Tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 6 de junio, diversos políticos que estaban en sus cuarteles de invierno, en un ostracismo que se lo ganaron a pulso por la falta de empatía con la ciudadanía, volvieron a la palestra en medio del barullo del presunto fraude que la excandidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, armó para justificar su tercera derrota consecutiva. Entre esos rostros que aparecieron entre los protestantes fue la de los apristas Jorge del Castillo y Mauricio Mulder, quienes se plegaron al coro fujimorista y de la extrema derecha para pedir la nulidad de dichos comicios, porque consideraban que habían existido irregularidades que favorecían al hoy presidente Pedro Castillo.
Mención aparte merece la ex lideresa del PPC y derrotada también tres veces en procesos electorales, Lourdes Flores Nano, quien regresó de su exilio político para convertirse en la defensora legal del fujimorismo, y con argumentos poco sustentables entorpecer la labor del JNE. Si bien no tuvo mayor éxito en su papel de abogada para demostrar que hubo fraude, lo que sí ganó fue presencia mediática, al ser la oradora central en cuanta marcha hay y ser objeto de consulta sobre el tema en los medios de comunicación. Y eso ha sido muy valioso para ella, si tomamos en cuenta que ya no estaba vigente en la política nacional en los últimos años.
Pero regresemos al tema del Apra y sus controvertidos dirigentes. Uno de los reclamos permanentes en esta organización, en la última década, ha sido la renovación de cuadros y la remoción de aquellos líderes que han gobernado esta agrupación a sus anchas a través del Comité Ejecutivo Nacional, cuyo mandamás desde el 2001 -a su regresó al Perú tras nueve años de exilio, al considerarse perseguido político de la dictadura de Alberto Fujimori- fue el expresidente Alan García. Desde hace unos veinte años seguimos viendo los mismos rostros, a los mismos protagonistas que han hecho de la política un modus vivendus: del Castillo, Mulder, Gonzales Posada, Nidia Vílchez, quienes han recobrado presencia al hacer comparsa al fujimorismo y señalar que las elecciones estaban viciadas (solo faltó el eterno congresista de Lambayeque, Javier Velásquez).
Con el argumento de ser los abanderados de la defensa de la democracia, de promover marchas para rechazar al gobierno de Castillo, y de paso alentar la vacancia presidencial, estos veteranos representantes del partido de Haya de la Torre han encontrado la oportunidad de seguir teniendo esa cuota mediática, para revalorar su figura política tan venida a menos tras la disolución del Congreso el 30 de setiembre de 2019, donde ambos integraban ese legislativo obstruccionista liderado por el fujimorismo. Las antipatías a este grupo de dirigentes por parte de la militancia y de las bases de regiones, es que éstos han utilizado el partido para sus propósitos políticos y personales -como el de ser congresistas o ministros de Estado-; pero no para formar a nuevos cuadros que los sucedan y sean las nuevas voces apristas, con pensamientos renovados y hasta con una nueva visión de hacer política.
Promesas y frustración
Entonces, ¿Dónde quedaron aquellas voces que exigían dar la oportunidad a nuevos valores dentro del aprismo?, ¿Dónde está la generación de los llamados “cuarentones”, que se vislumbraban como los futuros líderes que tomarían la posta en la conducción del partido?, ¿O acaso, los serios cuestionamientos de orden ético y moral a los “líderes” del partido, incluido el extinto Alan García, han provocado que las jóvenes promesas prefieran dar un paso al costado para evitar señalamientos? Haya de la Torre en su discurso por el Día de la Fraternidad de 1969, dijo: “El Partido Aprista fue, es y será un partido juvenil y seguiremos siendo jóvenes, porque pensamos como los jóvenes y porque yo creo que la vejez comienza cuando los hombres no entienden a la juventud”. En otro discurso por el Día de la Fraternidad de 1973, precisó: “El Partido Aprista se conduce con una gran influencia torrencial de juventud. Nosotros somos pues un Partido joven, un Partido nuevo. Los que tengamos que caer caeremos, y ustedes seguirán sobre nuestras tumbas ganando nuevas victorias”.
El historiador Percy Murillo en su libro “Historia del APRA”, señala que la Federación Aprista Juvenil (FAJ), fundada en 1934, y antecesora de la Juventud Aprista Peruana, “se fundó con el propósito de asegurar la supervivencia del Apra, preparando a las promociones juveniles a base de una ética severa y de la exaltación de los valores de la acción y el estudio”. Su primer secretario general fue el mítico Armando Villanueva del Campo y entre otros lo integraban: Nicanor Mujica, Andrés Towsend, Biaggio Arbulú, Guillermo Cabrera Charún, Susana Medrano. Sin embargo, a la luz de los hechos la realidad demuestra lo contrario, porque los dirigentes que debieron tomar decisiones y apoyar el surgimiento de nuevos liderazgos, como pregonaba Haya, son los primeros que sabotearon las nuevas opciones de cambio generacional, provocando divisionismo y enfrentamientos porque no querían perder ese dominio que ejercían sobre la militancia, y ya sabemos con qué objetivos.
