Con 19 puntos críticos identificados y un plan de contingencia técnico en marcha, la gerencia de campo de la empresa agroindustrial invoca una articulación técnica inmediata y preventiva al GORE, PEOT, ALA y ANIN antes del inicio de las lluvias.
La experiencia de las severas emergencias climáticas vividas durante el evento del fenómeno El Niño en el 2017 y el evento del ciclón Yaku en el 2023 ha dejado una lección clara en el valle Chancay-Lambayeque: “La prevención no puede esperar a que el agua empiece a discurrir”. Bajo esa premisa, la Gerencia de Campo de Azucarera Pomalca ha invocado a las entidades públicas competentes para establecer mesas de trabajo conjunto y articular labores de mitigación de alto impacto.
A pesar de que la empresa formalizó oportunamente la entrega de un diagnóstico detallado que identifica 19 puntos críticos de vulnerabilidad hídrica e infraestructura a lo largo del valle, hasta la fecha no ha recibido respuestas efectivas por parte de estas instituciones. De la totalidad de los frentes de riesgo advertidos, únicamente el tema del Puente Hércules ha registrado una intervención puntual, dejando aún pendientes acciones concretas en el resto de zonas de alta exposición.
El gerente de Campo de la azucarera, Ing. Fernando Rodríguez enfatizó que la intención de este llamado no es señalar responsables, sino tender puentes de colaboración técnica. La urgencia radica en que la infraestructura amenazada no solo garantiza la actividad productiva de la empresa, sino que resulta indispensable para la vida diaria de miles de familias de la región:
"Invocamos a todas las autoridades a realizar a tiempo los trabajos de descolmatación del río, a coordinar con las empresas y los representantes de los centros poblados. Se necesitan obras con roca al volteo, geobolsas y el despliegue de maquinaria pesada, tal como se está realizando en regiones vecinas como Piura. Es urgente lograr una limpieza total del cauce del río Chancay-Lambayeque", manifestó el Gerente de Campo.
Entre los puntos de mayor preocupación destaca la Bocatoma La Puntilla, una estructura hídrica de carácter neurálgico administrada por el Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT). De sufrir erosiones severas por la crecida del río, se pondría en riesgo no solo el riego de los cultivos agrícolas del valle, sino también la captación de agua potable que abastece a las ciudades de Chiclayo y Lambayeque a través de la empresa EPSEL.
Defensa prioritaria del Puente Hércules
Respecto al Puente Hércules —infraestructura crítica que une a todo el circuito azucarero y diversos centros poblados adyacentes con Chiclayo—, el ingeniero aclaró que la estructura principal se mantiene sólida, pero requiere protección urgente en su base estructural.
Dado que las avenidas de agua del río amenazan con erosionar sus cimientos, Pomalca insta a ejecutar tareas inmediatas de descolmatación y trabajos de empedrado para reforzar las bases del viaducto, evitando que la población y los productores locales queden inmovilizados.
Plan de contingencia privado
A la par de la gestión institucional, Azucarera Pomalca no ha detenido sus acciones internas, basándose en la experiencia de contingencias pasadas —donde las lluvias de alta intensidad paralizaron la molienda por lapsos de hasta 60 días—, la empresa viene elaborando un Plan Integral de Contingencia coordinado por la Gerencia General y sus diversas áreas operativas (Campo, Fábrica, Finanzas y Recursos Humanos).
Este plan, que contempla una inversión económica significativa, será elevado al Directorio institucional con el propósito de Proteger la infraestructura de su planta fabril, oficinas, sistemas eléctricos y vías internas de comunicación; así como mitigar el impacto agronómico, adelantando labores agrícolas en campo antes del inicio de las precipitaciones fuertes y asegurar el drenaje de suelos.
Otro de los objetivos es preservar el empleo y la estabilidad regional, tratando de minimizar el impacto operativo para proteger la cadena productiva y garantizar la continuidad laboral.
Compromiso histórico:
El compromiso de la empresa agroindustrial con el sostenimiento de la infraestructura hídrica común ya tiene antecedentes concretos. Durante el evento climático de 2023 (Yaku), Pomalca destinó un aporte superior a los 500 mil soles en maquinaria pesada para la rehabilitación de canales y bocatomas del río, trabajando en estrecha coordinación con la Junta de Usuarios y el PEOT.
Hoy, ante la inminencia de un nuevo evento climático de alta magnitud, la empresa reitera su disposición total de poner a disposición su capacidad técnica y operativa para trabajar de la mano con las autoridades nacionales, regionales y locales. El objetivo final es común: proteger la vida, los servicios básicos y el sustento económico de toda la comunidad lambayecana.
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