up

JÓVENES ACCIONANDO: EL VOLUNTARIADO QUE INSPIRA A LOS ADULTOS MAYORES

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

Cuando una universidad local les cerró sus puertas para continuar con su voluntario, los jóvenes entregados a este trabajo social vieron en medio de la crisis una oportunidad y así dieron nacimiento a Inspira, organización que desde febrero del 2015 se ha encargado de llevar esperanza y amor a las zonas periurbanas.

 

Inspira se sustenta en la experiencia previa de voluntariado que líderes juveniles, entre profesionales y estudiantes, habían adquirido en distintas partes del departamento.

 

De ahí que la iniciativa se centró en generar una plataforma que permite el desarrollo de diversos proyectos de impacto social, abierta a la participación de quienes abrazando el voluntariado están dispuestos a dar no solo su tiempo y capacidades, sino también sus propios recursos para ayudar a los más necesitados.

 

Inspira reúne a 45 jóvenes, quienes comparten el desarrollo de los proyectos y las labores administrativas de la organización, cuyo proceso de reconocimiento como ONG está en curso.

 

El proyecto emblema que actualmente desarrolla se llama “En mis tiempos”, referido a la atención de los adultos mayores de la periferia, a quienes brindan acompañamiento, talleres artísticos y espacios de confraternidad, en el afán de hacerlos sentir amados.

 

Otros programas de la organización se orientan a la entrega de ayuda humanitaria y campañas de asistencia a la población altoandina, realizando jornadas contra el friaje o dictando talleres para el fortalecimiento de las capacidades de la mujer rural.

 

“EN MIS TIEMPOS”

“Es un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de adultos mayores a través de la formación de espacios de encuentro inter generacional. En Chiclayo, en la región Lambayeque e incluso en otras regiones, carecemos de espacios donde podamos encontrarnos entre generaciones y entender que el adulto mayor es un ser humano que tiene mucho que aportar, más a nosotros los jóvenes que estamos perdiendo mucho de sus costumbres, historias y experiencias”, explica Ricardo Jaime Uceda, presidente de Inspira.

 

Esto último motivó a los voluntarios a generar el espacio en el cual jóvenes y adultos mayores puedan encontrarse.

 

“Ese es el objetivo, que a través de ese encuentro inter generacional el adulto mayor se incluya socialmente, se sienta útil, se alegre, incluso se mueva, porque aquí baila, canta y también transmite sus conocimientos”, destaca.

 

Una de las primeras actividades realizadas en el programa fue “El trekking del abuelo”, que consistió en un paseo al aire libre con los adultos mayores de un pueblo joven.

 

ABUELITOS PARTICIPANTES

“Como parte del proyecto hacemos dos programas al año y cada uno es con poblaciones distintas. Empezamos trabajando con las organizaciones sociales de base que se forman a través de las juntas vecinales. Así como hay una junta vecinal, hay también una organización de adultos mayores que se registran ante las municipalidades, entonces nosotros aprovechamos esa organización comunitaria y nos contactamos con los pueblos jóvenes para empezar a trabajar”, refiere Jaime Uceda.

 

Uno de los primeros retos fue conseguir el local para la realización de los talleres. Sin embargo, con apoyo de las comunidades intervenidas fue posible concretar la aplicación de “En mis tiempos” en los pueblos jóvenes José Olaya y San Antonio, por ejemplo.

 

Con el tiempo, el proyecto llegó al albergue de la Asociación Damas de la Caridad, de la comunidad vicentina, donde se ofrece alimentación complementaria a adultos mayores en situación de vulnerabilidad o de abandono. Esto ha permitido llegar a 50 beneficiarios más.

 

“A la fecha tenemos aproximadamente más de 300 adultos mayores beneficiados con nuestro programa, en actividades de utilización de tiempo libre como dibujo y pintura; de envejecimiento saludable como danza, talleres de canto, de aeróbicos y algunas oportunidades de viajes y caminatas. El objetivo en sí es que la gente que está afuera se dé cuenta que el adulto mayor no es lo que nosotros pensamos, que es aburrido o de quien ya no podemos aprender. El adulto mayor salta, canta y es más animado que muchos jóvenes, y esa alegría se la llevan los voluntarios a sus hogares”, refiere Jaime Uceda, psicólogo de profesión y quien ha compartido experiencias de voluntariado en Sudáfrica y otros países.

 

LAS ACTIVIDADES

Elit Santa Cruz Zamora, gerente de Proyectos de Inspira, comenta que como parte del programa se realizan otras actividades de confraternidad que motivan mejores relaciones entre los jóvenes y los adultos mayores.

 

“Por ejemplo, se realiza el ‘Café del abuelo’, que consiste en que el adulto mayor cuente su historia o cómo se siente en casa, porque algunos adultos mayores son muy reprimidos, no hablan mucho, tienen problemas, viven solos, padecen enfermedades y no les cuentan nada de eso a sus hijos por miedo”, detalla.

 

También se realizan jornadas de risoterapia con el apoyo de organizaciones invitadas, dinámicas de grupo y talleres de manualidades.

 

“Organizamos actividades de este tipo para ellos puedan ver algo diferente a lo que pasan cotidianamente. Les gusta mucho colorear, pintar las mandalas, participar del karaoke y la peña”, comenta.

 

Santa Cruz Zamora refiere que al inicio fue complicado el trabajo de Inspira, porque es una organización que se autofinancia.

 

“En total somos seis socios, entonces damos una mensualidad para nosotros producir los talleres que tenemos. También hay algunos voluntarios que nos brindan sus aportes. Un reto inicial fue buscar el local para empezar el trabajo, hasta que conseguimos que la Dirección Desconcentrada de Cultura nos dé acceso a sus ambientes. El primer día fue de mucha emoción, no sabíamos qué respuesta habría tanto de los voluntarios como de los adultos mayores, y sin pensarlo llegamos a tener 120 personas reunidas. Fue algo hermoso”, recuerda.

 

EL VOLUNTARIADO

La organización realiza dos convocatorias al año para el reclutamiento de los voluntarios, el que se realiza con un proceso establecido que incluye la evaluación psicológica para conocer las capacidades que el participante debe fortalecer.

 

Posteriormente se realizan tres sesiones de formación en el contenido del proyecto, una formación básica y también en el trato y la interacción con adultos mayores.

 

“Los voluntarios que participan con nosotros saben qué cosas tienen que decir, qué áreas no pueden explorar con los adultos mayores y cómo actuar ante una situación difícil. Tenemos un equipo multidisciplinario en el que participamos psicólogos, comunicadores, administradores, abogados, estomatólogos y estudiantes”, destaca Ricardo Jaime.

 

En el futuro, se espera que Inspira pueda captar donaciones y aportes del exterior, para lo cual debe concluir con su proceso de reconocimiento con Organización No Gubernamental.

 

“Necesitamos de las empresas y organizaciones que quieran formar parte de este proyecto, pues toda su ayuda es útil. Nos hacen falta, por ejemplo, colores y plumones para las sesiones de trabajo con los adultos mayores, e incluso asesoramiento técnico que siempre es importante recibir para realizar un mejor trabajo”, indica el presidente.

 

JÓVENES EN LA OBRA

El presidente de Inspira destaca que la labor que desarrollan como voluntarios es solo una muestra del alto compromiso que tienen los jóvenes hoy en día con el trabajo social, rompiendo la creencia de que la juventud se muestra indiferente e inactiva frente a los problemas de su comunidad.

 

“Mucha gente piensa que los jóvenes se olvidan de hacerse cargo de las situaciones que pasa el país y creo que no es cierto, Inspira y otras organizaciones son prueba de ello. Nosotros, por la interacción que tenemos, conocemos a unas 40 organizaciones sin fines de lucro en las que participan activamente muchos jóvenes. Inspira y el voluntariado en sí son una prueba que hay muchas personas con sensibilidad y que no solo se lamentan de lo que sucede, sino que toman acción sobre ello”, manifiesta.

 

+ NOTICIAS:

  • Inspira se ubica en la calle Manuel María Ízaga 815, Chiclayo. La ayuda puede canalizarse llamando al 945 383 369.

Leer más


RUNAKAY: LOS MILAGROS DE QUIENES USAN UNA NARIZ ROJA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

No son médicos, pero están en hospitales. Curan, pero no con medicinas. Los voluntarios de Runakay se dedican hace cuatro años a dar alegría y consuelo a quienes se encuentran privados de la salud, haciendo de sus juegos, ocurrencias y canciones el recetario perfecto. Su trabajo, equiparable a un apostolado de solidaridad, los ha llevado a situaciones distintas, acompañando la ilusión y la esperanza de la gente, regalando lo que más tienen: sonrisas.

 

En las horas aciagas por las lluvias y desbordes entre febrero y marzo de este año, también estuvieron presentes. No dudaron en subirse a los camiones del Ejército y trasladarse hasta las zonas de emergencia para poner una cuota de tranquilidad entre los damnificados. Llegaban cantando, riendo, confirmando aquello que Páez dice en su canción, que todo no estaba perdido, que ellos llegaban para ofrecer su corazón.

 

Runakay (esencia del hombre, en quechua), nació a iniciativa de Luis Miguel Antón Herrera, un joven psicólogo que fue invitado a participar de un equipo de clown hospitalario, experiencia en torno a la cual se juntaron otros diez jóvenes que se animaron por formarse en la actuación, venciendo sus propios miedos y rompiendo el estigma de que los payasos solo están para hacer reír. Ellos no, los “runas”, como se hacen llamar, van más allá del divertimento, procuran brindar apoyo emocional a quienes los conocen.

 

“Runakay es una organización sin fines de lucro cuyo eje principal son los hospitales, pero también trabajamos en comunidades activas. Hemos trabajado en Angolo, Mórrope, por los eventos de El Niño Costero, donde realizamos un proyecto llamado ‘Corazón de Parches’, que extendimos también a todas las comunidades que fueron afectadas. Quisimos llevar la técnica más allá y demostrar que el clown podía aminorar el estrés emocional de las personas que necesitaban no solo ayuda material, sino también que llegara alguien y les dijera que ellos podían seguir construyendo su vida a partir de lo que había pasado”, comenta Luis Miguel Antón, quien con nariz roja se convierte en “Paco”.

