Sube!

No existen noticias en esta categoría para esta edición

AL RESCATE DEL IDIOMA ANCESTRAL: QUECHUA LAMBAYECANO: UNA VARIANTE DE LA LENGUA ANDINA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 964

  comentarios   

Reconocidos profesores lambayecanos definen, a través de experiencias, la realidad educativa, lingüística y social por la que atraviesan los quechua hablantes de Lambayeque. Una de las grandes dificultades para la persistencia de esta lengua ancestral es la falta de textos académicos y la implementación de una educación bilingüe. Se advierte también una tendencia de las nuevas generaciones a no solo a querer dejar de hablar en quechua, sino de sentir vergüenza al hacerlo.

 

El quechua Inkawasi-Kañaris, también llamado quechua lambayecano o quechua de Ferreñafe, dialecto que se habla en la zona altoandina de la vecina provincia, en algunas partes del distrito de Salas en la provincia de Lambayeque, en lugares colindantes al departamento de Cajamarca y también en el caserío de Chilcapampa del distrito de Huarmana, Piura.

 

Según manifiesta el docente quechua hablante Hipólito Cajo Leonardo, de acuerdo a los estudios realizados por lingüistas, como el fallecido antropólogo Alfredo Torero Fernández, el quechua se comprende con los dialectos del sur del país como los originados en Cusco, Ayacucho y Puno.

“He tenido la oportunidad de trabajar con ellos y hay algunas variantes. Es como en el castellano del Callao con el limeño, el piurano con el lambayecano, donde hay palabras y frases que no son iguales. No es difícil de aprender el quechua lambayecano”, indica.

 

El quechua Inkawasi-Kañaris consta de 19 fonemas o letras, 16 consonantes y las vocales: “a”, “i” y “u”. No existen letras como “v” y “z”. Asimismo, tampoco se puede juntar dos vocales y en el caso de la “u” se reemplaza por la “w”

 

En el 1975, a finales del gobierno de Juan Velasco Alvarado, el Perú fue el primer país latinoamericano en reconocer una lengua indígena como idioma oficial. Sin embargo, esto solo representó un acto simbólico y no originó cambio alguno hasta 1979, cuando se inició la Educación Intercultural Bilingüe – EIB.

 

EXPERIENCIA DE UN DOCENTE BILINGÜE

Hipólito Cajo narra que los niños quechua hablantes procedentes de Incahuasi cuando van a las tiendas costeñas preguntan, por ejemplo: ¿vindi cafí?, en vez de “¿vende café?” y son tildados de “brutos” e “indios”.

 

“El niño capta ese perjuicio social y cuando uno les habla en quechua, te dicen: ‘no sé, señor, de qué me habla’. También sucede que, en vez de decir ‘mujer’, dicen ‘mujir’. Ellos no conocen las vocales ‘e’ y ‘o’, por eso hablan con sus vocales maternas”, explica Cajo Leonardo.

 

Según cuenta, en un primer momento, cuando el Ministerio de Educación solo enviaba docentes hispanohablantes, todos los alumnos reprobaban al final del año escolar.

 

“Todos sacaban cero. El problema era que el docente les habla en español y el niño le respondía en quechua”, cuenta Hipólito Cajo.

 

Muchos maestros, al notar que los niños no les comprendían, comenzaron a alzar la voz, lo que produjo que empezaran a cohibirse y pensar que el maestro los reñía, cuando solo quería hacerse entender.

 

“Ante esto, el padre de familia les dice: ‘el profesor no es tu padre, ya no te vas al colegio’. Entonces, el analfabetismo continúa. A partir de 1979, el Ministerio de Educación comienza a trabajar la educación bilingüe intercultural apoyando a las regiones que tenían población quechua hablante”, revela Cajo Leonardo.

 

Asimismo, se advierte la necesidad de libros educativos en la enseñanza bilingüe para el primer grado.

