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JORGE FUPUY: El investigador que puso el punto sobre las íes respecto a las acequias de Chiclayo

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1431

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  • El biólogo cuestiona que la población haya desnaturalizado el sentido de las acequias y las haya convertido en vertederos de basura.
  • El también docente lamenta que las autoridades aún no comprendan que los residuos sólidos pueden ser capitalizados.

La gestión ambiental de Chiclayo se ha convertido en uno de los principales desafíos urbanos de la región Lambayeque. Más allá de los discursos recurrentes sobre cambio climático o contaminación, existe una problemática profunda que atraviesa lo social, lo cultural y lo institucional. En ese contexto, Expresión conversa con Jorge Fupuy Chung, biólogo especializado en Pesquería, docente universitario y expresidente de la Comisión Ambiental Regional de Lambayeque.

La voz de Jorge Fupuy cobra especial relevancia, debido a su trayectoria académica y su paso por espacios de gestión ambiental, que le permiten ofrecer una lectura crítica y propositiva de tema.

Gestión ambiental

Fupuy Chung señala que tratar de medioambiente implica necesariamente hablar de la población y de las condiciones sociales que atraviesa el país, pues los temas ambientales no pueden reducirse a conceptos técnicos aislados, sino que deben entenderse como parte de una crisis más amplia.

“Cuando hablamos de temas ambientales no solo es hablar de cambio climático o contaminación, sino que tenemos que ver la población en conjunto. Tenemos una crisis bastante grande en la población que se refleja en la pérdida de valores, la inseguridad ciudadana, todo aquello que impide que nos animemos a ver el medioambiente de manera global. Lo vemos como algo muy fragmentado”, indica.

Para muestra, Fupuy Chung pone a Chiclayo, ciudad que considera reflejo de las decisiones improvisadas, ausencia de planificación y una débil articulación entre instituciones. Es la falta de una mirada integral -indica- la que termina afectando directamente la calidad de vida de la población y limita cualquier intento serio de mejorar la gestión ambiental urbana.

Residuos sólidos

En esa línea, uno de los temas que más preocupa al especialista es el manejo de los residuos sólidos. Chiclayo, señalada a nivel nacional e internacional como una de las ciudades más sucias del país, enfrenta un problema que, a su juicio, no puede seguir siendo atribuido únicamente a las autoridades.

“Lamentablemente es algo que nos avergüenza a nivel nacional e internacional, pero es importante que el problema sea abordado de manera integral. Y cuando digo de manera integral me refiero que no solo veamos y digamos que este es un problema que le compete a las municipalidades y al gobierno regional, sino a nosotros como pobladores, quienes tenemos que participar en los programas que generan nuestras autoridades para ayudar al manejo de residuos sólidos”, apunta.

En ese sentido, cuestiona la percepción generalizada de que los residuos no tienen valor. Menciona que, en otras ciudades del país, como Surco, el manejo adecuado de los residuos sólidos permite incluso cubrir planillas municipales.

“Pensamos que los residuos sólidos no sirven o no tienen un valor, y eso es un error. La Municipalidad de Surco es un ejemplo. Ellos pueden pagar su planilla con el manejo de los residuos sólidos, eso es algo que deberíamos valorar e imitar. No le damos la importancia al reciclaje, a la segregación de residuos, actividades que bien podríamos hacer desde casa, pero le damos el valor que deberíamos”, afirma.

Educación ambiental

Fupuy Chung remarca que la educación ambiental es una herramienta clave que no ha sido aprovechada adecuadamente. Recuerda que este enfoque está presente en el país desde 1992, pero considera que los resultados han sido, en muchos casos, decepcionantes.

El investigador comenta que el proceso de educación ambiental no es continuo, dado que solo se dan intervenciones aisladas que no logran sostenerse en el tiempo. A modo de ejemplo, compara la educación ambiental con la formación en el hogar. “Es como cuando un padre le aconseja a un hijo todos los días. En la educación es casi lo mismo”, señala, resaltando la importancia de reforzar permanentemente los mensajes ambientales.

Desde su experiencia docente, observa una paradoja en los estudiantes: “los niños suelen estar muy identificados con el cuidado del ambiente, pero en la adolescencia ese compromiso se diluye”. Frente a ello, considera que la educación superior debe cumplir un rol clave para reforzar lo aprendido en etapas tempranas.

Acequias contaminadas

Precisamente, uno de los ejes centrales de la investigación de Fupuy Chung ha sido la situación de las acequias en Chiclayo. Estas infraestructuras, fundamentales para la agricultura y el abastecimiento de alimentos, han perdido progresivamente su valor ambiental y social.

“Dentro del recorrido que tienen las acequias en la zona urbana vemos como cada vez el valor que se le da es menor, a tal punto que la población las ha convertido en vertederos de basura. En algunos casos son las mismas instituciones las que arrojan sus residuos. Y no solo hablamos de sólidos, sino de efluentes, es decir de líquidos, que al final revierten en nosotros, porque esa contaminación llega a los cultivos que luego terminan en nuestras mesas”, apunta.

El investigador señala que estudios recientes han permitido medir el impacto de esta contaminación y ya se han encontrado concentraciones que sobrepasan hasta siete u ocho veces el límite máximo permisible de metales como cadmio, plomo y mercurio”, indica.

El biólogo resalta que la investigación científica ofrece alternativas, como el uso de determinados hongos para capturar metales pesados, pero lamenta que estos resultados no siempre sean socializados ni aprovechados por las instituciones responsables.

Labor desde las instituciones

De otro lado, Fupuy Chung recuerda que durante su paso por la Comisión Ambiental Regional de Lambayeque pudo constatar las dificultades de coordinación entre instituciones. En ese contexto, destaca como un avance la sentencia que le impide a Epsel verter aguas residuales en las acequias, aunque advierte que el reto va más allá de lo jurídico, pues este tipo de decisiones deben ir acompañadas de una mayor conciencia institucional y social.

“La población e incluso las instituciones consideran a la acequia como una corriente de agua que se va a llevar el problema, pero el problema no se lo lleva, lo acarrea hacia otro punto”, explica.

Asimismo, cuestiona la falta de continuidad en las políticas públicas. “Cada cambio de autoridad es borrón y cuenta nueva, como si descubriésemos la pólvora”, señala, recordando que existe una agenda al 2030 que debería guiar las acciones de las autoridades.

Entre sus recomendaciones a los gestores públicos, plantea tres puntos clave: conocer la ciudad recorriéndola, desarrollar sensibilidad social y fortalecer la capacidad de gestión. Añade que la continuidad de los programas debería ser una regla y no una excepción.

Mirada al futuro

Pese al panorama crítico, Jorge Fupuy mantiene una mirada esperanzadora. Destaca los avances en agricultura, como la reducción del uso de agroquímicos, la implementación del control biológico y los sistemas de riego por goteo, así como los esfuerzos del sistema educativo por incorporar el enfoque ambiental de manera transversal.

“El tema ambiental va a estar en cada ámbito profesional, ya sean abogados, médicos, administradores, psicólogos, enfermeros, todos deben aportar desde su campo. Por eso considero que el tema ambiental no solo debe estar en la educación básica, sino superior”, afirma.

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