El Turismo es un sector estratégico para el desarrollo de la región Lambayeque y el país, por ello, el artículo 1 de la Ley Nº 29408, Ley General del Turismo, lo declara de interés nacional y dispone su tratamiento como política prioritaria de Estado.
Sin embargo, pese a que es deber funcional de un congresista cumplir y hacer cumplir las leyes y formular proposiciones fundamentadas tenemos que, particularmente en el caso de Lambayeque, se han presentado algunas iniciativas legislativas que resultan redundantes e improductivas.
Refiero a los Proyectos de Ley n.º 6737/2023-CR, Ley propone declarar de interés nacional la protección y conservación de la casa Montjoy y al Proyecto de Ley n.º 6523/2023-CR, Ley que declara de interés nacional que Ciudad Eten sea reconocida como ciudad eucarística, proyectos presentados por la congresista de Acción Popular, Marleny Portero, y el congresista no agrupado, antes Podemos Perú, Carlos Anderson, respectivamente.
Casa Montjoy y Ciudad Eten
La casa Montjoy, patrimonio cultural de la nación en la categoría de arquitectura civil desde el año 1963, reconocida por su arquitectura y por los hechos históricos que sucedieron ahí, se encuentra mal conservada debido a su antigüedad y los efectos del fenómeno El Niño, mientras que Ciudad Eten es conocida por la festividad del Divino Niño del Milagro Eucarístico que se realiza del 12 al 29 de julio de cada año y tiende a convertirse en epicentro de turismo religioso con impacto económico significativo. El año 2019 se presentó un documento histórico con 20 mil testimonios de fe y se iniciaron diversas gestiones para obtener un reconocimiento por parte del Vaticano.
En el caso de la casa Montjoy el proyecto de Ley presentado por Marleny Portero no garantiza su priorización en la Programación Multianual de inversiones, ni supone la asignación de recursos para su restauración. Mientras que la Ley que declara de interés el reconocimiento de Ciudad Eten como Ciudad Eucarística es una iniciativa de carácter religioso y corresponde a las autoridades eclesiásticas declararla ciudad eucarística acorde con los requisitos establecidos por la Iglesia.
En ambos casos la necesidad pública no está en cuestión, sin embargo, los proyectos de los legisladores son solo declarativos, es decir, no obligan al estado a tomar iniciativa alguna en favor de los recursos turísticos en mención. Por ello, al no contribuir a resolver el problema real, los legisladores buscan el reconocimiento de la comunidad cayendo en una suerte de “populismo parlamentario”.
Tarea pendiente
Frente a esto resulta pertinente hacernos la pregunta, ¿Qué iniciativas deben promover nuestros congresistas para apoyar al turismo Lambayecano?
Si bien este artículo no permite brindar una respuesta exhaustiva podemos considerar algunas alternativas para la problemática de los recursos turísticos en cuestión. Por ejemplo, la modificatoria de la Ley Nº 28719, Ley de boleto turístico, con el propósito de fortalecer la distribución descentralizada y equitativa del dinero recaudado por el ingreso a monumentos, parques naturales y/o arqueológicos, museos, lugares históricos. El mismo caso aplica para las leyes 27153, 27796 y 31557, que regulan la distribución de los tributos recaudados en Casinos, tragamonedas, juegos y apuestas deportivas de distancia.
Otra propuesta es la modificatoria de la Ley Nº 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación, una ley que básicamente tiene carácter punitivo y convierte al bien declarado como patrimonio en una pesadilla para su propietario haciendo de la restauración y conservación una labor costosa y burocrática.
Además, se puede establecer por Ley un régimen tributario especial para promover la inversión en centros históricos e infraestructura declarada patrimonio cultural que incentive la recuperación, conservación y uso turístico de dichos bienes.
Finalmente, es importante resaltar que en Lambayeque existen varios proyectos turísticos que presentan problemas ya sea por mala formulación, ejecución o administración, la casa Montjoy es uno de ellos, también tenemos el caso bastante conocido del malecón turístico de Puerto Eten, aquí el rol fiscalizador de los congresistas no se percibe, en ese sentido, los legisladores serán compensados con la aceptación pública en la medida que contribuyan a resolver de forma efectiva los problemas que afrenta el sector y no asumiendo iniciativas que terminan siendo populistas por resultar en un “saludo a la bandera”.
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(*) Sociólogo y especialista en Gestión y Políticas Públicas.
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