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FRANCISO RELUZ BARTURÉN: Articulista de Expresión es incluido en la “Enciclopedia del pensamiento filosófico de los cinco continentes”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1264

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Francisco Reluz Barturén, articulista de Expresión, ha sido considerado como referente en “Filósof@s: Enciclopedia del pensamiento filosófico de los cinco continentes”, compilación elaborada por Víctor Montero Cam, del Instituto Peruano del Pensamiento Holístico - Planetario, para Ediciones de la Escuela Filosófica de Bhanzy.

“La idea original de Filósof@s: Enciclopedia histórico-biobibliográfica del pensamiento filosófico de los cinco continentes, germinó hace casi 30 años, cuando era un adolescente muy entusiasta por conocer detalles biográficos y unas nociones básicas y fáciles de entender del pensamiento de los filósofos que figuraban en un diccionario titulado 12,000 Minibiografías (Madrid: América, 1986, 800 pp.). Habiendo transcurrido casi tres décadas desde esa intención primera, mis proyectos editoriales han ido cobrando forma a medida que adquiría más experiencia y conocimientos. A ese libro original, que ha servido de base informativa para casi 300 minibiografías, se ha sumado la consulta, revisión y actualización de otros libros y fuentes documentales importantes disponibles en Internet”, detalla el autor.

Montero Cam, con visión amplia y didáctica, ha querido abarcar, en la medida de lo posible, tanto a filósofos como a filósofas de los cinco continentes de las distintas épocas (desde los tiempos antiguos hasta las épocas moderna y contemporánea), ordenados cronológicamente por apellido, de diversas especialidades y orientaciones ideológicas.

“Por ello junto a personajes más vinculados al ámbito científico, tienen cabida aquí artistas, historiadores, educadores, políticos, etc. En esta compilación figuran tanto filósofos clásicos, ampliamente reconocidos y consagrados por la tradición histórica, como aquellos otros (aún) mucho menos (re)conocidos a nivel mundial, pero que -en mi opinión- han realizado aportes significativos en alguna parcela del vasto ámbito filosófico. Además, a fin de darle un rostro más palpable, se ha añadido, siempre que ha sido posible una imagen o fotografía de cada pensador mencionado o, en su defecto, una portada de alguno de sus libros publicados. Todas las imágenes han sido tomadas de Internet y redimensionadas y, en ocasiones, editadas para el diseño final del libro”, precisa el autor.

Reluz Barturén

Filósofo y educador católico, investigador científico y profesor universitario peruano nacido en Chiclayo. Sus temas de interés son, principalmente, filosofía de la educación, epistemología de la investigación, formación axiológica del profesional de la salud, filosofía práctica y pensamiento peruano.

Es Doctor en Psicología Educacional, Licenciado en Filosofía y Magíster en Filosofía e Investigación Científica, con estudios de Maestría en Docencia Universitaria. Ha sido calificado como investigador RENACYT por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC). Se formó en la Universidad Facultad de Teología Pontifica y Civil de Lima. Ha estudiado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle – La Cantuta.

Trabajó en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo -donde también ha sido jefe de investigaciones de la Facultad de Humanidades, y actualmente labora en la Universidad Señor de Sipán y en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, en Chiclayo. También ha sido profesor en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y en la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFÉ).

Es miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía, de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino, de la Red de Docentes de América Latina y del Caribe (REDDOLAC) y fundador de la Sociedad Lambayecana de Filosofía, Ciencias y Humanidades (2020). Es evaluador de la Revista de Investigación – Universidad Nacional de Costa Rica. También ha sido editor de la Revista Phainomenon del Departamento de Filosofía y Teología de la UNIFÉ (2010-2011).

También fue invitado por la Universidad del Atlántico y la Asociación Novo Mexicana de Estudios Sociales, Filosóficos y Humanísticos (ANEFH) para participar en la ciudad de Barranquilla, Colombia, como ponente en el I Foro Regional Multidisciplinario (FOREM) (junio 2015). Allí disertó acerca de “La creatividad en la lógica de la investigación científica” con el propósito de relacionar las investigaciones cualitativas y cuantitativas en la universidad. Reluz Barturén promueve el desarrollo de un enfoque inter- y transdisciplinario para la investigación en ciencia y filosofía.

Obras principales

Filosofía que debe permanecer en la educación actual (2008); Cuestiones filosóficas en estomatología (2008, con María Cristina Ikeda); Epistemología y sentido de vida (2011); Prolegómenos para una nueva peruanidad (2015); Valores y moralidad en la formación médica (2017).

Entre sus artículos de investigación científica más recientes podemos citar: “Importancia de la educación en humanidades para el ámbito laboral: percepción de las personas egresadas de una universidad peruana” (2019, en colaboración con Mirtha Cervera); "Teorías axiológicas en la formación médica desde la experiencia docente" (2019); y "Salud familiar en contexto de covid-19 y prevención desde la educación emocional. Análisis bibliográfico-documental latinoamericano" (2020, autor principal).

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UNA MIRADA AL SECTOR ARTÍSTICO CULTURAL: Repensar las estrategias, construir un futuro distinto

Escribe: Lady Vinces Cruz (*)
Edición N° 1264

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El acceso al arte y la cultura, es un derecho fundamental en la vida de los ciudadanos y ciudadanas; un factor central para el desarrollo humano y convivencial entre las personas. Existen esfuerzos desde el Estado para alcanzar ello, durante los últimos 11 años, tiempo que tiene creado el Ministerio de Cultura en nuestro país, ente rector necesario para el diseño y aplicación de políticas culturales en el territorio peruano, ha sido un antecedente importante para lograr ese acceso. Sin embargo, continúa siendo insuficiente dada la inestabilidad estatal que vivimos, la desconfianza ciudadana en el sector público, y los niveles de violencia sistemática ejercida de distintos modos en el país.

Elementos percibidos por la ciudadanía y que son transversales al sector también, con ello creo necesario impulsar un diálogo más abierto y heterogéneo respecto a la necesidad del consumo, creación, promoción y difusión del arte y la cultura en el Perú. Nuestro territorio es ampliamente diverso y cada grupo social o comunitario tiene prioridades y necesidades distintas, pero como tal no dejan de ser agentes culturales en sus distintas expresiones. Aquí me parece fundamental el trabajo de los gobiernos locales y regionales, entidades que tienen (o deberían) tener conocimiento más próximo de lo que acontece desde el sector arte y cultura en sus propios territorios. Esto permitiría trabajar de manera articulada con las Direcciones Regionales de Cultura, que son sedes del Ministerio en cada región; pero, más allá de la interconexión lo importante es iniciar diálogos distintos, y desde la profundidad que necesitan abordarse los temas en materia de arte y cultura, sin dejar de ser cercanos.

Entender la importancia

Hablo de una profundidad que nos permita entender la importancia del sector en nuestras vidas, trascendido al valor artísticos exclusivamente, sino fortaleciéndose a través de experiencias que puedan comprobar el impacto de promover iniciativas artísticas culturales hayan tenido sobre los propios ciudadanos. En ese sentido hacer una revisión de las propuestas que nacen desde la ciudadanía y que vienen sosteniéndose en el tiempo y durante muchos años, se convierten en antecedentes de necesaria investigación y validación de su existencia.

La alianza de comunicación y gestión entre el Ministerio de Cultura, sus Direcciones Regionales y los Gobiernos Regionales y Locales, sería de gran utilidad para abordar la problemática del sector, sus necesidades, prioridades y demandas urgentes según el territorio en el que se desempeñen sus ciudadanos y ciudadanas. Por otro lado, también sería importante la adhesión como actor activo al sector Educación, las escuelas públicas en principio que son a las que mayormente podemos acceder. Una enseñanza transversal del arte, por ejemplo, que entregue sensibilidad a los estudiantes y juicio crítico también, no precisamente para que se conviertan en artistas, pero sí en personas que consumamos arte y podamos disfrutar de él, sobre todo que no sintiéndolo lejano o únicamente dirigido a gente con mejores situaciones económicas que las nuestras, sino que todos lo podemos apreciar y producir desde este ángulo de la vida.