 

Los voluntarios activan actualmente en el Hospital Las Mercedes de Chiclayo y en el Hospital Belén de Lambayeque. Antes también lo hicieron en el Almanzor Aguinaga Asenjo.

 

En Las Mercedes han puesto en marcha un programa denominado “Sueños de Runa”, que consiste en el acompañamiento emocional nocturno para los pacientes. Las jornadas se realizan todos los viernes de 8 a 10 u 11 de la noche.  

 

SERVIR Y APRENDER

La organización cuenta con 20 payasos hospitalarios, 15 estudiantes en su escuela de formación, seis administrativos, cuatro runas civiles y seis profesores.

 

Todo el movimiento se financia gracias a la escuela de formación, donde los aspirantes reciben instrucción para explorar la técnica clown. El proceso empieza desde el nivel básico hasta lo más profundo, a cambio de un aporte económico que permite reunir recursos para las intervenciones sociales que se realizan.

 

A esto se suma el producto de “Runa Empresarial”, que se encarga del desarrollo de sesiones corporativas para mejorar el clima laboral a través de risoterapias, conferencias y talleres. Otro medio de captación de dinero es “El Baúl de Runa”, una pequeña tienda de souvenirs.

 

TRABAJO SERIO

Aunque parezca paradójico, el trabajo de los “runas” es más que serio y con él deben hacer frente a quienes consideran que ponerse una nariz roja y vestirse con prendas multicolor solo sirve para hacer reír a las personas.

 

“No es difícil buscar sonrisas en medio de la crisis, lo difícil es que los de afuera tomen el trabajo del payaso con la seriedad debida. A veces piensan que el payaso simplemente va a realizar el chiste o es el graciosito que hará reír. Nuestro trabajo no va por allí. Nuestro trabajo busca construir situaciones emocionales, la risa es la cereza del pastel. Buscamos sintonizar con la persona; si esta necesita llorar, la acompañamos en el llanto; si la persona necesita silencio, la acompañamos en el silencio. Si la persona necesita jugar, jugamos; entonces el payaso se va adaptando a las necesidades de la persona. La praxis nos ha enseñado que el payaso es un agente y que las personas lo reciben sí o sí, hasta en la negación, quieran o no lo miran, lo observan y así se entra en una línea muy horizontal. El payaso no es más ni menos, el payaso siempre está acorde a la persona, porque es un angelito desnudo; va sin título, sin nombres, sin posiciones socioeconómicas”, describe Luis Miguel Antón.

 

Como es lógico, el payaso necesita liberarse de la carga emocional que recibe y también cuidar de su salud, dado que el contacto con los pacientes hospitalarios es individualizado.

 

Para ello, Runakay ha puesto en práctica una serie de estrategias, consistentes principalmente en el uso de anclas emocionales. Por ejemplo, si un paciente los hizo sentir mal, ellos acuden a talleres para depurar emociones o realizar trabajos previos.

 

Respecto a la preservación de la bioseguridad, usan batas y materiales de protección para prevenir contagios o generar espacios de contaminación dentro de los hospitales.  

 

“Soy psicólogo de profesión y aunque me maten mis profesores creo que el clown me ha enseñado a acercarme a la persona más que la misma psicología, porque el payaso ve más allá de estereotipos o arquetipos, el payaso simplemente está allí, se cuestiona mucho, es muy crítico, sale del rebaño, salta y se pregunta por qué seguir así”, comenta.

 

PUERTAS ABIERTAS

Para los voluntarios de Runakay no fue sencillo ingresar a los hospitales. Tuvieron que demostrar que su trabajo garantizaba resultados en el ánimo de los pacientes, pero además que no se trataba de generar alboroto en las áreas de hospitalización, sino más bien de inyectar dosis de energía y ánimo.

 

“Para nosotros ha sido una batalla constante, sobretodo aquí en Chiclayo donde el arte no es bien revalorado. Cuando ingresamos por primera vez a un hospital, los directores y el personal de salud pensaban que íbamos a hacer bulla, pero se dieron cuenta que nosotros íbamos cama por cama por tiempos determinados, haciendo este trabajo psicológicamente armado y desde la técnica. Ahora lo valoran y nos abren las puertas”, explica.

 

La labor que la organización realiza ha sido reconocida por el Colegio Médico en Lambayeque, debido al impacto que esta tiene en la salud mental de los pacientes.

 

“Descansamos los domingos, porque durante toda la semana o estamos en escuela dictando talleres o estamos en los hospitales o en las comunidades, o donde podemos meter la nariz. Nosotros hemos encontrado en Runakay una fuente de poder, una herramienta para cambiar el mundo, para dar sonrías que animan al país”, destaca.

 

PASIÓN RUNA

Claudia Becerra Ramírez es economista, responsable legal de una empresa de telecomunicaciones y comparte su día a día con el voluntariado como clown. Cuando se pone la nariz – un proceso revestido de cierto grado de intimidad – da vida a “Frida”, su personaje, con el que no solo ha robado sonrisas, sino también más de un corazón.

 

Ingresó a Runakay al conocer de una convocatoria vía Facebook y desde entonces, hace un año, no ha dejado de participar en cuanta jornada de acción le ha sido posible.

 

“Me pregunté qué estaba haciendo por las personas, de qué manera me estaba donando, decidí intentarlo y aquí estoy. Creo que la parte más bonita de esta experiencia ha sido la frustración, porque en algún momento llegas a sentir que esto no es para ti, porque las voces del mundo te cuestionan y empiezan a preguntarte por qué no inviertes tu tiempo en otra cosa. Yo aquí he aprendido a liberarme y a recibir lo más gratificante que es la sonrisa; el agradecimiento de las personas a través de ella. No esperas que te digan gracias, es suficiente quedarte con una manifestación de amor”, comenta.

 

Pina Mundaca Esteves es otra voluntaria que ha aprendido a combinar su formación como psicóloga con el papel de clown, personificando a “Juku”, la creativa del grupo. Supo de la organización gracias a una amiga y no dudó en optar por su inscripción.

 

“Al llegar aquí empezamos a generar vínculos que muy difícilmente se dan en otros espacios. Salía de la universidad y de inmediato llegaba a Runakay, cuyos integrantes empezaron convertirse en mi familia. Runa es mi familia, la que yo quiero”, remarca Pina Mundaca, quien en paralelo ha encontrado en su familia – la de sangre – el apoyo necesario para realizar su labor voluntaria.

 

“Yo no solo hago reír, hago mucho más y es lo que le digo a la gente que piensa de ese modo, gente que no se da el tiempo para conocer nuestro trabajo. El payaso es una persona que también se esfuerza en su oficio, igual como lo hacen los demás trabajadores, más porque se lleva, en este caso, la carga emocional de cada paciente. El payaso ayuda, genera cambios, al igual que un doctor o un enfermero, pero no se ocupa de la parte física, sino de lo interior de la gente”, asevera.

 

Con su melódica, un instrumento de viento que se asemeja al acordeón, Alexis Niño Flores, un futuro ingeniero informático, encarna a “Perico”, el de la ocurrencias, que a pesar de tener el aspecto de “niño bien portado” es capaz de arrancarle sonrías hasta al más serio.

 

“Siempre me animó la idea de pararme en un escenario, fue así como me propuse ingresar a Runakay. Pasé las tres etapas de evaluación y así me convertí en un runa, pese a que estudio ingeniería informática, una carrera cuyo perfil es totalmente distinto al trabajo de un clown. Mis padres me apoyan mucho, y se sienten orgullosos de saber del trabajo que como payasos hacemos”, enfatiza. 

Leer más


ZAí‘A: SITIO DE LA MEMORIA DE LA ESCLAVITUD Y LA HERENCIA CULTURAL AFRICANA

Escribe: Luis Rocca Torres/Director del Museo Afroperuano de Zaña
Edición N° 1022

  comentarios   

Zaña ha sido declarada por la UNESCO como Sitio de la Memoria de la Esclavitud y la Herencia Cultural Africana, según documento del 12 de julio del presente año. Es la primera vez que una población afrodescendiente del Perú  tiene tal denominación. El directivo del Sector Cultura de la UNESCO, Ali Moussa, envió un mensaje a José Manuel Rodríguez Cuadros, embajador del Perú en la UNESCO, informándole de la resolución. De esa forma se obtiene un importante logro después de cuatro años de lucha y gestiones del pueblo de Zaña, de la municipalidad distrital y del Museo Afroperuano. En esta gran campaña han participado las familias de la localidad y diversas instituciones y especialistas del Perú y el extranjero.

 

En el año 1994 la UNESCO aprobó en el África el proyecto de la Ruta del Esclavo, con la finalidad de dar visibilidad a la trata esclavista que significó arrancar de su continente natal a cerca de doce millones de personas que fueron trasladadas en barcos cruzando el Atlántico hasta llegar a las Américas y El Caribe.

 

Lo principal del proyecto de la UNESCO es evitar el olvido de lo que fue el mayor crimen de la humanidad durante varios siglos.

 

En el caso de Zaña, el esclavismo duró cerca de tres siglos. Hombres y mujeres quedaron sin libertad, eran vendidos como objetos y además sufrían castigos. Una huella de ese período fue el Cerro La Horca, que en Zaña dura hasta hoy.

Zaña fue fundada el 29 de noviembre de 1563, como primera y principal ciudad española de la región Lambayeque. Sus primeros trabajadores  fueron indígenas yungas y africanos. Los esclavizados de África fuerondistribuidos en 31 haciendas, seis curtiembres, el centro urbano de Zaña y el puerto de Chérrepe.

 

EL EXPEDIENTE

El primer libro que recoge la memoria del pueblo de Zaña es “La otra historia”, resultado de una investigación de 1975 a 1985. Luego continuaron las investigaciones y publicaciones sobre la presencia africana en Zaña.

