El Colegio de Arquitectos de Lambayeque, con el respaldo de Expresión y el Patronato de Cultura de Chiclayo, realizó la Mesa Redonda “Historiografía del Centro Histórico”, basado en el libro que en el 2015 publicó Velia Beltrán Centurión, editado por esta casa editora.
La actividad cultural reunió a arquitectos, promotores culturales y estudiantes interesados en el análisis de la obra, considerada por la crítica especializada como la más completa recopilación de la historia de Chiclayo que se ha publicado hasta el momento.
PANELISTAS
Como expositores de la mesa participaron reconocidos profesionales de la talla de Haydee Chirinos Cuadros, maestra en Tecnología de la Construcción y doctora en Arquitectura, actual docente de la Facultad de Ingeniería Civil, de Sistemas y Arquitectura de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG, investigadora en el campo de la historia de la arquitectura y la construcción en el Perú, quien además ha realizado conferencias y publicaciones a nivel nacional e internacional.
También Alberto Risco Vega, quien se ha desempeñado como director de la Escuela de Arquitectura de la UNPRG y administrador de la Facultad de Ingeniería Civil, de Sistemas y Arquitectura de la misma universidad. Risco Vega fue hasta hace poco director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque y director ejecutivo de la Unidad Ejecutora N° 005 Naylamp. Sus publicaciones en revistas especializadas priorizan la historia urbano arquitectónica de Chiclayo.
A ellos se sumaron: Luis Rivas Rivas, autor de siete libros publicados, compositor del Himno a la Región Lambayeque y reconocido con diferentes condecoraciones por su labor literaria y cultural, entre las que destaca la otorgada por la Academia Peruana de la Lengua. Publica artículos en medios culturales e internacionales; Mario Posada Burga, profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, maestro en Lenguas Modernas por la Universidad de Nueva York y con post doctorado en Literaturas y Lenguas Hispanas y Luso- Brasileras, profesor de Lenguas Extranjeras, así como miembro fundador y coeditor de la revista norteamericana indexada “Hybrido”, que se edita en Nueva York, y José Ruiz Robles, licenciado y profesor de Letras, Filosofía y Ciencias Sociales, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, quien trabajó en la Embajada del Perú en España y fue elegido como teniente alcalde y concejal del Ayuntamiento de Galapagar, en Madrid.
ABRE CAMINOS
Los expositores analizaron a profundidad el contenido del libro “Historiografía del Centro de Chiclayo y del Palacio Municipal”, de más de 300 páginas, que recopila información de la ciudad desde sus orígenes, revisando los diferentes estilos arquitectónicos que a lo largo del tiempo se han empleado en el casco central.
“El libro aporta con información necesaria para conocer a la ciudad y que además es muy útil para la formación de los futuros profesionales de la arquitectura”, comentó Chirinos Cuadros, quien añadió que el libro de Beltrán Centurión aporta a la identidad y contiene detalles técnicos que cualquier persona puede leer y entender.
“Abre la mirada a futuras investigaciones sobre los tópicos que aborda. Es necesario señalar que la arquitectura no es todo lo importante, sino que hay conocer la historia de estas y eso también está presente en el libro”, señaló. Haydee Chirinos enfatizó en la urgencia de concienciar a la población en la conservación del patrimonio.
TRATADO SOBRE CHICLAYO
Luis Rivas Rivas comentó que el libro “trasciende a lo meramente arquitectónico” y que como documento es sumamente valioso porque proyecta el estudio de la historia de Chiclayo hasta sus raíces precolombinas.
“Desde la óptica humanística, es el más completo estudio de la historia de Chiclayo. (…) Los documentos, principalmente monografías, de inicios del siglo XX estudian el Chiclayo antiguo, definido por sus linderos como las avenidas Pedro Ruiz o Bolognesi, pero la obra de Velia Beltrán va más allá y es por eso que es a mi juicio el mejor tratado de la historia de Chiclayo que se ha publicado hasta ahora”, refirió.
El docente universitario insistió en la pertinencia de que se difunda el libro, porque “este cuenta los hitos de nuestro pueblo”.