El derecho

Educación Artística como derecho y no privilegio de algunos desde la Educación, visibilidad y valoración de las múltiples iniciativas ciudadanas artístico culturales sostenidas en el tiempo en el país e impulsar una co-gestión responsable, con vínculos atravesados por el trabajo colaborativo desde el Estado, que se comprenda y valore los conocimientos locales y regionales sobre su propio sector, será vital para repensar las estrategias o miradas hacia el futuro que necesitamos transformar; por un acceso al arte y la cultura menos homogeneizador y reduccionista, más realista e integrador desde sus propias necesidades, batallas, apreciaciones, conflictos y coincidencias. Y sobre todo que nos lleve a la reflexión constante de nuestra tarea y rol dentro de la comunidad en concreto, para conocerlo, reconocerlo y poder compartirlo con más involucrados en esta labor, para ser transmitido a la ciudadanía en su totalidad, y que no se sientan como procesos aislados o de unos cuantos, sino que siempre serán procesos colectivos, dinámicas sociales y comunitarias, y que en ese sentido los avances que se den serán determinados por los miembros de esa colectividad a la que pertenecemos, que nos impacta e impactamos.

Necesitamos replantear los paradigmas bajo los que nos movemos como ciudadanía que accede al arte y cultura, o que puede trabajar, producir, conocer, reflexionar y cuestionar situaciones o prácticas que venimos repitiendo desde hace muchos años atrás, y que no han sido funcionales o no permiten ampliar la perspectiva frente a los nuevos tiempos o a los cambios que están ocurriendo dentro de las sociedades en las que habitamos.

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(*) Comunicadora Social y Gestora Cultural, directora del Cineclub de Lambayeque.

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POR UN GOBIERNO SIN RUMBO: El Perú con alto riesgo de estabilidad

Escribe: Yefferson LLonto Caicedo (*)
Edición N° 1264

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Con las dificultades vividas por el Perú en sus 201 años de independencia, la democracia aún sigue vigente, pero con un riesgo alto de estabilidad dado la actual gestión del presidente Pedro Castillo sin voluntad de cambio, que ante una política peruana tan fragmentada, que junto a la combinación de inexperiencia, ineptitud, incapacidad y debilidad, no permite una solidez de la gestión pública, lo que solo conlleva a expectativas negativas tras la destrucción del estado e institucionalidad.

El Fondo Monetario Internacional, en sus recientes proyecciones, habla de un panorama inmediato sombrío, con un crecimiento mundial solo del 3.2 % para el año 2022; creciendo Estados Unidos en 2.3 % este año y 1 % para el año 2023. Mientras que China solo crecería 3.3 % para este año y 4.6 % para el año 2023.

En el caso de América Latina solo crecería 3 % en el año 2022 y 2 % en el año 2023; siendo la inflación una preocupación constante que pone en riesgo la estabilidad macroeconómica en el mediano y largo plazo. De esta forma el Perú enfrenta las principales prioridades de controlar la inflación y proteger a los más vulnerables; así como condiciones monetarias restrictivas tras el aumento de las tasas de interés; la crisis alimentaria producto de las barreras al comercio de alimentos internacionales tras la guerra entre Rusia y Ucrania; así como la inestabilidad financiera y el riesgo de pandemias que conlleva a las perturbaciones económicas.

País a la deriva

El país sin un liderazgo claro, empañado por casos de corrupción y un panorama sombrío, sin ética y sin rendición de cuentas, ha originado la no relevancia al mensaje presidencial, que evidencia promesas, pero sin presupuesto; así como la carencia de un rumbo y orientaciones que inspiren y ordenen la política pública, que permitan generar un mayor dinamismo a la inversión privada, así como la generación de empleo y la mejor provisión de servicios públicos de calidad en un escenario internacional sombrío.

Las reformas estructurales quedaron fuera en el discurso presidencial, donde se evidencia que en el año de gestión se han producido más de cincuenta cambios de ministros y es hora que la contraloría social y la ciudadanía organizada tome conciencia de la homilía comprometida por la presidencia que evidencia un accionar sin rumbo.

Nuestra álgida institucionalidad ha conllevado a una nueva rebaja en la calificación de riesgo en un escenario internacional sombrío, ello se traduce como la segunda calificación más baja en grado de inversión, que origina un incremento de las tasas de interés en el acceso al financiamiento por parte del Perú. Sin embargo, aún somos la segunda economía con mejor calificación en Latinoamérica.

Ello debido a que la incertidumbre ocasiona un impacto negativo en el crecimiento económico por el retraso en la toma de decisiones de inversión por la negativa de confianza, volatilidad y toma de decisiones irracionales, por el condicional a las decisiones de inversiones de las personas, las empresas, los gobiernos y las instituciones públicas. Sin embargo, es el costo de oportunidad ante el punto de quiebre de la realidad problemática de la institucionalidad.

Mirada al 2050

La reciente publicación del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional hacia el 2050 plantea cuatro objetivos nacionales relacionados al desarrollo de las capacidades de las personas, gestionar el territorio de manera sostenible, elevar los niveles de productividad y competitividad con empleo y garantizar una sociedad justa, democrática, pacífica y un estado al servicio de las personas. De esta forma dicho instrumento orienta el accionar del estado en el mediano y largo plazo, que permita mejorar las condiciones de vida de la población.

El futuro pos pandemia para el Perú plantea la necesidad de conllevar a establecer medidas urgentes para reestablecer la senda del crecimiento económico, abordando principalmente tanto los limitantes del crecimiento de la productividad de la economía, así como la alta tasa de informalidad y el déficit de infraestructura productiva; así como el álgido aspecto institucional.

Para lo cual la cruda realidad de las vulnerabilidades que se acentuaron con la crisis de la COVID-19 aún persisten, principalmente en la incapacidad de nuestras instituciones, así como la deficiente gestión pública marcada por la insensible corrupción que conlleva a no generar oportunidades de empleo para la población y afectando al clima de negocios; así como lograr una sociedad más eficiente y equitativa; siendo la frustración de la responsabilidad macroeconómica no lograr aterrizar el crecimiento económico hacia una mejor calidad de servicios públicos y, por ende, mejor calidad de vida.

A este punto es necesario comprender que las frustradas expectativas de la población; así como el desperdicio de la bonanza de los precios internacionales de los minerales y un gobierno de confrontación que no comprende el escenario internacional y la situación interna del país, que ocasiona la inestabilidad económica conllevará que sus tropiezos, escándalos y desatinos políticos ocasionarían un futuro sombrío para la economía peruana sobre el cual tiene que accionar el actual ministro de Economía a través de la política fiscal, las políticas públicas y la relación con la política macroeconómica, requiriendo para ello tener gestores públicos que conlleven a una verdadera reactivación económica con una mejora en la productividad que se traduzca en bienestar de los ciudadanos, evidenciándose en resultados.

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(*) Economista, con Maestría en Ciencias con Mención en Proyectos de Inversión de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.

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CHICLAYO: La vieja costumbre de dejarlo todo para el final

Escribe: Varykino Aarón (*)
Edición N° 1264

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Hace unos días mientras iba en un taxi por la ciudad creyéndome copiloto del Rally Dakar, me vi envuelto en el deporte por antonomasia de Chiclayo: «quejarse de todo y por todo».

Y es que bastaba con ver el paupérrimo estado de nuestras pistas para dar rienda suelta a esa capacidad enfermiza, casi innata, que tenemos los chiclayanos de quejarnos de manera improductiva por algo y recalco lo de improductiva porque, tras bajar del taxi, el mundo seguirá su curso y las pistas su deplorable estado.

