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¿CANTIDAD VERSUS CALIDAD?: EL EMPLEO EN CHICLAYO

Escribe: Juan Collantes (*)
Edición N° 1429

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Hace poco se publicaron diversos informes del INEI que proveen datos económicos de Chiclayo al tercer trimestre del 2025. Ellos revelan un desempeño mixto: con algunas cifras optimistas, pero con interpretaciones que no lo son tanto.

Así, Chiclayo registró una tasa de desempleo de 5.4 %, lo que representa una baja considerable con respecto al 9.9 % del mismo periodo en el año anterior. Esta cifra es la más baja en los últimos dos años. La mejora ha sido tanto en mujeres (de 11.6 a 6.4 %) como en hombres (de 8.5 a 4.5 %). Sin embargo, la brecha entre estos permanece, aunque también ha disminuido.

Si bien hay más personas empleadas, el bolsillo de los chiclayanos no parece sentirlo. El ingreso promedio mensual apenas tuvo una leve recuperación (de S/1632 a S/1654), lo que rezaga a Chiclayo como la ciudad capital con menores ingresos por trabajo solo superando a Juliaca. Es importante mencionar que estos valores continúan lejos de los máximos registrados en 2023 (más de S/1700).

Inflación

Este estancamiento se vuelve crítico al contrastarse con la evolución de los precios: una inflación interanual que sigue oscilando alrededor de 1.5 % desde abril, si bien es un valor que puede considerarse bajo, representa un incremento con respecto a años anteriores. En pocas palabras, el poder adquisitivo de los chiclayanos sigue bajando lentamente.

Un dato que puede dar respuesta a esta paradoja (más empleo sin aumento de ingresos) es la informalidad. La tasa de informalidad laboral se ha mantenido congelada en 68 %, mismo valor que tenía hace un año, incluso al distinguirla por género los números permanecen prácticamente intactos. Esto revela que esa recuperación no se ha dado por la creación de empleos formales, sino por el ingreso de personas a la informalidad, es decir, pasando de no tener trabajo a tener uno sin beneficios sociales y con bajo salario.

Así, si bien Chiclayo ha logrado reactivar su mercado laboral, sacando a muchas personas del desempleo, no podemos ignorar el panorama completo: ingresos estancados y una informalidad persistente, que en conjunto dan indicios de que dicha reactivación puede ser engañosa.

Finalmente, para que esta mejora sea real, la gestión regional debe enfocarse en atraer inversión que impulse el empleo formal para garantizar ingresos que permitan a las familias hacer frente a la inflación. Sin empleo de calidad, el 5.4 % de desempleados serán parte de una estadística temporal, no de una señal de progreso sostenido.

(*) Analista | Videnza Instituto

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