 

El expediente presentado a la UNESCO fue elaborado por el Museo Afroperuano de Zaña y culminado en el año 2013. Incluye testimonios orales, documentos de la historia de Zaña, censos del período colonial, mapas, croquis e información del Archivo Regional de Lambayeque sobre la compra y venta de esclavizados. El expediente presenta el itinerario de los africanos desde el puerto de Chérrepe, hasta Zaña y luego la ruta hacia las haciendas. El documento muestra importantes fotografías de Oscar Chambi Echegaray sobre la ruta del esclavo en Zaña.

 

Se realizaron asambleas comunitarias con participación de diversas familias e instituciones de la localidad. En esta actividad inicial han participado Hildebrando Briones Vela, destacado decimista de Zaña; Sonia Arteaga, co-fundadora del Museo Afroperuano, Luis Urbina exalcalde del distrito; las hermanas Carmen y Laura Cossio; la comunicadora Amelia Cabanillas Muro y diversas familias de la localidad.

Esta lucha del pueblo de Zaña ha durado cuatro años.  Hemos participado en campañas pedagógicas en instituciones educativas y en diversos eventos culturales en el Perú.  Hemos estado presentes en foros internacionales que han contado con la asistencia de representantes de la UNESCO. Los principales encuentros fueron en Brasil y en la Isla de Guadalupe, en El Caribe.

 

TRÁMITES

El 25 de julio del 2013, el Museo Afroperuano de Zaña presentó a la municipalidad distrital el expediente: “Zaña Sitio de Memoria de la Esclavitud y la Herencia Cultural Africana”.

 

El 29 de agosto de ese año, el concejo municipal arribó al Acuerdo N° 044-2013 MDZ/A y resolvió Declarar el Centro Histórico de Zaña como “Sitio de Memoria de la Esclavitud”. Firmó el Alcalde Luis Urbina Andonaire.

 

Luego de ello la municipalidad y el Museo Afroperuano realizaron trámites directos ante el Gobierno Regional de Lambayeque.

 

El 21 octubre del 2013, el Gobierno Regional de Lambayeque aprobó la Ordenanza N° 011-2013-CR Lamb/GR, declarando Zaña “Sitio de Memoria de  la Esclavitud de la Región Lambayeque” y acordó que se promueva la educación sobre la historia de la presencia africana. El documento lleva la firma del gobernador Humberto Acuña Peralta.

 

Ese mismo año, el Museo Afroperuano y la municipalidad distrital entregaron formalmente al Ministerio de Cultura el expediente, solicitando la declaratoria de Zaña como “Sitio de Memoria de la Esclavitud y la Herencia Cultural Africana”, para su trámite ante la UNESCO.

 

El ministerio hizo la traducción al inglés del documento y lo remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores a fin que lo enviara al organismo de las Naciones Unidas. Ese fue un avance.

 

APROBACIÓN DEL EXPEDIENTE

El ministro de Cultura, Salvador del Solar, y el viceministro  de Interculturalidad, Alfredo Luna Briceño, confirmaron el reconocimiento de la UNESCO a Zaña con declaraciones a medios de difusión en la primera semana de junio.

 

Ali Moussa, el 12 de julio, envió al Museo Afroperuano una copia del documento que la UNESCO remitió al embajador del Perú ante el organismo, y también copia de  la autorización para el futuro uso del logo con la categoría de “Sitio de Memoria Asociado a la Ruta del Esclavo - Resistencia, Libertad y Patrimonio”.

 

En virtud del convenio interinstitucional realizado entre la municipalidad distrital y el Museo Afroperuano, han cumplido y cumplen un rol importante los alcaldes de Zaña de diversos períodos. En la primera fase el exalcalde Luis Urbina Andonaire participó activamente en los trámites para presentar el expediente en diversas instancias regionales y nacionales. En el período actual el alcalde Marco Hernández Briones y el cuerpo de regidores continúan con las gestiones, trabajando conjuntamente con el museo.

 

En ese sentido, hay acuerdos de unanimidad sobre los próximos pasos a dar que han sido asumidos por el burgomaestre y los regidores César Augusto Medina Campaña, Karen del Milagro Zaña Bravo, Víctor Alberto Tafur Callirgos, Olyenka Brigitte Wong Rodríguez y Laura  Cossio Aguilar.

 

El alcalde envió un mensaje al embajador del Perú en la UNESCO a fin que participe en las gestiones sobre la declaratoria solicitada. Le alcanzó copia del expediente.

 

CAMPAÑA NACIONAL E INTERNACIONAL

Esta campaña por la declaratoria de Zaña contó con la participación activa de diversas personas a nivel nacional e internacional. Una importante recolección de firmas de respaldo al expediente fue realizada por los historiadores Jesús Cosamalón y Maribel Arrelucea. La antropóloga Tamara Hale, hizo una recolección de firmas en Estados Unidos y la historiadora Isabel Talledo hizo un listado de adherentes en Europa.

 

El reconocimiento de los Sitios de Memoria en las Américas y el Caribe tiene avances significativos.

Hasta el momento son cinco los sitios de memoria de la esclavitud: La Estancia Jesuítica de Córdoba en Argentina; el Puerto de Valongo en Brasil, que ha sido declarado patrimonio mundial; el Centro Histórico de México; la Isla de Guadalupe, que ha construido un memorial sobre la esclavitud, y  Zaña, en el Perú.

 

Además de lo anterior, hay nuevas investigaciones sobre la memoria en el cono sur, (Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile). También valiosas investigaciones en El Caribe (con participación de Cuba y Haití). También recientes estudios en Cartagena (Colombia), en tanto México avanza con nuevas investigaciones de un nuevo Sitio de Memoria en la costa del Pacífico.

Leer más


RUMBO AL BICENTENARIO: ¿ES NECESARIA UNA NUEVA CONSTITUCIÓN?

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

A casi 24 años de puesta en vigencia, la Constitución Política de 1993 sigue teniendo opositores. Varios reconocen sus bondades en el aspecto económico y otros cuestionan los cambios que esta significó para el Estado, como la desaparición del senado, por ejemplo, y en base a ello se han levantado banderas que exigen una nueva carta magna para el país. Sin embargo, ¿es realmente necesario un cambio de esta magnitud?

 

Freddy Hernández Rengifo, doctor en Derecho y Ciencias Políticas y magíster en Derecho Constitucional, ayuda a resolver esta interrogante, alcanzando argumentos suficientes para reflexionar sobre la conveniencia de una nueva constitución a cuatro años de conmemorarse el bicentenario de la República.

 

¿Hay necesidad de una reforma constitucional? ¿Debe el Perú llegar al bicentenario con una nueva carta política?

Quien elabora y aprueba una nueva constitución es el poder constituyente y el titular de este es el pueblo.

 

Para sacar adelante una nueva constitución tiene que haber un acuerdo de todas las fuerzas políticas del Perú, las que tengan la intención de modernizar y hacer una reforma total del Estado a través de una asamblea constituyente que elabore una nueva constitución, para que finalmente sea ratificada por el pueblo.

 

Sin embargo, en el contexto político actual, con tres fuerzas importantes (Fuerza Popular, Peruanos Por el Kambio y el dividido Frente Amplio), donde cada una tiene sus propios intereses en determinar quién gobierna, si el ejecutivo o el congreso, no se dan los requisitos para elaborar y aprobar una nueva constitución.

 

Por lo tanto, lo más práctico es que a la constitución de 1993 se le haga una reforma.

 

El artículo 32, inciso 1, permite que se pueda hacer una reforma total o parcial de la constitución, pero una reforma total ya significaría una nueva constitución y desde el punto de vista doctrinario el congreso no puede hacerla.

 

¿Por qué? ¿Qué lo impide?

Por una cuestión muy simple. El poder constituyente tiene la particularidad de elaborar una constitución sin tener cuota de poder o gobierno en ejercicio, lo que es diferente al congreso, que sí tiene poder en ejercicio y, por lo tanto, las fuerzas políticas mayoritarias podrían incorporar sus intereses en el nuevo marco constitucional. Es decir, emprenderían una reforma de acuerdo a sus propios intereses para tener un control más inmediato del país.

 

Fue eso lo que sucedió con el Congreso Constituyente Democrático de 1993.

 

En mi opinión, lo más conveniente es que se apliquen modificatorias en los aspectos más elementales de la distribución del poder político, que es donde se están presentando los problemas de gobernabilidad.

 

¿Volver a la bicameralidad, por ejemplo?

Sí. La bicameralidad genera un mayor control y equilibrio en la emisión de leyes del parlamento, porque permite que la cámara baja elabore las leyes y la cámara alta se encargue de ratificarlas o desestimarlas. Dos composiciones diferentes, con pensamientos diferentes, posibilitaría que las leyes sean más razonadas, de mayor interés para la colectividad, dejando además que el poder Ejecutivo realice sus acciones de gobierno a través de los ministerios.

 

En la actualidad, las leyes aprobadas se someten a una segunda votación, pero en muchos casos también se puede exceptuar la segunda votación. Mientras el mismo órgano (una sola cámara) realice la doble función, no habrá control ni supervisión.

 

¿Qué otro cambio podría aplicarse a la actual constitución?

La forma de elección de los congresistas podría ser uno de los cambios a realizar. Actualmente los legisladores se eligen por departamentos y definitivamente los que manejan mayores recursos pueden realizar más propaganda, llegar a todos los lugares y resultar electos, incluso sin ser de la jurisdicción o sin vivir en ella, lo que no asegura una verdadera representación.

 

La distribución de los escaños podría ser más específica.

 

Por ejemplo, si por Lambayeque se eligen cinco representantes, uno podría ser electo solo en la provincia del mismo nombre, otro en Ferreñafe, otro en Chiclayo capital, otro en José Leonardo Ortiz y otro por los demás distritos de la provincia más poblada. Así se garantizaría una representación más cercana a la población.

 

¿Es posible que una modificatoria a la constitución garantice la elección democrática de los magistrados del sistema de justicia?