DOCUMENTAR LA HISTORIA
A su turno, Alberto Risco señaló que la obra de Velia Beltrán “salva la memoria histórica que se va lavando o perdiendo”.
“Varias de las tradiciones orales que existen en Chiclayo no son ciertas, por eso es necesario mantener fuentes documentales como las que recoge el libro, que permite además que la proyección a futuro debe ser mirando la historia”, dijo.
El también investigador mencionó que existen otros aspectos de la ciudad sobre los cuales es saludable iniciar debates e investigaciones, como por ejemplo la trama irregular de Chiclayo que difiere a la de otros pueblos de Lambayeque concebidos también para el asentamiento de indígenas.
OBRA VALIOSA
En tanto, Mario Posada destacó que el libro está refrendado con fotografías y archivos de la historia de Lambayeque, por lo que es de consulta necesaria para quienes conocer a Chiclayo.
“Su redacción es amena y de fácil entendimiento, y presenta un lenguaje técnico que se puede entender con el glosario arquitectónico contenido en las últimas páginas de la obra”, mencionó.
Finalmente, Ruiz Robles manifestó que el libro “es un producto sin precedentes, en el que la autora hace un manejo metodológico, interesante y creativo”.
“El libro de Velia Beltrán tiene el mérito de usar fuentes no convencionales, documentos de primera mano, el relato personal y los testimonios de quienes conocieron el Chiclayo antiguo, así como artículos periodísticos e información de instituciones. En el libro hay una legítima reivindicación identitaria, hace un manejo serio de cronología y ayuda a entender hechos de la historia social y política de la ciudad”, resaltó.
Finalmente, Beltrán Centurión agradeció el respaldo editorial de Expresión, sin cuyo interés en la obra no hubiera sido posible su publicación.
A fin de motivar el amor por la naturaleza y estimular el contacto continuo de los niños y adolescentes hacia a ella, se desarrolla la tercera edición del concurso ‘Descubriendo la naturaleza de Lambayeque’ del 20 de agosto hasta el 2 de septiembre.
‘Descubriendo la naturaleza de Lambayeque’ está a cargo del Programa de Educación y Sensibilización Ambiental del Centro de Ornitología y Biodiversidad CORBIDI – Chiclayo, conformado por Fabiola Riva Melofiro, Diana Leonaro Hoyos, Ruth Cavero Contreras e Igor Lazo Paredes, educadores ambientales.
CORDIBI realiza talleres para niños y adolescentes en Chiclayo y Lambayeque, para sensibilizarlos sobre la naturaleza que los rodea en el entorno citadino en el que viven.
El concurso consiste en retratar con cualquier equipo fotográfico la naturaleza desde el punto de vista de los niños y adolescentes. Pueden retratar, desde un insecto en el jardín, hasta grandes paisajes de la región.
Además, es una gran oportunidad para realizar actividades en familia, conocer nuevos lugares y generar empatía con la naturaleza.
BASES
‘Descubriendo la naturaleza de Lambayeque’ está dirigido a niños y adolescentes de entre 6 y 14 años, la participación del concurso es gratuita y finaliza el 2 de septiembre. Después de la fecha, el jurado calificador tiene 10 días para evaluar cada fotografía.
Los resultados se darán a conocer el 12 de septiembre desde la fanpage del programa y los concursantes seleccionados serán contactados vía correo electrónico y/o teléfono.
El concurso tiene tres categorías: una para niños desde los 6 hasta los10 años, categoría adolescente desde los 11 hasta los 14 años y la categoría “Foto más votada por Facebook”.
El contenido de las fotografías puede variar entre flora y de fauna silvestre en libertad, paisajes naturales y/o dentro de las ciudades de la región Lambayeque. No se admiten fotografías de animales en cautiverio o zoológicos ni animales domésticos o en situación de maltrato animal, tampoco fotografías de nidos o aves incubando.
Cada participante podrá presentar un máximo de dos fotografías que deberán ser tomadas en una resolución mínima de 1 megapíxel a más.
PREMIOS
La categoría niños y adolescentes tendrá dos ganadores, primer y segundo puesto respectivamente. En la categoría “Foto más votada por Facebook” se expondrán las elegidas en la plataforma de CORDIBI, donde el público podrá valorarlas mediante el ‘me gusta’.
