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CAMPEONATO 2011: Cuando el Juan Aurich fue un ciclón

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1413

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  • El 2011 fue un año de gran alegría para el balompié lambayecano: Por primera vez en 89 años, el ‘Ciclón del Norte’ se consagró como campeón del fútbol peruano.

Penny en el arco. Guizasola, Guadalupe, Balbuena y Quina en defensa. Al medio Uribe, Ciciliano, Ascoy, Merino y Cueto. Como única punta Luis ‘El Pana’ Tejada. Ese fue el once del Juan Aurich que saltó a la cancha del Estadio Nacional el 14 de diciembre del 2011 y que horas después daría la vuelta olímpica ante un nutrido grupo de chiclayanos que viajó hasta la ciudad de Lima para alentar al ‘Ciclón’.

La campaña del equipo dirigido por el colombiano Diego Umaña fue casi perfecta. Con la dirigencia presidida por Edwin Oviedo Picchotito, el Aurich disputó treinta partidos en la fase regular, de los cuales ganó quince, empató once y tan solo perdió cuatro. Con cincuenta y siete puntos, ocupó el primer lugar de la tabla por encima de Alianza Lima, club que, con el mismo puntaje, tuvo seis goles menos a favor.

Las bases de aquel año indicaban que los dos primeros clubes del puntaje acumulado iban a la final. Y así fue. La primera final tuvo lugar el 8 de diciembre en el estadio Elías Aguirre de Chiclayo. En aquella ocasión el cuadro rojo no pudo superar a los dirigidos por el chileno Miguel Ángel Arrué y cayó por dos tantos a uno. La única alegría chiclayana aquel día la puso Ysrael ‘Cachete’ Zúñiga con su tanto.

Triunfo en Lima

Para el partido de vuelta todo pintaba a favor de los íntimos de La Victoria. Jugaban de local en el Alejandro Villanueva, con su público y la ventaja de haber ganado la llave de ida. Un empate bastaba para que el título se quede con los blanquiazules. Tanta era la confianza en Matute que hasta la dirigencia íntima tenía ya listas las camisetas de campeón que usarían para dar la vuelta olímpica. Sin embargo, las cosas fueron totalmente distintas. A los sesenta y tres minutos, nuevamente, Ysrael Zúñiga anotaría para los chiclayanos y enmudecería a las casi treinta mil almas que se habían dado cita en el coloso de La Victoria.

De esta forma, el Juan Aurich forzaría un tercer partido que tendría lugar tres días después en el Estadio Nacional. Fue un cotejo altamente disputado, friccionado y con pocas ocasiones de gol. Los nueve amonestados reflejan lo duro que fue el encuentro. Tras 120 minutos de juego, la paridad a cero no pudo romperse y el árbitro del partido, Víctor Hugo Rivera, dispondría el inicio de los penales.

El primero en rematar desde los doce pasos sería el paraguayo Édgar González para los blanquiazules. Su disparo fue arriba, al palo izquierdo del arquero Penny, pero mal direccionado, por lo que el balón terminó afuera. Continuaría Renzo Sheput para Juan Aurich, quien de un potente disparo vencería al golero Salomón Libman, quien se arrojaría hacia el lado equivocado. Luego patearía Cristofer Soto, quien igualaría la cuenta con un tiro similar al de Sheput. Después patearía el también paraguayo Édgar Balbuena, quien fusilaría a Libman de un furibundo remate esquinado. Para el tercer penal de Alianza iría el zurdo Luis Trujillo, quien disparó hacia la izquierda a media altura, en un remate que fue atajado por Diego Penny. El tercer penal para el Aurich lo patearía el colombiano Ricardo Ciciliano, quien a diferencia de quienes le antecedieron, eligió el palo derecho y convertiría el tercer tanto para los chiclayanos. Para el cuarto penal Alianza ya no tenía margen de duda. Tenía que convertir sí o sí, sino el Aurich sería campeón. El encargado de tamaña responsabilidad sería Óscar ‘Neka’ Vílchez, quien años después vestiría las sedas del ‘Ciclón’. Su remate fue a la izquierda, débil y bien adivinado por Diego Penny, quien se convertiría en el héroe de esa tarde gloriosa para el fútbol lambayecano.

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