El Distrito Rotario 4465, que agrupa a 76 clubes desde el Callao hasta Tumbes, en costa, sierra y selva, impulsa proyectos de gran impacto en diversas áreas del desarrollo humano, gracias al apoyo de la Fundación Rotaria con inversiones que van desde 30 mil hasta 400 mil dólares. Así lo informa Liliana Soberón Furutani, presidenta del Comité Distrital de la Fundación Rotaria, quien destaca la importancia de la participación activa de los clubes y del fortalecimiento de alianzas para transformar comunidades.
“Estamos trabajando con siete áreas de interés que nos están permitiendo hacer proyectos de gran impacto. Como mínimo, se trata de iniciativas de 30 mil dólares, que pueden llegar hasta 400 mil. Los clubes trabajan identificando necesidades de acuerdo con las demandas de las poblaciones y de las personas que nos contactan”, explica Soberón Furutani.
El Distrito 4465, conformado por unos 1380 rotarios en la costa, sierra y selva norte del país, concentra sus esfuerzos en educación, salud, acceso al agua, desarrollo comunitario y lucha contra enfermedades. Uno de los objetivos globales de Rotary, recuerda la dirigente, ha sido históricamente la erradicación de la polio. “Para el año 2020 pensábamos que ya terminábamos con esta lucha porque solo teníamos registrados dos casos en el mundo. Sin embargo, con la pandemia hubo un retroceso y se presentaron más contagios. Ahora esperamos lograr la meta de eliminar la polio de la faz de la tierra”, señaló.
La dirigente rotaria enfatizó que esta campaña global ha enfrentado obstáculos por factores religiosos, políticos y culturales, particularmente en algunos países africanos. “Hubo un relajamiento en el proceso, pero estamos retomando las riendas para alcanzar el objetivo”, afirmó.
Agua y paz, prioridades actuales
Soberón Furutani resalta también la prioridad que representa el acceso al agua potable en las comunidades. “A nivel nacional uno de los grandes problemas es la calidad y acceso al agua. Es una de las grandes metas que tenemos, porque el agua está directamente relacionada con la salud, la educación y la paz en las comunidades”, subraya.
En ese sentido, indica que Rotary también trabaja en lo que se denomina paz positiva, un concepto que busca generar cohesión social a través de la satisfacción de necesidades básicas. “Nosotros nos dedicamos a trabajar en la paz positiva, que es la acción de las personas para llevar tranquilidad a sus comunidades. Resolver problemas como el acceso al agua es parte de ese camino”, expresa.
Financiamiento y estructura
Consultada sobre el financiamiento de estos proyectos, Soberón Furutani precisa que Rotary se sostiene gracias a las aportaciones de sus miembros y a las actividades organizadas por cada club. “Somos voluntarios que pagamos una membresía anual que nos hace parte de esta red global. Además, realizamos actividades económicas que permiten reunir fondos. Cada club aporta a la Fundación Rotaria y, gracias a ello, podemos ejecutar proyectos de impacto”, explica.
La Fundación Rotaria, además, tiene un asiento en las Naciones Unidas, un reconocimiento a su rol histórico en la construcción de la paz mundial. “Un grupo de rotarios formó parte del movimiento inicial que dio origen a la ONU, y hasta hoy tenemos un espacio reservado en sus reuniones”, recuerda Liliana Soberón.
El papel de Lambayeque
El norte del país, y en particular Lambayeque, ha tenido un rol protagónico en el movimiento rotario. “Lambayeque ha sido muy representativo en nuestro distrito. Ha tenido buenos líderes que han llegado a ser gobernadores y los clubes de la región son sólidos y antiguos. El Rotary Club Chiclayo, por ejemplo, tiene alrededor de 96 años”, destaca.
Actualmente, Lambayeque cuenta con diez clubes que trabajan en línea con los objetivos distritales y globales. Según Soberón Furutani, su antigüedad y solidez hacen que la región sea un referente dentro de Rotary en el Perú.
Juventud y alianzas estratégicas
Uno de los desafíos más importantes para el movimiento rotario es la participación de las nuevas generaciones. Para ello, los clubes del Distrito 4465 han establecido alianzas con universidades, colegios e instituciones colaboradoras. “Estamos generando proyectos atractivos para que los jóvenes se sumen. Ellos son los semilleros de voluntarios y necesitamos que se involucren en esta lucha por cambiar la realidad local”, sostiene.
En esa línea, Soberón Furutani informa que para enero se tiene programada una feria de proyectos en la que se presentarán al menos 36 iniciativas. “En estos encuentros participan rotarios de otros países, quienes deciden en qué proyectos colaborar. De ellos depende gran parte del financiamiento, pues la cooperación internacional es vital para que los proyectos se concreten”, puntualizó.
Otro mecanismo clave es el hermanamiento entre clubes peruanos y del extranjero, que permite unir esfuerzos para ejecutar campañas médicas, donaciones y programas sociales. “El hermanamiento no solo genera amistad y compañerismo, que son bases del rotarismo, sino que nos permite trabajar en áreas de interés comunes y dar continuidad a los proyectos”, señala la dirigente.
Gracias a estas alianzas, iniciativas locales pueden recibir apoyo técnico y financiero internacional, lo que multiplica su impacto en comunidades vulnerables.
Finalmente, Liliana Soberón hace un llamado a la ciudadanía a sumarse a los esfuerzos rotarios. “Les diría que se interesen por ser solidarios con la comunidad, que tratemos de trabajar por nuestra región y hagamos algo por cambiar nuestra realidad. Cada uno de nosotros es actor de la vida comunitaria y si no lo hacemos nosotros, nadie vendrá a hacerlo por nosotros”, subrayó.
La dirigente remarca que Rotary es una institución de servicio con más de cien años de historia, que ha demostrado ser capaz de incidir en temas globales y, al mismo tiempo, atender necesidades concretas de comunidades locales. “Nuestro mensaje es claro: juntos podemos cambiar este lugar y transformar vidas”, concluye.
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