Sí. En la actualidad a los jueces los elige el Consejo Nacional de la Magistratura, que tiene siete miembros designados por diferentes sectores. Por ejemplo, los vocales supremos eligen a su presentante, igual los fiscales supremos, los rectores de las universidades públicas, los rectores de las universidades privadas, el colegio de abogados y los demás colegios profesionales.

 

La única elección que podría considerarse democrática es la que hace el Colegio de Abogados, porque el representante se somete a votación universal entre todos los asociados. En el resto de instituciones no sucede así. Sería democrática, por ejemplo, si no solo los supremos, sino todos los jueces del país designaran a su consejero ante el CNM, y así también los fiscales, los profesores de las universidades públicas y los profesores de las universidades privadas, y demás.

 

Ahora, respecto a la designación de magistrados, el CNM podría declarar quiénes están aptos para la elección y someterse a referéndum el nombramiento de cada uno de ellos para que ingresen como jueces o fiscales. Lo mismo se podría aplicar para la ratificación.

 

¿Por qué cree que existe cierta resistencia a aplicar reformas profundas a la Constitución Política vigente?

Desde la fundación del Estado Peruano, desde la declaración de la independencia de 1821 hasta la fecha, todos los gobernantes han actuado en función de sus intereses. Hay muy pocas excepciones de presidentes de la República que no se enriquecieron a costa del país, y dentro de ellos tenemos a Manuel Pardo, Francisco García Calderón, José Luis Bustamante y Rivero y Fernando Belaunde Terry.

 

La frase es “¿En qué momento se jodió el Perú?”, pero lo cierto es que desde que el Perú nació ha tenido esos problemas. Por eso es necesario que exista un mayor control de la ciudadanía sobre sus gobernantes.

 

Algunos constitucionalistas reconocidos como Javier Valle Riestra y Alberto Borea consideran que el país debe regresar a la Constitución de 1979, pues califican a la del 93 como ilegítima al haberse elaborado después del autogolpe de Alberto Fujimori. ¿Convendría un cambio de esta naturaleza?

La constitución más democrática que ha tenido el Perú es la de 1979, pese a que fue convocada por el gobierno militar de Francisco Morales Bermúdez.

 

Es una constitución que se elaboró y aprobó con bastante consenso. La de 1993 fue básicamente hecha por Cambio 90 – Nueva Mayoría.

 

El gobierno de Fujimori, después del autogolpe, ante los cuestionamientos de la OEA y del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, optó por dar una nueva constitución para validarse.

 

Buscó proyectar que se trataba de una constitución mucho más moderna y para ello se tomaron muchos modelos europeos, básicamente el español. Se incorporaron muchas experiencias internacionales, pero sin conocer realmente su verdadera dimensión. Es decir, que no se tuvo noción de lo que estaba incluyendo.

 

Recién a partir de la interpretación que ha ido realizando el Tribunal Constitucional es que se han conocido las dimensiones de la carta de 1993, y eso permite que esta no sea un documento estático, sino dinámico, y que se transforme en la medida que la sociedad lo hace, lo que depende de la interpretación que se le da.

 

De las interpretaciones del Tribunal es que se han reconocido derechos como a la verdad, a la personalidad jurídica, al agua potable, y también se han analizado otros derechos como el del debido proceso o la tutela jurisdiccional, de los que se han desprendido otros derechos como el del acceso a la justicia o el plazo razonable.

 

Entonces, si se hace una comparación se tiene que la constitución del 93 es mucho más moderna que la del 79, y esto por la época en la que fueron redactadas y el propósito político internacional que se tuvo respecto de la carta vigente.

 

¿Es la Constitución Política de 1993 un arma que según su interpretación puede servir al gobernante de turno?

Sí. La forma en la que el gobernante maneja el poder político puede hacer que la constitución sirva para un ejercicio autoritario o democrático.

 

Con la misma constitución Fujimori acumuló todo el poder político en sus manos, desde 1993 hasta el 2000, y con la misma constitución Toledo tuvo un poder político casi nulo.

 

Si analizamos nos damos cuenta que las reformas dadas a la constitución desde 1993 a la fecha no han sido sustanciales. La única reforma importante ha sido la no reelección presidencial. 

Leer más


HACE 196 Aí‘OS: LOS Dí�AS PREVIOS AL 28 DE JULIO DE 1821

Escribe: Lita Velasco Asenjo / Periodista
Edición N° 1022

  comentarios   

La Junta de notables convocada por el General San Martín, luego de la firma del Acta redactada por Manuel Pérez de Tudela, juró la independencia el 15 de julio de 1821. Ese mismo día, además de quedar sentado el deseo unánime de acabar con el sometimiento a la corona española, se comisionó al alcalde de Lima, don Isidro de Cortázar y Abarca, Conde de San Isidro, y a los regidores José Matías Vásquez de Acuña, Conde de la Vega del Ren, y a Manuel Pérez Tudela organizar la proclamación, establecida para el día 28, “en un acto con toda la pompa y grandeza correspondiente a la grandeza del asunto y al decidido patriotismo de sus moradores”, según el pedido del Libertador.

 

A través de un oficio dirigido al Cabildo, con fecha 18 de julio, San Martín solicitó la formación del estandarte que debía exponerse a los habitantes como símbolo de su nacionalidad y soberanía. La persona designada para llevarlo en las ceremonias cívicas fue el regidor Conde de la Vega de Ren, quien fue elegido por aclamación en cabildo abierto, en reconocimiento a sus virtudes, “como el individuo más benemérito de la Patria”.

El estandarte fue hecho por don José Arellano, encargado de la confección; y, por don Manuel Ramírez, quién bordó los escudos. Este se realizó según lo estipulaba el Decreto expedido por San Martín en Pisco, en 1820, en cuyo artículo primero decía: “Se adoptará por bandera nacional del país una de seda o lienzo, de ocho pies de largo y seis de ancho, dividida por líneas diagonales en cuatro campos, blancos los dos de los extremos superior e inferior, y encarnados los laterales, con una corona de laurel ovalada, y dentro de ella un sol, saliendo por detrás de sierras escarpadas que se eleven sobre un mar tranquilo. El escudo puede ser pintado, o bordado, pero conservando cada objeto sus colores: a saber, la corona de laurel ha de ser verde, y atada en la parte inferior con una cinta de color oro; azul la parte superior que representa el firmamento; amarillo el sol con sus rayos; las montañas de un color pardo oscuro y el mar entre azul y verde”.

 

En su artículo segundo, disponía el uso de una escarapela bicolor, de blanco y encarnado, haciendo hincapié que estos artículos solo tendrían fuerza y vigor hasta que se estableciera en el Perú un gobierno general por la voluntad libre de sus habitantes.

Paralelamente a este estandarte, en muchas casas se hicieron escarapelas, banderas y cintas de distintos tamaños, algunas bicolores que mezclaban el blanco y rojo; otras tricolores, que incluían tonalidades celestes en honor al ilustre argentino.

 

El Ayuntamiento y las corporaciones ornamentaron calles, plazas, las cuales también se decoraron con arcos triunfales. Uno que deslumbró por su belleza –según lo dio a conocer la “Gaceta del Gobierno de Lima Independiente, de agosto de 1821- fue el erigido por el Tribunal del Consulado, que además de adornos, inscripciones y emblemas, llevaba una estatua ecuestre del Libertador con sable en mano.

 

La Casa de la Moneda, con el apoyo de San Martín, logró poner en funcionamiento algunas de las máquinas inutilizadas por los españoles en su salida de Lima. Con la inscripción de “Lima libre juró su independencia el 28 de julio de 1821” rodeando el Sol en el anverso; y, en el reverso, al lado de las palabras “Bajo la protección del Ejército Libertador del Perú, mandado por San Martín”, se acuñaron medallas conmemorativas de oro, plata y cobre para ser repartidas entre funcionarios, principales de la ciudad y el pueblo en general.

 

Las pocas imprentas que existían publicaron himnos, canciones, odas, mensajes patrióticos. Don Manuel Peña escribió: “¡Oh, Patria!, ya estás libre eternamente,/ del opresor tirano./ Bendice sin cesar la noble mano/ que te hizo tan magnífico presente/ Bendice la memoria/ del Héroe invicto que te da la gloria…”

 

En “Lima independiente” se leyó: “… Lima en los brazos de su amarga suerte/ De todos olvidada, /Y al parecer, del Cielo abandonada/ A los negros horrores de la muerte, / Es la atención primera/ Del primer Héroe que habitó la esfera. /Del majestuoso (sic) asiento de su gloria/ Una tierna mirada/ Dirige a esta región desventurada/ Que sola ocupa toda su memoria/ La observa y dice ufano: A Lima libraré de su tirano…”

 

Todo era motivo de fiesta y celebración. Hubo incluso una compañía de comedias que montó la obra “Los patriotas limeños en la noche feliz”, pieza sin mérito literario pero rebosante de ingenuidad y patriotismo.

 

PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

Desde el ingreso de San Martín y sus huestes, la ciudad se mantuvo en expectativa. Cuatro días antes del 28, se comenzaron a levantar tablados en distintos puntos de Lima, donde antes se anunciaban las disposiciones de la corona, tal cual lo estipuló el Libertador en el bando remitido al Ayuntamiento el 22 de julio.

 

En respuesta a este requerimiento, se instalan estrados en la Plaza Mayor con frente al Palacio de Gobierno, Plazuela de la Merced (fronterizo a la iglesia de su nombre), Plaza de Santa Ana con frente a la Iglesia de las Descalzas; y, Plaza de la Inquisición, con frente al edificio que ocupara el Tribunal del Santo Oficio. En ellos se colocó una escalera y alfombras que se iban mudando de lugar.

 

Las fiestas cívicas se iniciaron el 27 por la tarde, con el repique general de campanas en todas las iglesias y la iluminación de la ciudad. Todas las casas y establecimientos comerciales lucían profusamente decorados, con los símbolos patrios. En las plazas y parques se prendían fuegos artificiales armados por los artesanos y cofradías. La población, llegada de haciendas aledañas y distintos puntos del país, entonaba cánticos y bailaba en la Plaza Mayor al compás de la música interpretada por la orquesta de Fray Cipriano Ramírez, contratada por la Casa Capitular.

