos que utilizó: el banyo, el arpa chiclayana, el pianito de manivela, el checo, quienes junto a la tradicional guitarra y su imponente voz mantuvieron por 60 años al grupo en los escenarios.

Trabajo de investigación

Por todo ello, Eloy ha trabajado durante mucho tiempo en este libro para que signifique un homenaje a la agrupación y a su padre. Son 380 páginas distribuidas en doce capítulos que llevan el título de doce canciones, agrupadas como el lado A y el lado B de un vinilo de Los Mochicas. Cada canción cuenta una historia en particular: el aprendizaje de la música, la migración a Lima, la lucha por consolidar un estilo en la capital, la peña de Los Mochicas, la religiosidad popular en la música, entre muchos otros más. Eloy señala que “el libro aporta un relato de identidad. Un conjunto de historias que habla de lo que somos. Música que ha recorrido el tiempo y persiste a través de él. Nos acompaña, nos alegra, nos hace soñar, a pesar de la dureza de estos tiempos. No solo se centra en contar la historia de un personaje, sino de todos los que han acompañado a escribir esta historia: compositores, músicos, familiares. Es un libro para cantar la historia”.

El libro utiliza la técnica sociológica de la historia de vida, pero va más allá de ello. Cuenta con ilustraciones de la artista Fátima Ordinola, además de fotografías y fuentes que complementan los testimonios obtenidos. En suma, no solo se trata de un libro biográfico, sino de todo un esforzado estudio de una parte de la música y la cultura peruana que, como tal, merece ser leído y difundido. Esta es una gran oportunidad para hacerlo.

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WILMER CARBAJAL VILLALTA: EL PERUANO CONTEMPORÁNEO QUE MÁS ESTUDIÓ AL MAR

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1188

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  • El biólogo pesquero Wilmer Carbajal Villalta falleció el pasado 20 de enero.
  • Carbajal Villalta fundó la Sociedad Peruana de Ciencias del Mar y creó la Red Peruana de Oceanografía.

El pasado 20 de enero falleció a los 65 años Wilmer Carbajal Villalta, biólogo pesquero y doctor en Oceanografía, quien dedicó toda su vida a promover el estudio de las ciencias del mar, tanto en la academia como en las instituciones que presidió. Si bien era piurano de nacimiento, fue un hombre identificado con Lambayeque, pues se desempeñó hasta su muerte como docente de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, casa de estudios superiores de la cual llegó a ser secretario general.

Carbajal Villalta se graduó como Biólogo Pesquero en la Universidad Nacional de Trujillo. Luego emigró a Chile, donde realizó sus estudios de posgrado en la Universidad de Concepción gracias al programa de becas internacionales que el Servicio Alemán de Intercambio Académico tenía con el Departamento de Oceanografía de dicha casa de estudios. Allí obtuvo su maestría y luego su doctorado en Oceanografía.

Instituciones

Tras su salida del Instituto del Mar del Perú – IMARPE, en el 2010, donde fue coordinador de los laboratorios costeros de Santa Rosa y Paita, fundó en el 2012 la Sociedad Peruana de Ciencias del Mar. Al año siguiente tuvo a su cargo el diagnóstico de la productividad oceánica en el Perú, por encargo del Proyecto GEF-PNUD Humboldt.

Además, fue coordinador nacional de la Red Latinoamericana de Acidificación del Océano – LAOCA, y del ‘Global Ocean Acidification – Observational Network’ - GOA-ON.

Asimismo, era el presidente del Comité Organizador del Quinto Simposio Internacional sobre el Océano en un Mundo alto en CO2, el cual debe desarrollarse este año.

Academia

Por otro lado, Carbajal Villalta destacó por su labor de promover el conocimiento, por ello en el 2008 condujo la primera edición del Congreso Nacional de Ciencias del Mar – CONCIMAR, en Lambayeque, actividad académica que hoy es la más importante en ese ámbito a nivel nacional. Posteriormente, en el 2016 volvió a asumir la dirección de la misma, que también se realizó en el departamento.

También creó la Red Peruana de Oceanografía – ROP, con el objetivo de propagar el conocimiento y la tecnología a los investigadores y estudiantes marinos del país. Fue catedrático de diversas universidades y conferencista internacional.

Al respecto, participó como conferencista invitado en la Universidad de Concepción, en Chile (2003); en el III Congreso Brasilero de Oceanografía (2008); en el XIV Congreso Latinoamericano de Ciencias del Mar – COLACMAR, en Brasil (2012); a la Universidad de Oriente, en Venezuela (2013); y en la Universidad Andrés Bello – Quintay, en Chile (2015).

En junio pasado destacó por una exposición virtual en la que resumió el estado del conocimiento nacional sobre los efectos de la acidificación en el mar peruano.

Don de gente

Mariano Gutiérrez Torero, director del Instituto Humboldt, elaboró una semblanza en honor a Carbajal Villalta. En ella resaltó la humildad del biólogo, quien supo cosechar buenas amistades alrededor de la comunidad científica internacional.

“En el mes de octubre de 2020 realizó una exposición virtual en homenaje a los científicos que - en su opinión - habían contribuido al desarrollo de las ciencias del mar en Perú, pero su grandeza humana le impidió incluirse él mismo en ese recuento. Hoy podemos decir que él es parte de esa galería de distinguidos investigadores marinos”, recordó.

Además de la comunidad científica, Gutiérrez Torero señaló que el biólogo era querido por las comunidades pesqueras artesanales de Lambayeque y Piura.

“Era querido y reconocido allí donde iba. Recuerdo una oportunidad en que coincidimos en la ciudad de Concepción, Chile, donde él pasó fructíferos años de estudio junto a su familia. Caminando por las calles numerosas personas lo reconocían y saludaban, tal como era frecuente en Santa Rosa, en Chiclayo, en Lambayeque o en Paita” rememoró.

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