En Sudamérica, el Perú es uno de los países con mayores atrasos en la implementación del uso de energías renovables, pese a tener uno de los marcos legislativos más avanzados del continente. El tema cobra mayor relevancia considerando este es uno de los territorios más vulnerables al cambio climático, cuyos efectos se hacen cada vez más notorios, como lo ocurrido en el 2017 con el atípico Niño Costero. La realidad revela una alta responsabilidad del Estado.
Una de las aristas más serias del problema la representa la matriz energética. En el país el uso de combustibles fósiles para la generación de electricidad y el funcionamiento de industrias y del transporte representa una de las principales fuentes de contaminación del medioambiente, perjudicando directamente a la salud de la población.
En la otra vereda está el uso de las energías renovables, con una escala mucho menor que no supera el 3.8 %, cuando lo necesario para mitigar el impacto sobre el planeta es su utilización con mayor amplitud, tal como está planteado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030.
Lo paradójico es que América Latina es uno de los continentes que menos aprovechamiento hace de las energías renovables pese a contar con ingentes recursos, como las fuentes eólicas, solares o geotérmicas, además también las hídricas para la generación de energía, aun cuando existe el debate sobre la construcción de hidroeléctricas y los impactos que estas tienen en ecosistemas o sobre la soberanía territorial de las comunidades.
BUENAS ENERGÍAS
Alan Fairlie Reinoso, representante del Perú en el Parlamento Andino, actual presidente de su Cuarta Comisión, referida al desarrollo e integración económica, producción, competitividad y complementariedad, infraestructura y energía, refiere que así como existen fuentes de energía que al ser aprovechadas pueden significar un costo para la biodiversidad, existen otras que no tienen efectos colaterales y que en el caso nacional tampoco son aprovechadas. Una de ellas es la energía solar para implementar viviendas calientes en la sierra.
“Es casi un crimen que no se emplee sabiendo que la gente se muere de frío, más todavía teniendo universidades e investigadores que han logrado este tipo de innovaciones. Lo que hace falta, entonces, es voluntad política del Estado, para poner recursos y del Congreso de la República, para crear las normas y dispositivos que incentiven el uso de energías renovables”, menciona.
En la región, países como Chile y Uruguay, el primero con una mayor intervención privada y el segundo con más inversión del Estado, han alcanzado notable éxito en el uso de las energías renovables.
En consecuencia, existen experiencias cercanas exitosas que pueden servir de referencia para el Perú. También hay creaciones propias que están a la espera que los estamentos de gobierno (nacional, regional y local) las impulsen.
“En comparación a los países vecinos estamos rezagados. Lamentablemente, a pesar que existen propuestas y dispositivos que nos ponían a la vanguardia hace diez años, nos hemos quedado lentos en la implementación. Tenemos incluso países que pueden ser considerados como de menor desarrollo, como Ecuador y Bolivia, en los que sus Estados han realizado importantes inversiones y han logrado, con el apoyo de la cooperación, avances significativos”, contrasta el parlamentario andino.
POLÍTICAS DE ESTADO
Fairlie Reinoso remarca que en asuntos de este tipo poco importa el sentido ideológico de los gobiernos, si se tiene claro que el objetivo principal es reducir los impactos sobre el medioambiente y hacer uso responsable y sostenible de los recursos que se tienen a disposición en los territorios.
“Esta debería ser una política de Estado de cara al Bicentenario, considerando que a nivel global el uso de energías renovables alcanza, en promedio, al 20 %. Nosotros estamos en menos del 4 %. Se requiere un cambio de la matriz energética de manera urgente”, asevera.
Añade que la situación se torna exigible en atención a las consecuencias del cambio climático sobre el país.
“Somos uno de los países más vulnerables al cambio climático, de forma tal que esta es una urgencia de actuar. Ya no es una moda o una tendencia de la agenda internacional, sino una verdadera necesidad nacional”, menciona.