 

“Elaboré varios textos, por ejemplo, ‘Ñuqanchikpis’, que significa: ‘nosotros’. Yo había redactado los textos de acuerdo a mi entendimiento. Cuando entrego este texto a los niños y a algunos padres que más o menos podían leer, lo rechazaron diciendo: ‘Nosotros no decimos así, nosotros no somos así”, contó Cajo Leonardo.

 

En el año 1982 se desarrolló el primer libro de lectura para el primer grado llamado Ñanniy, que significa: ‘mi camino’, el cual tuvo cuatro correcciones hasta 1985. En 1989, el Ministerio de Educación apoyó con la publicación del libro Ñanninchik (Nuestro camino).

 

Asimismo, Hipólito Cajo reconoce la enseñanza, asesoramiento y ayuda del reconocido lingüista australiano Gerard Taylor en la publicación de un libro llamado ‘Tarpuy’ (Sembrar).

 

“A los niños quechua hablantes no se les enseñaba más quechua, ellos sabían demasiado, el reto era enseñarles a partir de su lengua el castellano como segundo idioma. Entonces, en primer, segundo y tercer grado, la educación era netamente quechua y gradualmente se incorporaba el castellano hasta que en quinto o sexto grado, el niño era bilingüe. Sin menospreciar su lengua original y, por el contrario, revalorándola, ese niño aprendía castellano”, indica.

 

Fue en el año 1990, que Hipólito Cajo, tras ser invitado por el instituto pedagógico Monseñor Francisco Gonzales Burga para la formación de docentes bilingües, nota que los docentes hispanohablantes tenían mayor facilidad que los quechuahablantes en la escritura quechua.

 

“Me decían: ‘Profesor, tómenos oral, nada de escrito’.  Oralmente, sí logran entenderse; en cambio, si le das mismo mensaje a un hispano, dirían que es incorrecto. El problema es el orden gramatical”, comenta.

 

Por otro lado, Cajo Leonardo revela que existen muchas palabras usadas en quechua lambayecano que tienen origen aimara.

 

 Se cree que, el inca en su afán de conquista, pudo haber llevado grupos del sur del país a Incahuasi para dominar a los cañaris.

 

UNIENDO CULTURAS

La interculturalidad, según Alberto Risco Vega, jefe de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque, se basa en entender la manera en que una sociedad o comunidad diferente a la conocida, se expresa, usa otra lengua y practica diferentes costumbres.

 

“Por ejemplo, para dar a luz, según protocolos del Ministerio de Salud, se debe usar una camilla, pero existen comunidades donde el parto es en cuclillas. Entonces, el protocolo se rompe, porque no ha sido visto desde un punto de vista intercultural. El concepto de interculturalidad debe ser comprendido y difundido”, expresa.

 

Alberto Risco señala que los ciudadanos tienen derecho a ser escuchados en su misma lengua, por ejemplo, al caer en un problema judicial.

 

“La interculturalidad no significa un intercambio, tenemos que entenderla como la igualdad y equidad, poner en práctica y aceptar otras culturas”, expresa el profesor Víctor Vilcabana Sánchez.

 

Por otro lado, Vilcabana Sánchez indica que actualmente en Incahuasi e Cañaris no se enseña el quechua, porque los habitantes saben más que los maestros. Pues, son los mismos maestros quienes son capacitados por el Ministerio de Educación para enseñar en quechua. Asimismo, señala que un grupo de docentes está trabajando en la elaboración de un diccionario quechua en línea para la defensa de la lengua, la página web es www.inkawasi-kanaris.org.

 

“Nosotros somos la variante norte. Algunos estudiosos nos han dicho la variante ferreñafana,  la variante lambayecana. Teníamos la discusión en el grupo de elaboración de material didáctico donde nos mirábamos todos y nos preguntábamos qué nombre le ponemos. Por ahora, hemos quedado con quechua Inkawasi-Kañaris, pero, ¿y los residentes en Salas, Chiclayo y fuera de Lambayeque, cómo quedan? Estamos en eso”, indica.

