En una ceremonia especial, el 16 de abril del 2010 se reinauguró el Palacio Municipal de Chiclayo, cuyas obras de reconstrucción y restauración concluyeron luego de más de tres años del incendio que afectó parte de sus instalaciones.
La construcción del Palacio Municipal inició en 1919, siendo inaugurado con ocasión del primer centenario de la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1924. El edificio, categorizado como Patrimonio Monumental, es una de las obras de arquitectura más importante de la ciudad.
La madrugada del 7 de septiembre del 2006, el inmueble fue incendiado durante el enfrentamiento protagonizado por el entonces alcalde de la ciudad, José Barrueto Sánchez, y Arturo Castillo Chirinos, quien había sido restituido en el puesto luego de una decisión del Tribunal Constitucional, pues un año antes Castillo Chirinos había sido vacado por el concejo municipal pese a no tener una sentencia condenatoria firme.
La trifulca entre partidarios de ambos personajes, terminó con el incendio de los pisos superiores del palacio, originándose el colapso total del campanario y el techo del Salón Consistorial, que fue el más afectado. En total se afectó el 40 % del edificio.
El sector delantero compuesto por la crujía (espacio arquitectónico comprendido entre dos muros o pilares) frontal paralela a la calle sufrió mayor deterioro, perdiéndose la totalidad del tercer piso y la torre campanario.
El patio central y las dos alas de oficinas en dos niveles, que incluye la gran escalera monumental de mármol y madera, se restauró íntegramente. La restauración involucró trabajos de exploración, consolidación, reintegración, liberación y otros.
Trabajos
En la gestión del exalcalde Roberto Torres Gonzales se inició el proceso de reconstrucción y restauración del inmueble, trabajos que demandaron una inversión que bordeó los cuatro millones de soles.
La dirección técnica de la obra y la supervisión de la misma estuvo a cargo de los arquitectos Mario Seclén Rivadeneira y Jorge Cosmópolis Bullón, respectivamente.
Para lograr la conservación y puesta en valor del palacio municipal se ejecutaron diferentes trabajos- de acuerdo a las acciones planificadas- para recuperar el edificio en sus valores arquitectónicos y devolverle a la ciudad un inmueble histórico. Sin embargo, hubo observaciones posteriores, como la desaparición de la totalidad del piso de pino, retirado de ambientes que no habían sido afectados por el incendio.
Para la efectividad de los trabajos se realizó prospecciones y calas en todos los ambientes del edificio a fin de determinar el material de su composición y grado de conservación de sus estructuras.
En los trabajos se retiraron aquellos elementos que no eran originales del edificio, consiguiéndose así recuperar los pasadizos y patios que servían a los ambientes internos.
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