El mundo empresarial es cambiante. Son mucho los factores que influyen en ello, siendo uno de los principales los relacionados con la globalización en sus diferentes ámbitos: económica, social, política, ambiental, cultural y tecnológica.
A raíz de estos cambios constantes, es una obligación que los líderes empresariales se anticipen a los nuevos requerimientos del entorno, con el propósito de lograr captar la mayor participación de mercado. Si realmente identifican lo que quieren las personas, tienen una gran ventaja sobre la competencia.
Para lograr ser los pioneros en la entrega de los nuevos productos o servicios demandados por los consumidores, es indispensable adaptar el negocio. Pasar de una empresa tradicional y con procesos lentos y engorrosos, a una organización ágil con capacidad de respuesta rápida, tanto de las direcciones y jefaturas, así como de los subordinados.
Lo que se espera
A una organización ágil, la defino como la habilidad y capacidad de crear valor por medio de la creación de productos innovadores o la entrega de servicios de excelente calidad al menor tiempo posible, cumpliendo con el objetivo esencial de satisfacer las necesidades de los clientes. Al lograr ser eficientes en la entrega del bien, se logra otro indicador el cual es buscar la fidelidad de los consumidores.
Asimismo, son organizaciones que tienen la capacidad de responder oportunamente a los cambios que se presentan en el entorno empresarial, así como a los requerimientos de las personas en cuanto a sus necesidades y deseos. Por lo tanto, son reconocidas por ser entidades flexibles y con la seguridad de adaptarse a los retos y circunstancias que el mercado les exija.
En cuanto a la planificación, los lideres organizacionales saben que el plan estratégico puede sufrir modificaciones, pues ya no es un documento rígido. Tal es así que, hoy en día, lo proyectan a dos o máximo tres años, y no como anteriormente se creía que debía de proyectarse a cinco u ocho años.
No líderes burocráticos
Pensar en una organización ágil, es lo contrario a líderes burocráticos, que no toman en consideración la opinión de los colaboradores y dejan de lado la empatía. Del mismo modo, en las empresas tradicionales se mantienen los procesos rígidos, lentos e incluso, muchas veces innecesarios, generando pérdidas económicas y disminuyendo el nivel de productividad.
Para modificar una empresa tradicional o implementar desde cero una organización ágil, es imprescindible que el emprendedor comprenda cómo funciona el mercado y las exigencias que existen por parte de los consumidores. Posteriormente, se debe capacitar junto a su equipo de colaboradores, e implementar una política de trabajo por resultados, así como una estructura organizativa plana, alineada a las metodologías ágiles.
(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión Empresarial e Innovación.
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