El 4 de octubre, Incahuasi acudió a las urnas y tomó una decisión que va más allá de la elección de un nuevo alcalde. El ingeniero Renzo Aldo Carrillo Gonzáles, de Somos Perú, recibió el respaldo ciudadano para conducir los destinos del distrito durante los próximos cuatro años. Su elección abre una nueva etapa en la vida política local y coloca nuevamente en el debate el valor de la alternancia democrática.
El proceso electoral estuvo acompañado de cuestionamientos y preocupaciones expresadas por sectores de la población, particularmente jóvenes y profesionales, frente a la candidatura de Luis Vilcabana Manayay, hermano del actual alcalde Jesús Alberto Vilcabana Manayay. Para algunos ciudadanos, esta candidatura representaba la posibilidad de una continuidad familiar en la conducción del gobierno municipal.
Más allá de las posiciones a favor o en contra de una determinada candidatura, el hecho plantea una reflexión necesaria. En democracia, la alternancia permite renovar liderazgos, evaluar gestiones y recordar que el poder público no pertenece a quienes temporalmente lo ejercen. Una municipalidad no puede convertirse en patrimonio de una persona, una familia o un grupo político. La autoridad se recibe por mandato ciudadano y debe ejercerse durante el periodo establecido y en función del interés general.
Cuando la política debe tener límites
Durante la campaña también surgieron cuestionamientos ciudadanos relacionados con supuestos favorecimientos con fines electorales.
Estos aspectos deben ser tratados con responsabilidad. Si existen hechos que pudieran constituir infracciones, corresponde que sean evaluados por las autoridades competentes y sobre la base de evidencia. Sin embargo, existe una lección que no debería perderse de vista: las instituciones públicas, sus recursos y sus trabajadores deben estar al servicio de la ciudadanía y no de una determinada candidatura.
La política pierde su sentido cuando la búsqueda de poder desplaza al interés general. Gobernar no debería significar construir mecanismos para permanecer en el poder, sino utilizar las instituciones para atender las necesidades de la población.
Gestión y resultados
El nuevo gobierno municipal tendrá el reto de atender importantes brechas en salud, educación, servicios básicos, infraestructura y desarrollo agropecuario. Para ello será fundamental fortalecer la gestión, priorizar proyectos, articular con los diferentes niveles de gobierno y realizar un seguimiento permanente a las inversiones.
Una de sus primeras tareas debería ser ordenar la casa, mediante una revisión integral de la situación administrativa, financiera y presupuestal de la municipalidad, y una auditoría cuando corresponda, como parte de una política de transparencia y rendición de cuentas.
Entre las prioridades debe estar el seguimiento al proyecto del Centro de Salud de Incahuasi, una obra largamente esperada por la población. Si bien su ejecución corresponde al PRONIS, la municipalidad tiene un papel importante en gestionar, coordinar y exigir información sobre sus avances ante las entidades responsables.
Pero la agenda municipal no puede dejar de lado al sector agropecuario, principal sustento de muchas familias incahuasinas. Durante los últimos años, este sector no ha recibido la atención que merece y requiere una política municipal que promueva proyectos de riego, asistencia técnica, mejora de la productividad, fortalecimiento de las cadenas productivas y mejores oportunidades de comercialización para los productores.
La nueva administración tiene la oportunidad de recuperar esta agenda y trabajar de manera articulada con el Gobierno Regional, el Gobierno Nacional y las organizaciones de productores. El desarrollo de Incahuasi también pasa por fortalecer a quienes trabajan diariamente la tierra y sostienen la economía de sus comunidades.
La nueva gestión deberá demostrar que gobernar significa convertir las principales necesidades del distrito en prioridades permanentes, con seguimiento, transparencia y resultados concretos.
La campaña terminó
Durante sus primeras declaraciones como alcalde electo, Renzo Carrillo dejó un mensaje que merece especial atención: la campaña ya terminó y ahora corresponde trabajar arduamente para concretar las promesas realizadas durante el proceso electoral. Esa afirmación marca una diferencia importante entre hacer campaña y gobernar. Pero también establece un compromiso que la ciudadanía tiene derecho a recordar y exigir.
Porque ganar una elección es apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante empieza después de las urnas: gobernar para quienes votaron a favor y para quienes votaron en contra, conformar un equipo capaz, transparentar las decisiones, priorizar las inversiones, gestionar recursos y rendir cuentas sobre los resultados.
La nueva autoridad tendrá una responsabilidad enorme. El voto ciudadano es un mandato que deberá ejercerse con transparencia, responsabilidad y apertura hacia toda la población.
Incahuasi necesita recuperar la política como instrumento de servicio público y colocar al ciudadano en el centro de las decisiones. La elección del 4 de octubre abre una nueva etapa, pero su verdadero significado dependerá de lo que ocurra a partir de ahora.
(*) Politólogo.
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