Los premios son algunos libros, cuentos, bolsos y juegos donados por el Centro de Ornitología y Biodiversidad – CORBIDI, la Municipalidad de San Isidro - Lima, la investigadora pesquera Ximena Velez Suazo, la bióloga Patricia Luna y el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Ministerio del Ambiente - MINAM.
Según Igor Lazo Paredes, miembro del equipo y biólogo especialista en aves, la idea del concurso surgió hace tres años en uno de sus talleres de verano para mantener un constante contacto con los participantes e incentivar a nuevos niños y adolescentes a descubrir la naturaleza que los rodea.
PELIGRO DE EXTINCIÓN
Especialistas de CORDIBI explican que las especies en peligro de extinción en flora son el algarrobo y el palo santo, amenazados por la tala ilegal e informal. El algarrobo es utilizado para generar carbón y el palo santo con fines religiosos, generalmente usado en inciensos.
Otra especie amenazada es el sapote, el cual es empleado para la confección de artesanías, leña y cajas de frutas. En cuanto a la fauna silvestre, la pava aliblanca, ave representativa de la región, se ve amenazada por la caza y destrucción de su hábitat.
Otras aves en peligro son: la cortarrama peruana, el gaviotín, el pelícano peruano y otras más. Sin embargo, las dos primeras especies se encuentran protegidas en áreas naturales. La cortarrama en el Santuario Histórico Bosque de Pómac y la pava aliblanca en el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa y el Área de Conservación Regional Moyán – Palacios.
En cuanto a mamíferos en peligro que viven en la región se ven amenazados el puma, el zorro costeño, el oso de anteojos, la falsa iguana, el macanche y otros.
PLÁSTICOS
“Hemos llegado a un punto en el que la gente le da al uso de plástico una importancia exagerada en su vida diaria. El sobreuso de ellos es el problema, pues existen muchos plásticos que pueden dejarse de utilizar, por ejemplo las bolsas”, expone Igor Lazo.
Agrega que si se cambia una bolsa de plástico por una de tela u otro material resistente, sería de gran ayuda para el plantea y todas las especies que habitan en él.
La idea a estas alturas de la historia de la humanidad no es reciclar, dice el especialista, quien explica que el Perú no cuenta con una planta de reciclaje que cubra la cantidad de plástico que usa la población. Lo recomendable es reutilizar y sustituir por materiales más duraderos.
CORBIDI se creó en el 2006 con el fin de promover las ciencias naturales en el Perú, cuenta con divisiones de ornitología, herpetología, mastozoología, limnología, ecología vegetal, veterinaria de la conservación y educación y sensibilización ambiental.
En el Perú solo existen cinco orquestas sinfónicas: en Piura, Trujillo, Lima, Arequipa y Cuzco. En Lambayeque, sin embargo, por falta de decisión política que genere fondos para sostener una, los proyectos para hacer de la música un agente cultural e integrador de la sociedad se desploman.
Martín Waltersdorfer Mendoza, músico lambayecano y violinista desde los 12 años, explica que una orquesta sinfónica es una estructura formada por tres grupos instrumentales: las cuerdas frotadas que constan de violines, violas, violonchelos y contrabajos; el grupo de masa de los vientos de madera, que está formado por las flautas, el pico, el fagot, contrafagot y, finalmente, el grupo de viento metal constituido por trompas, trompetas y otros.
Esta agrupación o conjunto musical de gran tamaño tiene generalmente entre 70 y 100 músicos que escenifican diversas obras musicales y, dependiendo de su tamaño, generan distintas paletas de sonidos.
“Cuando un pintor tiene más colores, más cosas puede hacer. Sucede lo mismo con una orquesta sinfónica. Si el director de orquesta y los compositores tienen una enorme gama de calidad de sonido pueden hacer excelentes obras musicales”, expone.
PROBLEMAS
El músico sostiene que Lambayeque nunca ha tenido una orquesta sinfónica pese a los intentos de los gestores culturales, pues el problema radica en que el trabajo siempre se hace de manera amateur. Es decir, se generan las orquestas, pero no se les brindan los recursos para solventarse.