¿Qué se puede hacer para cambiar Chiclayo?

La respuesta va más allá del políticamente correcto: «Bueno, hay que mejorar el proceso de adjudicación de las obras y tener una mejor fiscalización de las mismas», pues algo que siempre ha caracterizado a este tipo de ejecuciones en Chiclayo es la prisa y una aparente improvisación.

Podría decir sin temor a equivocarme, que desde hace más de 20 años que no tenemos una obra adecuadamente planificada para nuestra ciudad. Basta una mirada rápida a la ejecución de los presupuestos de nuestras anteriores administraciones ediles y nos daremos con la sorpresa, o quizás no, de que los presupuestos no fueron ejecutados sino hasta casi el final del año fiscal correspondiente, en algunos casos, y de la gestión en todos sin excepción.

¿Por qué sucede esto? Hay una explicación desde el punto de vista de la gestión pública, pero explayarse en ello, ‘ad portas’ de una nueva elección es un ejercicio innecesario, por lo que me decantaré por una explicación más sencilla de entender: «La quinta nota».

Chiclayo y la quinta nota

Si ya pintas canas como yo, de seguro has oído hablar de este particular término, si no te lo explico de buen grado. La ‘quinta nota’ era para el estudiante escolar promedio, lo que el repechaje es a la selección peruana, la última chance para clasificar al mundial, ergo aprobar el año. Socorrida mecánica de un buen número de escolares de aquellos años dorados en que convivían el castigo físico y las notas de cero a veinte.

Parece mentira, pero este comportamiento que se veía medio en chiste, medio en serio fue arraigando en nuestro comportamiento una especie de esperanzadora forma de salir airoso de cualquier lid mediante ‘el último recurso’, arrastrándolo a lo largo de nuestra historia como una forma de vida. Me explico mejor, en mi condición de docente y a la vez estudiante he tenido el privilegio de observar que mis alumnos y compañeros de estudio dejan siempre para el final el desarrollo de trabajos o estudiar para un determinado examen. Odio ese comportamiento, porque solo trae consigo la improvisación y una idea recurrente en el común del estudiantado: aprobar como fin supremo una asignatura, mas no aprenderla.

Este comportamiento que se da a nivel de aulas se transporta al trabajo, dejando a última hora la presentación de algún proyecto en específico, dando la falsa idea de que el estrés por presentarlo a contra reloj sacará lo mejor de nosotros como ocurre en las películas motivadoras que vemos en la tele y el cine. Entonces, si sucede en las aulas, sucede en el trabajo ¿por qué sería la excepción que sucediera en la gestión pública? Sumemos dos más dos y veremos que la razón de la improvisación y la premura por ‘dejar huella’ en la comunidad está fuertemente influenciada por esta forma de proceder.

Sin ir muy lejos miremos las últimas obras que nos está dejando el saliente inquilino del palacio municipal. Por mi casa, Bancarios, tenemos una que es casi un hecho que quedará inconclusa y se cargará a la siguiente gestión edil, so pretexto de la continuidad que implican los planes de gestión multianuales. Lo más seguro es que la voluntad política del siguiente alcalde sea para favorecer a su facción y no al bienestar común del ciudadano, así pues, la nuestra y las de Villarreal y Santa Victoria, por mencionar algunas, también serán vistas como errores de la gestión anterior y servirán para adjetivarlas como tales, trayendo como resultado que no se culminen en favor de otros desvaríos del siguiente inquilino del palacio municipal.

En ese sentido, la última ‘gran obra’ de nuestro saliente alcalde en la avenida Balta parece ser un testimonio más de esa forma de vivir que hemos optado por abrazar en nuestro Chiclayo, dejar todo para el final, muy cerca de las elecciones, para que el pueblo vea que se hizo algo por la ciudad y que no todo es improvisación, pero creo que todos hemos podido ver que esta última pinta de cuerpo entero lo que realmente ha sido esta saliente gestión municipal, que esperamos solo sea el final de un modo de vida que no ha hecho más que dañar la imagen que tiene nuestro hermoso Chiclayo.

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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y columnista de Locheros.pe.

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EN MOTUPE ESTÁ MI CRUZ: La fe de mi nación

Escribe: Eloy Seclén Neyra (*)
Edición N° 1264

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Lambayeque late cada mes de agosto con la celebración de la Santísima Cruz de Motupe. Han pasado 154 años desde este relato fundacional, el cual queremos recordar hoy con el corazón de los peregrinos. Tal vez ya lo haya escuchado, tal vez sea la primera vez. En cualquiera de los casos, el camino es largo. Es siempre nuestro camino.

Que el mundo se va a terminar también lo decían en 1868. El astrónomo alemán Rudolf Falb había sustentado la irrefutable teoría de la inundación lunisolar. No había redes sociales que lo ayudaran a difundir sus fatídicos pronósticos, pero en todo el departamento de Lambayeque se corrió la voz del implacable cataclismo que pondría fin a este mundo. Apenas comenzábamos a llamarnos república independiente, pero ya teníamos fecha de caducidad. Científicamente comprobada.

La gravedad de la noticia hizo que los templos se llenaran. Sobre todo de no creyentes, quienes dejaron entonces de ser la mayoría. Las colas en los confesionarios terminaban con sentidos propósitos de enmienda para una vida eterna que, al fin y al cabo, no parecía tan mala.

Buscando al madero

En medio del caos apocalíptico, alguien recordó la leyenda de las cruces de madera que alguna vez había dejado el famoso fraile franciscano Juan Agustín de Abad. Por su lugar de origen, lo conocían como el padre Guatemala. En realidad era tan bueno que todos los sábados llegaba a Motupe, rezo del rosario de por medio, a pregonar que Dios es amor, fuerza transformadora, sentimiento sanador, ética para vivir en armonía y honesta tranquilidad.

La gente lo respetaba, pues eran sus acciones las que respaldaban sus palabras. Fray Agustín, también llamado el Ermitaño, llevaba una vida de anacoreta en las alturas del cerro Chalpón. Posesiones, nada. Lujos, menos. Y aún así venía al pueblo a ayudar con hierbas capaces de curarlo todo. Dicen que se ponía a preparar la comida y hasta la multiplicaba. Ejercía sobre todo el poder de la palabra. No solo la de Dios, a través del trabajo catequizador, sino la de este mundo, brindando consejos a quien los buscase. Tal vez usted no lo crea, pero la palabra tenía poder.

Afectado por la leishmaniasis cutánea, un mal tan impronunciable que simplemente le llamaban la enfermedad de la uta, fray Agustín se empeñó en lo que sería su único legado popular. El madero del guayacán, que le había permitido improvisar un lugar para guarecerse, fue el mismo que utilizó para tallar tres cruces en perfecta simetría. Sintiendo cerca el inevitable final, las escondió entre los cerros Chalpón, Rajado y Penachí. Tal vez ellas hablaban de cómo hacia las alturas podían estar las respuestas que buscábamos infructuosamente en la tierra.

Precisamente, eso fue lo recordaron los motupanos en medio del inverosímil caos del fin del mundo. En algún lugar debían estar las cruces de guayacán que había dejado el padre Guatemala.

Fue así que, ordenados en cuadrillas que cubrieron todo el pueblo, se organizaron para hallar las cruces que salvasen el mundo de su final. Caminaron días enteros, pasaron hambre y sed. Hicieron con las manos lo que hoy solo se haría con herramientas. Recorrieron por primera vez el camino sin saber que en realidad lo marcaban para siempre. Que detrás de ellos seguirían miles, millones.

