Sube!

No existen noticias en esta categoría para esta edición

TRES MUJERES DEL 18 DE ABRIL: ¡CHICLAYANAS A MUCHA HONRA!

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 957

  comentarios   

Así como Chiclayo festeja su 181 aniversario de creación política como provincia el 18 de abril, hay ciudadanos que tienen la dicha de compartir el mismo día de su nacimiento con el de la ciudad. Este es el caso de Lourdes, Diana y Juliana, quienes son, por partida doble, orgullosamente chiclayanas.

 

“Chiclayana soy y a mucha honra señores”, es la frase que las identifica por compartir el día de júbilo con la ciudad. Ellas, en todos sus cumpleaños, hacen algo muy relacionado con Chiclayo y, al mismo tiempo, aprovechan la fecha para ratificar su compromiso como ciudadanas con la tierra que las vio nacer.

 

LOURDES SALAZAR QUIROZ

Lourdes Salazar es la más joven de ellas. Ella es estudiante de Arquitectura y este 18 de abril cumplirá 19 años de edad. Cuenta que durante todo el tiempo de vida que tiene no ha dejado de sentirse identificada con la ciudad, que ha aprendido a querer y a admirar por haber enfrentado tantas dificultades.

 

El 18 de abril para Lourdes inicia con un desayuno familiar. Luego, acude a la Iglesia de Santa María Catedral para participar, acompañada de  sus padres y hermano, de la tradicional misa por el aniversario de la ciudad, acción que también le permite agradecer por un año de vida.

 

Por la tarde, Lourdes almuerza, como todos los años, un buen plato de cabrito acompañado de frejoles y arroz, para después disfrutar de la compañía de amigos y familiares, quienes llegan a visitarla en tan especial ocasión.

 

“Me siento muy contenta, porque la ciudad es agradable, me gustan todas nuestras costumbres y nuestra comida que es tan representativa. Todos sus paltos tienen algo que los hace diferentes al resto de comidas de otras ciudades, ninguna puede compararse a la nuestra”, comenta.

 

Al igual que toda ciudadana, Lourdes también siente la necesidad de expresar algunas molestias por la situación actual de Chiclayo, como el aumento de la inseguridad y el desorden del tráfico provocado por el exceso de taxistas en el centro de la ciudad, por ejemplo.

 

“Estudié en el colegio Manuel Pardo y en él me inculcaron muchísimo el no sentir vergüenza de mis símbolos patrios, ni de cantar fuerte el himno de nuestra ciudad, así como el participar de actuaciones bailando danzas típicas de la región”, explica.

 

“Solo me gustaría felicitar a Chiclayo por tantos años de existencia y decirle que se mantenga tan hermosa como siempre y tan caracterizada por ser la Capital de la Amistad”, agrega.

 

 

DIANA RIVERA NIZAMA

Próxima a cumplir 28 años el 18 de abril, Diana Rivera Nizama, es bachiller en Sociología y está cursando el último año de la carrera de Derecho en la Universidad San Martín de Porres.

 

“Para mi nacer el mismo día en que se creó la provincia resulta algo muy curioso y me siento muy afortunada que el mismo día en que se celebra a la ciudad siempre hay alguien que recuerda mi cumpleaños por este hecho, es gracioso pero me hace sentir identificada con mi lugar de origen”, comenta Diana Rivera.

 

Ella ve a la ciudad como una hermosa tierra de mistura en donde se puede encontrar a personas de todos los lugares, y que se diferencia del resto por su historia de origen, toda vez que no se debió a una conquista española, sino a gente de pueblo que llegó y organizó el lugar hasta que sea reconocido como tal.

 

“Existen varias historias y una de las más interesantes que conozco es la de la llegada de un indio llamado Chiclayo que se instaló en este lugar, otra nos cuenta que el nombre de la ciudad se debió a un fruto antiguo. No somos una creación española, nos originamos por gente de pueblo y tenemos que sentirnos orgullosos de ser distintos a los demás”, agrega Diana.

 

Durante su día especial, Diana se acompaña al ritmo de la marinera norteña y comparte la celebración con sus familiares y amigos. “Pocos tenemos la dicha de haber nacido en el aniversario de la ciudad y eso me hace feliz. Estoy muy orgullosa de toda nuestra cultura e historia”, añade.