“El presupuesto de una orquesta sinfónica es alto. En promedio se necesitan 100 mil soles mensuales para que se mantenga, realice presentaciones periódicas y que sus músicos estén abocados en el trabajo. Como mínimo se requieren dos años para que una orquesta madure y sus músicos ensamblen”, indica.
Agrega que esto no ocurre en Lambayeque porque las orquestas son amateur y surgen por la buena intención de los músicos, pero solo duran hasta cierto tiempo porque su economía no resiste.
“Esta dificultad en Lambayeque data desde hace muchos años. En la década de los 80 hubo un intento bastante grande, pues se formó una orquesta con el maestro Quezada Macchiavello y el patronato de cultura, pero se desintegró. Después surgieron otras propuestas que por falta de presupuesto se vinieron abajo. Hace dos años la Filarmónica de Chiclayo está integrándose con mucho esfuerzo y esperemos no corra la misma suerte”, señala.
Martín Waltersdorfer refiere que en la actualidad las temáticas de estas orquestas son muy variadas, pues interpretan música instrumental y clásica, pero también salsas, rock o cumbias. Todo es cuestión que exista un músico arreglista que construya las notas pertinentes adaptadas a la estructura de la orquesta.
CARRERA MUSICAL
Waltersdorfer Mendoza proviene de una familia conocedora del arte y la cultura. Sus padres fueron melómanos amantes de la música instrumental, por ello se desarrolló como artista desde los 12 años cuando pudo cargar su violín.
A los 16 años tomó clases de música con el apoyo de su familia. Posteriormente, inició una carrera universitaria en el campo de la biología, pues el movimiento musical y cultural era muy limitado en provincia.
“El violín es un instrumento que desde el primer instante me cautivó. Pudo haber sido cualquier otro, pero tuve la oportunidad de conocerlo gracias a mi abuelo. Él tocaba dicho instrumento y me lo dejó y una vez que aprendí, me encantó”; cuenta.
PANORAMA ARTÍSTICO
El violinista señala que el trabajo que se hace en Lambayeque depende exclusivamente de los artistas que generan los productos, pero ese sector dedicado a la cultura está abandonado, sobretodo en provincia.
“Aquí todas las actividades culturales que se generan son por el propio esfuerzo del artista. Es él quien pone el dinero y sostiene sus actividades. En cuanto a las autoridades o instituciones, la ayuda es muy limitada. A lo mucho representa el 10 % y eso no es suficiente”, indica.
Otro factor limitante, detalla Martín Waltersdorfer, es que las personas no se generan a sí mismas la cultura de visita a los lugares artísticos. Lambayeque posee un público limitado y el artista no puede sobrellevar el peso de su producción, por ello muchas veces renuncia a sus proyectos.
PROYECTOS
“Como todo joven, empecé con proyectos muy ambiciosos. Mi idea era una sinfónica o una orquesta de cámara. De la primera pasé a la segunda porque me pareció difícil para Lambayeque”, cuenta.
Una orquesta de cámara es más versátil y no tiene una estructura tan compleja y grande como una sinfónica. Puede estar formada por 20 personas que se valen de unos instrumentos musicales que no se usan comúnmente.
“El trabajo de orquesta de cámara más importante que llegué a realizar fue hace unos cuatro años cuando se generó la orquesta de cámara municipal con 20 integrantes y todos los instrumentos eran de cuerdas, pero tuvimos el problema ya mencionado: el presupuesto”, refiere.
Después, Waltersdorfer Mendoza ha creado sus propios proyectos como Ensamble, Caminata de Chiclayo y ha tocado con algunas agrupaciones instrumentales como Paradojas. También realizó DOMO, una agrupación que fusionó el jazz con música criolla, blues, baladas y otros estilos.
Actualmente, Martín Waltersdorfer ha formado a ‘Dúo Iskay’ y lo constituye él en el violón y Martín Sernaqué en la guitarra. El pasado viernes tuvieron una presentación en la Casa de la Cultura a las 8:00 de la noche, donde rescataron la música lambayecana para llevarla a un formato instrumental.