Fue el 5 de agosto de 1868 cuando aquel grupo de motupanos encontró la Cruz en el cerro Chalpón. En medio de la maleza, encontraron en la cueva hojas sueltas en latín. Se lograba entender claramente algunas indicaciones: que bajaran la Cruz, que le celebren su misa, que la regresen a su sitio original. Los primeros peregrinos fueron estrictos en cumplirlas. Nombraron como primer mayordomo a José Mercedes Anteparra, joven de 26 años que había liderado la cuadrilla que finalmente logró el hallazgo.

La vida es un camino

Creyeron firmemente que Dios es amor, fuerza transformadora, sentimiento sanador, ética para vivir en armonía y honesta tranquilidad. Y el mundo no se terminó. Las retretas suenan desde entonces para recordar que el peregrinaje fue el camino a la salvación. Han pasado 154 años y la gente sigue caminando en busca de esa redención. Vienen desde muy lejos, dispuestos a emprender el recorrido que es, sobre todo, un viaje interior. Cada generación familiar identifica formas distintas para la misma caminata: con gradas y sin ellas, a lomo de burrito, pura tierra y hasta subir con cuerdas para llegar a la milagrosa gruta.

Cuando llega agosto, la festividad de la Cruz de Motupe nos recuerda que la vida finalmente es un camino por recorrer. Uno que inicia con las raíces de nuestra ancestralidad y que permanece como herencia de identidad. El solo hecho de que la fe siga viva ya es el más incuestionable de los milagros. Desde lo alto del cerro, hombres y mujeres contemplan la inmensidad del paisaje con la perspectiva de los años vividos.

Encomiendan entonces sus anhelos a la Cruz que fue capaz de salvar hasta el mismo fin del mundo. Y que si llegara de verdad, se encomendarían a ella para el camino que entonces volvería a iniciar.

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(*) Sociólogo y docente universitario.

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29 AÑOS DE EXPRESIÓN: La fuerza y la perseverancia periodística

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1264

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Un homenaje justo y meritorio al Semanario Expresión, es lo que corresponde rendir a este medio periodístico de circulación regional y un gran alcance noticioso a nivel nacional, por sus 29 años de circulación exitosa y supervivencia en los tiempos difíciles que le tocó vivir y, por qué no, por su fructífera y abundante información brindada de modo superlativo, principalmente en Lambayeque.

La histórica línea periodística

Desde sus inicios y hasta hoy, Expresión ha mantenido una línea periodística basada en el irrestricto respeto a la honra y el honor de las personas, el reconocimiento al trabajo filantrópico realizado por célebres personajes de la región, resaltando siempre las actividades culturales y sociales de la ciudadanía y el quehacer político gubernamental con un enfoque pragmático, coherente y ajustado a la información clara, precisa y corroborada con fundamentos fácticos documentales, sin apartarse, por cierto, de la razón, la tolerancia y la calidad informativa prevalente en su línea editorial, liderada desde sus inicios por su directora, periodista Rosa Chambergo Montejo.

Su sostenimiento en el tiempo

Los embates de ciertos grupos de poder - incluidos algunos regímenes gubernamentales - ocurridos en tiempos desacertados como hoy, han mantenido en vilo a la prensa nacional. Si bien fueron y siguen siendo momentos de crisis social y moral, estos casi siempre arrinconan y seducen a algunos medios televisivos, escritos y radiales para ponerse de rodillas ante el poder de turno. Expresión ha enfrentado presiones y a pesar de ello no sucumbió y se sostuvo a pie firme, manteniendo con fortaleza moral su línea editorial. Consecuentemente ha podido sostenerse en el tiempo y el espacio donde por largos años, y hasta hoy, sigue circulando con absoluta destreza y fortaleza para sobrevivir, a pesar del acoso gansteril de aquellos que buscaron acallar sus voz y su publicación semanal.

La línea comunicacional

Semana a semana, Expresiónocupa un espacio expectante en el ámbito de la comunicación social, para ello su publicación es cada vez más variada y fácil de entender por parte del lector. Comunicacionalmente cumple un rol preponderante en el espectro regional.

Para ello, los principios morales, la honestidad comunicativa y el desarrollo pragmático de su contenido son sus pilares fundamentales de su línea periodística y social, brindando cada siete días información variada en los aspectos de la investigación, las actividades socioeconómicas y el actuar del aparato público en el ámbito de la gobernación regional y los diferentes municipios provinciales y distritales que conforman la gestión pública en esta parte del país.

La calidad investigativa

En el transcurrir del tiempo, Expresión hatenido una participación activa en el escrutinio de la gestión pública de ciertas autoridades y funcionarios encargados de la cosa pública, para lo cual, valiéndose de las herramientas portables de la transparencia y acceso a la información pública, se adentró en las entrañas funcionales de los estamentos subnacionales, logrando advertir plausibles hechos de corrupción debidamente fundamentados con elementos sólidos de convicción, que no solo han servido para poner en el ojo público las tropelías de algunos funcionarios y autoridades de turno.

Esas investigaciones han sido utilizadas por los entes de control y supervisión para iniciar acciones de oficio que, en muchos casos, han recaído en manos de los entes encargados de impartir justicia, que con los argumentos esgrimidos en las notas periodísticas al respecto y otros elementos de convicción han logrado imponer sanciones drásticas a los involucrados en actos de corrupción.

Su cautiva lectoría

Expresión, como semanario impreso – y virtual en tiempos de pandemia -, ha podido mantener cautiva su lectoría en los ámbitos socioeconómicos privados y de gestión pública, donde hasta la actualidad mantiene un lugar expectante producto de la calidad de sus notas informativas y el formal enfoque de las mismas, lo cual, como semanario, lo mantiene con un nivel importante no solo en el ámbito regional, sino también a nivel nacional, espacios donde es leído físicamente y, en tiempo real, en las redes sociales donde sus contenidos son visualizados y compartidos con celeridad.

Concluyo, agradeciendo a la dirección de este emblemático medio periodístico y a su equipo de profesionales que lo conforman, por permitirme ser parte del mismo semana a semana, donde mis opiniones escritas y las notas inherentes a mi especialidad, son publicadas sin mediar condicionamientos ni parámetros que impidan su difusión. Por todo lo expuesto: ¡Feliz cumpleaños Semanario Expresión!

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.       

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ENTORNO NACIONAL E INTERNACIONAL: Estrategias de servicio al cliente

Escribe: Marco Alvitez Monteza (*)
Edición N° 1264

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Nos encontramos en un mercado altamente competitivo, dado principalmente por la gran cantidad de corporaciones que existen y que siguen creándose cada día. Las cifras presentadas en el boletín denominado “Demografía Empresarial en el Perú: I Trimestre de 2022”, del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), muestran que en nuestro país se han constituido más de 62 mil negocios en el primer trimestre del presente año, lo que manifiesta las ganas de emprender que poseemos los peruanos.

Además, en el entorno nacional e internacional, se están dando diferentes sucesos que afectan a los consumidores y a las compañías. Tenemos como principal obstáculo la guerra entre Rusia y Ucrania, que sigue generando escasez de alimentos como el trigo y maíz, algunos de los principales insumos en la fabricación de productos, y que a raíz de su baja comercialización han subido notablemente su precio.

Ocurre lo mismo con los combustibles, pues todos necesitamos gasolina o petróleo. En el caso de las personas, para transporte, y con respecto a las empresas, lo emplean como insumo para la operatividad de sus máquinas y equipos, y para el envío de las mercaderías.

Estas circunstancias conllevan a que el usuario esté ahorrando, y evitando hacer gastos en exceso o que no estén planificados dentro de su presupuesto mensual. Por lo tanto, cuando decidan comprar, debemos ser una de sus primeras opciones, y para ello, hay que ofrecerle un producto ideal con beneficios que considere adecuados. De igual forma, un trato agradable que genere las ganas de volver al establecimiento.

En el presente artículo explicaré en qué consiste el servicio al cliente, y cómo lograr una excelente experiencia de compra.

