La adolescencia constituye una de las etapas más complejas del desarrollo familiar. La búsqueda de autonomía, la influencia de las redes sociales, los cambios en la conducta y las dificultades de comunicación entre padres e hijos pueden generar conflictos que, si no son atendidos oportunamente, afectan el bienestar emocional de los adolescentes. Frente a esta realidad, la psicóloga Giulliana Cañola Ramírez anunció la realización del taller “Volver a conectar”, una iniciativa orientada inicialmente a madres, pero que finalmente incorporará también a los padres de familia.
Cañola Ramírez explicó que la propuesta parte de una premisa fundamental: antes de intentar cambiar o ayudar a los hijos, los padres deben revisar la manera en que se relacionan con ellos. “Antes de empezar por nuestros hijos, debemos empezar por nosotros”, sostuvo la psicóloga, al destacar que el vínculo familiar tiene una influencia decisiva en los mensajes que los adultos transmiten y en la forma en que acompañan el proceso de crecimiento de sus hijos.
La especialista señaló que durante la adolescencia los jóvenes buscan independencia y comienzan a construir su propia identidad, lo que puede traducirse en actitudes desafiantes hacia sus padres. En muchos casos, explicó, la oposición no necesariamente responde a que consideren incorrecto lo que se les dice, sino a una necesidad propia de la edad de cuestionar las normas y afirmar su autonomía.
“Los adolescentes buscan autonomía, buscan libertad”, manifestó Cañola, quien advirtió que esta etapa puede complicarse cuando los jóvenes encuentran referentes principalmente en grupos de pares y no cuentan con una base familiar sólida que les permita sentirse seguros y acompañados.
Las tecnologías
A esta situación se suma el impacto de internet y las redes sociales. La psicóloga consideró que las nuevas tecnologías han transformado considerablemente la manera en que los adolescentes se relacionan, reciben información y construyen su visión del mundo. “Las redes sociales condicionan muchas veces desde un lado negativo el pensamiento y la conducta de nuestros hijos”, afirmó.
Cañola Ramírez sostuvo que muchos padres enfrentan actualmente una dificultad adicional: las exigencias laborales reducen el tiempo de convivencia familiar. En numerosos hogares, los adultos salen temprano a trabajar y retornan por la noche, mientras que la comunicación durante el día se limita a llamadas telefónicas o mensajes de WhatsApp. Entretanto, los adolescentes permanecen largos periodos solos, conectados a sus celulares, internet y redes sociales.
Según explicó, esta dinámica puede generar “un mundo en paralelo” en el que los jóvenes encuentran seguridad y pertenencia, pero del que los padres conocen poco. Por ello, consideró indispensable recuperar espacios de conversación y acompañamiento que permitan a los adultos conocer qué consumen sus hijos en internet, con quiénes se relacionan y cuáles son sus preocupaciones.
La especialista también alertó sobre diversas conductas que pueden presentarse durante la adolescencia y que requieren atención de la familia. Entre ellas mencionó los embarazos a temprana edad, el consumo de drogas y alcohol, las conductas autolesivas, los pensamientos suicidas y la falta de sentido de vida.
La comunicación en la familia
Uno de los aspectos que consideró especialmente preocupante es la forma en que se establece la comunicación dentro de algunas familias. “La comunicación es directiva: ‘Tienes que hacer esto, tienes que obedecerme’, mas no de escuchar, de llegar a acuerdos”, cuestionó. A su juicio, sustituir las órdenes permanentes por una comunicación basada en la escucha y el diálogo puede contribuir a prevenir situaciones de mayor riesgo.
El taller “Volver a conectar” se desarrollará el sábado 29 de agosto, de 5:00 p. m. a 7:00 p. m., en un espacio ubicado en el centro de Chiclayo. Cañola Ramírez precisó que la actividad tendrá un carácter práctico y buscará brindar herramientas que los padres puedan aplicar inmediatamente en la convivencia cotidiana con sus hijos.
“Vamos a trabajar herramientas, recursos que los papás van a poder interiorizar primero en ellos para luego ponerlo en práctica con sus hijos ni bien terminado el taller”, explicó.
La propuesta también contempla el autocuidado de los padres, debido a que las preocupaciones familiares pueden generar cansancio, irritabilidad y desgaste emocional. La especialista sostuvo que un adulto que se encuentra emocionalmente sobrecargado puede tener mayores dificultades para establecer una comunicación adecuada con sus hijos.
El programa tendrá continuidad mediante futuras actividades. En una segunda etapa se prevé desarrollar un taller dirigido exclusivamente a adolescentes y, posteriormente, un tercer encuentro que reúna a padres e hijos para integrar los aprendizajes obtenidos en las dos primeras jornadas.
El costo de participación es de 100 soles e incluye los materiales del taller, una asesoría personalizada virtual posterior con Giulliana Cañola y la posibilidad de integrar una comunidad de padres para compartir experiencias y sentirse acompañados. La psicóloga enfatizó que se trata de una actividad de cupo reducido, precisamente para facilitar un trabajo cercano y personalizado.
La iniciativa busca, de esta manera, colocar a la familia en el centro de la prevención y promover una crianza basada en la comprensión, la escucha y el acompañamiento. Para Cañola Ramírez, fortalecer la salud mental de los adolescentes exige también fortalecer las capacidades de los adultos responsables de acompañarlos.
Los padres interesados pueden solicitar mayor información mediante WhatsApp al 978 365 699. La psicóloga destacó además la importancia de generar espacios públicos de conversación sobre salud mental, debido a que los problemas emocionales que afectan a niños, adolescentes, jóvenes y adultos requieren atención oportuna y un compromiso conjunto de las familias y la sociedad.
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