Como se recuerda, Alan García anunció su retiro de la dirigencia aprista tras los desastrosos resultados en las elecciones generales del 10 de abril de 2016, en las que el Apra alcanzó 5.83% de votos y obtuvo solo cinco escaños en el Congreso de la República. Se pensó que con esta decisión tratarían de superar los problemas internos que venían de antaño, porque la figura más representativa del último cuarto de siglo ya no estaría presente en su congreso partidario donde se definiría el futuro del aprismo, donde se buscaría sanar las heridas abiertas por el paso del tiempo y por ambiciones de grupos de poder, que siempre han impuesto su pensamiento y su forma de hacer política partidaria, sin respetar el sentir de las bases o de las mayorías. Aunque valgan verdades, Alan no se fue del todo del Apra, nunca se desligó de la dirección del partido, pese a su renuncia siempre tuvo injerencia en las decisiones que se tomaron.
Siguen las pugnas
Tras la muerte de su líder el 17 de abril de 2019, se configuraba un escenario incierto para este grupo político y la pregunta que se hacían apristas y no apristas era: ¿Qué futuro le deparaba al partido en una era post-García? Considerando ello que la renovación de cuadros y de su dirigencia, así como impulsar un relanzamiento que lo conecte con la población, eran condiciones indispensables e insalvables que se debían abordar con la seriedad y responsabilidad que ameritaban las circunstancias. Pero la realidad, otra vez, nos demuestra que los dirigentes que debían poner orden en casa e ir a una reorganización integral a mediano plazo, quedaron desbordados por pugnas internas que buscaban mantener las cuotas de poder, ante una militancia que exigía por todos los medios una recomposición en sus diferentes estamentos partidarios.
El panorama en el Apra empeoró el 2020 luego de los resultados precarios obtenidos en las elecciones congresales extraordinarias, donde no superó la valla electoral (logró el 2.74% de los votos válidos). Ante esta situación, desde la dirigencia se anunció el relanzamiento del partido como tarea principal, lo cual pasaba por incorporar nuevas formas de hacer política y nuevos cuadros partidarios. Pero el barco a seguido a la deriva y parece haberse hundido más, luego que la Comisión Política retirara la candidatura presidencial de Nidia Vílchez de las elecciones de abril pasado, así como las fórmulas parlamentarias. Ella pidió la renuncia de sus actuales dirigentes y dijo que esta adversidad era una buena oportunidad para refundar el partido con jóvenes. Pero al parecer sus palabras solo fueron retórica, porque en la práctica no se avizoran esos cambios que demandó en su momento.
El partido de Haya camina hoy en el limbo, sin un norte definido, los problemas internos persisten, hasta el momento no han encontrado a ese líder que dé la talla, porque la valla que dejó García es muy alta. Como señalan los analistas, el Apra sin un líder de la talla de García podría ir a su lenta desaparición, en un sistema de partidos caracterizado por el caudillismo. Por ello es urgente que se reinvente. Los jóvenes no deben temer hacer política, siempre y cuando lo hagan por servicio a la ciudadanía, sin apetitos desmedidos por llegar al poder, anteponiendo su ética, su honestidad y transparencia para evitar caer en actos ilícitos ligados a la corrupción. Por ello es vital que la juventud conozca quién fue Haya de la Torre, su pensamiento y su visión de la política, un hombre de una economía modesta que prefirió morir con su dignidad en lo más alto a mancillar su apellido en actos reñidos con la ley. Como dijo el poeta Manuel Gonzáles Prada en 1888, y le cae como anillo al dedo a la debacle que se vive hoy en el Apra: ¡los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!
(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
El 5 de agosto, la Sunat, a través de sus redes sociales, anunció que la minera Buenaventura había efectuado la cancelación de una deuda tributaria generada entre los años 2007 al 2010, por concepto de impuesto a la renta. Inmediatamente el congresista por Perú Libre, y quien viene siendo procesado por el delito de terrorismo, Guillermo Bermejo Rojas, posteó en su cuenta de Twitter que “lo que la derecha no hizo en décadas, la izquierda lo hace en una semana. Así de eficientes”, en un claro aprovechamiento político de lo que realmente había ocurrido.
Compañía de Minas Buenaventura
La Compañía de Minas Buenaventura S.A.A. es una empresa peruana productora de metales preciosos (oro y plata) que inició sus operaciones en 1953 (hace más de 68 años) con la adquisición de la mina Julcani en Huancavelica, y que se dedica a actividades de exploración, desarrollo, construcción y operación de minas.
Actualmente cuenta con siete unidades productivas operadas directamente por Buenaventura: Coimolache y La Zanja ubicadas en Cajamarca y que se dedica a la extracción básicamente de oro, Uchucchacua ubicada en Lima y dedicada a la extracción básicamente de plata, Colquijirca ubicada en Cerro de Pasco y dedicada a la extracción de cobre, zinc y plomo, Julcani ubicada en Arequipa y dedicada a la extracción de plata, y, Orcopampa y Tambomayo, dedicada a la extracción de oro.