Servicio al cliente

Antes de presentar algunas estratégicas, es necesario aprender el concepto de servicio. Lo defino como el conjunto de atenciones brindadas al consumidor como parte de la imagen, reputación de la institución, del precio pagado y que son adicionales al artículo vendido, con el propósito de lograr el mayor nivel de satisfacción posible.

La importancia radica en que, dependiendo del servicio, lograremos o no retener al usuario, por ende, hay que buscar complacerlos sabiendo que ellos generan los ingresos. Recordar que al estar fidelizados aseguramos ventas periódicas, que permiten alcanzar los objetivos del plan de marketing y estratégico.

Asimismo, cuando quedan contentos nos recomiendan con sus seres queridos, ya sean familiares o amigos. Según datos estadísticos que gestiono, cuando alguien recibe un trato adecuado, recomienda el establecimiento con cuatro personas. Sin embargo, cuando ocurre lo contrario, el indicador se duplica y sus comentarios se centran en factores negativos.

Para lograr un buen servicio, es necesario tener en cuenta tres aspectos que influyen en la calidad. El primero, es la imagen institucional. Los usuarios asumen creencias, percepciones y actitudes del negocio, incluso mucho antes de conocerlo. Es decir, tienen una precalificación de la prestación que se brinda solo con saber la razón social. Pueden pensar, por ejemplo, que en tal lugar su personal atiende bien o mal; incluso, si hay o no retrasos en la entrega de los artículos. Esas apreciaciones lo obtienen por medio del boca a boca o revisando los comentarios en redes sociales.

La comunicación

Otro punto importante es la comunicación. Es necesario que el colaborador pregunte para absolver todas las dudas. Ocurre muchas veces que por no hacerlo, se terminan  equivocando la orden del pedido, lugar y hora de entrega, características específicas, etcétera. Debemos pensar diferente, pues el beneficiario será el mismo cliente, y estoy convencido que no tendrá problemas en absolver todas sus dudas y volver a explicar.

Del mismo modo, se debe manejar una correcta comunicación no verbal, ya que los gestos, mirar atentamente, los movimientos de manos y brazos, así como las posturas y tono de voz, son pieza clave en una conversación. Si como gerente notas que los integrantes de tu equipo tienen debilidad en este punto, es necesario capacitarlos en sesiones prácticas que les ayude a brindar una mejor experiencia de compra.

El último factor son las instalaciones. Acá deben considerar la atmósfera o también llamado entorno y el aspecto físico del local. El primero, tiene que ver con el trato que brindan, así como la organización en sus actividades a realizar y procesos continuos, pues el comprador observa y percibe qué tan preparados están para atender.

Además, se incluye la colaboración entre todos. Cuando llega un visitante a un establecimiento y encuentra compañeros ayudándose en las tareas y teniendo un buen clima laboral, suma en su valoración. Caso contrario indicará que el ambiente en tal lugar no es el adecuado para ir.

Con respecto al local físico, por supuesto que debe estar limpio, ordenado y bien distribuido para poder movilizarse fácilmente. No olvidar la limpieza, que es primordial así como la iluminación. A raíz de la pandemia generada por el Covid-19, hay que implementar los protocolos de bioseguridad, como es incluir los dispensadores de alcohol en sitios estratégicos y que el personal solicite la doble mascarilla y las dosis completas de vacunación.

Amigos emprendedores, los invito a analizar si el servicio de atención es el correcto, o de lo contrario a implementar mejoras con la finalidad de fidelizar a sus clientes.

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(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión Empresarial e Innovación.

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CULTO Y SIGNIFICADO: El poder de la imagen religiosa

Escribe: Luis Estela Sánchez (*)
Edición N° 1264

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En el presente artículo se indaga el poder subyacente de la imagen religiosa como aquel ‘objeto estético’ que el creyente infiere como poderosa en tanto experimenta de manera personal la contemplación de la presencia de lo divino. Es una presencialidad configurada gracias tanto al valor estético espiritual de la imagen en sí misma como al sentir de la mediación de la fe gracias a la vivencia de la ‘experiencia estética’. En primer lugar es dar cuenta cómo la forma sensible de la imagen religiosa se hace poderosa en cuanto aviva en quien la contempla la experiencia mística de la relación del encuentro personal con lo divino que por ella se capta. Como segundo punto, la intención escaptar el poder de la imagen religiosa en tanto el creyente relaciona la presencia divina que en ella existe gestándose así la experiencia mística del encuentro auténtico del sujeto-sujetado-a-lo-divino. Así pues, se propone el por qué  la imagen es poderosa -y por tanto bella también- para el creyente que experimenta. Gracias a ella, el encuentro íntimo con aquel que él cree que existe y está presente no es solo porque la percibe del exterior físico de la mismísima imagen que él contempla, sino por lo que el afecto espiritual de su mundo interior, personal y comunitario, así lo ve y percibe, y lo cree. 

El problema

El problema del poder de la imagen religiosa se encuadra dentro del marco de las mínimas condiciones posibles de la percepción de la contemplación creyente de una imagen religiosa, o de un ícono, que, por su belleza estética, y por el valor transpuesto de esta a lo teológico, se reconoce como poderosa.

Unos, al respecto, infieren que una condición posible para inferir el poder del ícono religioso es por la satisfacción de una necesidad salvada del creyente que se daría a consecuencia de una presencia divina presente en la imagen: “Tal imagen me salvó del COVID”. Otros argumentan que la contemplación de la imagen como bella sería la condición posible para deducir la presencia de algo infinitamente más bello aún, sea este creyente o no, y que, por tal razón, porta poder: “La virgencita es preciosa como una rosa”.

Los hay quienes sustentarán que la condición primera es el postulado de la fe pues solo así se inferirá que la experiencia estética de la imagen contemplada presentifica al ser divino, bueno, y poderoso, y por tanto bello, en el cual se cree: y es por dicha experiencia creyente primigenia que se ponderaría la imagen no solo bella, sino poderosa.

Por tanto, recapitulando, el problema nuclear que interesa en este artículo se centraría en la descripción propositiva de una de las tres condiciones posibles antes citadas, vale decir, problematizar la experiencia estética del poder del ícono religioso, no por la calificación de bella al contemplar la imagen como benefactora, no porque desde lo bello de la imagen en-sí se refiera a algo más-bello aún, sino, en qué argumentos sustentarían que el sujeto creyente contemple la imagen religiosa como poderosa o en qué condiciones él, a partir del objeto contemplado, califica el poder del ícono religioso como potente en-sí-mismo, o sea, a raíz de qué condición subjetiva o interior surge determinado afecto experiencial estético.

El poder de la imagen: la designación de una presencia

Hans Belting en su capítulo introductorio de su obra ‘Semejanza y presencia’, encuadra la discusión de este problema alrededor del marco histórico de la plasmación del culto de la imagen medieval anterior a la era de arte más reflexiva o menos ritualista en la cual vivimos. Si bien el presente artículo sigue algunas ideas suyas, aquí se examina el poder de la imagen no a partir del análisis técnico del arte estético ni del gusto ilustrativo visual que, por supuesto, se valora, sino que gira alrededor de la categoría de presencialidad que de la imagen se desprende, particularmente la de culto religioso (por ahora la del cristianismo), en tanto que así lo percibe quien la contempla.