 

Hace poco tiempo, Diana realizó un viaje que la hizo notar que la gran característica del chiclayano es su empatía y elocuencia para hablar, ella explica que las personas que la conocían podían notar su procedencia por ser tan habladora. “En otras ciudades las personas son más serias, pero si alguien pide ayuda a un chiclayano, uno verdadero no te va a dejar”, comenta ella.

 

“Mi ciudad es linda, está llena de gente amable, claro que como toda ciudad no es perfecta y tiene ciertos puntos de declive, y que de hecho incomodan, pero que debemos afrontar para seguir avanzando”, dice.

 

Entre las cosas que Diana quisiera que cambien en la ciudad está la inseguridad y el hecho de tener algunas obras inconclusas alrededor de la zona en donde vive, porque esta situación genera suciedad, desorden y mal aspectos sobre territorio. “Yo me siento algo decepcionada de nuestras autoridades, porque hemos podido observar a funcionarios corruptos que solo han velado por su beneficio”, expresa.

 

Para ella, el mejor consejo para sus vecinos es que puedan escoger a verdaderos chiclayanos como autoridades, porque son quienes cuidarán la ciudad y notarán la necesidad de ciertas obras. “Muchos han perdido el cariño, pero hay otros que siempre están incentivando al crecimiento y que con valores se puede contribuir al desarrollo”, sugiere.

 

Lo que Diana Rivera más desea para este aniversario es que Chiclayo continúe creciendo a nivel económico y que la gente pueda sentir que se está avanzando y que es posible caminar seguros. Además, de que la ciudadanía deje de sentirse molesta por no poder transitar libremente por las calles y que todas las averías u obras sin concluir puedan ser de una vez ya arregladas.

 

El regalo que ella le entrega a la ciudad es permanente, pues todos los días pone en práctica todos sus valores y principios con el fin de apoyar a los demás en su avance y desarrollo. “Creo que si somos más unidos y nos preocupamos en que los otros también alcancen las metas como nosotros, se estaría dando el gran paso que la ciudad necesita”, insiste.

 

Dentro de sus anécdotas como cumpleañera está la historia de que cierto día recibió una llamada de una amiga que se encontraba fuera de la ciudad para saludarla, y ante el asombro de lo sucedido, por tratarse de una amiga distraída, le preguntó como lo había recordado a lo que su amiga le dijo: “Estuve escuchando la radio y dijeron que hoy era el aniversario de Chiclayo y te recordé”.

 

“He visto cómo en otros lugares la gente se siente muy orgullosa de pertenecer a su tierra y creo que eso es lo que nos falta como ciudadanos, sentirnos más orgullosos de nosotros y nuestras raíces. Somos una ciudad con mucho potencial por estar en zona estratégica. Lo que más quiero es el orgullo por ella y que este aniversario sea tan feliz como se lo merece Chiclayo”, finaliza Diana.

 

JULIANA YTURREQUI PACHÓN

Juliana es una orgullosa chiclayana nacida el 18 de abril y que todos los años ha celebrado su onomástico junto a su ciudad, participando de todas las actividades, especialmente, de la serenata que se le ofrece a Chiclayo la noche previa.

 

“El año pasado fue un cumpleaños un poco triste para mí por la pérdida de un familiar, y así como yo la pase en luto, creo que Chiclayo me acompañó, porque justo habíamos a travesado por una serie de conflictos por corrupción y la ciudad se estaba recuperando”, cuenta Juliana.

 

Ella esta próxima cumplir los 48 años y se dedica al rubro de restaurantes apoyando a sus hermanos en su local. El vínculo entre Chiclayo y ella siempre ha sido fuerte, su padre siempre le decía que la ciudad estaba de fiesta por su nacimiento, cosa que ella creía de pequeña.

 

“Nuestra ciudad y su aniversario siempre me han recordado mucho a mi padre, que trabajó en el sector de construcción, es por eso que al mirar un edificio y algunas obras importante en la ciudad yo recuerdo a mi padre, porque sé que el formó parte de esa historia”, comenta.

 

Cuando Juliana cumplió 15 años, como no era sorpresa su cumpleaños al coincidir con el aniversario de la ciudad, percibió que su familia no se preparaba para su onomástico. Sin embargo, ese año, días antes, sus hermanos lograron organizarle una fiesta en dos días, calmando el resentimiento de Juliana y logrando demostrarle todo su cariño.

Deja tu Comentario