Sube!

El Perú de fantasía

Escribe: Ernesto Zunini Yerrén (*)
Edición N° 1378

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El Perú es un país dual; existe un Perú aparente y fantástico y un Perú real donde se desenvuelven la mayoría de peruanos.

El Perú fantástico proyecta al exterior su éxito gastronómico, se postula a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- OCDE, presume tener el mejor banquero central del mundo y ser el rey en las exportaciones de cobre, espárragos, arándanos, etc.

Este mismo Perú firmará un contrato y adquirirá una deuda mayor a 3500 millones de dólares para comprar 24 aviones de combate nuevos, suscribió acuerdos con la NASA para impulsar un Puerto espacial, firmó convenio con la Hyundai Rotem de Corea para fabricar buques y aviones y acaba de inaugurar un Puerto marítimo (100 % privado) que se perfila como el más importante del Pacífico Sur.

La otra cara de la moneda

Al mismo tiempo y en el mismo lugar, el Perú real, en el que transitan la mayoría de compatriotas, superó este año niveles de pobreza previos a la pandemia, alcanzó un nivel histórico de homicidios y se posiciona en toda América como el país con más casos de tuberculosis.

Este Perú real, que contrasta con el Perú fantástico, comprende 71 % de trabajadores informales y casi dos millones de compatriotas con ingresos menores a 251 soles mensuales, donde 7 de cada 10 peruanos no cuentan con posibilidades de acceder a educación superior (de hecho 4 de cada 10 ni siquiera concluyen la educación básica).

Después de la fiesta

Por la cantidad de titulares, columnas de opinión, espacios televisivos y radiales que ocupa el Perú fantástico cualquiera pensaría que es el único Perú que existe, de hecho, resulta legítimo preguntarse, ¿qué tan relevante pueden ser los acontecimientos del Perú fantástico para la mayoría de compatriotas del “Perú real”?, al fin y al cabo, el Perú fantástico, es el Perú oficial, el Perú de los 130 congresistas, 19 ministros, Dina Boluarte y  los grupos de poder cercanos al gobierno. Quizá una respuesta a esta interrogante la podemos obtener en el irrisorio 3 % de aprobación que la población otorga al ejecutivo y el congreso (una aprobación que se encuentra dentro del margen del error estadístico).

Pasada la resaca del APEC, podemos otorgar la debida importancia (¡por fin!) a los problemas del Perú real, la crisis migratoria, de seguridad ciudadana, el incremento de la pobreza y desempleo en nuestro país. Empezar por abordar los temas de interés nacional desde una perspectiva diferente a la de los privilegiados.

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(*) Sociólogo.

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