 

En Belting se subraya el concepto de presencia que se da a conocer de una manera determinada a los que captan el sentido de la imagen de culto religioso, categoría distante de los que renuncian a su significado sin mediación. Del culto contemplativo al cual se refiere, la consideración de lo divino en la imagen que es anterior a la era del Renacimiento, si bien se enmarca dentro de una época medieval particular por la devoción intensa y ramificada en todos los estamentos sociales, su transversalidad meditativa es continua al paso del tiempo, pues aún su incidencia es contemporánea. El modo de la contemplación de las imágenes actuales de culto religioso confirma que la experiencia de la vivencia subjetiva de una presencia específica sigue presente, más allá del valor del análisis de la obra de arte, de la utilidad estética, o del comercio artístico. El culto que se refiere aquí se inserta en la vida eclesial, de la devoción religiosa, de la experiencia de la contemplación del creyente, lo cual no trae a menos el estudio, sino que estos rasgos característicos son precisamente, y quizá una condición posible básica, los que configurarían el poder de la imagen religiosa en sí misma. El poder de la imagen de culto sigue siendo hoy un tema no sólo medieval sino muy actual que convive junto al arte academicista pues “la humanidad nunca se ha liberado del poder de las imágenes, pues este poder lo han ejercido diferentes imágenes de diferentes maneras en diferentes períodos”.

En este artículo insisto en los términos de relación y el de imagen, pero, ¿qué deducción resulta si se lee o se escucha el término imagen? Por ella entiendo aquí, más allá de la obra expuesta como un objeto artístico, lo que se retrata de una persona y es, en simultáneo, no solo retratada, sino tratada como tal, vale decir, como persona.

Entonces, de acuerdo a lo abordado por Belting en ‘Imagen y culto’, la “imago” que infiero aquí es la del retrato, algo similar a la fotografía personal de la abuela, de la esposa, del hijo, del tío, o de la madre, o el padre, que dejaron de existir, pero que, gracias a la reverencia de culto, se les devuelve el hálito de vida, y, además, surgiría un poder afectivo mucho más hondo y extendido si tal retrato refiere más bien a una ‘imago’ religiosa como la de Jesús, María, de un santo (como Íñigo de Loyola), de una Cruz, o de un Dios no visible retratado en una ‘imago Dei’.   

Ante tal tipo de imágenes que se retratan pero no son vistas como retratos inertes, sino que se tratan como personas vivas en cuerpo y alma, que hablan, obran, y escuchan, ¿qué tipo de situaciones u acciones o qué lenguaje en concreto han estado presentes en el transcurso de la historia que son quizá la evidencia de aquel poder que este tipo de imágenes religiosas han transmitido?, ¿dónde radica el poder de la imagen religiosa?

La manifestación pública de fe del que profesa el culto de una imagen religiosa acepta que la imagen no solo simboliza algo ni solo sustituye lo que en ella se representa (se retrata), sino que ella misma es la presencia viva de aquella realidad divina en la cual la fe cree (es tratada así).

He aquí un poder inherente: la ‘imago´ como símbolo material de la mediación de la fe. Más allá de la vasta iconografía de imágenes que se haya desplegado históricamente tanto en las iglesias de oriente como de occidente, esta ha conllevado hasta el límite de ciertas divergencias, desacuerdos, extremismos y disputas sobre cuál plasmaba mejor la pureza de la fe. Es la creencia, según Juan Martín Velasco, de la “familiaridad del reconocimiento” de la presencia de un alguien (por fe) ante el culto de ese algo retratado que se veneraba (en la imagen). El poder de la imagen se demuestra directamente proporcional al poder de la fe que re-conoce una familiaridad cercana ante la presencia que se retrata pero que sí está presente y se le trata como tal.

En medio de este contexto de la encarnación de una fe celebrativa, jamás bastará centrarse en el análisis académico del valor crítico de la obra de arte para honrar el valor de una presencia. Lo valioso de la experiencia estética espiritual es lo que habitualmente se experimenta de la imagen religiosa que no es sólo representar sino que se le trata como lo que es. Es la presencia real de una persona. Incluso su poder es de tal magnitud que quien cree en ella se dispone a luchar hasta morir por la defensa de lo que esa obra presentifica. Pues por la fe de un alguien presente en un algo es que se gasta la vida librando incluso hasta batallas de fe.

Es por este tipo de vivencia afectiva a la que nos sumerge una imagen religiosa que designó su poder. Es un poder que todo tipo de imagen porta en sí misma el cual el creyente confirmaría en un sinnúmero de festividades religiosas dispersas por el Perú como la de La Cruz de Motupe (05 ago) o la de Santa Rosa de Lima (30 ago) o la del Señor de los Milagros (18 oct).

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(*) Ingeniero y filósofo.

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A PROPÓSITO DE LA POLÉMICA: El coco de Jaime Chincha

Escribe: Beder Bocanegra Vilcamango (*)
Edición N° 1264

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A modo de cojudeo o del mismo hueveo y sin quitarle la sazón a distinguida razón, alguien podría decir que algunos periodistas sin ostentar el título tienen libertad de decirle cualquier barbaridad como que le «patina el coco». Expresiones así guardan el dulce anzuelo para enervar a cualquier cuerdo que comprende que no es un coco sobre patines, menos un ministro con patinetas llevando cocos sobre plataforma de hielo. El límite de las preguntas no espera el otro límite de las respuestas, como que Jaime Chincha creyó, a la sazón de su pasmado y lento hablar, que el ministro no reaccionaría con el coco en buen estado de conservación. Palabras así o preguntas que no representan mayor razonamiento solo se pueden agrupar dentro de la coprolalia cuya sazón es indiscutible para entendernos mejor cuando dicen que el periodista equis es un pendejo, no habrá mejor definición coprolálica a tan osada calificación y descripción; sin embargo, se embadurna hasta el estilo de preguntar o calificar frente a las cámaras de televisión que sirven de cardumen atrevido para singulares memes al día siguiente.

¿Cuál podría ser el numen entre el pensamiento y la pregunta? Para cualquier persona que se distingue discretamente y le gusta que le digan periodista o es que lo busca sin serlo no habría diferencia, ¿detrás del pensamiento está agazapada la pregunta muy cerca del insulto?, ¿el insulto es el estímulo a la degradación cuando, dizque, el periodista plantea la pregunta?, cuestiones de este modo podrían caracterizar el rol del periodismo coprolálico en el entrevistador o preguntador como la despersonalización de tan ecuménico y arriesgado oficio, el solo hecho de ponerse el micrófono en la solapa del atuendo de canje y protegerse del maquillaje y lanzar cocos por doquier no lo hace periodista, ¿qué lo haría?, creo que desnaturaliza y despersonifica la naturaleza de la buena práctica periodística.

El código

El mismo laureado Ryszard Kapuscinski hizo periodismo; sin embargo, fue historiador, lo cual quiere decir que sus prácticas periodísticas fueron accesorias, pero dentro de la verdad como historiador. Sin embargo, en el acápite n.°17 del Código de Ética del Colegio de Periodistas/comunicadores se señala: «[e]l periodista y/o comunicador social practicará y preservará las relaciones fraternales y el respeto mutuo entre colegas y entre órganos de prensa. En sus relaciones profesionales se esforzará por mantener el equilibrio dentro de una competencia leal» (https://cpp.pe/marco-normativo/).

Pareciera que el chiste es cerrado, porque trata del cultivo del «respeto mutuo entre colegas», quiere decir que Jaime Chincha tiene licencia para bromear o faltarle el respeto al ministro. O es que resulta sencillo y cómodo juntar al periodista y comunicador y colegiarlos como tal, será por ello que ¿el comunicador comunica y el comediante también comunica y el periodista se fue de compras al congreso?, ¿es así de simple? Creo que es muy razonable lo que se sentencia: «El periodista es un cronista de la actualidad y el historiador un cronista del pasado» (Aguilera, et al., 2014, p. 11). Sin embargo, la crónica puede ser lapidaria si va de la mano de la falta de respeto. ¿Se imaginan dentro de dos décadas cómo sería el  tik tok de Jaimito Chincha? Lo más probable será para recordarlo como a Jaime Bayly frente a Alan García o Mónica Delta sonriendo con el compañero, ¿puede ser humor esta comparación?