Asimismo, en cuanto a unidades productivas operadas por terceros, cuenta con Yanacocha en Cajamarca (43.65 % de Buenaventura) y dedicada a la extracción de oro, y Cerro Verde ubicada en Arequipa (19.58 % de Buenaventura), la mina productora de cobre más grande del Perú.
Los principales destinos de exportación de Buenaventura son: Canadá (29 %), Bélgica (5 %) y China (4 %).
Buenaventura paga deuda tributaria
El 23 de julio de 2021, la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A., anunció la emisión de US$ 550 millones en bonos senior, con vencimiento el 23 de julio de 2026 a una tasa de interés anual del 5.5%, con la finalidad de pagar por adelantado el reclamo de la Sunat, por concepto de adeudos de Impuesto a la Renta correspondiente a los años 2007 al 2010, los que no habían sido cancelados, en su momento, por la controversia en el cálculo de la deuda, Buenaventura decía que solo eran 373 millones de soles, mientras que la Sunat calculó el adeudo en 2,083 millones de soles.
El Tribunal Fiscal, última instancia administrativa, ratificó la decisión de la Sunat. Para hacer efectivo el pago de 2,134 millones de soles, la minera inicialmente se acogió al fraccionamiento, pero antes de que venciera el plazo para el pago de su primera cuota, efectuó la cancelación total.
Finalmente, incluidas las multas, Buenaventura pagó, según lo anunciado por Sunat el 5 de agosto de 2021, S/ 2,134 millones. El pago según la minera, tendría por objetivo fortalecer su perfil crediticio; o sea, mejorar su imagen ante la banca, reducir costos de financiamiento, y liberar líneas de crédito.
La coyuntura
No obstante lo señalado por la minera, la decisión se habría visto impulsada por el incremento de las ventas netas del segundo trimestre del 2021 que fueron de US $ 235.9 millones, en comparación con los US $ 94.2 millones reportados en el segundo trimestre del 2020; un significante aumento del 150% de un año a otro, impulsado por el aumento de los precios de las materias primas durante el trimestre: el precio del oro se incrementó 4%, la plata 62% y el cobre 97% (pasó de US$ 5,085 la tonelada el 2do Trimestre de 2020 a US$ 10,033 la tonelada el 2do Trimestre de 2021), y la depreciación de nuestra moneda que habría permitido a la minera el ahorro de aproximadamente 50 millones de dólares en la operación.
Roque Benavides, presidente del directorio de la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A., señaló que “nosotros teníamos el requerimiento de la Sunat e hicimos una emisión de bonos con ese objetivo específico. Hemos pagado, pero, por supuesto, seguimos litigando, porque consideramos que es absolutamente injusta la acotación tributaria”.
Sociedad Minera Cerro Verde
La Sociedad Minera Cerro Verde S.A.A., posee el complejo de concentrada más grande del mundo y se ubica en Uchumayo, región de Arequipa. Produce el 18.2 % del cobre del Perú, genera el 25.8 % del Producto Bruto Interno (PBI) de Arequipa y el 2 % del PBI del Perú, y además, genera de manera directa o indirecta, 114 mil puestos de trabajo en nuestro país, y como ya lo habíamos señalado anteriormente el 19.58 % de su accionariado pertenece a la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A.
Los principales destinos de exportación de Cerro Verde son: China (44 %), Japón (17 %) y Estados Unidos (4 %).
Cerro Verde paga deuda tributaria
El 13 de agosto último, la Sunat anunció que la Sociedad Minera Cerro Verde había efectuado la cancelación de S/ 1,040 millones, por concepto de Impuesto Especial a la Minería y Regalías Mineras, correspondientes a los años 2009 al 2013. La cancelación se produjo después de perder las impugnaciones administrativas presentadas ante el Tribunal Fiscal, quien falló a favor de la acotación efectuada por la Sunat.
La minera se había acogido a un fraccionamiento, y venía pagando mes a mes las cuotas establecidas desde el año 2019; sin embargo, en este mes, optó por la cancelación total de la deuda. Hay que recordar, que, en el mes de julio de 2021, Cerro Verde canceló una deuda de 436 millones de soles por concepto de Impuesto a la Renta.
Lo que habría motivado a Cerro Verde a cancelar la totalidad de la deuda, sería el hecho del incremento del precio del cobre y la depreciación de la moneda nacional, toda vez que como exportadores reciben sus pagos en dólares, y en el Perú cancelan sus deudas en soles.
De lo señalado, se puede concluir, que el pago efectuado tanto por buenaventura como por cerro Verde, no obedece, ni por asomo, a una presión por parte del actual gobierno, sino por el aprovechamiento de una coyuntura que les es favorable debido al alza de los precios de las materias primas (entre ellas los minerales) y el incremento del tipo de cambio producto de la incertidumbre política que vive nuestro país. Ojalá que los mayores ingresos que está recibiendo el fisco nacional se utilicen para incrementar la inversión pública y no en populismo barato.
(*) Economista y Magister en Educación