El Semanario EXPRESIÓN cumple 32 años ininterrumpidos de publicación seria en el norte peruano y no quería dejar pasar la oportunidad de homenajear a la institución y a las personas que la sostienen sin reflexionar -desde la experiencia- sobre el rol informativo y -creo yo- necesariamente formativo del periodismo y la prensa escrita.
El temor de los albores
En los albores de la humanidad la comunicación tanto interpersonal como social se dio a través de la voz respaldada por la memoria. Poco a poco la trasmisión oral pasó a ser registrada en diversidad de objetos como paredes, rocas, tablillas de arcilla, papiros, cueros y papeles, no sin cierto temor – pues el mismo Sócrates desconfía sobre el registro escrito cuando afirma “La escritura dará a los hombres el recuerdo por medio de caracteres externos… Creerán saber mucho cuando en realidad sabrán poco; tendrán la apariencia de sabiduría, pero no su verdad” (Fedro, 275a-b), sin embargo, esta reflexión tan potente hubiera sido olvidada, si es que Platón no la hubiera registrado por escrito en sus Diálogos. Sócrates, hombre de genial pensamiento, no dejó escritos y lo que sabemos de él es por el “atrevimiento” de su discípulo al escribir lo que su maestro debatía verbalmente.
A propósito de lo mencionado, en nuestra época cargada de información y tecnología, la falta de memoria de las personas y de conciencia histórica en las sociedades es acaso asunto de preocupación. Ya hace alguna década recuerdo evaluar oralmente a un estudiante con una pregunta de conocimiento elemental de un curso, lo que en el contexto universitario coloquialmente llamamos oportunidad de “evaluación suplicatoria”, al esperar su respuesta unos minutos eternos le dije amablemente: “¿Hijo dónde está tu memoria?”, para aludir a su recuerdo, pero él -para mi asombro- me mostró su dispositivo USB sacándolo del bolsillo. Como aquel estudiante de la anécdota tal vez muchos de nosotros, al amparo de nuestros instrumentos de almacenamiento digital, ya no recordemos algunos datos. Habrá que pensar en un equilibrio entre el registro escrito y la ejercitación de nuestro cerebro en el recuerdo.
Rol informativo del periodismo y la prensa
En el año 59 a.C. el emperador romano Julio César instauró el Acta diurna (Actas del día), un manuscrito reproducido y exhibido en lugares públicos con noticias oficiales y eventos imperiales, funcionando como un periódico que informaba acontecimientos.
Ya casi doscientos años después a la invención de la imprenta por Gutenberg, en el antiguo imperio Romano-Germánico, Johann Carolus publicaba regularmente la “Relación de todas las noticias distinguidas y memorables”, reconociéndose históricamente como el primer periódico impreso. En nuestro contexto geográfico, antes de la independencia, tuvo la iniciativa de publicar datos informativos don Jaime Bausate y Mesa fundando en 1790 el famoso “Diario de Lima” conviviendo con la publicación “Mercurio Peruano” teniendo este más un carácter científico-cultural que noticioso.
Desde sus orígenes las publicaciones informativas y noticiosas tienen como motor y motivo la veracidad. Informar con sesgo o con engaño es desinformar. Sin embargo, siempre hubo y habrá pasquines que hacen del fraude su oprobiosa función, inundando territorios con noticias falsas de claras intenciones manipulatorias para obtener pingües ganancias, incluso ayudándose malvadamente de la tecnología de vanguardia que ahora se posee, diseñando montajes audiovisuales de masiva difusión, dañando honras y destruyendo vidas.
La ciudadanía exige que el periodismo y la prensa, en su rol informativo, comunique de modo objetivo, narrando los hechos tal como ocurrieron, y que las personas vinculadas laboralmente a ellos refuercen -tal vez en titánica tarea- el sagrado deber de dar a conocer los acontecimientos con veracidad. Aunque es cierto también que cada medio periodístico tiene su línea ideológica, considero que ésta nunca debe sobrepasar los límites que tergiversen maliciosamente a su beneficio aquello que informan.
El rol formativo desde la propia experiencia
Aunque hay quienes afirman teóricamente que el periodismo y la prensa, así como cualquier medio de comunicación, no tiene propiamente la función de formar, desde la propia experiencia considero que implícitamente lo hacen si es que se ejerce positivamente; pues, caso contrario, incluso tienen el poder de deformar dado su alcance mediático de influencia.
De modo particular, mi experiencia con el periodismo y la prensa escrita, comienza desde la infancia. Recuerdo con especial aprecio que, en aquel tiempo, llegaba a casa el diario “La Industria” de Chiclayo con sus suplementos Dominical, Lundero y Deportivo, valiosos materiales pedagógicos con los cuales aprendí a leer y escribir recortando letras y observando figuras, motivados por mis padres y hermanos primero, y posteriormente por las exigencias de mis maestros en el Colegio de San José: Juanita Durand de Bueso, Napoleón Arrascue y Homero Solórzano, entre otros, durante la primaria.
En la secundaria, los suplementos mencionados, eran prácticamente la enciclopedia o incluso el “Google” del momento para las tareas dejadas por los “profes” Teodoro Muñoz Bravo, José Abásolo Villarreal, César Osores Llontop, Emilio Leyton, Norvil Vigil y Presbítero Banda. Al mismo tiempo leía y comentaba “El Comercio” junto a los frailes franciscanos Martín Chávarri y Restituto Palacios, en el convento donde ejercía de acólito.
Ya desde el segundo de secundaria, la experiencia formativa con el periodismo y la prensa fue distinta como miembro del Club de Radio y Periodismo bajo la asesoría del profesor Martín Carrillo de la Cruz, pues empezaba mi etapa de corresponsal escolar, escribiendo junto con los amigos del colegio Christian Olivera, Freddy Osorio, Humberto Amenero y Víctor Ravillet, al mismo tiempo que se participaba en congresos y numerosos seminarios de estudio y capacitación en interacción con escolares de diferentes instituciones educativas.
Ahora, ya varias décadas después como columnista invitado del Semanario Expresión, considero que el periodismo y la prensa escrita informan y forman cuando se ejerce con responsabilidad y se tiene por norte la verdad objetiva, pues van suscitando de modo complementario a la familia, la iglesia y la escuela, la observación, el conocimiento, la conciencia personal y el compromiso social de las personas.
Felicitaciones por tu 32.° aniversario Semanario Expresión y muchas gracias por ser parte del periodismo y la prensa escrita que informa y forma a la ciudadanía lambayecana.
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(*) Filósofo. Docente FACHSE - UNPRG. Investigador RENACYT.
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