La probidad y sensatez del periodista están cifradas en el código de ética, que a la larga es un chiste incompleto, porque primero hay que reírse luego leer lo que se dice de Jaime Chincha: «[s]u trayectoria como docente inició en la Universidad San Martín de Porres (2002), donde fue profesor de Periodismo. Entre 2005 y 2007, fue docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, donde dictó cursos sobre lenguaje periodístico televisivo. Según la web de la Universidad Científica del Sur, Jaime Chincha actualmente es docente de esta casa en el curso de Periodismo político» (https://larepublica.pe/espectaculos/) si de esto se entera el mexicano Manuel Caballero iría al primer diario «Daily Courrant» para leer algo de humor. A la sazón del buen chiste, bien le caería el premio «Pulitzer», seguramente que Jaime Chincha pensará que le «patina el coco» si se entera que junto con Hearst son los creadores de la prensa amarilla y para no quedarse atrás el amigo de melcocha, a quien le dio fiebre amarilla, le hubiera gustado morir con tan bonito color.

Las preguntas

A todo esto, y a tono con lo que significa el periodismo pensante, que se desvive por la pregunta o muere por la repregunta o está atento cancerbero para atestar semejante pseudoargumento que sentencia como si fuera juez corrupto, es necesario repensar sobre las condiciones de las preguntas en condicional, como si fuera delicioso preparar la sanguinaria noticia que pervive en el asqueroso rumor: «habría  trascendido que Jaime Chincha es catedrático» sin tener maestría, sin confirmar por supuesto. Parece chiste o noticia en salmuera que el curso se llame periodismo político. En todo caso, el reconocimiento al periodismo con humor, en adelante sería: «Premio Jaime Chincha», aunque «Nada está dicho», porque el «octavo mandamiento» se va al carajo con todo angurriento libreto, para que Pulitzer no se sienta tan solo y deje de pelear con Hearst.

De todos modos y a la sazón de malcriado comunicador cuyo estribillo pasmoso debió haber creído que el octavo mandamiento está de adorno, aunque cualquier ciudadano puede darse cuenta que nos ha robado el sentido y ecuanimidad del buen periodista. Aunque ello signifique leer otro chiste de mucha altura y de serio abolengo que reza en el artículo n.°11º del Estatuto del Colegio de Periodistas, cuya paradoja y antitética mentira dice: «[p]ara incorporarse al colegio como miembro ordinario se requiere: a) Tener título profesional de licenciado en periodismo, ciencias de la comunicación y afines, expedido y/o revalidado conforme a las leyes del Perú. b) Tener buena conducta e intachables antecedentes». Los «afines» y los confines da pie para que cualquier persona pueda ser periodista porque, sencillamente, se ha robado la interpretación a la ambigüedad y laxitud del enunciado.

Dentro de estas posibilidades hasta Melcocha resulta mejor comunicador sin serlo, porque siendo vulgar la verdad está cerca.

La antítesis de Jaime Chincha es que aparenta estilo siendo vulgar mediante la exquisitez de la coprolalia a la medida de la mediocridad para trascender bajo el oprobio de bachiller de alcurnia que sabe poco de educación. A todo esto y hablando de lo que podría ser los buenos modales y las buenas costumbres, tanto el  humor como aquello que no lo es, sin decir que sea atrevido lo inadmisible tiene límites donde sea, puesto que el insulto, desde hace mucho tiempo, dejó de serlo para convertir en el apodo magro, al que seguramente nos hemos acostumbrado y hasta nos parece extraño que nos llamen por nuestro nombre cuando el apodo resulta familiar, aunque el tino para lanzar «cocos  en patines» no  siempre tendrá aceptación en todos, que con derecho, no presumen su poder, sino que también es de educación exigir que nos llamen por nuestro nombre sin motes y apelativos, porque cuando se trata de ideas cuyo antagonismo ha sido ganado por el protagonismo, bien pudo Jaime Chincha ser mesurado frente al ocasional invitado vía teléfono.

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(*) Escritor y docente universitario. Palmas Magisteriales 2016.

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CORRUPCIÓN Y ESCÁNDALOS PALACIEGOS DE LOS PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA (PARTE II): En democracia o en dictadura, exgobernantes sucumbieron a la tentación del dinero malhabido

Escribe: Juan Vejarano Vergara (*)
Edición N° 1264

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Desde Fujimori hasta Pedro Castillo, son siete los mandatarios con procesos judiciales, investigaciones, condenas, destituciones del Congreso, e incluso un suicidio, por casos de corrupción. Todos llegaron a Palacio de Gobierno en olor a multitud y con grandes expectativas, pero al término de su mandato se fueron sin pena ni gloria y con un cúmulo de graves acusaciones. Los escándalos familiares también han estado presentes en cada gestión gubernamental. Pese a toda esta podredumbre, nuestra decadente clase política sigue activa y vigente porque la ciudadanía se lo permite en cada proceso electoral, al elegir a tanto impresentable carente de honestidad y decencia.

En un artículo publicado en la edición anterior de Expresión (04-08-2022), hice referencia a los escándalos y corrupción presidenciales en los últimos cuarenta años en el Perú, los cuales se han convertido en un modus vivendi de los ocasionales huéspedes que llegaron a Palacio de Gobierno en olor a multitud y su fueron sin pena ni gloria. Unos salieron más magullados que otros, dependiendo de la magnitud del desenfreno, y terminaron sus gestiones a empellones, con altas desaprobaciones ciudadanas. También hice la excepción de los exmandatarios Valentín Paniagua y Francisco Sagasti, quienes asumieron gestiones de transición de ocho meses cada uno; tal vez por ello no fueron presa de los escandaletes ni de la corrupción encarnizada que se infiltró en las gestiones gubernamentales, desde el primer gobierno de Alan García hasta el actual de Pedro Castillo. En la entrega anterior hablamos de García y del exdictador Alberto Fujimori, ahora me centraré en administraciones harto controversiales y cuestionadas como las de Alejandro Toledo y Ollanta Humala.

Toledo llegó a la Presidencia de la República el 2001 con marcada expectativa y un gran entusiasmo de la población, por las promesas de cambio que ofreció: una lucha frontal para crear empleo, combatir la pobreza y la corrupción. Este reconocido economista asumió el liderazgo de la oposición en momentos difíciles para el país y encabezó la marcha de los cuatro suyos, que fue vital para derrotar a la dictadura de Fujimori. Esta fue su carta de presentación en su carrera hacia la Presidencia. Pero en esta historia no podía faltar Eliane Karp, su controvertida y lenguaraz esposa, convertida en primera dama, que tuvo un papel protagónico en muchos pasajes de su régimen. De carácter fuerte y confrontacional con los detractores del gobierno. A los escándalos de la pareja presidencial se sumaron hechos bochornosos en los que estuvieron involucrados los hermanos y sobrinos de Toledo. ¿Se acuerdan de Jorge Toledo? El conocido “Coqui”, el sobrinísimo del expresidente, que fue investigado por su controvertida reunión con el procesado Miguel Salas Sánchez, conocido como el agente “Sun”, para obtener una copia del audio de la conversación entre el exasesor presidencial César Almeyda y el general Óscar Villanueva, en los que se involucraba a Toledo. Coqui la hizo de fotógrafo de su tío en la campaña electoral del 2001 y ya en el poder fue su cercano colaborador.

