Sube!

¿QUO VADIS, CIX?

Escribe: Pedro Torres Fernández (*)
Edición N° 1413

  comentarios   

Desde 1993, nuestro departamento y la ciudad de Chiclayo, en particular, han vivido cambios importantes. Desde los años de la crisis social, política y económica que castigó al país entre los 80 y 2000, a una situación un poco más estable, que, si bien se ha traducido en un crecimiento significativo en población y urbanización, además de importantes desarrollos culturales y turísticos; que, sin embargo no han venido acompañados de mejora en aspectos de saneamiento básico, orden del comercio informal y del tráfico, así como de servicios básicos, fundamentalmente de agua, desagüe y tratamiento de residuos sólidos.

Cuando empezó el cambio en Chiclayo y vimos cómo una zona a veces sucia y descuidada daba paso al ahora muy concurrido Paseo de Las Musas; cuando vimos la recuperación del antiguo Parque Infantil y algo de orden en nuestras calles, pensamos, creímos, que por fin las autoridades habían cogido el guante y que nos disponíamos a ser el piloto del norte, como dice nuestro himno.

Los años pasan y no vemos nuevos liderazgos que retomen el camino, más allá de una larga serie de promesas vacías en épocas de campaña que luego no se traducirán en acciones concretas en favor de Chiclayo y de su gente. Vimos sucederse a alcaldes y gobernadores regionales. Algunos dignos de total olvido, otros como ejemplo o modelo de autoridades que jamás deberíamos de elegir, y que, por respeto a los lectores, prefiero no nombrar.

Hay algo de esperanza

Sin embargo, debo sí reconocer el trabajo de diversas instituciones de la sociedad civil, clubes de servicio, asociaciones gremiales como la cámara de comercio, gremios profesionales como los colegios de ingenieros, arquitectos, periodistas; a los que hay que sumar también a medios de comunicación como La Industria y, por supuesto, Expresión, que han estado siempre del lado correcto de la historia, en la lucha por defender los derechos de nuestro querido terruño.

Lambayeque y Chiclayo afrontan una serie de desafíos, necesitamos dotar a nuestras ciudades de mejores sistemas de transporte público, necesitamos recuperar el centro histórico de la ciudad, necesitamos mejorar los servicios de saneamiento, ordenar el comercio informal, brindar mejores servicios de seguridad ciudadana, ordenar el tema de los mercados más antiguos, definir qué vamos a hacer con el Mercado Modelo. ¿Seguirá en el limbo? ¿O se tomarán acciones reales? ¿Seguirán las municipalidades convirtiéndose en botín para el pago de favores políticos, para compensar a los que apoyaron las campañas? ¿O será que por fin las municipalidades procedan (con apoyo legislativo) a pasar por un proceso de optimización?

Siguiendo al poeta diríamos: ¡Hay hermanos, mucho por hacer!, pero ante una elección regional y municipal con demasiados candidatos, debemos tal vez hacernos la misma pregunta que hace 130 años se hacía también Henryk Sienkiewicz: “¿Quo vadis, Cix?”.

--------

(*) Abogado y docente universitario.

Deja tu Comentario