En tanto, la planilla de los trabajadores asciende a 375 mil 251 soles.
El Sindicato Provincial de Trabajadores. Municipales de Chiclayo - SITRAMUNICH, cumple 64 años de vida institucional en medio de la pandemia por el Covid-19 que agravó la crisis financiera de la comuna. Al respecto, el secretario del gremio edil, Rafael Margaret Reyes. Señaló en exclusiva para Expresión que la planilla de la comuna asciende a un millón 667 mil 251 soles.
Explicó que durante la gestión de Marcos Gasco Arrobas ingresaron 220 trabajadores bajo la modalidad CAS y 110 por locación de servicios. En su conjunto, ambas planillas suman 832 mil soles. Sumado a ello, están los funcionarios (405 mil), el acalde (13 mil 500) y lo regidores (40 mil 500). La suma total de todos es de un millón 292 mil soles.
En tanto, Margaret Reyes destacó que la planilla de trabajadores le cuesta a la municipalidad apenas 375 mil 251 soles, producto de los 383 nombrados y 23 contratados.
"El sueldo promedio de un trabajador municipal es de mil 600 soles, aunque hay algunos contratados que percibien menos del sueldo mínimo. Tenemos nuestro pliego de reclamos firmado por el mismo Gasco que hasta la fecha no se ha cumplido. Esperamos un cambio de actitud en él", mencionó.
En esa línea, señaló que el SITRAMUNICH cuenta con 365 afiliados de un promedio de 400 trabajadores que compone la familia municipal. Como gremio, rechazan la excesiva contratación de personal no calificado que convierte a la comuna en una "agencia de empleos".
"A dos años de gestión es casi nada lo que se ha hecho por Chiclayo. Pistas llenas de huecos, comerciantes que llegan hasta el parque principal y caos total en el transporte. Son contados los funcionarios que puedo destacar como la gerente de Recursos Humanos Erika Araujo y el administrador Juan Carlos Ibañez", indicó.
Precisó que la Fiscalía Anticorrupción debe actuar frente a informes concluyentes como el hecho por la Contraloría sobre el caso Veolia. Consultado sobre los tres últimos gobiernos municipales, señaló como denominador común la corrupción, pero subrayó que - en cuanto a obras - la gestión de Torres Gonzales fue la que más hizo.
"Si tuviera que destacar a tres alcaldes serían Alfredo Montenegro de la Oliva, Julio Fernández y Guillermo Baca Aguinaga. Los tres salieron limpios e hicieron en su espacio e historia lo que Chiclayo necesitaba", anotó.
Sobre Arturo Castillo afirmó que se equivocó en atentar contra los trabajadores, pero valoró su ímpetu de hacer obra; en cuanto a Fernando Noblecilla mencionó como virtud su "don de gente", aunque no estuvo rodeado de los funcionarios adecuados; y de Miguel Ángel Bartra resaltó los errores que echaron a perder el buen perfil que sostenía cuando joven.
Finalmente, manifestó que el próximo alcalde debería ser un trabajador municipal, toda vez que conocen el teje y maneje de la gestión edil.