 

PROBLEMÁTICA DE ESTUDIANTES

El profesor Alfredo Carrasco Lucero precisa que existen muchos términos quechuas que, sin saber el origen, se usan cotidianamente en el castellano de la región. Asimismo, Carrasco Lucero culpa al Estado de transmitir una imagen de extrema pobreza de la zona andina lambayecana.

 

“Hablamos algunas palabras aisladas. Por ejemplo, cuando decimos: ‘pampa’, ‘yapa’, o cuando le decimos a alguien ‘mi cuchi cuchi’. Por otro lado, el rótulo de pobreza ha opacado su lengua y cultura de la cual los lambayecanos desconocemos mucho”, manifiesta”, señala.

 

Alfredo Carrasco señala como un problema el hecho que sean los mismos estudiantes quienes piden no ser enseñados en quechua.

 

“El Ministerio de Educación plantea que debemos hacer una educación bilingüe a nivel escolar en Incahuasi. Sin embargo, se exige enseñar quechua solo hasta primaria, en secundaria nadie enseña quechua”, expresa Carrasco Lucero.

 

Igualmente, lamenta que la población serrana de Lambayeque no sepa leer ni escribir en quechua. Sin embargo, manifiesta la existencia de un grupo evangélico que ha empezado a leer y escribir en quechua.

 

“Ellos han traducido la biblia al quechua. En la iglesia leen la biblia en quechua. En nuestra escuela, ensañamos a leer y escribir en quechua en primaria, pero en la vida cotidiana, nuestros alumnos no leen ni escriben en el idioma”, comenta.

 

Alfredo Carrasco critica la producción de textos escolares en quechua del Ministerio de Educación, en la cual participaron algunos profesores de la región. Manifiesta que los textos regresan impresos de Lima usando términos que no pertenece a Lambayeque y como consecuencia los alumnos no entienden al no ser su realidad lingüística.

 

“He percibido que en el ministerio existe una especie de etnocentrismo en relación a que el quechua del sur es el quechua madre y originario. La investigación se ha encargado de afirmar que no es así. Los sureños parecen pretender uniformizar el quechua. Se dice que hay que respetar la diversidad, pero los que están arriba no la respetan”, precisa.

 

Finalmente, el desuso y desconocimiento del quechua, según los profesores, podría causar la desaparición de una cultura. En este caso, Incahuasi representa la mayor parte de quechua hablantes de la zona. Lamentablemente, la parte baja del distrito de Incahuasi ha dejado de hablar en quechua, dejando a la parte alta como la preservadora de esta lengua.

 

“Todos sabemos que el quechua es importante, es verdad. Sin embargo, con un discurso retórico no vamos a cambiar la realidad. No existe una simetría ni un mismo valor entre las lenguas en el Perú. No existe una posición política firme para que las cosas sean diferentes”, sentencia el docente Óscar Bernilla Carlos.

 respuesta de Magnolia Martínez Neciosup el 2021-05-12.

Es muy importante el trabajo ue vienenrealizando.Desearia ue me brinden información sobre la ornitología de la Bocana San Pedro de Monsefú. Infinitamente agradecidos, pues es un trabajo con los estudiantes de la I.E. San Carlos de Monsefú.

 respuesta de John Serna ibañez el 2020-04-20.

soy residente en chiclayo ,me gusraria tener contacto con escuelas o profesores de quechua aca en chiclayo,me.gustaroa aprender

 respuesta de Olga el 2020-02-26.

Dirección, teléfono para hacer pregunta para posible operación

 respuesta de betty torres estrella el 2018-07-19.

Lo primero es agradecer al profesor Hipolito Cajo poque obtuve muy buenas enseñanzas sobre sus clases, es un buen docente sobre todo en la materia de quechua,tambien tube la oportunidad de conocer al reconocido Linguista Gerald Taylor y obtener ciertas clases con El. Muchas gracias por las enseñanzas y lindos recuerdos. deben de hacer algun Semiñario o especialedad sobre Quechua.

Deja tu Comentario