El caso Zaraí

Uno de los sucesos mediáticos que remeció el ambiente político fue la negada paternidad por largos 14 años de su hija Zaraí, producto de una relación extramatrimonial con Lucrecia Orozco. Toledo se negó a reconocer el hecho durante la campaña electoral; pero posteriormente lo hizo por la presión pública. Este caso se convirtió en uno de los puntales de la guerra sucia contra el exjefe de Estado, pero nada le impidió llegar a la Presidencia, pese a ser cuestionado por sus valores morales. En el fragor de la campaña, Toledo prometió que se haría la prueba de ADN si los tribunales así lo ordenaban; pero una vez que fallaron en ese sentido sus abogados estratégicamente rechazaron la medida. Al final no tuvo más remedio que aceptar que él era el padre de Zaraí, cuando ya estaba en el poder. Este acontecimiento melló su imagen pública, le restó credibilidad y su popularidad cayó hasta el 17%, en sólo un año de gobierno. Pero eso no fue todo. Como era de esperarse, este reconocimiento enfureció a Eliane, quien no perdonaría la decisión tomada por Toledo. Hasta se habló de una fractura en su matrimonio. Pero como ambos ostentaban el poder político a plenitud, no les quedó otra alternativa que aparentar que las cosas iban bien entre ellos. El escenario fue muy parecido a lo que sucedió con el exmandatario Alan García y Pilar Nores, tras el reconocimiento del último hijo del exlíder aprista, también producto de una relación extramatrimonial.

Dos escándalos mediáticos de los cuales Toledo tampoco pudo salir bien librado y golpeó moralmente a su gestión, fue el supuesto secuestro que esgrimió para explicar la difusión de unas fotos donde aparecía sonriente y abrazado a un grupo de mujeres frente a una mesa con bebidas alcohólicas. Las instantáneas aparecidas en la revista Caretas durante la campaña electoral del 2001 habían sido tomadas en 1998, durante una noche de desenfreno en el hostal Melody, en Lima. Toledo, secundada por Karp, culpó a Vladimiro Montesinos de secuestrarlo y obligarlo a grabar teniendo sexo para luego extorsionarlo. Pero la Policía determinó que no hubo secuestro alguno y que aquella noche Toledo visitó tres hoteles acompañado de mujeres, en una larga jornada de sexo, alcohol y drogas. El otro suceso ocurrió en 2005, cuando salió a la luz un supuesto romance de Toledo y la teniente PNP Lady Bardales, quien ejercía de su escolta. Luego la oficial fue investigada por un presunto enriquecimiento ilícito y desequilibrio patrimonial.

Odebrecht y Ecoteva

Pero el caso de corrupción más grande en el gobierno de Toledo está relacionado con la constructora brasileña Odebrecht, y por el cual hay un pedido en extradición por parte de las autoridades peruanas (Toledo fugó a Estados Unidos). Según las investigaciones judiciales, al exmandatario se le acusa de haber recibido 20 millones de dólares de coimas de parte de Odebrecht, para la construcción de la carretera Interoceánica sur, y de la empresa Camargo Correa por el tramo 4 de la misma vía. El dinero ilícito habría sido entregado a través del empresario israelí Josef Maiman (fallecido). Según la fiscalía, ese dinero habría servido para constituir en Costa Rica empresas offshore, entre ellas la fundación Ecoteva Consulting Group, que tenía como propietaria a Eva Fernenbug, madre de Eliane Karp. Ecoteva adquirió en Lima, el 2013, una propiedad avaluada en US$ 3.8 millones en la Urb. Las Casuarinas y una oficina en el edificio Omega valorizada en US$ 882,000. Además, Ecoteva canceló las hipotecas de la casa de Alejandro Toledo en la Urb. Camacho por US$ 217,000, y de Punta Sal por US$ 277,000. Posteriormente los inmuebles fueron incautados como parte de las investigaciones por el delito de lavado de activos contra el exmandatario, su esposa, su suegra y sus colaboradores. Por este caso hay otro pedido de extradición contra Toledo.

El gobierno humalista

El comandante (r) del EP, Ollanta Humala, ganó las elecciones del 2011 en una ajustada segunda vuelta a Keiko Fujimori. Llegó al gobierno condicionado por la derecha peruana, ya que proponía cambiar el modelo económico neoliberal y promover una economía nacional de mercado, lo que irritó al empresariado. Otro punto central de su plan fue una lucha frontal contra la corrupción; pero una vez instalado en Palacio se olvidó de sus propuestas primigenias, lo que le generó fuertes críticas de los sectores de izquierda a los que dijo representar en campaña. El primer escándalo de corrupción en su régimen se produciría a cien días de llegar al poder y recaería en su vicepresidente, Omar Chehade, quien fue acusado de tráfico de influencias (se le imputó haber pedido ayuda a la policía para desalojar a una empresa azucarera y beneficiar así al grupo Wong). Humala le pidió presentar su dimisión, pero Chehade optó por tomar una licencia “mientras duren las investigaciones”. Los analistas consideraron que esta era una prueba de fuego de Humala en su promesa de combatir la corrupción, pero no mostró severidad con su decisión, ya que lo que buscaba era impedir que la crisis política afecte su imagen.

Pero esta lacra tocaría a la pareja presidencial, por ello Humala y su esposa Nadine Heredia enfrentan un pedido de 20 años de cárcel por el presunto delito de lavado de activos. De acuerdo a la Fiscalía, Humala y Heredia habrían recibido aportes ilegales por más de US$ 3 millones de la constructora brasileña Odebrecht y otras fuentes de financiamiento en sus campañas electorales en 2006 y 2011 (una parte fue a las cuentas del Partido Nacionalista y otra parte habría ido al patrimonio de la pareja). En tanto que para Heredia piden 26 años de cárcel. El fiscal Germán Juárez dijo que al menos uno de los tres millones de dólares fue recibido por la exprimera dama, de acuerdo a lo confesado por Jorge Barata, exsuperintendente de la constructora en Perú. El ingreso del dinero a las cuentas de Heredia se habría dado mediante supuestos pagos por contratos laborales, que tiempo después serían identificados por la Fiscalía como vínculos ficticios. Sin embargo, pese a todo lo que implica esta investigación, la expareja presidencial no se ha fugado del país ni ha pedido asilo, como sí lo han hecho otros exmandatarios investigados, y han dado la cara a la justicia las veces que se les ha requerido. La Fiscalía sostiene que Humala siempre intentó beneficiar a Odebrecht desde que llegó a Palacio, lo que se debería a los US$ 3 millones que habría recibido para sus campañas electorales.

“La borrachita de poder”

Heredia, como primera dama, tuvo un rol protagónico en el gobierno de Humala, no solo fue una figura decorativa, incluso tuvo mayor visibilidad mediática que el propio primer ministro, y en algunos casos llegó a opacar la figura presidencial. Tenía mucha influencia en las decisiones que tomaba su esposo y un carácter explosivo cuando las cosas no se hacían de acuerdo a lo que ella planificaba. Incluso se voceó que podría candidatear en las elecciones del 2016; pero esta pretensión culminó cuando el expresidente Alan García acuñó la idea de la “reelección conyugal”. “La primera dama es el principal operador político del gobierno, es la vocera, el enlace con algunos ministerios, con el gabinete, además es una operadora del Partido Nacionalista desde antes de ser presidenta. De los dos (Humala y Heredia), ella es la más política, y después de Humala, Nadine es la persona con más poder”, sostuvo en su momento el politólogo Carlos Meléndez. Fue tanto el poder que adquirió en el gobierno que parecía que ella gobernaba, incluso su suegro la llamó “borrachita de poder”. Luego aparecieron las dichosas agendas, donde se consignaban anotaciones que comprometían a la pareja presidencial y a su entorno, por una supuesta malversación de fondos provenientes de aportes fantasmas durante la campaña presidencial de 2006 y 2011.

No cabe duda que Perú está maldecido por una corrupción sistemática desde los altos poderes del Estado, cada presidente que accede al poder es atrapado por la telaraña de la corrupción enquistada en el aparato público. Desde Fujimori hasta Pedro Castillo, son siete los mandatarios con procesos judiciales, investigaciones, condenas, destituciones del Congreso, e incluso un suicidio, por casos de corrupción. Un flagelo que socava la legitimidad de las instituciones, y mantiene a la nación en constante inestabilidad política.

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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.

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