 

La alegría era general y se lanzaban vivas a la patria, a San Martín, al marinero inglés destructor de la armada española en el Pacífico, Lord Cochrane, y al general Las Heras, Jefe del Estado Mayor de la Expedición Libertadora. Prácticamente Lima amaneció de pie esa noche. Según una carta enviada a su esposa por el Coronel Tomás Guido, se calcula que “en la plaza y calles inmediatas habían más de dieciséis mil almas”.

 

Por la mañana del 28, desde muy temprano, las iglesias hicieron repicar las campanadas anunciando el gran acontecimiento. Desde los balcones, ventanas y azoteas se lanzaban flores y papel picado bicolor. El regocijo era unánime, las mujeres se desplazaban ataviadas con sombreros de plumas rojas y blancas, tanto niños como adultos se iban de un lugar a otro, portando escarapelas y banderas, en busca de la mejor ubicación para presenciar el acto de declaración de Independencia.

 

A las diez de la mañana, San Martín vestido de gala – montado a caballo, en medio de voces de alabanza y aplausos, campanadas y el son de las orquestas militares -, dejó Palacio en compañía del gobernador de la ciudad, Marqués de Montemira, de su Estado Mayor, Las Heras, Tomás Guido y demás generales del ejército, todos ellos en briosos caballos ricamente enjaezados.

 

Precedían el desfile, una comitiva compuesta de la Universidad de San Marcos y los colegios, los prelados de las casas religiosas, miembros de los tribunales y de las corporaciones, jefes militares, oidores, gente de la nobleza con el Ayuntamiento. Detrás marchaba la guardia de caballería y la de alabarderos de Lima, los húsares de San Martín, el Batallón N° 8 con las banderas de Buenos Aires y Chile, la artillería. A pie iban representantes del Colegio de Abogados y vecinos distinguidos.

 

El cortejo cívico bordeó la Plaza Mayor, pasando por delante del Portal de Escribanos, Portal de Botoneros, la Catedral, hasta finalmente llegar hasta donde estaba colocado el tablado. Entonces, el General San Martín, portando el pendón nacional, subió las escaleras y rodeado de su comitiva, pronunció en medio de un silencio más absoluto, su histórica frase: “El Perú, es desde este momento, libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende”. Y blandiendo la bandera, agregó: “Viva la Patria, Viva la Libertad, Viva la Independencia”.

 

En seguida, fueron lanzadas al público las medallas conmemorativas que marcaban el inicio de una nueva etapa en la historia peruana. Negros, indios, criollos, nobles, todos se mezclaban en un solo abrazo, conmovidos por el solemne acto, dando vivas, mientras se escuchaban los compases de las bandas del ejército.

 

Una vez concluida la ceremonia, la comitiva se dirigió hacia la Plazuela de la Merced, donde se repitió la misma escena. La proclama continuó en la Plaza de Santa Ana y finalmente, en la Plaza de la Inquisición, cuarto escenario elegido para la proclamación.

Finalizada la ceremonia, el General San Martín y los miembros de su delegación emprendieron el retorno a Palacio de Gobierno, dejando a su paso una población que festejaba con algarabía el gran acontecimiento patrio. Basil Hall resalta el hecho con esta frase: “Solo a la pluma de un poeta y al pincel de una imaginación perspicaz, y más viva, corresponde pintar los colores y realces que hubo en este día tan sagrado… Baste decir que el paseo en que salió el Excmo. Sr. Libertador con todos los tribunales, Excmo. Cabildo y doctores, fue tan suntuoso que parece concurrieron a porfía el arte, la naturaleza y el primor del siglo”.

 

Por la noche, el Ayuntamiento organizó una fiesta de gala, a la cual asistieron las mejores familias de la ciudad. Hubo derroche de lujo, buena música y una cena servida con todos los honores por un selecto personal de servicio. Las mujeres sacaron a relucir sus mejores galas y joyas, en tanto los hombres asistieron con el uniforme de sus corporaciones o vestidos de etiqueta. No faltaron en la parte inferior del salón las “tapadas” limeñas, de quienes refiere Hall “mantuvieron un fuego graneado de bromas con los caballeros al finalizar el baile”.

 

Los invitados fueron recibidos por el Alcalde Conde de San Isidro y por el Conde de la Vega del Ren, comisionado para la organización de las actividades conmemorativas. El General José de San Martín dio inició al baile, mezclándose con los asistentes. Llegó acompañado de jefes y oficiales del ejército.

La Gaceta del Gobierno N° 7, informa: “La asistencia de cuantos intervinieron en la proclamación de la mañana, el concurso numeroso de los principales vecinos, la gala de las señoras, la música, el baile, sobre todo la presencia de nuestro Libertador, que se dejó ver allí; todo cooperaba a hacer resaltar más y más el esplendor de una solemnidad tan gloriosa”.

 

AL DÍA SIGUIENTE

El papel de la Iglesia fue preponderante en las actividades realizadas con motivo de la Jura y Proclamación de la Independencia. Sin embargo, el día 29, tuvo un rol protagónico en la organización de la Misa Solemne y el Te Deum correspondiente.

 

El Arzobispo Bartolomé María de las Heras designó al Padre Fray Jorge Bastante para pronunciar la oración sagrada. Cabe destacar que este sacerdote franciscano se había incorporado al Ejército Libertador en Pisco y fue nombrado “Capellán del Gobierno”. Otro dato de interés, lo constituye la participación de don Andrés Bolognesi, Maestro de Capilla de la Catedral, padre del Héroe de Arica, responsable del coro y parte musical del oficio religioso.

 

La ceremonia se inició a las diez de la mañana, hora en que hace su ingreso a la Iglesia Matriz el General José de San Martín, acompañado del Ayuntamiento de Lima con el Estandarte de la Patria, Lord Cochrane, el Coronel Las Heras, autoridades militares, políticas, religiosas, corporaciones, vecinos notables.

 

Luego de la ceremonia, el Libertador se dirigió a Palacio de Gobierno, en medio de los vítores y aclamaciones de la población. Por la noche, daría un baile para retribuir los honores recibidos.

 

Según el Protocolo establecido, luego de la misa, en el Cabildo tuvo lugar una sesión solemne con los notables de la ciudad, a fin de tomar juramento de la Independencia al Alcalde, regidores y funcionarios municipales, tanto a los que habían suscrito el acta del 15 de Julio, como a quienes no habían participado en el acto.

 

Ante un Crucifijo, delante de la Biblia colocada entre dos cirios, fueron desfilando los integrantes del municipio, dando inicio a una ceremonia que se repetiría ese mismo día en otras dependencias públicas, así como en las comunidades religiosas, la Universidad de San Marcos, el Colegio de Abogados y demás corporaciones.

 

Esta medida, hecha con la finalidad de conocer la situación real de la capital y comprometer a los pobladores con el juramento de fidelidad a la patria, se aplicó a la comunidad vecinal a partir del 13 de agosto, para lo cual se nombró comisarios responsables de organizar y recabar firmas. Lima, entonces estaba dividida en cuatro cuarteles y cada uno de ellos en diez barrios, con excepción del segundo, que tenía once.

 

Con este acto, de libre determinación de los peruanos, se daba un paso hacia el inicio de la República, consolidada un año después, cuando se instala el primer Congreso Constituyente.

 

 

Leer más


¿QUÉ CANTAMOS LOS PERUANOS?: UN ANí�LISIS PROFUNDO AL HIMNO NACIONAL

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

Julio César Rivera Dávalos es un exauditor de la Contraloría General de la República que en paralelo ha dedicado varios años de su vida al estudio de la filosofía, centrándose en los himnos y su significado. Resultado de este proficuo análisis, ha publicado obras como “El mito de un símbolo patrio”, “El poder de un símbolo patrio. Clave de la identidad e integridad”, e “Himnos en la actualidad. ¿Para qué?”, esta última con notable impacto, en la que propone un esquema para reflexionar sobre los mensajes de los himnos nacionales y cómo estos calan en el quehacer de sus ciudadanos.

 

En su más reciente libro, publicado el año pasado, Rivera Dávalos explica que un himno patrio es un símbolo complejo porque está compuesto de signos naturales (los hechos históricos), signos artificiales (voluntad celebratoria) y signos consuetudinarios (creados por la fuerza de la costumbre).

Esta complejidad interna del símbolo hímnico induce a considerar un elevado y delicado equilibrio entre lo emocional y lo conceptual. En consecuencia, precisa que es innegable que un símbolo hímnico genere hábitos y costumbres, los mismos que pueden llegar a obnubilar la percepción del elemento conceptual como justamente ocurre en el Himno Nacional del Perú, donde se practica o tolera un tradicionalismo erróneamente concebido incompatible con una tradición constructiva, potencializándose el signo consuetudinario, debido, entre otros, a una confusión entre lo que significa una tradición constructiva y un tradicionalismo motivado por una equivocada percepción del significante (signo o palabra) y significado (idea o concepto).

 

“Cuando lo consuetudinario se sobrepone en la vigencia de un símbolo hímnico, da lugar a que en este surja lo intangible, invariable e inmodificable, perdiendo su vitalidad; es decir, cae víctima de un tradicionalismo, reacio a cualquier cambio que asume el pasado de manera conservadora y estática; a diferencia del tradicionismo que hace el pasado de forma creadora y dinámica”, refiere.

 

EL HIMNO PERUANO

Rivera Dávalos se ha ocupado en demostrar su tesis de que el Perú no tiene un himno patrio, pues considera – resultado de su estudio – que este es un himno falso y no representa a los peruanos, ni posee cualidad alguna de himno, “excepto por su bella música”, que en su opinión juega un rol negativo al facilitar la incidencia dañina de su composición literaria en la mentalidad y en la consciencia nacionales. Para él, el asunto del himno es un tema aún irresuelto a pesar de 190 años de vida republicana.

