Hablar con Víctor Alvitres Castillo es recorrer, al mismo tiempo, la historia reciente de la universidad lambayecana, el desarrollo de la biología pesquera en el país y la vida de un académico profundamente arraigado a esta tierra. Investigador reconocido por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación - Concytec, exvicerrector de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG (y circunstancialmente rector), exrector de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo – USAT, y hoy dedicado de lleno a la investigación formativa, Alvitres Castillo conversa con Expresión sobre su trayectoria profesional y da una crítica a la universidad en Lambayeque.
Víctor Alvitres llegó a Lambayeque en 1973 tras ganar un concurso para cátedra en la novel Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, recientemente creada de la unión entre la Universidad Agraria del Norte y la Universidad Nacional de Lambayeque. Pero la relación de Alvitres Castillo con Lambayeque va más allá de lo profesional. Su esposa, hoy fallecida, era lambayecana, bisnieta de un cacique de Monsefú, y una profesional de destacada carrera académica.
Se trata de Adela Chambergo Llontop, fue docente, investigadora, directora de posgrado y decana de la Facultad de Ciencias Biológicas, con estudios especializados en plancton de agua dulce y marina. Su trabajo la llevó incluso a realizar una pasantía de tres meses en la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, investigando fitoplancton.
“Lamentablemente el estrés, el trabajo, la universidad, en momentos en que no había desarrollo virtual ni licenciamiento, acabaron con ella”, recuerda. La mención no es anecdótica: pone en evidencia las exigencias y carencias que durante años marcaron el quehacer universitario en el país y que afectaron directamente a quienes apostaron por la investigación desde regiones fuera de Lima.
Antes de su paso por Lambayeque, trabajó en el Instituto del Mar del Perú – Imarpe, en Lima. “En los programas de la Universidad Pedro Ruiz Gallo estaba la biología pesquera. Eso me motivó, entonces yo participé, gané y me vine. Era el único en esa especialidad en la Facultad de Ciencias Biológicas”, recuerda.
De las aulas a la gestión universitaria
Su carrera académica pronto se amplió hacia la gestión. Director de departamento, decano en más de una oportunidad, vicerrector académico y, circunstancialmente, rector de la UNPRG, Alvitres Castillo reconoce que cada cargo le permitió comprender mejor las necesidades reales de docentes y estudiantes. Incluso fue convocado por la entonces Asamblea Nacional de Rectores para asumir el rectorado por un periodo corto en medio de una crisis institucional.
Esa experiencia sería clave años después, cuando monseñor Ignacio María de Orbegozo le pidió apoyo para la creación de la USAT. Allí protagonizó una anécdota que revela su visión institucional. Aunque tenía todos los grados académicos para asumir el rectorado, se negó inicialmente. “Le dije: esta universidad nace de cero, no hay sílabos, programas ni examen de admisión, y yo manejo eso. Hay que empezar por construir”, relata.
Años después, tras un proceso inicial liderado por otro colega, Alvitres Castillo terminaría asumiendo el rectorado. Desde la USAT impulsó cambios sustantivos: fortaleció la investigación, introdujo la tesis como parte central de la formación y promovió la capacitación pedagógica de los docentes. “La universidad se mueve dentro de la investigación científica, porque el estudiante debe terminar haciendo una tesis”, sostiene.
Estudioso de la biología marina
Paralelamente a la gestión, nunca dejó la investigación. Su especialidad en organismos marinos y costeros lo llevó a integrar y promover la Red de Biología para el Estudio del Fenómeno El Niño, junto a investigadores de diversas universidades y con financiamiento del Concytec. Uno de los hitos de ese trabajo ocurrió en 1997, cuando, desde el análisis biológico de especies como el ‘muimuy’, anticiparon la llegada de un Fenómeno El Niño de gran magnitud.
“Nosotros estudiábamos la biología, no la oceanografía. Y los organismos nos estaban dando avisos”, explica. Fue por ello que convocó a un foro con participación de Concytec, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú – Senamhi. Sin embargo, en ese momento Senamhi no dimensionó la alerta de lo que vendría. Meses después, el Fenómeno El Niño 1997-1998 se presentó como uno de los más intensos de la historia reciente.
Asimismo, Alvitres Castillo expresa una profunda preocupación por la actividad petrolera en zonas marinas. Advierte que cualquier derrame afecta directamente la flora y fauna y, por extensión, la seguridad alimentaria. “Lambayeque es una zona muy rica en pesca. Aquí tenemos los pescados más frescos y una gastronomía reconocida. Eso se puede destruir”, alerta, al referirse a posibles proyectos petroleros en la costa.
El investigador pone como ejemplo el derrame petrolero ocurrido en el mar de Ventanilla, el cual fue provocado por Repsol en enero del 2022. Según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental – OEFA, el derrame de crudo afectó a 1187 kilómetros de mar.
“Indudablemente, toda actividad petrolera hará daño, ya sea en tierra o en mar. Pero es peor en el mar porque el crudo se disemina rápidamente. Y la actividad petrolera en sí no es mala, sino que circunstancialmente siempre hay rupturas, derrames que no se manejan técnicamente. Lo que vimos hace tres años tuvo un impacto muy dañino y la empresa nunca pagó nada. Siempre habrá posibilidad de que ocurran derrames y se afecte a toda la flora y fauna marina”, afirma.
Investigación formativa y desafíos actuales
En los últimos quince años, su atención se ha centrado en la investigación formativa. Para Alvitres Castillo este enfoque debería atravesar a toda la carrera universitaria, desde los primeros ciclos hasta la tesis. “Todo debe estar concatenado. Eso es investigación formativa”, señala. Sin embargo, reconoce que en la mayoría de universidades este proceso no está bien estructurado.
“Hoy la universidad se ha vuelto una granja de tesis. Los docentes que enseñan investigación no son los más preparados ni adecuados. Ellos deberían capacitarse más. Ahora le dan curso de tesis a cualquier profesor que le falte carga lectiva, se lo dan como relleno, cuando debería ser, al contrario. Es más, tenemos profesores Renacyt reconocidos por Concytec, que deberían ser los primeros en dar los cursos de investigación, pero a ellos no se les convoca. Es una incongruencia”, opina.
A ello se suma, según su análisis, un divorcio entre la clase política y la universidad, pues se crean universidades sin financiamiento adecuado, mientras las existentes no reciben presupuesto suficiente. Para él, el desarrollo científico y académico requiere planificación, inversión y coherencia entre normas y realidad.
El investigador llama a las autoridades y a la ciudadanía a comprometerse con Lambayeque, puesto que en su recorrido por el Perú -señala- no ha encontrado ciudad más desordenada y sucia que Chiclayo, esto pese al enorme potencial que tiene esta tierra, debido a su gente pujante y emprendedora.
“Todos tenemos que ver por la ciudad, no solo el gobernador, no solo la alcaldesa. Hay un componente esencial que tiene que ver con la formación del ciudadano en cuanto al cumplimiento de reglas. Vemos motos, combis, es un desastre la parte vial dentro de la ciudad. Es fundamental retomar la educación cívica desde las escuelas. Falta mucho por hacer”, concretiza.
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