Con veintiséis años de funcionamiento bajo el nombre de EsSalud (antes Instituto Peruano de Seguridad Social – IPSS), el Seguro Social en el Perú es altamente cuestionado por sus propios asegurados. Según la Encuesta Nacional de Hogares – ENAHO 2024, ocho de cada diez asegurados prefieren atenderse en otros establecimientos antes que en los hospitales de EsSalud. Un estudio de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas – Confiep, revela datos aún más preocupantes: un asegurado espera en promedio 105 días para la obtención de una cita y alrededor de 42 mil pacientes esperan por una intervención quirúrgica.
Esta situación ha empujado a muchos pacientes a darse de baja en EsSalud para afiliarse al Sistema Integral de Salud – SIS, donde -si bien las cosas no son tampoco color de rosa- las falencias son menores. Para muestra, el mismo estudio detalla que un asegurado de EsSalud gasta en promedio S/635 al año en compra de medicinas que el mismo seguro debería otorgarle, mientras que un afiliado al SIS gasta casi la mitad: S/314.
Alta volatilidad
Vanessa Saavedra Carbajal, decana del Colegio de Enfermeros del Perú – Consejo Regional IX Lambayeque, y servidora nombrada del Hospital Luis Heysen Incháustegui de EsSalud, enumera un rosario de problemas en la seguridad social como el insuficiente recurso humano, falta de insumos médicos y medicamentos, el desorden en la organización del sistema, complicaciones para el acceso de citas, letargo en la programación de intervenciones quirúrgicas, entre otras.
Sin embargo, todos estos problemas tienen su origen en la alta rotación de funcionarios, que impide la continuidad de una gestión ordenada, según refiere la decana de los enfermeros.
“Sufrimos por la alta rotación de gerentes. Recién han designado a un nuevo gerente en nuestra Red Prestacional Lambayeque, lo cual no permite que el trabajo sea continuo. Se puede iniciar un procedimiento adecuado que busque mejoras, pero luego viene otro gobierno, otro gestor y no completa lo hecho por su antecesor, cuando en realidad tenemos ejes centrales que deben ser abordados a nivel nacional para que la población no tenga que pagar las consecuencias de ello”, menciona.
Si bien no se anima a calificar la situación de EsSalud como de decadencia, sí enfatiza en que es imprescindible un mejor manejo. Para muestra de ello, recuerda que recientemente el personal de enfermería estuvo en huelga, medida a la cual se sumaron diversos gremios de profesionales como médicos, tecnólogos, nutricionistas y otros, todos ellos para exigir mejoras en la gestión de EsSalud.
Desigualdad
Asimismo, señala que aún hay un largo camino por recorrer hacia la igualdad de derechos para el personal de enfermería, puesto que aún hay un gran porcentaje de servidoras CAS que está luchando por su pase al Régimen 728.
“En su momento también fui CAS, gracias a una ley que se promulgó hoy soy 728, pero hay muchas compañeras que están todavía luchando para cerrar esas diferencias, hay brechas entre el sector público y privado. Lo que queremos como colegio es impulsar el respeto a los derechos de personal de enfermería y de toda la población en sus diferentes etapas de vida y en todos los niveles de atención donde la enfermería esta presente”, apunta.
Añade que otra de las luchas de los enfermeros ha sido que se les permita acceder a cargos directivos como sí lo pueden hacer los médicos. Ahora, uno de los retos es que los enfermeros tengan mayor presencia en la parte productiva de los sistemas de salud.
Señala que la demanda de asegurados ha crecido a un ritmo mucho más acelerado que el de los establecimientos de salud y equipamiento. Incluso, menciona, el asegurado requiere una atención más compleja, pues a raíz de la pandemia por el Covid-19 los adultos mayores tienen otras comorbilidades.
“La población ha crecido, no solo en número, sino también en la calidad de atención que recibe por parte del personal de enfermería. El adulto mayor ahora tiene más complicaciones. La atención inadecuada durante la época del Covid-19 ha hecho que las enfermedades degenerativas, crónicas, se abalancen en una situación donde el paciente ya viene más complicado y es de difícil manejo. Es un paciente que requiere que los servicios mejoren y se adapten”, manifiesta.
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