 

“Mis estudios, análisis e investigaciones del denominado Himno Nacional del Perú, enmarcados en los fines y objetivos de la filosofía hímnica, revelan que este mal llamado himno es anacrónico y tiene un carácter temporal y, como seudo himno, representa una apología al lamento de carácter masoquista que no se sitúa en la categoría de himno por contener mensajes negativos que no contribuyen a la identidad e integridad nacionales, menos a elevar al significado ético-político de la Nación”, señala.

 

El autor anota que el análisis de la problemática del Himno Nacional no solo implica su carácter interdisciplinario, sino también la complejidad en la que se ha convertido, como consecuencia de las diversas distorsiones, adulteraciones y hasta manipulaciones políticas que ha sufrido a lo largo de su existencia artificial, proceso durante el cual se han producido diversos fenómenos socio-políticos informales y formales, hechos a los que se suma que no existe una historia completa ni verdadera de este símbolo patrio, razones que justifican su análisis desde diversas ópticas.

 

APLICACIONES

Para arribar a tales conclusiones, el autor ha aplicado diversas ramas de la filosofía que permiten entender los fenómenos que coexisten con el Himno Nacional del Perú. Una de ella es la metafísica, a partir de la cual ha determinado que en el canto nacional se observa la desnaturalización del principio de solidaridad y la distorsión del principio de temporalidad.

 

Julio César Rivera remarca que cuando el general José de San Martín convocó a concurso la composición de la letra y música de lo que hoy llamamos himno, lo hizo con la precisión de que se trataban de la Marcha o Canción Nacional, radicando ahí su intencionalidad de no fijar una pieza musical que perdure en el tiempo, sino que exalte el momento que se vivía en 1821 con la gesta libertadora y anime a los peruanos a defender la causa.

 

“El citado principio de solidaridad se encontraba en forma indirecta e implícita en el coro de la ex Marcha o Canción Nacional, pero se extinguió al cumplir su finalidad en el proceso de la independencia en 1824, con la batalla de Ayacucho y al fenecer su carácter temporal otorgado por el general San Martín, mediante Decreto del 7 de agosto de 1821. El carácter de himno, mal dado a la marcha de 1821, se oficializó con la denominada Ley de Intangibilidad de 1913. Desde una óptica metafísica, no es factible considerar al actual denominado Himno Nacional del Perú como himno patrio por encontrarse en situación anacrónica; contexto en el cual el principio de solidaridad se encuentra ausente y los principios de temporalidad y atemporalidad hacen que estén en permanente colisión e ingresa a un campo lindante con un símbolo antiético por los disvalores que emanan de su símbolo discursivo”, refiere.

 

El investigador ha aplicado también la fenomenología, la dialéctica, la axiología y la hermenéutica y, además, ha realizado una revisión de los niveles semánticos en los histórico, político, psicosocial, gramatical, literario y simbólico del llamado himno del Perú, concluyendo en base a ello que la letra entonada no representa un sentir actual y tampoco ayuda a construir una identidad sustentada en los valores de la patria. 

 

“El carácter provisorio que el Libertador San Martín imprimió a sus actos de gobierno se aprecian también cuando otorgó la Marcha Nacional, dejando al consenso de los peruanos la elección de un himno patrio posterior”, señala.

 

EL CORO

Rivera Dávalos sostiene que la letra del Himno Nacional del Perú, en particular el coro, en esencia representa una celebración anacrónica que personaliza la libertad de manera momentánea, presuntuosa y jactanciosa, reduciendo su trascendencia al exclamar “Somos libres” en lugar de sublimar a la libertad. Explica que su manifestación de carácter temporal y personalizado en la evocación de ser libres, es una simulación de ella; situación que no corresponde a la naturaleza de la libertad, ya que esta, ontológicamente, es una condición de la existencia del hombre y axiológicamente un valor.

 

“La evocación de la condición de una libertad política obtenida casi dos siglos atrás y exclamada en un himno patrio, da la idea de una libertad cosificada en el tiempo y de una libertad pasiva que no motiva a la acción e insinúa que el individuo es libre porque la patria lo es, cuando es la inversa porque si el hombre no es libre la patria tampoco lo es, dando lugar a un conformismo de dicha condición”, indica.

 

En el detalle, el investigador precisa que la alusión a la libertad en el primer verso del coro, con la expresión “Somos Libres”, connota un carácter personal y temporal que, usualmente, corresponde a ser manifestado cuando el momento y las circunstancias así lo amerita; por ejemplo, para celebrar un acontecimiento luego de su realización inmediata, tal como se produjo con motivo de la celebración de la independencia obtenida en aquella época, en la que fue plenamente válida dicha exclamación, justificándose la inclusión de la frase en la Macha o Canción Nacional, canción motivadora del proceso de independización.

 

“Dicha exclamación en un himno patrio, en la actualidad carece de sentido por corresponder a una época pretérita ya superada, que luego de culminado el proceso libertario devino en anacrónica, ya que exclamar ‘Somos libres’ da la impresión que seguimos buscando la libertad política, cuando en verdad ella ya fue un hecho y hoy es una realidad, salvo que, inconscientemente, se piense que no somos libres, pero si este es el caso, con mayor razón, no deberíamos pregonar ser libres, porque nos estaríamos engañando.

 

De otro lado, expresión “Somos libres” hecha, reiteradamente, fuera de lugar y en forma extemporánea, al margen pedante da lugar a un anacronismo, por cuanto se refiere a un hecho ya logrado en el pasado histórico, cuya repetición innecesaria resulta incoherente con la esencia misma de la libertad no es un ente estático con vigencia permanente, puesto que su vigencia es dinámica y está sujeta al cuidado, a la preservación y a la defensa que se haga de ella, de lo contrario languidece y puede fenecer, sin que nos demos cuenta”, señala.

 

Anota que axiológicamente la libertad es un valor que se realiza o plasma en el ejercicio de las virtudes e incluso puede ser comparado con el amor, que requiere ser practicado y cuidado en su propia dimensión, para merecerlo. “Es decir, a la libertad no basta tenerla, sino que es preciso siempre atenderla, cuidarla y defenderla para así merecerla”, enfatiza.

 

De otro lado, la segunda parte del verso inicial del coro “Seámoslo siempre”, si bien responde al deseo de ser libre se encuentra en forma imperativa, al encontrarse el pronombre “lo” como complemento del verbo ser (seamos). Sin embargo, tal carácter imperativo se debilita, debido a que en la ejecución del canto el indicado pronombre “lo” es separado de la última sílaba de la palabra (seámoslo), por la cadencia de la música, perdiéndose el carácter imperativo, y se canta separado, dando lugar a que el verso tenga otro matiz o connotación en el solemne acto de canta, quedando en el vacío la intención del autor, expresada en el indicado carácter imperativo.

 

SEXTA ESTROFA

En relación a la sexta estrofa, que se canta en la actualidad en el reemplazo de la apócrifa que iniciaba con “Largo tiempo el peruano oprimido…”, del primer al cuarto verso se sugiere que los Andes, como las zonas más elevadas del país, mantengan la bandera anunciando a la eternidad el esfuerzo con que se consiguió la libertad. Igualmente, del quinto al octavo verso se sugiere la esperanza de vivir tranquilos bajo la sobra de nuestra bandera y de la libertad lograda, por lo que se invoca renovar diariamente el juramento de ser libres ante el Dios de Jacob.

 

“Si bien dichos versos reflejan belleza y coherencia con el proceso libertador, sin embargo se advierte que violan los incisos 2 y 3 del Artículo 2 de la Constitución Política del Perú, al limitar la libertad de cultos únicamente al Dios de Jacob, dios de los hebreos o judíos, en lugar de referirse a una sola divinidad con carácter universal, como corresponde a una sociedad con libertad de culto y existencia de varias religiones, así como a un Estado laico”, advierte.

Asimismo, con relación al quinto verso (“A su sombra vivamos tranquilos”),  refiere que este uno de los mensajes que en forma expresa y directa, entre otros factores, pareciera haberse compenetrado más en el modo de vida de la sociedad peruana.

 

“En efecto, tan grande es la tranquilidad que ella se ha tornado en indiferencia e indolencia cundiendo en la mayoría de la población, la misma que opaca una visión de futuro y nos paraliza para hacer frente a la solución de los múltiples problemas que aquejan al país. Lo expuesto nos lleva a pensar que el denominado Himno Nacional del Perú no traduce las aspiraciones, expectativas, valores y afectos de nuestra contemporaneidad nacional e induce a mantener los complejos, temores y sensaciones traumáticas a las que nos vimos sometidos durante tres siglos de horror en la vida colonial y dos siglos de horror y terror en la vida republicana, debido, entre otros factores más visibles, a que el indicado himno en sus mensajes retroalimenta tales hechos con una historia falseada”, cuestiona el autor.

 

+ NOTICIAS

  • Rivera Dávalos fue uno de los promotores de la supresión de la apócrifa estrofa de “Largo tiempo” del Himno Nacional del Perú.
  • La obra del investigado se ha difundido en Estados Unidos, Irlanda, Chile, Inglaterra y Brasil.

Leer más


RECUERDOS DEL SULTANISMO GUANERO: EL DERROCHE DEL ERARIO Y LA CORRUPCIÓN

Escribe: Freddy R. Centurión González
Edición N° 1022

  comentarios   

A lo largo de nuestra historia republicana, el Perú ha tenido toda clase de gobernantes, muchos de los cuales, más que destacar por méritos o virtudes, han visto su figura empañada por actos de corrupción que han lastrado el desarrollo de nuestro país.

 

Max Weber consideraba entre los tipos de dominación al sultanismo, considerándolo como el modelo donde todo depende del libre albedrio del gobernante. Como el gobernante piensa estar por encima de la ley, no distingue entre el erario y las rentas personales.

No por casualidad, don Jorge Basadre usó esta distinción para titular su libro póstumo, “Sultanismo, corrupción y dependencia en el Perú republicano” (1981), donde formuló una severa crítica de los gobiernos republicanos, considerando al sultanismo como la base de la corrupción en el Perú, ya que el mandatario puede usar y usa al Estado para su beneficio, formando a su alrededor una camarilla de interesados en que prosiguiese la danza de los millones. Y en ninguna época se vio ese fenómeno con más fuerza, que en la época del guano.

