La danza Diablicos de Túcume, del distrito de Túcume, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 29 de mayo del 2013, en virtud de su profundo arraigo social relacionado con la identidad de sus portadores, su larga permanencia en el tiempo y su sólida vigencia.
La resolución 034-2013-VMPCIC-MC, del Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, destaca que esta danza tiene como virtud un mantenimiento de formas musicales y coreográficas de larga data.
En el distrito de Túcume se celebra la festividad de la Virgen Purísima, siendo en febrero la fiesta principal y en setiembre la fiesta de medio año.
La danza
En esta ocasión aparece un grupo conocido como Los Diablicos, encargados de representar a los Siete Pecados Capitales, llamados los Siete Vicios en la tradición local, en diversos momentos de esta fiesta religiosa, siendo la procesión de una imagen de la virgen el momento central de su representación.
Esta representación nació y era originalmente parte de la procesión del Corpus Christi, pero esta fiesta pasó a un segundo plano ante la extraordinaria importancia que cobró el culto a la Virgen de la Purísima Concepción, patrona de Túcume.
La danza de los Siete Vicios se ha hecho suficientemente prestigiosa como para representarse también en fiestas de otros santos, vírgenes y cruces en los diferentes caseríos de este distrito lambayecano.
Gestiones
El inicio del proceso para tal reconocimiento empezó con la publicación del libro Los Diablos de la Virgen, obra del arqueólogo Alfredo Narváez Vargas, exdirector del Museo de Sitio de Túcume, documento de investigación válido para la obtención de tan importante distinción, cuya solicitud fue presentada al Ministerio de Cultura el 12 de agosto de 2012.
Así, la Danza de los Diablicos de Túcume fue designada como Patrimonio Cultural de la Nación por un esfuerzo conjunto de la comunidad local, siendo importante el trabajo realizado por el Museo de Sitio de Túcume, la municipalidad distrital, la parroquia, las instituciones educativas Federico Villarreal y 10226, así como el Juzgado de Paz de Segunda Nominación y el GECAT.
El reconocimiento fue también un homenaje a la memoria de don Georgín Carrillo, su hijo Julio Carrillo y su familia, como guardianes leales de la tradicional Danza de Diablicos de Túcume.
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