FALTA DE IMPULSO
Durante el gobierno de Ollanta Humala Tasso se impulsó la creación de los primeros parques eólicos en el Perú, dinámica a la que no se le ha dado continuidad en la administración actual.
Está inercia del gobierno peruano es opuesta al buen escenario que tiene en el contexto internacional este tipo de inversiones, cada vez más rentables en el continente. Solo en América Latina se suman, actualmente, más de 15 mil millones de dólares de inversión en parques eólicos.
“Esta actividad empieza a ser más rentable para las empresas privadas, sobre todo porque los costos de la implementación se han ido reduciendo. Lo mismo sucede con los paneles solares. Hoy en día China los exporta a bajo costo, la tarea está en establecer cómo nuestra economía hace un uso provechoso de este buen momento”, indica.
PARQUE AUTOMOTOR
El parque automotor peruano es, en la lista, otro de los factores que agravan la situación medioambiental y frente a ello el Estado también ha descuidado algunas de las buenas iniciativas que antes permitieron su modernización, como el otorgamiento del “Bono del chatarreo”, por ejemplo.
A decir de Alan Fairlie, se requiere de una continuidad de políticas de Estado independientemente de los gobiernos, las que permitan actuar tanto en el área urbana como rural.
“En el área urbana el transporte es un caos y su mejora debe estar ligada a una política de ordenamiento territorial. En la medida que haya ordenamiento territorial y políticas de innovación en la ciudad y el campo, temas como la generación distribuida y otros, vamos a avanzar. Entonces, se necesita una acción concertada entre el Estado, la academia, la empresa y el sector político para, junto a la cooperación internacional, dar pasos hacia adelante”, señala.
El CEPLAN
Mientras aquello no se dé, el parlamentario andino sostiene que el Perú está muy lejos de la visión que el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico – CEPLAN, diseñó inicialmente para el 2021, año del Bicentenario, y ahora para el 2030.
“Es difícil, es muy difícil, y el tema también pasa porque el CEPLAN no tiene el peso de un ministerio. Debería tener rango ministerial. En los años 90 se eliminó el Instituto Nacional de Planificación mientras que todos los países tienen un Ministerio de Planificación que plantea escenarios de largo plazo para los países y sugerencias”, anota.
Agrega que el CEPLAN actualmente “hace enormes esfuerzos con los pocos recursos que tiene”, cuando sus recomendaciones y estrategias “deberían tener carácter vinculante y obligatorio para todos los sectores”.
MOMENTO NACIONAL
Sobre la coyuntura nacional, el parlamentario andino señala que el Perú vive un clima de inestabilidad, con un gobierno que ha perdido crédito entre la ciudadanía.
“Es muy lamentable porque nos acercamos al Bicentenario. El gobernante actual, cuando ganó la segunda vuelta, hizo compromisos con los trabajadores, con la defensa de los estándares ambientales, con los sectores industriales y muchos más, pero no los ha cumplido. Si lo hubiera hecho, si hubiera implementado esa agenda, hoy estaríamos acercándonos a políticas de consenso y Estado. Decidió implementar su plan de la primera vuelta que es el de profundización del actual modelo y lo que ha conseguido es agudizar conflictos y brechas. Esa falta total de regulación, esa falta de Estado, ha llegado a tal extremo que vivimos en un clima de inestabilidad”, sostiene.
Menciona también que con el escándalo de corrupción de Lava Jato y la impericia del gobierno para enfrentarlo se ha generado un halo de desconfianza sobre mecanismos como las Alianzas Público – Privadas, que permitirían reducir el déficit de infraestructura que tiene el país.
“Tiene que haber una regeneración moral de la República, una renovación de cuadros. No solo expresidentes, también el actual mandatario tiene una crisis de credibilidad y legitimidad que hace inviable su continuidad. Debería buscarse dentro del marco democrático su salida y ocuparnos con un gabinete de unidad nacional hacia el Bicentenario”, enfatiza.
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