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HACE 32 AÑOS: El Señor de Sipán retornó a Chiclayo

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1413

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  • Osamentas y ajuar funerarios habían sido enviados a Alemania para su restauración.

A partir del descubrimiento de la milenaria tumba del Señor de Sipán, sucedido en julio de 1987, los ojos del mundo se volcaron a Lambayeque por la serie de sucesos que prosiguieron a tan importante hallazgo. Uno de ellos fue el retorno de las osamentas y objetos de mando del monarca moche al suelo patrio. 

El 23 de marzo de 1993 fue un día de júbilo para Lambayeque. Aquella mañana arribaron a Chiclayo los restos y joyas del Señor de Sipán después de ser restaurados en Alemania. El proceso fue sumamente tedioso, pues debido a que producto de la humedad a las que estuvieron expuestas las piezas en la tumba de Huaca Rajada, estas se encontraban dañadas, cubiertas de óxido y algunas casi desintegradas.

Apoyo internacional 

El doctor Walter Alva Alva, descubridor del conjunto funerario, explica que en aquel entonces era imposible restaurar las joyas de Sipán en el Perú, toda vez que no existían laboratorios para el tratamiento de metales y porque esto suponía un elevado costo que el gobierno nacional no estaba en condiciones de asumir. Por esta razón fue necesario convocar a expertos de otros países, quienes arribaron a Lambayeque y constataron el estado de las joyas depositadas en el Museo Nacional Brüning, desde donde se habían dirigido los trabajos de investigación.

Producto de un convenio de cooperación científica suscrito entre el Instituto Nacional de Cultura – INC y el Museo Central Romano Germánico de Mainz, en noviembre de 1988, el conjunto funerario del gobernante mochica, después de las autorizaciones de Estado y los estrictos inventarios de la Fiscalía y Aduanas, fue trasladado para su restauración a Alemania. En total se enviaron a Europa, además de los restos óseos del monarca, 663 objetos de metal y cerámica que formaban su ajuar funerario, en un avión de la Fuerza Aérea del Perú. Los técnicos y la integridad de los laboratorios del Museo de Mainz estuvieron por cuatro años dedicados exclusivamente a la paciente labor restaurativa, respaldada por las más complejas y modernas técnicas, algunas de ellas descubiertas pocos años antes, como el plasma de hidrógeno, por ejemplo. 

Recibimiento apoteósico 

Culminado este proceso, los restos del Señor de Sipán retornaron al Perú, arribando al Grupo Aéreo N° 8 de Lima el 9 de marzo de 1993, siendo recibidos con honores de jefe de Estado al compás del “Cóndor Pasa”, para luego ser trasladados a Palacio de Gobierno, donde permanecieron en exposición durante unos días.

Todo el homenaje se centró en una caja de madera que contenía los restos del señor, cubierta con una bandera del Perú, que fue paseada por las calles. La gente salía a aplaudir, desde los balcones arrojaban flores y en el trayecto de Chiclayo a Lambayeque, hasta una avioneta pasó por el camino arrojando papelillos de colores.

La Municipalidad Provincial de Lambayeque confirió una medalla al Señor de Sipán antes de ser depositado en el Museo Nacional Brüning. Walter Alva, descubridor de la tumba, refiere que lo sucedido con el retorno de los restos de Sipán constituyó en una reivindicación al pasado ancestral del departamento, logro en el que – según se define – él solo ha cumplido el rol de último sirviente del gobernante mochica.

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