 

ECHENIQUE Y LA “CONSOLIDACIÓN”

Después de dos décadas de inestabilidad política y perturbaciones económicas, el gobierno del mariscal Ramón Castilla (1845-1851) parecía ser el inicio de un fortalecimiento del Estado central, que se vio beneficiado con las ganancias de la comercialización del guano de las islas. Dada la coyuntura, se pensó que era hora que el Estado honrase los compromisos contraídos tanto a nivel externo, como a nivel interno. Una deuda interna bien servida sería la base sobre la cual sustentar el desarrollo financiero y económico del país. Existían dos tipos de deuda: la más grande, proveniente de expropiaciones, préstamos forzosos y créditos durante la década de 1820; y la que surgía por los préstamos de emergencia logrados por el Estado republicano en las agitadas décadas de 1830 y 1840, por lo común a muy altos intereses.

Al entregar el poder, el mariscal Castilla había expresado que la conversión de la deuda interna prevista en la Ley de Consolidación, “ley de consuelo y de sólidas esperanzas para una multitud de familias”, llegaría cuando más, a 6 o 7 millones de pesos. Pero las leyes que al efecto se habían dado, eran defectuosas ya que no establecía claramente el cómo reconocer las deudas poco sustentadas, y tampoco establecía el endose o traspaso de los títulos de la deuda, todo lo cual abrió amplio margen a la especulación y al fraude. Fue en tal coyuntura, que Castilla entregó el poder al general José Rufino Echenique, uno de los hombres más ricos del Perú en aquella época, quien continuó la obra progresista de Castilla, pero se rodeó pronto de una camarilla, donde destacaba el corrupto general Juan Crisóstomo Torrico, que utilizó las defectuosas leyes para enriquecerse a costa del erario.

Hasta 1851, cuando Castilla dejó el poder, se había reconocido 5 millones de pesos como deuda interna; el gobierno de Echenique reconoció 19 millones más, dando lugar al surgimiento de “nuevos ricos”. Se falsificaron documentos y firmas: el mismo Echenique reconoció en sus Memorias que se falsificaron las firmas de San Martín y Bolívar; aparecieron agentes intermediarios que cobraban elevadas comisiones, de forma que los reclamantes originales recibían sumas menores a las esperadas. Un informe de la Caja de Consolidación en 1855, declaró que más de 12 de los 19 millones reconocidos por Echenique, tenían origen fraudulento.

El manejo de la deuda interna fue denunciado por los opositores a Echenique, en concreto Domingo Elías, como despilfarro y corrupción. La sociedad civil estaba asqueada, y no es de sorprender que Echenique fuera derrocado tras una tremenda insurrección popular entre 1854 y 1855, encabezada por Castilla, que veía a su sucesor deshacer muchos de sus logros, y de paso para volver al poder. Pero con ello, Echenique no se apartaba de la escena pública totalmente.

 

Balta y el Contrato Dreyfus

La década de 1860 se vio marcada por el gran aumento de la deuda externa, debido a los problemas surgidos por el conflicto con España. Las propuestas de solución pasaban por una reforma radical de la estructura tributaria, como la intentada por Manuel Pardo durante su paso fugaz como secretario de Hacienda (1865-1866), y por la modificación del sistema de venta del guano. Ahora bien, la venta de guano estaba en manos de la Compañía Nacional de Consignación, formada por los empresarios locales, muchos de ellos fortalecidos económicamente con la Consolidación. Estos consignatarios adelantaban fondos al Estado Peruano a cambio de la prórroga de sus contratos, dándose así, la paradoja de un Estado enriquecido pero endeudado con los consignatarios.

A tal tarea se abocó el nuevo gobierno del coronel José Balta (1868-1872). Su primer ministro de Hacienda, Francisco García Calderón, encontró un déficit anual de 19 millones de soles, para lo cual, buscó sanear la administración y negociar con los consignatarios una reforma del sistema, pero la opinión pública y el mismo presidente Balta, se encontraban en contra de los consignatarios. A tal coyuntura habían contribuido las denuncias formuladas por Guillermo Bogardus en 1865 sobre los negociados y manejos de los consignatarios con el precio y almacenamiento del guano en los mercados europeos.

Las fuertes críticas a su actuación llevaron al ministro García Calderón a dimitir. Prácticamente nadie quería asumir la difícil cartera de Hacienda, cuando intervino nuestro viejo conocido, el general Echenique. Reivindicado políticamente, ocupaba un asiento en el Senado y tenía gran cercanía con el presidente Balta, su antiguo subordinado.

En tal coyuntura, Echenique recomendó a un sobrino lejano para que se hiciese cargo de la conflictiva cartera. Sin tener estudios fuera del Seminario u otra ocupación fuera de la comercialización de productos farmacéuticos, Nicolás de Piérola hacia su entrada a las grandes páginas de la historia nacional como ministro de Hacienda el 30 de enero de 1869, el mismo día que cumplía treinta años, edad requerida por la Constitución de 1860 para ser ministro.

El inexperto ministro, pronto evidenció un nuevo enfoque para resolver la crisis: contratar un empréstito externo para cubrir el déficit mediante una licitación previamente autorizada por el Congreso en enero de 1869. Pero mientras se hacía tal licitación “abierta”, Piérola ya estaba en tratos con la casa francesa Dreyfus Frères et Cie… El Gobierno formuló y envió instrucciones secretas a dos de sus agentes en Europa (uno de los cuales era hijo del general Echenique), los cuales ajustaron un contrato ad referéndum con la casa Dreyfus en julio de 1869, por la cual, Dreyfus compraba al Estado dos millones de toneladas de guano, y se convertía en el único vendedor del fertilizante en Europa, cuando venciesen los contratos de los consignatarios, además de encargarse del pago de la deuda externa y entregar mensualmente al Estado, 700 mil soles para gastos ordinarios.

Con el apoyo de otras empresas francesas, Auguste Dreyfus se convirtió en acreedor, agente financiero y contratista del guano. Con hábil visión, Dreyfus repartió acciones entre peruanos de interés estratégico en la ratificación del contrato, incluyendo empresarios, abogados y negociadores; además, adelantó fondos al Estado peruano, de forma que una posible cancelación del contrato sería nociva para la ya abultada deuda peruana. Y en efecto, los consignatarios nacionales,  que contaban con derecho a preferencia por una ley de 1849, ofrecieron mejorar la propuesta de Dreyfus. Todo fue en vano, por lo que los despojados consignatarios recurrieron a la Corte Suprema que falló en su favor. Pero el Gobierno estaba decidido a seguir adelante que pasó por alto la sentencia y logró tras ardorosos debates y sustanciales sobornos, la aprobación del contrato en noviembre de 1870.

 

DEUDA Y FERROCARRILES: DEL SUEÑO A LA PESADILLA

Desde la década de 1860, voces ilustradas reclamaban que el dinero del guano, temporal al fin y al cabo, fuese utilizado en construir obras que sirviesen para promover el desarrollo del país. Balta compartía esa creencia, creyendo que con ello alejaría del Perú el riesgo de guerras civiles. En la creencia de que el contrato Dreyfus había salvado al Perú de la bancarrota, y olvidando que el país no tenía otra manera de salvar el déficit de su presupuesto que recibir sin ninguna merma la mesada pactada por Dreyfus, se pensó en levantar empréstitos para construir ferrocarriles que enlazaran las capitales de la República y dieran al territorio la unidad de que entonces carecía.

Dos empréstitos fueron contratados con la casa Dreyfus: uno por 59 millones de soles, y otro por 75 millones más, comprometiendo lo último que quedaba de las rentas guaneras. Lo malo fue que en vez de invertir con calma, construyendo bien un ferrocarril y financiando los restantes con sus rentas, se actuó a lo loco, construyendo diez a la vez, sin plan alguno, de forma que el dinero se acabó y los ferrocarriles llegaban a puntos donde poca utilidad podía tener. De esta forma, del poder de los consignatarios, el Perú pasó al poder de Dreyfus, que daba con mano pródiga los millones, y de Meiggs que los recibía y manejaba, deslizándolos entre los dedos.

Es en aquel momento, cuando destaca la figura de Henry Meiggs, el "Pizarro yankee", un empresario que contrató con el Estado la construcción de numerosas vías férreas por un total de 1782 kilómetros con un valor de casi 140 millones de soles pagados por bonos del Estado. Meiggs logró ganar las licitaciones gracias a más de 11 millones de soles invertidos en sobornos y arreglos secretos, los cuales eran cargados a la cuenta total de la obra. Cuando el empresario norteamericano murió en 1877, dejaba concluidos 1260 kilómetros de vías, además de un berenjenal de deudas y derechos sucesorios sobre las obras paralizadas por la crisis.

El saldo de esa época lo dejamos en labios de un contemporáneo, don Carlos I. Lissón: “El resultado de todo esto fue: que cuando se ajustaron cuentas salimos debiendo cuarenta millones de libras esterlinas; que el Ministro de Hacienda de aquella época (Piérola), preclaro entendimiento que conserva aún su nombradía y fueros hasta el presente, no vio más recurso, para satisfacer en parte los gastos públicos, que celebrar un nuevo contrato por el cual quedamos sujetos a una exigua mesada que nos daba Dreyfus, llegando al término vergonzante de los pródigos que han abundado en riquezas; que con este contrato Dreyfus cerró su caja; y que cuando Chile comenzó a armarse para hacernos la guerra, y se pensó en la defensa, Dreyfus protestó nuestras letras y nos quedamos sin buques de guerra para contrarrestar a nuestro enemigo, que a su placer ha satisfecho en nosotros sus antiguos y profundos odios; que aquella paradoja, de que gastando el porvenir se ponía término a las revueltas civiles, se tradujo en un sangriento motín de cuartel (el golpe de los Gutiérrez), en que se dio el inaudito escándalo en nuestra patria de ser victimado el Presidente de la República; que la Administración Pardo que le sucedió, tuvo que pasar por las horcas caudinas declarándose en bancarrota; tomando en consecuencia con férrea mano las llaves del tesoro, origen único de su holocausto en el santuario de la ley; que sin embargo de los 40.000,000 gastados, los ferrocarriles quedaron inconclusos, y así lo habrían estado aunque se hubiese invertido en ellos doble suma: que bajo el pretexto de inconclusos, están arrendados, con mengua de la reputación de altos personajes, privándose a la Nación de sus productos, lo que es incalificable; que aunque algunos ferrocarriles han avanzado al interior, no han traído aquellas abundantes cosechas, ni proporcionado más trabajo al pueblo, ni fomentado industrias antiguas ni nuevas, ni realizado todas aquellas maravillas que tanto se pregonaron; y por fin, que si se exceptúa uno que otro negociante que algo guardó del derroche general, y se refugió en París, riéndose de nosotros y dándonos al diablo, los favorecidos de entonces, inclusa la susodicha camarilla, están hoy arruinados: no se ha formado ninguna fortuna privada productiva con los ferrocarriles; y todos a la postre quedaron en la pobreza en que estaban antes de que se emprendiese su construcción. Éste fue el fin de los ferrocarriles”.

Leer más


EL CRIOLLISMO: EXPRESIÓN DEL SENTIR NACIONAL

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

La música criolla es sin duda una de las principales expresiones de la identidad nacional, siendo el resultado de una mezcla de ritmos que ha sabido sintetizar los sentimientos de la gente, alcanzando fama mundial por su calidad melódica e idílicas letras.

 

Lambayeque es uno de los más sólidos focos del criollismo en el norte del Perú. Aquí no solo han nacido afamados autores como Luis Abelardo Núñez y José Escajadillo Farro, sino también estilos propios que le han dado al género musical mayor riqueza.

 

“La música criolla es básicamente costeña, está a lo largo de la costa del Perú, que es la región que más se identifica a nivel internacional, aunque lo más oriundo de nuestra cultura musical está en la sierra central. El criollismo tiene bastante influencia española y negra, nosotros somos una mixtura de razas y eso se ve en esta música que nos identifica. Cuando los peruanos estamos fuera nos acordamos del país al escuchar temas como ‘Todos vuelven’ o ‘Mi Perú’”, refiere José Soto Guerrero, reconocido guitarrista con casi 40 años dedicados al género criollo.

 

LA TRANSICIÓN

“Pepe”, como se le conoce en el mundo artístico, señala que para ejecutar una pieza del criollismo se necesita “gusto”, e incluso cierto atrevimiento, como el que están mostrando jóvenes intérpretes que han optado por fusionar algunos temas para, en cierto modo, actualizarlos.

Comenta que uno de los pioneros en esta cruzada de modernización del criollismo, que marcó la transición entre la guardia vieja y la nueva generación de compositores e intérpretes, es precisamente José Escajadillo, nacido en Ciudad Eten, quien en 1972 grabó un disco en el que dejó de lado el compás del “tundete”, característico del criollismo, y le dio mayor cadencia y melodía a sus composiciones. Así nació el vals romántico.

Junto a él, hicieron lo propio otros grandes autores como Félix Pasache, quien compuso “Déjalos”, vals que han interpretado artistas como Delia Vallejos, Armando Manzanero, María Martha Serra Lima y Ana Gabriel,  y Juan Mosto, padre de “Otra vez corazón” y “Te acordarás de mí”.

“Dieron vida a un vals muy diferente al tradicional, al de callejón, al de los Barrios Altos de Lima. Sin embargo, ello no desplazó a la música criolla antigua, que tiene unos valses increíbles como los de Felipe Pinglo Alva”, asevera.

El maestro José Soto indica que es justamente Pinglo el más grande del criollismo de todos los tiempos, pues solo hace falta escuchar la belleza de valses como “El plebeyo” para reconocer la sensibilidad que caracteriza a sus composiciones.

Otros como él, refiere, son Pablo Casas Padilla, autor de “Anita”, y Manuel Covarrubias.

 

EL NORTE CRIOLLO

Como se ha dicho, la zona norte del país le dio al criollismo una característica propia y esto no solo por el lenguaje sencillo que han utilizado sus compositores, sino también por el ritmo del vals, que se torna más alegre que el limeño y de mayor simpleza en cuanto a notas y acordes.

José Soto explica que la música criolla limeña es mucho más compleja, con círculos armónicos más elaborados y que presenta menor fuerza, a diferencia del valse norteño, que sigue una corriente bien definida.

“Se siente la música y es muy diferente al valse limeño, que incluso tuvo clasificaciones por zonas. No es lo mismo un vals de los Barrios Altos que uno de La Victoria, en cambio en el norte el ritmo es mucho más parejo”, define.

De esta parte del país destaca el ferreñafano Luis Abelardo Núñez, con temas que se han perennizado como “Mal paso”, “Ansias” o “Arrullo”, autor también de famosas marineras como “Que viva Chiclayo” o “Saca chispas”.

También sobresale el piurano Miguel Correa Suárez, y entre los compositores de marineras Emilio Santisteban Niño, tío de “Pepe”, quien dio vida a “Chiclayanita”.

 

TRADICIÓN POPULAR

De lejos, la música criolla es la compañera perfecta de las reuniones familiares, en especial a la hora del almuerzo, aunque según Soto Guerrero esta es una tradición que lamentablemente se ha empezado a perder en los hogares peruanos, al verse desplazada por otros géneros como la cumbia.

Mito o realidad, el criollismo también está asociado a la vida bohemia. El maestro Soto recuerda que en sus inicios, cuando apenas tenía 13 años, ya sufría los efectos de las noches de serenata y jarana, que incluso ocasionaron que lo jalaran de año en su amado Colegio Nacional de San José.

“Todo músico es bohemio, yo empecé a tocar guitarra a los 13 años de edad y a los 16 años, cuando estaba en cuarto de media, los del San José me jalaron porque más paraba en las juergas y en las serenatas que en el colegio; también dejé mi carrera por la música, me faltó solo un ciclo para terminar mis estudios de Derecho. Sin embargo, debo confesar que conozco a gente bohemia y a compositores que no beben licor. Hay de todo”, señala.

José Soto refiere que el criollo tiene que sentir la música, porque hay gente entusiasta a la que le gusta el género, pero aun así, por más que lo estudia, no logra calar en la gente.

“Para hacer música criolla se tiene que estar con ella, nacer con ella o ir aprendiéndola. Yo tengo un amigo que aprendió porque tuvo un maestro, pero a la hora de tocar no muestra sentimiento. Para eso hay que tener alma”, afirma.

 

EL PORVENIR

Así como los Barrios Altos o La Victoria, en Lima, en Chiclayo el sector más criollo de todos es El Porvenir, no solo porque en él han vivido verdaderas estrellas como Panchito Jiménez, “El león del norte”, sino también porque allí funcionó el único Centro Musical que ha tenido la ciudad hasta hoy, el mismo que fue fundado por don Everardo Guerrero, tío del maestro Soto.

“En mi barrio tocábamos guitarra Fener Machuca y yo, siendo adolescentes. Luego él tuvo un período de 10 años en los que se dedicó, por su cuenta, a estudiar música clásica, hasta que pudo desarrollar toda su técnica como concertista de guitarra. En paralelo, yo estaba en otra nota. En el barrio mi chapa era ‘Ñato’ y siempre me llamaban para las serenatas”, recuerda.

En El Porvenir, la jarana también se armaba bajo los compases del banyo, instrumento que en el género hicieron famoso Los Mochicas, de Nicolás Seclén, y que ha empezado a recuperarse para el criollismo gracias a la labor de la Peña Lambayecana, dirigida por Melvin Almonacid.

Otro instrumento popular en el criollismo lambayecano es el pianito.

“El único piano que había en Chiclayo era del señor Cólera, de El Porvenir. Él era un moreno, gordito y su apellido era Cólera, y tenía un callo en el codo porque así golpeaba el piano. Ya después evolucionó y se compró un pick up a batería en el que ponía sus discos grandes, esos de 78 revoluciones, con unas agujas grandes. Yo lo he visto cuando estaba en la casa de mi tío, así se armaba la jarana”, recuerda.

De El Porvenir han salido reconocidos intérpretes criollos como Aldo Jiménez y su hermana Cali; Los Mochicas con la guitarra de don Miguel Seclén; Pedro López, reconocido percusionista, Pedro Bardales, José María Castañeda, las hermanas Paz, Chichi Soto, Nery Mauricio y Darwin Liza, también destacado cajonero.

 

SEÑOR DE LAS PEÑAS

“Pepe” Soto pertenece a la generación 80 de la corriente criolla de Chiclayo, justo cuando el movimiento peñero alcanzó su máxima expresión en la ciudad.

Empezó muy joven, y lo que ganaba era – como él dice – “para su gasto”.

Sus primeras presentaciones como guitarrista las realizó en “El huerto de mi amada”, acompañando a otro grande del criollismo lambayecano, el también guitarrista Tito Monsalve. El debut fue haciéndole el marco musical a Roberto Tello.

Luego tocaría junto a José Castellanos y así nacería, con el tiempo, “Los Pepes”, trio que además integró Pedro López en el cajón.

“Toqué casi en todas las peñas, menos en La Casona porque era muy chibolo. Toqué en El Embrujo, en El Paraíso y en la Brisa del Mar, que fue la última gran peña que hubo en Chiclayo”, recuerda.

Tuvo una exitosa temporada en Piura y luego volvió revestido de fama para acompañar a reconocidos cantantes como Luis Abanto Morales, Panchito Jiménez, Eloísa Angulo, María de Jesús Vásquez, Ester Granados y Alicia Maguiña. También acompañó a Arturo “El Zambo” Cavero y a Edith Bar, y en una oportunidad, sin querer, compartió escenario con Julián Jiménez. 

Leer más


SUPLEMENTO FIESTAS PATRIAS: 2017

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

  comentarios   

Leer más